No decir “no lo sé” te está frenando más de lo que pensás.

A veces damos por hecho que deberíamos tener todo claro. Qué sentimos, qué queremos, hacia dónde vamos. Y cuando no lo sabemos, en vez de aceptarlo, lo escondemos.
No porque seamos débiles, sino porque admitirlo nos hace sentir expuestos, como si faltara algo en nosotros.
Pero ahí empieza el problema: cuando no podés decir “no lo sé”, te empezás a mentir.


Cuando hablo del “no saber”, no me refiero a desarmar un motor o programar una app.
Hablo de lo personal.
De preguntas incómodas como:
¿Cómo te sentís hoy?
¿Qué querés hacer con tu vida?
¿Qué sentís por esa persona?


Nos aterra no saber qué responder. Parece que deberíamos tener todo claro. Pero la realidad es otra: estudios hechos en jóvenes de 18 a 25 años muestran que un 59% no sabe qué hacer con su vida.

¿Contradictorio? No tanto.
Una cosa es hablar con un encuestador anónimo; otra muy distinta es admitirlo frente a tu grupo de amigos, donde todos intentan impresionar a todos.

Entonces aparecen las frases de siempre:
“Estoy trabajando en eso”,
“Estoy haciendo algo, pero todavía no lo tengo claro”,
y otras versiones de la misma excusa.

No digo que salgas a gritarle a todo el mundo que no sabés qué estás haciendo.
Digo que seas capaz de decírtelo a vos mismo.
Ahí está el punto.


¿Por qué sirve?
Porque si no lo hacés, estás huyendo.
Estás sosteniendo una imagen vacía en lugar de enfrentar lo que realmente pasa.
Y la única forma de avanzar es dejar de escapar.

Imaginate esto:
Estudiás una carrera que odiás. Igual vas a clases, entregás trabajos, “avanzás”.
Pero en el fondo sabés que no tenés idea de qué vas a hacer cuando te recibas.
No se lo decís a nadie, porque queda mejor decir que estás estudiando y listo.

El problema es que estás caminando hacia un callejón sin salida… y lo sabés.
Si fueras honesto con vos mismo, se abrirían oportunidades:
como preguntarte si esa carrera realmente es para vos,
o cómo podrías aprovecharla el día que te recibas,
o si necesitás hacer un giro ahora.

Pero si te seguís mintiendo con un “algo estoy haciendo”, te estás lastimando.
Porque el monstruo que te espera al final —el laboral, el emocional, el que sea— crece.
Y vos no te estás preparando para enfrentarlo.


Lo mismo vale para lo personal.
Salís con una chica y decís que la amás. Te pregunto qué futuro ves con ella,
y respondés que es hermosa, agradable, que la pasan bien juntos.
Perfecto… pero no respondés la pregunta.
¿Qué futuro ves?

¿Por qué no admitir que no lo sabés?
¿Qué tiene de malo?
El momento en que decís “no lo sé”, empieza lo real:
¿Querés un futuro con ella?
Si la respuesta es sí, podés empezar a construirlo.
Si la respuesta es no, podés ser honesto y tomar otro camino.


Odiamos el “no lo sé” porque la incertidumbre duele.
Queremos control total.
Y mientras podamos poner excusas para evitar esa incomodidad, las vamos a usar.

Pero te tengo una verdad que tal vez no quieras escuchar:
Sentirte cómodo no es tu propósito.
Tenés cosas importantes que construir:
tu carácter, tus relaciones, tu familia, tu legado.

Da miedo. Claro que sí.
Pero es inevitable.
Y cuanto antes dejes de esconderte, más fuerte vas a llegar al final del camino.

Porque cuando te enfrentes a ese monstruo metafórico, si fuiste honesto,
vas a tener la espada afilada.
Y la batalla va a sentirse como un paseo en bicicleta.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

La verdad incómoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.

¿Por qué mis relaciones determinan mi rumbo?

La verdad incomoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.

Por necesidad humana, estamos programados para vivir en comunidad. La aprobación de un grupo social no es solo una cuestión de ego; es una necesidad que llevamos en los huesos.
En nuestros ancestros, no pertenecer a una tribu equivalía a morir. El hambre, la enfermedad o un depredador eran amenazas reales si no tenías a quién cuidar ni quién te cuidara. Ese instinto sigue vivo hoy. No pertenecer nos aterra.

Pero hay algo que las comunidades antiguas tenían y muchos grupos actuales no:
un objetivo común bien definido.

En esos tiempos, la unión era por supervivencia. Hoy, ¿qué te une a tus relaciones?
Quizás tus amigos sean colegas del trabajo, compañeros de la facultad o personas con gustos similares. ¿Está mal? Claro que no. Todos necesitamos sentirnos parte de algo.
El problema aparece cuando no nos detenemos a pensar si esas relaciones nos impulsan o nos anclan.


No se trata de culpar a nadie.
Pensemos en esto: sos emprendedor, sabés que necesitás formarte más, pero tus amigos te invitan a jugar al fútbol tres veces por semana. Nunca decís que no porque “el grupo ya está armado”. Un día te animás y decís:

“Esta semana no voy, necesito tiempo para estudiar.”
Y te llueven frases como “no seas mala onda”, “si ya sabés un montón”, “vení igual”.

Ahí es cuando tu grupo de pertenencia puede convertirse en una trampa. No porque haya mala intención, sino porque no todos van al mismo ritmo que vos.

Según un estudio de la Universidad de Harvard, la calidad de nuestras relaciones no solo determina nuestro bienestar, sino también nuestro éxito profesional y nuestra capacidad de sostenerlo en el tiempo.
Y si eso es cierto, tus vínculos no son un detalle secundario: son el eje de tu crecimiento o el techo invisible que no te deja avanzar.

Preguntate algo simple:

¿Notaste cómo tus ideas, tu motivación o incluso tu manera de hablar cambian según con quién pasás más tiempo?

A veces no lo vemos, pero estamos rodeados de vínculos que, sin mala intención, nos sabotean lentamente.
Porque quieren que sigas siendo el mismo de siempre. Porque crecer los incomoda. Porque si vos cambiás, ellos también tendrían que hacerlo.


No hay nada “malo” en eso.
La pregunta es otra:

¿Quiero vivir toda mi vida en el estado en el que estoy?

Si la respuesta es no, entonces es momento de mirar con honestidad una de las áreas más determinantes de tu vida: tus relaciones.


El costo de no mirar tus relaciones

Ya dijimos que la calidad de tus relaciones determina gran parte de tu bienestar y tu éxito profesional. Pero eso no significa que el problema esté en los demás.
La mayoría de las veces, el problema es que no queremos asumir nuestro papel dentro de esas relaciones.

Porque es más fácil decir “mis amigos no me entienden” que reconocer que vos seguís actuando como la versión de vos que ellos conocieron hace años.
Es más fácil quejarse de la falta de apoyo que aceptar que vos tampoco cambiaste tus límites.

A veces no avanzamos, no porque el entorno nos tire para abajo, sino porque tenemos miedo de lo que perderíamos si realmente creciéramos.
Y ese miedo se disfraza de lealtad.
Lealtad a un grupo, a una historia, a una identidad que ya no encaja con lo que sos hoy.

Entonces la pregunta no es “¿quién me frena?”, sino “¿por qué sigo aceptando eso?”.

Y para empezar a responderla, te propongo algo más práctico:


Tres formas de evaluar si tus relaciones te impulsan o te estancan

1. Observá tu nivel de energía después de estar con alguien.
No se trata de si te cae bien o mal, sino de si salís con ganas de avanzar o con la sensación de estar apagando tu propio fuego. Esa sensación dice mucho más de vos que del otro.

2. Escuchate hablar.
Si cuando estás con ciertas personas te descubrís quejándote, comparándote o evitando mostrar tus logros, prestá atención. Eso revela el rol que elegís tomar cuando estás ahí.

3. Mirá si podés ser vos sin justificarte.
Cuando una relación te impulsa, no necesitás achicarte ni dar explicaciones por querer más. Si sentís que tenés que medir cada palabra, ya estás pagando un precio alto: tu autenticidad.


A veces no se trata de cortar vínculos, sino de dejar de sostener dinámicas que ya no representan lo que querés construir.
Y cuando eso pase, vas a notar algo curioso: la soledad que temías al principio no duele tanto como la incomodidad de seguir rodeado, pero vacío.


No confundas sinceridad con egoísmo.


Elegir crecer no te hace mejor que los demás, te hace responsable de lo que hacés con lo que tenés.
Porque mientras sigas conformándote con relaciones que te mantienen cómodo pero pequeño, estás renunciando a la versión de vos que el mundo realmente necesita.

Y eso no es humildad, es miedo.
Miedo a destacar, miedo a incomodar, miedo a ser distinto.

Pero pensalo un segundo:
¿Cómo vas a darle algo valioso a una sociedad que te necesita si te entrenás todos los días para encajar?
¿Cómo vas a inspirar a otros a moverse si vos mismo te quedás quieto para no perder a nadie?

Ser honesto con vos mismo no es abandonar a otros, es dejar de abandonarte a vos.
Y si para crecer tenés que soltar vínculos que ya no acompañan, no estás siendo cruel.
Estás eligiendo vivir con propósito en lugar de sobrevivir con culpa.


Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Lecciones para sanar: el camino a través del duelo y la aceptación

Recientemente estuve leyendo sobre algo que seguramente has escuchado: el duelo. Este proceso emocional tiene cinco etapas: negación, ira, negociación, profunda tristeza (que se llama en realidad depresión) y aceptación. Por motivos personales, prefiero renombrar la cuarta etapa como “profunda tristeza”. Esto no busca minimizar la depresión clínica; al contrario, entiendo que es un tema muy profundo y complejo. Cambiarle el nombre refleja mi convicción de que no todos los procesos de duelo incluyen algo tan serio como la depresión. Si quieres entender más sobre esta condición, te recomiendo escuchar a Jordan Peterson, un orador y psicólogo clínico con valiosas perspectivas sobre el tema.

Estudiando este tema, descubrí que las etapas del duelo no son lineales. No se atraviesan en un orden estricto, sino que se pueden experimentar de maneras distintas y únicas para cada persona. Cada proceso de duelo es diferente, y todos lo vivimos a nuestra manera.

¿Quién atraviesa un duelo? Cualquiera que haya perdido algo: una relación, un sueño, una oportunidad, o incluso una rutina. Cualquier sentimiento de pérdida es válido, y también lo es no pasar por todas las etapas. Hoy quiero centrarme en la quinta etapa: la aceptación.

La aceptación y su verdadero significado

La aceptación está considerada como la parte de “superación” dentro de las cinco fases del duelo. Pero permíteme hablarte de mi experiencia como “el eterno acepto”. Mi primera reacción ante casi todo es la aceptación: “Bueno, debía pasar así; por algo se dan las cosas; es una oportunidad de aprender y crecer”. Esa es mi actitud constante. Parece ideal, ¿verdad? Durante mucho tiempo, yo también pensaba que podía llegar a la etapa final en línea recta, sin pasar por las demás. ¡Qué iluso!

Aprendí que el duelo no se vive de manera lineal. Haber “saltado” a la etapa cinco no significa que las otras etapas no aparecerán más adelante. Ignorar lo que ocurre dentro de ti solo implica posponer lo inevitable. El dolor es parte del crecimiento, como cuando de niño te dolían las piernas porque estabas creciendo. En la vida personal ocurre lo mismo: el dolor puede hacernos más fuertes y maduros, pero solo si sanamos de la manera correcta.

El costo de evitar el dolor

Si no tomamos tiempo para sanar, el costo puede ser alto. Al igual que un hueso mal soldado, un dolor emocional mal procesado puede generar “dolor crónico”: desconfianza hacia los demás, hacia nosotros mismos, y limitaciones emocionales que cargamos sin darnos cuenta. La superación y la aceptación no son lo mismo.

Quiero ser claro contigo: puedes vivir mejor de lo que estás viviendo hoy. Tal vez no sepas cómo, pero si crees que puedes, encontrarás el camino. Si te lastimaron en el pasado, no cargues con ese dolor. Esas cargas son como un yeso que nunca te quitaste, firmado por quienes presenciaron tu sufrimiento. Nos acostumbramos a cargar el dolor como si fuera parte de nosotros.

Una de las definiciones de sanar es restituir algo a su forma original, o incluso mejorarla. Hoy te animo a que desenredes tus emociones, les des forma, las comprendas y no dejes este proceso para más tarde. Hoy es el momento perfecto para sanar.

Un primer paso para sanar

Sanar puede parecer abrumador, pero todo gran cambio empieza con un pequeño paso. Si no sabes por dónde empezar, intenta esto: escribe lo que sientes. No tiene que ser perfecto ni extenso; solo deja que tus pensamientos fluyan. Puedes hacerlo en un diario, en tu celular o incluso en un papel que luego quieras destruir. Es un acto simbólico y liberador que te ayudará a empezar a procesar tus emociones.

El horizonte tras la sanación

Enfocarte en curar esos “huesos mal soldados” te traerá paz, alivio, confianza y un nuevo horizonte de oportunidades. Recuperarás cosas que creías perdidas, como la confianza en ti mismo o la valentía para volver a intentarlo. Quizás pienses: “¿Y si me vuelven a lastimar?” Pero mírate ahora: te lastimaron, y te recuperaste. Y saliste más fuerte.

No temas a salir lastimado. Personalmente, me da más miedo vivir “cojeando” emocionalmente toda mi vida. Estoy dispuesto a destruir y reconstruir cada parte de mi ser interior si eso significa que podré vivir una vida plena. El dolor es solo una parte del crecimiento; no trates de evitarlo.

Hoy es el día para empezar a sanar.

 

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Dejar de depender de los demás para ser feliz: tres pasos prácticos.

Toda planta para vivir necesita sol. Si te tomás un momento para observar, podrás ver cómo las plantas hacen un enorme esfuerzo para mantenerse en contacto con su medio vital. Algunas estiran sus ramas y se aferran a objetos para obtener más luz, otras rodean obstáculos, e incluso hay plantas que crecen dentro de tarros hasta encontrar la salida hacia la superficie. Nada las detiene.

En la casa de mis padres hay una parra de uvas que cubre todo el patio. Desde abajo, es un espectáculo hermoso: hojas grandes y verdes que forman un techo natural. Pero si la mirás desde arriba, podrás ver algo interesante: sus ramas se estiran en línea vertical, buscando el cielo, utilizando todos sus recursos para captar la mayor cantidad de luz posible.

Como he dicho en otros artículos, la naturaleza tiene mucho para enseñarnos, y nosotros mucho para aprender de ella. Ahora imaginá que vos sos una planta, y que el sol representa todas esas cosas que te hacen bien: bienestar, relaciones saludables, autoestima, crecimiento personal. El sol siempre está ahí, disponible, pero es tu responsabilidad buscarlo.

A lo largo de la vida, se presentarán innumerables obstáculos que “te tapen” el sol: dificultades, miedos, dudas o incluso el entorno. Pero imaginate quedarte ahí, inmóvil, esperando que alguien venga, te quite de la sombra y te ponga bajo el sol. La verdad es que la vida no funciona así.

Siguiendo con la metáfora, también habrá momentos de día y de noche. Esto significa que podrás vivir sin el sol por un tiempo, pero no indefinidamente. La clave está en aprender a buscarlo y crear las condiciones para que siempre esté cerca.

Pasos prácticos para buscar el sol

1. Trabajá en tu autoestima.
La base de una autoestima saludable es cumplir con lo que te prometés a vos mismo. Ser fiel a tus propias palabras fortalece tu confianza. Además, no olvides incluir actividades que disfrutes, comprarte ropa que te haga sentir bien y rodearte de pequeños detalles que impulsen la vida que querés construir. ¡Conviertite en un facilitador de tu propio bienestar!

2. Reconocé que merecés lo mejor.
Muchas personas descuidan su aspecto físico, sus relaciones, su diálogo interno o su alimentación porque tienen problemas con la percepción de su propio valor. Pero quiero que sepas algo: vos lo valés todo y merecés lo mejor. Tu valor no depende de la opinión de los demás, porque es algo intrínseco a vos. Si alguna vez te sentiste insuficiente, recordá que tu valor es inherente y no necesita validación externa.

3. Enfocate desde adentro hacia afuera.
Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interno. La autoestima y la percepción de valor no se construyen con lo que los demás te dicen; surgen desde adentro. Victor Frankl hablaba de “la última de las libertades humanas”: la de elegir tu actitud frente a cualquier situación. Aunque el entorno o las circunstancias deformen tu visión, vos tenés el control de tu mundo interno. Ahí es donde empieza todo.

Tal vez, porque estás acostumbrado a vivir de cierta manera, hoy te cueste aceptar que lo que te pasa es tu responsabilidad. Quizás pensés que tu jefe no te valora, que tu familia no te entiende o que tu pareja no te tiene paciencia. Pero yo te pregunto: ¿Tan poco valor creés que tenés como para permitirte vivir así el resto de tu vida?

El cambio empieza en uno mismo. Esto no significa que sea tu culpa lo que te pasó, pero sí que ahora tenés la capacidad de responder de manera diferente. Responsabilidad significa “tener la habilidad para responder”. Entonces, si no estás conforme con tu vida, te invito a que seas vos quien estire las ramas y busque el sol.

Muchas gracias por leer. Nos vemos en otro artículo. Te mando un fuerte abrazo.

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Ser espontaneo, la excusa de los inconstantes.

“Si no me nace, no lo hago”

Hace poco, hablaba con un amigo acerca de la espontaneidad y la creatividad. En esa conversación surgieron posturas polarizadas: muchos creen que planificar y ser metódico limita la creatividad, que lo más auténtico y hermoso solo puede nacer de la pura inspiración. Otros, en cambio, defienden que el verdadero arte requiere estructura y disciplina.

Esta reflexión me lleva a un tema fascinante: el estado de flow.

El estado de flow: ¿realmente espontáneo?

El estado de flow o fluir es ese momento en el que estás completamente inmerso en lo que haces, con tal nivel de concentración que pierdes la noción del tiempo. Todo parece fluir sin esfuerzo, casi como si la creatividad se apoderara de vos.

Sin embargo, aunque pueda parecer espontáneo, el estado de flow no surge de la nada. Requiere una base previa: habilidades desarrolladas, práctica constante y un entorno que favorezca la concentración.

Un gran ejemplo de esto es el jazz. Este género se caracteriza por la improvisación, pero ningún músico podría improvisar sin antes haber dedicado años a dominar su instrumento. La espontaneidad, en este caso, no es casualidad; es el resultado de un trabajo consciente.

La disciplina detrás de la creatividad

¿Por qué te hablo de esto? Porque estoy seguro de que tenés talento y que te interesa crear cosas que valgan la pena. Te voy a contar mi ejemplo: yo escribo. Es una actividad artística que requiere creatividad, poner una impronta personal y mucho desarrollo interno. Pero, si solo escribiera cuando “me siento inspirado”, ¿cada cuánto leerías algo mío?

Tengo horarios específicos para sentarme a escribir. Planifico tiempos de estudio, de reflexión y de revisión. La única manera de ser espontáneo al escribir es porque tengo algo dentro mío que puedo expresar. Esa “inspiración” no llega sola: es el resultado de lo que he leído, estudiado, practicado y reflexionado.

Nunca podrías pintar una obra maestra sin haber aprendido técnicas, practicado, fracasado y vuelto a intentarlo. Esto no es desalentador; al contrario, te lo digo porque creo que a veces la espontaneidad se usa como excusa para evitar la constancia. Y no quiero que seas una persona inconstante.

Tampoco estoy diciendo que te conviertas en un robot calculador que hace todo de manera metódica y fría. Pero sí quiero que reflexiones sobre esto: cada vez que tuviste un momento de inspiración, hubo condiciones que lo hicieron posible.

La inspiración no es casual

Le di este ejemplo a mi amigo: imaginate que salís a caminar. El día está soleado, pero no hace calor. Hay silencio, mirás las nubes y, de repente, aparece una gran idea. ¿Fue un golpe mágico de inspiración? No del todo. Lo que consumiste en la semana, lo que reflexionaste y experimentaste, ya estaba ahí, dándote vueltas por dentro.

En ese momento específico, las condiciones externas se alinearon con lo que llevabas dentro, y todo se ordenó.

Entonces, no dejes esos momentos al azar. Créalos de manera consciente y consistente. Es la única forma de ser mejor en lo que haces, sea escribir, pintar, componer música o cualquier otra actividad creativa.

El balance entre espontaneidad y constancia

Recordá esto: que tu deseo de ser espontáneo no sea tu excusa para permanecer inconstante. La espontaneidad es hermosa, pero tiene que estar respaldada por preparación y disciplina. De lo contrario, es como querer encender una chispa sin leña que alimente el fuego.

Así que no esperes a que “te nazca”. Sentate, trabajá y creá las condiciones para que las ideas fluyan. Ahí es cuando la verdadera magia sucede.

Si querés alcanzar ese estado donde las ideas fluyen y la creatividad se enciende, no basta con esperar a sentirte inspirado. Tenés que crear las condiciones. Aquí te dejo tres pasos prácticos para lograrlo:

  1. Establecé un espacio y un tiempo fijo para trabajar.
    Elegí un lugar libre de distracciones y asigná un horario específico para dedicarte a tu actividad creativa o proyecto. La repetición genera hábito, y el hábito crea consistencia.
  2. Preparate antes de empezar.
    Entrá en contexto dedicando unos minutos a reflexionar, revisar ideas previas o consumir contenido relacionado. Esto calienta tu mente y te ayuda a enfocarte más rápido.
  3. Empezá sin esperar a “sentirte listo”.
    La inspiración llega mientras trabajás, no antes. Aunque no tengas la idea perfecta, ponete en movimiento. A veces, solo comenzar es suficiente para desbloquear el estado de flow.

Recordá que la constancia y la preparación no limitan tu creatividad: la potencian. Cada paso que des te acercará más a convertir tus ideas en algo tangible.

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

¿Ves el mundo como es o como eres?

Frank Koch, un oficial naval, relató un incidente mientras servía en un buque de guerra. Estaban navegando en condiciones de poca visibilidad debido a la niebla. Durante la noche, el vigía informó:

“Luz a estribor”.

La tripulación asumió que era otro barco acercándose. El capitán ordenó enviar un mensaje por señales de luz:

“Estamos en curso de colisión. Cambie su rumbo 20 grados”.

La respuesta llegó rápidamente:

“Recomiendo que usted cambie su rumbo 20 grados”.

Molesto, el capitán envió otra señal:

“Soy un capitán. Cambie su rumbo 20 grados”.

A lo que llegó una respuesta simple:

“Soy un marinero de segunda clase. Recomiendo que usted cambie su rumbo 20 grados”.

Ya enojado, el capitán respondió:

“¡Soy un buque de guerra! Cambie su rumbo 20 grados”.

Finalmente, la respuesta llegó con calma:

“Soy un faro. Su decisión”.

¿Cuántas veces fuiste el capitán? Sé honesto…

Tomo este ejemplo para hablar sobre paradigmas: la manera en la que vemos el mundo. Un paradigma, simplificándolo mucho, son los “lentes” con los que interpretamos la vida. Cada uno de estos lentes es único y está compuesto por nuestras experiencias, la formación que recibimos y las enseñanzas de nuestra familia y amigos. Nadie está a salvo de esto.

¿Sabes qué significa? Que el mundo nunca lo vemos como es, sino como somos. Tu mundo está construido por tus creencias, tus percepciones, tu moral, tus principios y valores.

Te comparto esto porque quiero que entiendas que no todo es tan personal. Tu situación no es el fin, ni tampoco todo se debe a “mala suerte”. Hay un dicho que me da risa, pero también me parece muy real: “El que se quema con leche ve la vaca y llora”. Es gracioso por el ejemplo, pero también refleja nuestra tendencia a generalizar todas las experiencias de la vida basándonos en un solo evento.

Te cuento un ejemplo personal: si te digo “Golden retriever”, probablemente se te forma una imagen: un perro peludo, bondadoso y claramente inofensivo. Bueno, a mí me mordió uno una vez. Iba en bicicleta y el perro estaba tranquilo, sentado en la vereda. Pasé despacito y, ¡pimba!, me clavó los dientes. A pesar de que llevaba ropa, me causó bastante daño. Nadie esperaría que un perro tan tranquilo hiciera eso. Sin embargo, esa experiencia no significa que ahora me preocupe cada vez que veo un Golden. Lo que sí muestra es que nuestras vivencias personales nos marcan y nos permiten ver cosas que otros no ven.

Los paradigmas no son algo negativo, pero tampoco algo que podamos ignorar. Muchas veces sufrimos más por lo que imaginamos que por lo que realmente pasa.

¿Cómo me libero de un pensamiento paradigmático? Haciéndote preguntas, sobre todo las correctas.

TE DOY UN EJEMPLO MÁS, seguro que al ver las mayúsculas pensaste que estaba gritando. Pero eso es solo una creencia. En realidad, ¡así sí estaría gritando! Al menos esa es la manera “correcta”.

Imagina cuántas veces te has sentido ignorado, ofendido o malinterpretado simplemente porque tus gafas de realidad estaban ajustadas a tu modelo de pensamiento y no a la realidad.

La próxima vez que sientas que algo te supera, que una situación parece más grande que tú, detente un momento y pregúntate: ¿Qué estoy viendo realmente?. ¿Es la realidad tal como es, o es mi mente filtrándola a través de mis lentes?

Esos lentes no son malos, no te digo que los tires o que intentes mirar sin ellos, porque son parte de lo que eres. Pero si te aferras demasiado a ellos, corres el riesgo de chocar con faros, con realidades inamovibles que no se adaptarán a tus creencias, por mucho que las grites.

Piensa en esto: la vida no se trata de tener siempre la razón, de imponernos al mundo como lo hizo el capitán en la historia. Se trata de aprender a navegar, de ajustar nuestro rumbo cuando es necesario, incluso cuando eso significa cuestionar nuestras certezas más arraigadas.

Tus paradigmas no son enemigos, pero tampoco son absolutos. Son herramientas, mapas que te ayudan a moverte por el mundo. Sin embargo, cuando el mapa y el terreno no coinciden, ¿te aferrarás al papel o te atreverás a mirar a tu alrededor?

Porque ahí, justo ahí, es donde comienza el cambio: cuando te permites la humildad de mirar con otros ojos, de hacer las preguntas incómodas y de aceptar que, a veces, no es el mundo el que necesita cambiar, sino la forma en que lo ves.

No se trata de negar tus experiencias o tus creencias, sino de darles el lugar correcto en tu historia. Al final, el mundo no es tan personal como parece, pero tu manera de interpretarlo sí lo es. Así que, ajusta tus lentes, porque con ellos eliges cómo quieres vivir esta vida. Y créeme, siempre puedes elegir una visión más clara.
¿Qué pasaría si te atrevieras a cuestionar la historia que te cuentas sobre ti mismo y el mundo?
Gracias por compartir estos minutos conmigo. Nos vemos en otro post. Te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

De la Ansiedad a la Acción: Pasos para Recuperar el Control de tu Vida

 

“Hoy todo es ansiedad. Lo mío no es ansiedad, yo solo quiero que las decisiones que estoy tomando me den resultados, pero hoy.”
Fragmento de una charla anónima.

En nuestra sociedad actual, palabras como ansiedad, frustración e incertidumbre se han vuelto moneda corriente. Parecen describir perfectamente el estado emocional de millones de personas enfrentadas a un ritmo de vida cada vez más acelerado. ¿Quién no ha sentido esa necesidad de resultados inmediatos? De tomar una decisión y ver, casi al instante, que fue la correcta.

Sin embargo, detrás de esa urgencia subyace una lucha constante con la realidad: los grandes cambios, los logros significativos e incluso las soluciones más simples rara vez son inmediatos. Entonces, ¿qué podemos hacer frente a este panorama? ¿Cómo evitar que la ansiedad nos domine y transformar la frustración en acción efectiva?

Pensar en el largo plazo

Tal vez te has preguntado si las decisiones que estás tomando son las correctas. Si es así, quiero invitarte a mirar más allá del resultado inmediato. Imagina el caso de las inversiones a largo plazo: ahorrar una pequeña cantidad de dinero hoy no te traerá beneficios inmediatos; incluso podrías sentir que estás perdiendo algo. Pero si mantienes ese hábito constante y reinviertes los intereses generados, con el tiempo habrás construido una base sólida. Esa base podría ser la clave para iniciar un negocio o aprovechar una gran oportunidad que, de otro modo, no habría sido posible.

Superar la ansiedad es similar. Aunque no estés seguro de algunas decisiones, seguramente hay otras que sabes que son las correctas. Por ejemplo, ser un buen empleado no garantiza que algún día seas un emprendedor exitoso, pero cumplir con tus horarios, tratar bien a tus colegas y construir relaciones de confianza te ayudará a crear un entorno propicio para alcanzar tus metas en el futuro. ¿Ves mi punto? Combatir la ansiedad, la frustración y la incertidumbre se trata de salir del futuro y enfocarte en lo mejor que puedes hacer HOY.

Sigue haciendo lo que sabes que tienes que hacer

Quiero que recuerdes esto: “Sigue haciendo lo que sabes que tienes que hacer, mientras necesites hacerlo.” No te desvíes. Si sabes que lo que estás haciendo hoy es lo correcto, no lo cambies solo porque los resultados no son inmediatos. Persevera.

Puede que creas que la falta de resultados es una señal para desistir, pero no abandones tus convicciones. Solo cambia tu camino si has aprendido algo que te hace ver las cosas de manera diferente. ¿Parece confuso? Permíteme darte un ejemplo más personal.

Te cuento una experiencia personal

Recientemente comencé a crear contenido para mis redes sociales en forma de videos cortos. Aunque tengo algunos conocimientos sobre el tema y amigos que son expertos, además de una infinidad de consejos disponibles en internet, decidí no seguir todas las “reglas” que recomiendan. No fue por orgullo ni porque no creyera que eran útiles, sino porque para mí, crear contenido es algo personal. Es un deseo propio. Quiero respetar mi ritmo, mi estilo y mi forma de experimentar.

Claro, podría preocuparme pensando que, si no sigo esos consejos, nadie verá mis videos o no llegaré al público adecuado. Pero prefiero mantener mi tranquilidad y seguir haciendo lo que creo correcto, hasta que descubra algo nuevo que me haga cambiar de opinión.

¿Te parece complicado? Yo creo que no.

Vas a sentirte ansioso, estoy seguro. De la frustración no te vas a escapar. Pero te garantizo que puedes salir de ese estado con la decisión consciente de respetar tu ritmo, de no buscar resultados inmediatos.

Tengo muchísimo para charlar de esto contigo, pero no quiero hacerte larga la lectura. Un consejito más antes de despedirme: busca momentos para estar en blanco. Respira profundo, come algo rico, enciende una velita aromática, mira a los ojos a tu pareja, o simplemente observa el cielo y escucha los sonidos que te rodean. Bajar al tiempo presente es fundamental.

Gracias por acompañarme en esta reflexión. Nos vemos en otro post. Te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Cansado de vivir cansado.

¿Quién no dijo alguna vez “Estoy cansado” después de un día largo? A veces lo decimos por costumbre, pero hay quienes ya arrancan el lunes por la mañana diciendo “Estoy muy cansado”. Si empezamos así, ¿qué nos espera el resto del día?  

Te confieso que yo lo decía todo el tiempo. Y sí, de verdad me sentía cansado, pero decirlo en voz alta no ayudaba en nada.  

Un poco de historia sobre el “cansancio”

La palabra “cansancio” tiene un origen muy particular. Viene del latín, pasó por el griego y llegó al castellano combinando dos ideas. Su significado original era “desviarse del camino”. ¿Curioso, no? Los navegantes usaban esta palabra para describir sus paradas para descansar en algún puerto antes de seguir su viaje.  

Te cuento esto porque quiero que reflexionemos juntos sobre esa idea de “desviarse del camino”. ¿Realmente estás descansando o solo vives cansado?  

¿De verdad descansamos?

Pensemos en un domingo. ¿No te pasó que, al llegar la noche, te sentías más cansado que en un día normal?  

La verdad es que todos necesitamos un propósito. No vivimos solo para sobrevivir, sino para alcanzar algo. Nuestro instinto está orientado al éxito. Por eso, cuando hacemos cosas sin sentido, sentimos ese peso.  

El cansancio como excusa

Quiero compartirte una historia. En 2005, Jon Blais, un triatleta reconocido, fue diagnosticado con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Tres meses después, completó el triatlón “Iron Man Hawái”: nadó 3,9 km, pedaleó 180 km y corrió 42 km, sumando 226 km en total. Lo terminó en 16 horas y 26 minutos, convirtiéndose en la primera persona con ELA en lograrlo.  

Jon tenía un objetivo claro y no dejó que el cansancio o sus excusas lo detuvieran.  

Vivir sin un propósito agota

Si solo vives para cumplir con lo que “tienes que hacer”, vas a sentirte agotado. Es lógico: vivir requiere esfuerzo, y nadie está dispuesto a esforzarse si no sabe para qué.  

Muchos caemos en un ciclo automático: levantarnos, trabajar, volver a casa, mirar televisión y repetir. Es ahí donde aparece el verdadero cansancio: el de no tener metas, el de sentir que el día no tuvo sentido.  

Un esfuerzo con propósito cambia todo

El cansancio no tiene por qué ser un límite cuando entiendes para qué haces las cosas. En el gimnasio, en el trabajo o cuando estás estudiando para un examen, la clave está en encontrar el propósito detrás del esfuerzo.  

Por eso, aunque estés cansado, no dejes que eso sea tu límite. Reflexiona: ¿Por qué estás cansado? ¿Es la rutina o la falta de un propósito lo que te pesa?  

Pasos prácticos para empezar

Quiero dejarte algunos consejos que me sirvieron:  

  1. No hables de lo cansado que estás: Aunque lo sientas, evita decirlo. En lugar de eso, intenta decirte algo positivo al despertar. Tu cerebro se lo creerá poco a poco.  
  2. No te canses por adelantado: No pienses en lo difícil o agotador que será algo antes de empezar. Esa actitud baja tu rendimiento y te hará sentir más agotado.  
  3. Agradece tu realidad: Tal vez no estés donde quieres, pero quejarte solo te frenará. Sé agradecido, incluso si tu trabajo no te gusta. Esa mentalidad puede abrirte puertas.  

Vive, no sobrevivas.

Si hoy sientes que tu vida no tiene rumbo, es momento de dar un paso. Comienza con algo pequeño: lee una página, dedica cinco minutos a algo que te apasione o haz algo que siempre quisiste intentar. Al principio será motivación, luego disciplina, y finalmente verás los frutos.  

Recuerda: la vida es para vivirla, no para pasar los días. Brilla, aporta lo que solo tú puedes dar, y despierta. Te necesitamos.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¿Por qué dejarlo para el próximo año?

“No pospongas nada. El tiempo vuela, y lo perdido no puede recuperarse.” — Epicteto


No lo pospongas: el momento es ahora

“Ya quiero que llegue fin de año”. “El próximo año empiezo la dieta”. “En enero empiezo a hacer ejercicio”. Seguro que escuchaste estas frases. Quizás hasta las dijiste, ¿verdad?

Yo también lo hice, durante años. Pero hoy me pregunto: ¿por qué esperar al año que viene? ¿Por qué no empezar ahora?

La ilusión del “yo del futuro”

Cuando pensamos en el futuro, tendemos a vernos como personas diferentes, casi como extraños. Un estudio en Princeton demostró que, al imaginar el futuro, nuestro cerebro reacciona como si pensara en alguien más. Entonces, creemos que nuestro “yo del futuro” será más disciplinado, tendrá más tiempo, más ganas. Pero, pensalo: si hoy no estás motivado, ¿por qué mañana sí? Si no hacés algo hoy para cambiar, mañana vas a estar en el mismo lugar.

Diez minutos al día: sí, marcan una diferencia

Hace unos años le dije a un amigo que, si dedicaba 10 minutos al día a dibujar, en cinco años sería un tremendo artista. Me respondió que 10 minutos no servían para nada, que cinco años eran “demasiado tiempo”. ¿Sabés qué pasó? Cinco años después, se quejaba de que no tenía experiencia ni tiempo para mejorar. Si hubiera seguido esos 10 minutos al día, hoy tendría más de 200 horas de práctica.

Quizás 200 horas no te parezcan mucho, pero ¿preferís acumular esas horas o quedarte en el mismo lugar, sin haber hecho nada?

¿Qué estás esperando?

Pará un segundo y pensá: ¿cuántas veces dijiste que no tenías tiempo para algo? “Cuando termine la facu, voy a hacer ejercicio”, o “cuando tenga tiempo, empiezo a leer”. Es fácil seguir posponiendo, siempre con la excusa de que “más adelante” vas a ser esa versión de vos que tanto querés.

Pero esperá: ¿qué va a pasar el 1° de enero cuando brindes? ¿Te va a dar mágicamente más motivación? No. Es solo un cambio de fecha. No dejes que pase como con mi amigo, que desperdició cinco años esperando el momento perfecto. No esperes a ser “mejor” o a tener “más tiempo”. Empezá hoy, como seas y con lo que tengas.

Hacé un plan, así de fácil

¿Querés empezar algo? Dibujá cinco escalones en una hoja.

Asi:

Escaleras al revés ▷ Ilusiones ópticas GRATIS (2024)

 En el de arriba, anotá esa meta que venís postergando. En cada escalón de abajo, poné un paso simple y concreto que podés hacer para llegar ahí. Que no sea algo inalcanzable; poné cosas que podrías empezar hoy.

Por ejemplo: si querés empezar a entrenar, el primer escalón podría ser solo buscar una rutina en YouTube o salir a caminar 10 minutos. Es poco, pero es un avance. Ese tipo de pasos chicos suman mucho.

Encontrá un cómplice

Contale a un amigo lo que querés hacer y pedile que te pregunte cada tanto cómo vas. Tener a alguien que te recuerde tu meta puede hacer una gran diferencia. A veces necesitamos ese empujón extra para no abandonar, y un amigo que te anime puede ser ese motor que te ayude a seguir adelante.

La mentalidad de “el año que viene”

Aquí en Argentina, las clases terminan en diciembre y empiezan en marzo, y eso nos mete en un ciclo de postergación. Escucho a muchos jóvenes decir: “Este verano voy a descansar, después busco laburo” o “en marzo arranco una carrera”. El problema es que este ciclo se repite cada verano y se convierte en un freno, como si “trabajar por tus sueños” no fuera placentero. Pero, ¿no sería mejor dedicarle tiempo ahora, aunque sea un poquito cada día, a eso que querés lograr?

No hace falta que sea perfecto; hacelo ahora

Recientemente terminé un curso de creación de podcasts. La profesora contó que empezó grabando con el micrófono de sus auriculares, en el vestidor de su casa, con un almohadón para mejorar el sonido. ¿Sabés qué? Yo tengo todo el equipo para grabar y, sin embargo, lo pospuse durante años. Me hacía preguntas tipo “¿Le interesará a la gente?” o “¿Será el momento adecuado?”. Puras excusas.

Hoy, mientras escribo esto, decidí empezar a grabar mi primer podcast. No sos el único que siente dudas o se frustra por no empezar, pero siempre es mejor hacerlo hoy que nunca. Como dice Simon Sinek: “No hay un momento correcto o incorrecto. Mejor ahora que tarde, mejor tarde que nunca”.

¿Qué estás posponiendo?

No esperes al 1° de enero. Faltan solo 45 días para que termine el año. No necesitás esperar. Empezá hoy, sea algo pequeño o grande. Hacé algo por vos y descubrí hasta dónde podés llegar.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Construyendo una vida que puedas amar.

Si durante los próximos 5 años, repitieras tu rutina de los últimos 90 días ¿Estarías más cerca o más lejos de cumplir tus metas y vivir tus sueños?

Toma unos minutos para reflexionar, la pregunta puede parecer muy amplia y profunda, pero la respuesta es sencilla “sí” o “no” es todo lo que podés responder, es probable que al igual que yo la primera vez que me lo pregunte, pienses “Bueno, en algunas cosas si y en otras no” y con ese pretexto me convencí mucho tiempo que así como estaba, estaba bien, pero entendí esto, Si no es un rotundo “Sí” entonces es un claro “No”. 

Tal vez suene muy fuerte, pero no es para decepcionarte o amargarte, te invito una vez más a este viaje de lectura, encontrémosle la vuelta a esto juntos.

Como te decía, si tú “sí” no es muy seguro, es claro que es un “no”, pero eso no es algo malo, ¿sabes por qué? Porque significa que aún tenés un camino de crecimiento para recorrer, “no” quiere decir que aún podés mejorar la calidad de tu día a día, si tu respuesta fuera un rotundo “sí” significaría que estás a tope, que la manera en la que vivís hoy ya está, hasta ahí llegaste, y no pienses que te estoy juzgando sin conocerte, soy un verdadero fanático del potencial de las personas y he visto docenas de veces a personas poder superarse a sí mismas, por eso sé que vos también podes.

Los 90 días del resto de mi vida:

Nadie va a morir, tranquilo, pero usando la lógica del primer enunciado, significaría que los próximos 90 días podrían ser muy importantes, lamentablemente muchas personas van por la vida esperando un momento eureka, que sería como un momento donde se les ocurre una gran idea y creen que con eso será suficiente para cambiar por completo su vida, la realidad es que eso, en la gran mayoría de los casos no es así. 

Por dos razones principalmente.

Una es que esos momentos eureka llegan después de un largo tiempo de trabajar sobre una idea.

La segunda es que muchas veces estamos muy ocupados en nuestra rutina e ignoramos esas grandes ideas. 

Las personas creemos que en determinado momento esa oportunidad que lo cambiará todo va a aparecer, y no digo que eso no pueda ocurrir, pero ¿Qué tal si en vez de esperar ese momento, vos mismo lo construís?

¿Vas captando a lo que me refiero sobre los próximos 90 días?

¿Entonces si esto no va a pasar de repente que hago? Bueno, la respuesta es bastante sencilla. “Todo importa” 

Todo Importa

Leer una página de un libro siempre será mejor que no leer nada, caminar 100 mts siempre será mejor que no caminar, escribir un párrafo al día siempre será mejor que no escribir nada, podrás pensar que son acciones insignificantes, la mayoría de las cosas que hacemos durante el día parecen pequeñas, pero son las que verdaderamente importan. 

La vida se construye mayormente de momentos pequeños, y también acordate de esto, más vale hecho que perfecto.

Muchas personas quieren arrancar por el final, quieren leer 12 libros al año cuando ni siquiera leen una página al día, o quieren salir a correr 10k y no toman tiempo de caminar durante unos minutos durante el día. 

Pero imagina que los próximos 90 días te propones caminar 100 mts por día y cada día sumar 100 mts más, al final de esos 90 días estarás caminando 9k y muy probablemente estés listo para correr.

Esos 100 mts más que parecían insignificantes, te preparan de maneras que no te imaginas para cumplir tus objetivos y vivir una mejor vida.

Ahora imagina repetir esos 90 días durante los próximos 5 años, ¿estarías más cerca o más lejos de vivir tus sueños? Te doy un ejemplo, escribiendo un párrafo por día durante 90 días, en un año y medio tendrías terminado un libro de unas 300 páginas. 

No subestimes el poder de la constancia y la disciplina

Alcanzar y cumplir objetivos, no depende de que tan bueno seas, sino de cuan disciplinado estés dispuesto a ser, hace poco leía a un autor que decía que la disciplina es la capacidad de poner en orden el caos, y me pareció fantástico y muy real, en nuestra vida hay caos por naturaleza, pero al saber que eso va a ser así me puedo esforzar para poner las cosas en orden y seguir avanzando, lamentablemente hoy la instantaneidad que ofrece el internet y las redes sociales nos han envenenado con envidia y el deseo de que todo se cumpla ya, he hablado con jóvenes de 22 años frustrados porque aún no se fueron de la casa de sus padres y no tienen un trabajo que le da 5 mil dólares al mes… Para amigo, esa realidad te la vendieron, si puede que halla algunos, pero tranquilo tenés aún mucho tiempo para trabajar y construir ese futuro. 

La clave está en fijar un norte, y trabajar todos los días al menos un paso a la vez, yo vivo mi vida personal como si fuera un escritor, aunque no me dedico a eso ni vivo de eso, pero me aseguro de todos los días construir ese futuro, si durante 90 días escribo 30 minutos al día, y lo repito por los próximos 5 años ¿te imaginarás cuanto abre escrito para entonces? Es mi norte y trabajo todos los días por ello, tal vez hoy no vea “resultados” pero no se trata de eso.

Construyendo una vida que puedas amar. 

Lo que de verdad importa acá es que puedas construir una vida que ames, el problema con esta cuestión de los 90 días, es que nuestra vida generalmente está llena de pequeñas cosas que ignoramos, pero que en el fondo no queremos vivir. 

No queremos levantarnos tarde, estar en una mala condición física, no queremos comer de manera no saludable, no queremos tener una mala relación con nuestra familia, pero todo eso está al alcance de tus decisiones, no trates de levantarte a las 6 am si todos los días te despertás a las 11 am, empezá de a poco 10:50 AM, luego 10:40 AM.

Eventualmente, llegarás a tu objetivo, si tratas de levantarte 5 hs antes de lo que haces normalmente de un día para el otro vas a generar mucha frustración en tu vida y eso va a hacer que ya comiences tu día frustrado por no poder completar tu primer objetivo de la mañana.

No te quiero marear más con reflexiones, pero pensá ¿qué vas a hacer los próximos 90 días?, y si mantenés esas rutinas sostenidas en el tiempo, ¿qué resultados obtendrías?

Antes de irme te quiero dejar 4 tips de como construir un nuevo hábito para esta nueva etapa de tu vida. 

  • Hazlo sencillo: No la compliques, es mejor proponerte leer 5 minutos diarios que proponerte leer 5 libros al año.
  • Hazlo obvio: Tenés que poder ver en tu entorno que ese nuevo hábito es necesario y establece momentos para hacerlo, por ejemplo:¿Querés salir a caminar cuando volvés del trabajo? Deja tu ropa lista por la mañana antes de irte, cuando llegues a tu casa y veas la ropa deportiva lista para salir a hacer ejercicio, te vas a sentir más motivado para poder salir. 
  • Hazlo atractivo: Trata de hacer algo que te guste, y si no te gusta y es necesario, busca la manera de que sea más atractivo, por ejemplo podés crear un sistema de recompensa luego de haber completado tu semana.
  • Hazlo placentero: Imagina si cada vez que querés leer un libro tenés que desocupar tu escritorio porque está lleno de cosas, tenés que revolver cajas de libros buscando porque no sabes donde quedo, te complicas. Trata de dejar tu entorno listo para activar tu nuevo hábito y asegúrate de tener todo lo necesario a mano. 

Gracias por acompañarme hasta el final, espero que disfrutes de esta lectura y de muchas más, para mí es un privilegio compartir estos párrafos con vos. 

Si te gusto este post compartilo en tus redes, con tus amigos y familia. 

Invitame un café en cafecito.app