Todos tenemos poderes

Cuando busqué la definición de la palabra superpoder, me llevé una gran sorpresa.

“No existe una definición exacta de cómo se supone que debería ser un superpoder. Popularmente, se utiliza el término para describir una habilidad excepcional.”
“Los superpoderes se atribuyen regularmente a los superhéroes.”
“Se puede llamar superhéroe a un personaje con cualidades excepcionales.”

Tal vez no te sorprenda tanto como a mí, pero la palabra superhéroe siempre me sonó a ciencia ficción: una persona con un traje brillante, luchando contra villanos en una película.

Hasta que entendí algo: si un superhéroe es alguien con cualidades excepcionales, entonces no existe ni una sola persona que no lo sea. Todos tenemos algo único. Todos tenemos algo extraordinario.

Y de eso quiero hablarte hoy.
De lo excepcional que sos.
Y de un superpoder que, muchas veces, ignorás.

El poder de tus palabras.

Y no hablo solo de las que salen de tu boca.

Elegí una historieta como portada de este posteo porque creo que explica muy bien lo que quiero compartirte: nuestras palabras no solo importan, transforman.

Con unas simples palabras, una persona puede cambiar el estado de ánimo de otra. Puede modificar una situación. Incluso, cambiar el rumbo de un día entero.

No importa si fue solo por un segundo o si esa alegría duró todo el día. Lo importante es esto: se creó una realidad que antes no existía.

¿Suena complejo? Te lo explico más fácil.

Voy a decirte algunas palabras:

Auto azul.
Flores blancas.
Niños corriendo.

¿Viste algo?

Si tu respuesta fue “sí”, acabás de comprobar cómo algo que no existía en tu mente se creó a partir de palabras que leíste.

Y si tu respuesta fue “no” porque hiciste fuerza para no seguirme el juego… incluso ahí creaste una nueva realidad para evitarlo.

Jaque mate.
Las palabras crean realidades.


Invertir bien las palabras

Muchas veces ignoramos el peso de lo que decimos. Todo lo que sale de nuestra boca tiene un efecto creativo.

Más de una vez me encontré pensando:
“¿Por qué me siento así, si en realidad no me está pasando nada malo? Tengo salud, amigos, trabajo… ¿por qué estoy así?”

Con el tiempo entendí algo: muchas veces participaba de conversaciones que no sumaban. Opiniones innecesarias solo para encajar. Hablar de la vida de otros que ni conocía. Juzgar decisiones ajenas.

¿Y en qué me afecta eso a mí?

En algo muy simple: vivo de aquello a lo que le doy valor.

Si uso mi tiempo —algo que no se recupera— para hablar mal, estoy haciendo una mala inversión. Cada segundo que pasa no vuelve. Y toda inversión, tarde o temprano, se multiplica. Para bien o para mal.

Hablar mal es una inversión de alto costo.
Y muchas de las cosas que vivimos son consecuencia directa de cómo usamos nuestras palabras.

La buena noticia es que también existen buenas inversiones.


Cambiar el diálogo

Cambiar tus resultados es tan sencillo —y tan difícil— como cambiar tus palabras.

¿Es tan fácil? No.
¿Vale la pena intentarlo? Sin dudas.

Hoy descubriste un superpoder: el poder de crear realidades con tus palabras. No significa que vas a salir por la calle diciendo que llueva oro y vaya a llover (aunque quién sabe), sino que cada palabra que decís importa.

Y no solo las que hablás en voz alta.

También están las que te decís a vos mismo.


El diálogo interno

¿Qué palabras usás para hablarte?

¿Nunca te pasó que algo no salió bien y te dijiste:
“¿Viste que no te iba a salir?”
“Otro lo habría hecho mejor.”

¿Eso es productivo?
No. Es dañino.

Ese diálogo interno se convierte en excusa para no decidir, para no ordenarte, para no terminar lo que empezaste.

Si hablás mal de vos con vos mismo, no podés hablar bien de vos con nadie.

Y como ya dijimos: las palabras crean realidades.

Decirte todo el tiempo “yo siempre llego tarde” termina siendo una verdad incuestionable. No porque sea real, sino porque dejás de esforzarte en cambiarla.

En cambio, decir:
“No quiero llegar tarde, me voy a preparar con tiempo”,
requiere el mismo esfuerzo, pero genera resultados totalmente distintos.

Sin excusas.
Sos responsable del rumbo de tu vida y de las palabras que decís y pensás.

“De la abundancia del corazón habla la boca.”
Todo lo que decís —hablado o no— nace de lo que creés.


¿A qué le das tu oído?

Cambiar esto requiere determinación, constancia y, sobre todo, cuidar lo que escuchás.

No todo lo que oís te sirve. Podés escuchar muchas cosas en un día, pero podés elegir qué tomar para tu vida.

Elegir aquello que suma.
Que aporta.
Que te acerca a eso para lo que sabés que sos bueno.

Por eso llamo a las palabras un superpoder: porque muchas veces son la línea entre avanzar o estancarse.

Una persona que pasa el día hablándose mal y hablando mal de los demás no tiene chances de disfrutar lo que logra. Todo queda contaminado por la crítica.

No te juzgo.
No me creo perfecto.
Te comparto esto porque aprendí algo simple: si cambio mis palabras, puedo cambiar mi vida.

Y también la de otros.


Para cerrar

Tenés poderes.
Poderes extraordinarios.

Invertí bien tus palabras.

Podés cambiar tu vida y la de los demás empezando por algo simple:
elegir mejor qué decís.

“Por favor.”
“Gracias.”
Saber callar.
Escuchar más.
Dejar el orgullo de lado.

No es complicado.
Es practicable.

Y así, todos los días, podés convertirte en un superhéroe.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Recibí una reflexión cada semana.

No es invasivo, ni spam, solo recibiras un articulo por semana.

Recibí una reflexión cada semana.

No es invasivo, ni spam, solo recibiras un articulo por semana.

Recommended Posts