¿Qué crees que es lo correcto?

Nos enfrentamos a una pregunta clave:

¿Aceptar quiénes somos y cambiar el mundo o cambiar quiénes somos y aceptar el mundo?

Parece que debemos elegir, pero en realidad, no es una decisión excluyente.

La falsa dicotomía

Muchas veces pensamos que aceptar es sinónimo de conformarse y que cambiar es una forma de negarnos a nosotros mismos. Pero la verdad es que ambas cosas pueden convivir:

  • Aceptar quién eres no es resignarte. Es reconocer tu punto de partida sin dejar de evolucionar.
  • Cambiar no significa perder tu esencia. Es desafiarte a ser mejor, sin dejar de ser tú mismo.
  • Aceptar el mundo no es conformarte. Es entender lo que está fuera de tu control y enfocar tu energía en lo que sí puedes transformar.
  • Cambiar el mundo no es luchar contra lo inevitable. Es encontrar maneras inteligentes y efectivas de impactarlo.

No te conformes con menos de lo que puedes ser

Si no te gusta quién eres hoy, ¿por qué conformarte con una versión de ti que no quieres vivir el resto de tu vida?

Tienes todo el derecho de desafiarte, de crecer y de mejorar. No eres una identidad fija, sino una obra en proceso. La versión de ti que hoy es suficiente, puede ser mejor mañana.

Aceptar quién eres no significa que debas quedarte igual. De hecho, la verdadera aceptación es reconocer tu potencial.

Y el mundo, ¿lo aceptas o lo cambias?

Si el mundo que te rodea no te agrada, pregúntate qué puedes hacer al respecto. Pero hay algo aún más importante: pregúntate si estás dispuesto a hacerlo.

Si la respuesta es no, quizá sea momento de dejar ese asunto y enfocarte en lo que sí puedes cambiar. Si la respuesta es sí, entonces deja de quejarte y toma acción.

El mundo no cambia con pensamientos, cambia con acciones. Y las acciones comienzan en vos.

No elijas, construye

El equilibrio está en integrar ambas ideas:

  • Aceptarte sin limitarte. Aceptarte no significa quedarte en el mismo lugar. Es verte con honestidad, reconocer tus fortalezas y debilidades sin juicio y usarlas como base para tu crecimiento.
  • Cambiar sin perder tu esencia. No necesitas renunciar a quién eres para mejorar. Evolucionar es ajustar, perfeccionar y pulir lo que ya tienes en ti, sin dejar de ser auténtico.
  • Aceptar el mundo sin resignarte. Hay cosas que no dependen de ti, y está bien. Pero eso no significa que debas rendirte ante la realidad; significa que debes ser estratégico en dónde enfocas tu energía y esfuerzos.
  • Transformarlo con acción. No basta con querer que algo cambie. No basta con quejarse. Lo que realmente marca la diferencia es lo que haces al respecto. Incluso el cambio más pequeño puede ser el inicio de algo más grande.

No se trata de elegir entre dos caminos. Se trata de construir el propio.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Dejar de depender de los demás para ser feliz: tres pasos prácticos.

Toda planta para vivir necesita sol. Si te tomás un momento para observar, podrás ver cómo las plantas hacen un enorme esfuerzo para mantenerse en contacto con su medio vital. Algunas estiran sus ramas y se aferran a objetos para obtener más luz, otras rodean obstáculos, e incluso hay plantas que crecen dentro de tarros hasta encontrar la salida hacia la superficie. Nada las detiene.

En la casa de mis padres hay una parra de uvas que cubre todo el patio. Desde abajo, es un espectáculo hermoso: hojas grandes y verdes que forman un techo natural. Pero si la mirás desde arriba, podrás ver algo interesante: sus ramas se estiran en línea vertical, buscando el cielo, utilizando todos sus recursos para captar la mayor cantidad de luz posible.

Como he dicho en otros artículos, la naturaleza tiene mucho para enseñarnos, y nosotros mucho para aprender de ella. Ahora imaginá que vos sos una planta, y que el sol representa todas esas cosas que te hacen bien: bienestar, relaciones saludables, autoestima, crecimiento personal. El sol siempre está ahí, disponible, pero es tu responsabilidad buscarlo.

A lo largo de la vida, se presentarán innumerables obstáculos que “te tapen” el sol: dificultades, miedos, dudas o incluso el entorno. Pero imaginate quedarte ahí, inmóvil, esperando que alguien venga, te quite de la sombra y te ponga bajo el sol. La verdad es que la vida no funciona así.

Siguiendo con la metáfora, también habrá momentos de día y de noche. Esto significa que podrás vivir sin el sol por un tiempo, pero no indefinidamente. La clave está en aprender a buscarlo y crear las condiciones para que siempre esté cerca.

Pasos prácticos para buscar el sol

1. Trabajá en tu autoestima.
La base de una autoestima saludable es cumplir con lo que te prometés a vos mismo. Ser fiel a tus propias palabras fortalece tu confianza. Además, no olvides incluir actividades que disfrutes, comprarte ropa que te haga sentir bien y rodearte de pequeños detalles que impulsen la vida que querés construir. ¡Conviertite en un facilitador de tu propio bienestar!

2. Reconocé que merecés lo mejor.
Muchas personas descuidan su aspecto físico, sus relaciones, su diálogo interno o su alimentación porque tienen problemas con la percepción de su propio valor. Pero quiero que sepas algo: vos lo valés todo y merecés lo mejor. Tu valor no depende de la opinión de los demás, porque es algo intrínseco a vos. Si alguna vez te sentiste insuficiente, recordá que tu valor es inherente y no necesita validación externa.

3. Enfocate desde adentro hacia afuera.
Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interno. La autoestima y la percepción de valor no se construyen con lo que los demás te dicen; surgen desde adentro. Victor Frankl hablaba de “la última de las libertades humanas”: la de elegir tu actitud frente a cualquier situación. Aunque el entorno o las circunstancias deformen tu visión, vos tenés el control de tu mundo interno. Ahí es donde empieza todo.

Tal vez, porque estás acostumbrado a vivir de cierta manera, hoy te cueste aceptar que lo que te pasa es tu responsabilidad. Quizás pensés que tu jefe no te valora, que tu familia no te entiende o que tu pareja no te tiene paciencia. Pero yo te pregunto: ¿Tan poco valor creés que tenés como para permitirte vivir así el resto de tu vida?

El cambio empieza en uno mismo. Esto no significa que sea tu culpa lo que te pasó, pero sí que ahora tenés la capacidad de responder de manera diferente. Responsabilidad significa “tener la habilidad para responder”. Entonces, si no estás conforme con tu vida, te invito a que seas vos quien estire las ramas y busque el sol.

Muchas gracias por leer. Nos vemos en otro artículo. Te mando un fuerte abrazo.

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

La comparación es el ladrón de la felicidad.

¿Has visto como es la forma de un copo de nieve? Se ve más o menos así. 

La realidad es que cada copo de nieve en el mundo es una formación única, no existen dos copos de nieve iguales, ¿no es eso sorprendente? Sabiendo esto, ¿podrías elegir solo uno? Y decir “este es el más hermoso de todos los copos de nieve” Lo dudo. No de tu criterio, sino que elegir solo uno sería prácticamente imposible. 

Seguro te preguntas por qué estamos hablando de nieve, es que vos tenés algo en común con los copos de nieve, no existe nadie como vos.

Te estás comparando mal.

Si vez la vida de otra persona y decís cosas como “Él la tiene más fácil”, “A tal persona no le pasan tantas cosas como a mí”, “quisiera la vida de fulano”. Te estás equivocando, pero a lo grande, no es para que te juzgues, pero si te lo digo para sacudirte un poco.

Piénsalo así, estás comparando lo mejor de alguien, con lo peor de vos, ¿cómo no vas a pensar que es más fácil para el otro? A veces creemos que queremos la vida de alguien más, pero en realidad queremos sus resultados sin ninguna de las dificultades que vivió o vive. 

No te dejes engañar por el deseo de ser alguien más y tené mucho cuidado si estás celoso de la vida que otro tiene, por qué realmente ¿de qué podrías estar celoso? Ese indicador es extremadamente vago, en realidad no conoces nada sobre el sacrificio de la otra persona, como lidio con sus emociones, ni como hizo realmente para soportar llegar hasta donde hoy está. 

Pasar tus días pensando en que maravillosa sería tu vida, si fuera como la de otra persona, es una enorme perdida de tiempo, siempre, en cada caso, sin excepciones. No es fácil ser nadie más y lo podés comprobar con tu vida, no importa el nivel socioeconómico, no importa donde naciste, todos y cada uno enfrentan dificultades y desafíos por igual, y tal vez puedas decirme que para vos sería más fácil enfrentar los desafíos de tu vida si tu cuenta del banco estaría llena. Frena justo ahí, ¿ya empezás de nuevo? No te transformes en víctima, no busques consuelo en que hoy no estás disfrutando tu vida porque te falta algo que otro sí tiene. 

Tal vez envidias la disciplina de ese hombre que ves todos los días corriendo cuando salís de tu casa, pero seguro no querés el infarto que tuvo, que lo llevo a ser consciente de que si no cuida él su vida nadie más lo va a hacer.

Tus decisiones son tuyas, deja de creer que es por la situación que vivís hoy. 

Perdón si sentís que te estoy hablando muy duro, pero de verdad necesitamos todos y me incluyo, abandonar esa mentira de que viviríamos mejor si fuese alguien más.

La única comparación que sí vale.

Con el único que te podés comparar, es con vos mismo, ayer, pero no “hace 10 años yo era más delgado y atlético…” no, no, ayer de verdad, las últimas 24 hs, que tu desafío personal sea mejorarte a vos mismo. 

Y tal vez pienses que hoy no podés comenzar, pero te digo que si crees eso es porque no te estás enfocando lo suficiente, la vida está compuesta en su mayoría por lo que llamamos “pequeñas cosas” y son esas cositas que ignoras todos los días que marcan la diferencia, tal vez sientas que no tenés tiempo para hacer ejercicio media hora todos los días, pero consulta en tu teléfono cuanto tiempo pasas en redes sociales seguro que ahí tenés más que la media hora que necesitas para comenzar, esto lo dije en otro artículo del blog, pero quiero repetirlo acá, Leer una página de un libro siempre será mejor que no leer nada, caminar 100 mts siempre será mejor que no caminar, escribir un párrafo al día siempre será mejor que no escribir nada. Y esta vez cambia tu cabeza, saca ese pensamiento de “1 página al día no es nada” si no es nada, ¿por qué no lo haces? Lee una página al día y en un año leíste un libro, suma otra página, 2 al día y en un año leíste 2 libros, suma una más… 3 páginas, 3 libros al año, traslada eso a cualquier área de tu vida, empezar siempre será absolutamente necesario, no lo vas a poder evitar y empezar siempre va a depender de vos.

Sos completamente único, no trates de vivir la vida de otro, vos tenés todo lo que necesitas.

Gracias por quedarte hasta el final y acompañarme en un nuevo artículo de mi blog, seguí conectado y pendiente que pronto habrá novedades. 

Invitame un café en cafecito.app

Tendria que mirar mas el cielo.

“El cielo es ese hermoso viejo lienzo sobre el cual la naturaleza sigue pintando”. – Claude Monet

Recientemente, adquirí una nueva costumbre, por la mañana, cuando me levanto, saco mi cabeza por la ventana y contemplo el amanecer por unos minutos, en el momento que escribo esto estamos en otoño en Argentina, y cuando me levanto aún está de noche, pero en el transcurso de mi mañana el sol comienza a salir.

Es un ejercicio simple, pero poderoso, es el inicio de un nuevo día lleno de oportunidades, el cielo es tan hermoso y tan variado, me parece precioso tanto cuando está despejado y completamente azul, o cuando el día se ve gris por esas nubes cargadas de lluvias. Realmente creo que todos deberíamos apreciar más el cielo. 

No solo hablo de apreciarlo de manera literal, sino como una metáfora de que a veces estamos demasiado ocupados, o preocupados, como para prestar atención a las cosas hermosas que nos rodean. 

Nuestra vida está llena de cosas hermosas. 

En toda la naturaleza que nos rodea abunda la belleza, pero a veces estamos tan preocupados por como nos vemos, como nos sentimos, andamos por la calle mirando el móvil o metidos en nuestra mente que olvidamos que un mundo hermoso nos rodea, la naturaleza tiene mucho que enseñarnos.

Hace unos meses una racha de tormentas muy grandes golpeo la ciudad donde vivo, causo muchos daños, arrancó árboles, techos, fue muy fuerte. Una víctima de esta tormenta fue un árbol que siempre veía de camino a mi trabajo, era un árbol bastante particular, porque se ve que en el pasado ha sufrido algún tipo de evento similar, lo que genero que en el centro tenga un enorme hueco; sin embargo, el árbol creció al rededor de ese daño y se hizo un árbol hermoso, verde de hojas pequeñas, siempre lo apreciaba porque decía “que ganas de vivir tiene este árbol a pesar de ese tremendo agujero” días después de la tormenta yendo a mi trabajo veo que el árbol estaba partido al medio, quedando solamente su base, perdió por completo la copa, realmente lo sentí mucho, tenía cariño ya por ese árbol, luego de lo sucedido simplemente deje de prestarle atención.

Pero un día volvía caminando de mi trabajo y pase exactamente por al lado y quede completamente sorprendido…

Del centro del agujero y al rededor de su tronco quebrado, había como si fuera un pequeño arbusto, el árbol estaba desde ese caos creando una nueva copa, verde, fuerte, frondosa, y me emociono verlo.

Una visión clara y un propósito establecido.

Podríamos decir “y sí, la única función de ese árbol es crecer” pero ¿no te sorprende ni un poco? El árbol no tiene maestros, no tiene amigos, mentores, no lee ni compra cursos, simplemente está convencido de que es lo que tiene que hacer, no tranquilo, no me volví un loco que habla con los árboles, pero abraza esta metáfora.

Cuantas personas tenemos dudas de que hacer con nuestra vida y ahí andamos, a las vueltas, mientras que el arbolito sigue firme, nada personal, pero creo que nos debe pasar a todos, a donde quiero llegar con esto. 

No te enamores de tus problemas, recuerda que tenés que seguir creciendo.

No te quedes enganchado con lo que te paso o como te sentís, interprétalo de esta manera, aún te falta crecer, tal vez todavía no tenías las herramientas ni la fortaleza para soportar ese dolor, tal vez esa situación te quiebre, pero no termina ahí, aún tenés que crecer, y seguro que vendrán aún más tormentas, pero tu vida es maravillosa y llena de propósitos hermosos.

Aprecia más lo que si tienes.

El enfoque de estos párrafos, es que puedas tomar tiempo para apreciar, esa flor en tu vereda, ese cielo azul por las mañanas, la risa de tus seres queridos, la vida es maravillosa en muchos sentidos, es un enorme milagro bien planificado, pensá en tu existencia, pensá en como un enorme árbol alguna vez fue semilla, o una preciosa ave alguna vez fue un pichón todo desplumado. 

No es que a tu vida le faltan cosas lindas, sino que estás ignorando las que ya te rodean, podre no conocer tu vida, pero si miramos para arriba, todos vemos el mismo cielo. 

No subestimes el poder de tomar 10 minutos al día para ser agradecido por las cosas maravillosas que existen en tu vida, una ducha caliente es un privilegio, el abrazo de alguien que te ama, las palabras honestas de un amigo, eso es el cielo. 

 

Invitame un café en cafecito.app

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

“La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos.”
Seneca.

Cuenta la historia que en año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que el tenía mucho aprecio, en un intento por recuperarla la envió a china, con los artesanos que habían creado la taza, para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo, la taza quedo estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grampas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra tampoco servía como taza de té.
El gobernante no se rindió ante la situación, él quería recuperar su taza, entonces le pidió a unos artesanos japoneses que la reparen de manera que pueda volverse a utilizar, la tarea no fue sencilla pero lo lograron.
Esta es la historia de como nace la técnica “Kintsugi” (金 継 ぎ) que significa “Fijación con oro” la técnica consta de unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino.
La técnica no solo deja utilizables a los objetos, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo, cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve lo descarto.

 

Te preguntarás por qué te cuento esto, bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos, quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable.
Es muy común que hoy nos hartemos de todo, la instantaneidad y la gran cantidad de opciones ha permitido que prolifere la falta de apego hacía prácticamente todo, transformando a todo objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburre vamos por otra y listo, sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y a veces, las personas.
El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada, adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series en x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2), he visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo, es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte), no me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas, es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco, hay una belleza oculta en cada cosa que por la velocidad de nuestro día a día no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

 

Cuando algo se rompe a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo, disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas de las que nos rodean y eso no es poca cosa, detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como lo era originalmente, no estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela, hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.
Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó, donde las cosas se complican, soltamos todo, en mi vida cotidiana veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco dificil, lamento decirte que no importa cuanto busques o cuantas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

 

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo que se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más, es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado, un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Como reaccionar ante un desafío.

 

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal, tienes que hacerte estas preguntas
¿Hacia dónde voy?
¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?
Supongamos que los artesanos que repararon la tasa del shogun hubieran hecho estas preguntas, imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:
¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento”
¿Si resolvemos este desafío estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, en especial si logramos hacerlo de una manera que nadie mas pudo”
¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza”.
Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida, si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

 

Evitar tener situaciones que resolver, o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada, con el tiempo nos volvemos más inestables, nos aislamos, y desconfiamos más de las intenciones de las personas, vivimos alerta, la verdad eso no es vida, la mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llego la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente, tu manera de pensar te trajo hasta donde estás, llego la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llego la hora de aprender, es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto, sabrías perfectamente qué hacer como con otras cosas que ya has pasado en tu vida, si estás en pareja tal vez te haya pasado, que cuando la o lo conociste te costaba hablar ciertas cosas, o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar, y hoy eso ya no te sucede, no por qué perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.
Resumiendo ese párrafo en un consejo, cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llego la hora de Kintsugi.

 

Quiero aclararte algo, vos no estás roto o defectuoso, puede que te sientas así, pero es causa de como percibís las cosas, no de la verdad, dicho esto te preguntaras, ¿entonces que es lo que tengo que reparar? Más que reparar es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.
Cuando termine la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería, por dos años consecutivos iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien, desaprobaba los parciales, no entendía mis clases, me esforcé bastante, pero no había caso, no me gustaba la carrera. Así que sin mucha culpa y con la frente alta, me presente ante mis padres y les dije que no quería estudiar más y fue ahí cuando paso… no paso nada, lo tomaron muy bien, al día siguiente me levante como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.
Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continua, es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida, luego estudie otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría al día de hoy lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así, no perdí nada, gane experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si vos considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso, embellécete, pensá que cada que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.
Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente podés disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.
Espero hallas disfrutado esta lectura, quiero darte las gracias por compartir este tiempo juntos y anhelo que esto haya sido de utilidad para tu vida.
Nos vemos en otro artículo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, podes donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!