El perfeccionismo está matando tus sueños (y no te das cuenta)

La búsqueda del perfeccionismo es algo histórico, nadie quiere equivocarse.
¿Por qué pasa esto? Bueno, yo no lo sé con certeza, pero te puedo contar cómo lo vivo yo y cómo lo veo en los demás también.

Hablando de los demás, tengo la oportunidad de estar en contacto con mucha gente que confía en mí como alguien a quien pueden acudir en busca de un consejo o simplemente para ser escuchados. A lo largo de los años, la frase “Quisiera hacer esto, pero no sé…” ha sido algo que he escuchado de manera recurrente.

No nos animamos a hacer cosas. Seguro te sentís identificado con esta sensación. Pero yo nunca me quedé ahí; siempre me senté a charlar y a buscar más profundo.
Surgen preguntas como:

  • ¿Por qué tendrías miedo?
  • ¿Qué puede salir mal?
  • ¿Estás preparado para empezar? Si no, ¿cómo te puedo ayudar a buscar una formación adecuada para tu proyecto?

Y luego llegan las excusas:
“¿Y si me va mal?”
“Podría perder la credibilidad si no tengo éxito a la primera.”
“No estoy formado, la gente se va a dar cuenta y van a creer que soy un tonto.”
“Tal vez ya es tarde para que me forme, tendría que olvidarlo.”

Este tipo de cosas me dan mucha rabia, no tengo por qué mentir al respecto, realmente me alteran.
Esta manera de pensar ha destruido los sueños de muchos, y eso es… uff, frustrante.

Los fracasos más grandes no fueron por falta de habilidad, sino por exceso de perfeccionismo.

Te dejo un tip:
¿Querés asesinar tus sueños? Asegurate de planificar cada paso con extremo detalle y luego obsesionate con que te salga igual.

Claro, esto es una ironía. Las cosas no van a salir como lo planeás, al menos no en la ejecución. El fin claro será la construcción deseada, pero no podés permitirte evitar intentarlo solo porque las condiciones no son perfectas.

Obviamente, no te estoy animando a hacer una cirugía sin estudiar medicina. Lo que quiero es que reflexiones cuántas veces evitaste hacer algo y, acá quiero que seas honesto, no lo hiciste porque pensaste que alguien más lo haría mejor, o porque temiste que las personas cuya opinión te importa se burlaran de vos.

Yo te pregunto:
¿Ese es el tope de tu vida? ¿Lo que los demás puedan ver en vos?

Citando a James Clear, autor de Hábitos Atómicos:
“La única manera de ser grandioso en algo es siendo consistentemente bueno.”

Clarísimo.
Empezar. Mejorar. Continuar. Mejorar.
El ciclo sigue.
Ningún primer intento será grandioso.

En carne propia

Te cuento una pequeña historia.

Años atrás hice una carrera terciaria: una tecnicatura en Recursos Humanos. Algo que a muchos estudiantes aterra son los exámenes finales. Veía esos pasillos llenos de gente nerviosa, preocupada por qué les iban a tomar y si les iría bien o no.

Y luego estaba yo. (Aclaro que estoy seguro de que no era el único, pero esta es mi historia, así que hablo de mí).

Para mí, rendir un examen final era una ecuación sencilla:

  • ¿Estudié lo suficiente? Sí. → Entonces te va a ir bien.
  • ¿Estudié lo suficiente? No. → Entonces es posible que te vaya mal.

Asumir mi responsabilidad sobre el resultado me daba paz. No sentía nervios ni un nudo en el estómago. Simplemente me presentaba a rendir.

Y las matemáticas estuvieron de mi lado. Aprobé todos los exámenes para los que me preparé apropiadamente, y los que no… bueno, los desaprobé.

Te cuento esto porque quiero hablar sobre confianza, el asesino del perfeccionismo.

La confianza se crea con competencia, es decir, con ser competente. Si estás preparado, el perfeccionismo no te va a importar porque vas a saber que lo hacés bien.

¿Cómo aplico esto en mi vida?
No pienses en cómo van a reaccionar los demás. No pienses en los resultados que no dependen de vos. Pensá en lo que sí tenés bajo control.

Si sos una persona honesta, pagás tus impuestos, tenés mercadería en buen estado, no vendés nada quemado y llevás un control estricto de tus finanzas empresariales… ¿qué va a salir mal?

Claro, siempre van a existir reveses, pero ese no es el punto.
Si estás pensando demasiado en que debe ser perfecto, te pasan dos cosas:

  1. Estás demasiado enfocado en lo que los demás puedan pensar.
  2. Te falta confianza.

Y la confianza se gana con práctica o con conocimiento sobre el tema.

¿Sencillo, no? Bueno… no.
Todos sabemos que no es fácil.

Pero no importa si es fácil o no. Lo que de verdad importa es que hay una respuesta.
Yo te comparto la mía, cómo la vivo yo.
Y sé que te va a servir, porque es posible que alguna vez hayas pensado algo similar y te digas a vos mismo:
“No, pero de verdad, la gente se va a burlar de mí…”

Unas últimas palabras

Nunca seas ese que se burla.

Apoyá a tus amigos y a tu familia.
Hacé las preguntas correctas y escuchá con el corazón.

Cualquier persona que quiera emprender un nuevo proyecto es como un brote: necesita riego y cuidado. Suele ser frágil. Necesita de tu apoyo, no de tus críticas.

Gracias por acompañarme en esta lectura.
Espero que la hayas disfrutado y te mando un gran abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¿Por qué dejarlo para el próximo año?

“No pospongas nada. El tiempo vuela, y lo perdido no puede recuperarse.” — Epicteto


No lo pospongas: el momento es ahora

“Ya quiero que llegue fin de año”. “El próximo año empiezo la dieta”. “En enero empiezo a hacer ejercicio”. Seguro que escuchaste estas frases. Quizás hasta las dijiste, ¿verdad?

Yo también lo hice, durante años. Pero hoy me pregunto: ¿por qué esperar al año que viene? ¿Por qué no empezar ahora?

La ilusión del “yo del futuro”

Cuando pensamos en el futuro, tendemos a vernos como personas diferentes, casi como extraños. Un estudio en Princeton demostró que, al imaginar el futuro, nuestro cerebro reacciona como si pensara en alguien más. Entonces, creemos que nuestro “yo del futuro” será más disciplinado, tendrá más tiempo, más ganas. Pero, pensalo: si hoy no estás motivado, ¿por qué mañana sí? Si no hacés algo hoy para cambiar, mañana vas a estar en el mismo lugar.

Diez minutos al día: sí, marcan una diferencia

Hace unos años le dije a un amigo que, si dedicaba 10 minutos al día a dibujar, en cinco años sería un tremendo artista. Me respondió que 10 minutos no servían para nada, que cinco años eran “demasiado tiempo”. ¿Sabés qué pasó? Cinco años después, se quejaba de que no tenía experiencia ni tiempo para mejorar. Si hubiera seguido esos 10 minutos al día, hoy tendría más de 200 horas de práctica.

Quizás 200 horas no te parezcan mucho, pero ¿preferís acumular esas horas o quedarte en el mismo lugar, sin haber hecho nada?

¿Qué estás esperando?

Pará un segundo y pensá: ¿cuántas veces dijiste que no tenías tiempo para algo? “Cuando termine la facu, voy a hacer ejercicio”, o “cuando tenga tiempo, empiezo a leer”. Es fácil seguir posponiendo, siempre con la excusa de que “más adelante” vas a ser esa versión de vos que tanto querés.

Pero esperá: ¿qué va a pasar el 1° de enero cuando brindes? ¿Te va a dar mágicamente más motivación? No. Es solo un cambio de fecha. No dejes que pase como con mi amigo, que desperdició cinco años esperando el momento perfecto. No esperes a ser “mejor” o a tener “más tiempo”. Empezá hoy, como seas y con lo que tengas.

Hacé un plan, así de fácil

¿Querés empezar algo? Dibujá cinco escalones en una hoja.

Asi:

Escaleras al revés ▷ Ilusiones ópticas GRATIS (2024)

 En el de arriba, anotá esa meta que venís postergando. En cada escalón de abajo, poné un paso simple y concreto que podés hacer para llegar ahí. Que no sea algo inalcanzable; poné cosas que podrías empezar hoy.

Por ejemplo: si querés empezar a entrenar, el primer escalón podría ser solo buscar una rutina en YouTube o salir a caminar 10 minutos. Es poco, pero es un avance. Ese tipo de pasos chicos suman mucho.

Encontrá un cómplice

Contale a un amigo lo que querés hacer y pedile que te pregunte cada tanto cómo vas. Tener a alguien que te recuerde tu meta puede hacer una gran diferencia. A veces necesitamos ese empujón extra para no abandonar, y un amigo que te anime puede ser ese motor que te ayude a seguir adelante.

La mentalidad de “el año que viene”

Aquí en Argentina, las clases terminan en diciembre y empiezan en marzo, y eso nos mete en un ciclo de postergación. Escucho a muchos jóvenes decir: “Este verano voy a descansar, después busco laburo” o “en marzo arranco una carrera”. El problema es que este ciclo se repite cada verano y se convierte en un freno, como si “trabajar por tus sueños” no fuera placentero. Pero, ¿no sería mejor dedicarle tiempo ahora, aunque sea un poquito cada día, a eso que querés lograr?

No hace falta que sea perfecto; hacelo ahora

Recientemente terminé un curso de creación de podcasts. La profesora contó que empezó grabando con el micrófono de sus auriculares, en el vestidor de su casa, con un almohadón para mejorar el sonido. ¿Sabés qué? Yo tengo todo el equipo para grabar y, sin embargo, lo pospuse durante años. Me hacía preguntas tipo “¿Le interesará a la gente?” o “¿Será el momento adecuado?”. Puras excusas.

Hoy, mientras escribo esto, decidí empezar a grabar mi primer podcast. No sos el único que siente dudas o se frustra por no empezar, pero siempre es mejor hacerlo hoy que nunca. Como dice Simon Sinek: “No hay un momento correcto o incorrecto. Mejor ahora que tarde, mejor tarde que nunca”.

¿Qué estás posponiendo?

No esperes al 1° de enero. Faltan solo 45 días para que termine el año. No necesitás esperar. Empezá hoy, sea algo pequeño o grande. Hacé algo por vos y descubrí hasta dónde podés llegar.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!