A veces damos por hecho que deberíamos tener todo claro. Qué sentimos, qué queremos, hacia dónde vamos. Y cuando no lo sabemos, en vez de aceptarlo, lo escondemos. No porque seamos débiles, sino porque admitirlo nos hace sentir expuestos, como si faltara algo en nosotros. Pero ahí empieza el problema: cuando no podés decir “no lo sé”, te empezás a mentir.
Cuando hablo del “no saber”, no me refiero a desarmar un motor o programar una app. Hablo de lo personal. De preguntas incómodas como: ¿Cómo te sentís hoy? ¿Qué querés hacer con tu vida? ¿Qué sentís por esa persona?
Nos aterra no saber qué responder. Parece que deberíamos tener todo claro. Pero la realidad es otra: estudios hechos en jóvenes de 18 a 25 años muestran que un 59% no sabe qué hacer con su vida.
¿Contradictorio? No tanto. Una cosa es hablar con un encuestador anónimo; otra muy distinta es admitirlo frente a tu grupo de amigos, donde todos intentan impresionar a todos.
Entonces aparecen las frases de siempre: “Estoy trabajando en eso”, “Estoy haciendo algo, pero todavía no lo tengo claro”, y otras versiones de la misma excusa.
No digo que salgas a gritarle a todo el mundo que no sabés qué estás haciendo. Digo que seas capaz de decírtelo a vos mismo. Ahí está el punto.
¿Por qué sirve? Porque si no lo hacés, estás huyendo. Estás sosteniendo una imagen vacía en lugar de enfrentar lo que realmente pasa. Y la única forma de avanzar es dejar de escapar.
Imaginate esto: Estudiás una carrera que odiás. Igual vas a clases, entregás trabajos, “avanzás”. Pero en el fondo sabés que no tenés idea de qué vas a hacer cuando te recibas. No se lo decís a nadie, porque queda mejor decir que estás estudiando y listo.
El problema es que estás caminando hacia un callejón sin salida… y lo sabés. Si fueras honesto con vos mismo, se abrirían oportunidades: como preguntarte si esa carrera realmente es para vos, o cómo podrías aprovecharla el día que te recibas, o si necesitás hacer un giro ahora.
Pero si te seguís mintiendo con un “algo estoy haciendo”, te estás lastimando. Porque el monstruo que te espera al final —el laboral, el emocional, el que sea— crece. Y vos no te estás preparando para enfrentarlo.
Lo mismo vale para lo personal. Salís con una chica y decís que la amás. Te pregunto qué futuro ves con ella, y respondés que es hermosa, agradable, que la pasan bien juntos. Perfecto… pero no respondés la pregunta. ¿Qué futuro ves?
¿Por qué no admitir que no lo sabés? ¿Qué tiene de malo? El momento en que decís “no lo sé”, empieza lo real: ¿Querés un futuro con ella? Si la respuesta es sí, podés empezar a construirlo. Si la respuesta es no, podés ser honesto y tomar otro camino.
Odiamos el “no lo sé” porque la incertidumbre duele. Queremos control total. Y mientras podamos poner excusas para evitar esa incomodidad, las vamos a usar.
Pero te tengo una verdad que tal vez no quieras escuchar: Sentirte cómodo no es tu propósito. Tenés cosas importantes que construir: tu carácter, tus relaciones, tu familia, tu legado.
Da miedo. Claro que sí. Pero es inevitable. Y cuanto antes dejes de esconderte, más fuerte vas a llegar al final del camino.
Porque cuando te enfrentes a ese monstruo metafórico, si fuiste honesto, vas a tener la espada afilada. Y la batalla va a sentirse como un paseo en bicicleta.
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A nombre de Pablo Alfredo Perez.
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Hace poco, hablaba con un amigo acerca de la espontaneidad y la creatividad. En esa conversación surgieron posturas polarizadas: muchos creen que planificar y ser metódico limita la creatividad, que lo más auténtico y hermoso solo puede nacer de la pura inspiración. Otros, en cambio, defienden que el verdadero arte requiere estructura y disciplina.
Esta reflexión me lleva a un tema fascinante: el estado de flow.
El estado de flow: ¿realmente espontáneo?
El estado de flow o fluir es ese momento en el que estás completamente inmerso en lo que haces, con tal nivel de concentración que pierdes la noción del tiempo. Todo parece fluir sin esfuerzo, casi como si la creatividad se apoderara de vos.
Sin embargo, aunque pueda parecer espontáneo, el estado de flow no surge de la nada. Requiere una base previa: habilidades desarrolladas, práctica constante y un entorno que favorezca la concentración.
Un gran ejemplo de esto es el jazz. Este género se caracteriza por la improvisación, pero ningún músico podría improvisar sin antes haber dedicado años a dominar su instrumento. La espontaneidad, en este caso, no es casualidad; es el resultado de un trabajo consciente.
La disciplina detrás de la creatividad
¿Por qué te hablo de esto? Porque estoy seguro de que tenés talento y que te interesa crear cosas que valgan la pena. Te voy a contar mi ejemplo: yo escribo. Es una actividad artística que requiere creatividad, poner una impronta personal y mucho desarrollo interno. Pero, si solo escribiera cuando “me siento inspirado”, ¿cada cuánto leerías algo mío?
Tengo horarios específicos para sentarme a escribir. Planifico tiempos de estudio, de reflexión y de revisión. La única manera de ser espontáneo al escribir es porque tengo algo dentro mío que puedo expresar. Esa “inspiración” no llega sola: es el resultado de lo que he leído, estudiado, practicado y reflexionado.
Nunca podrías pintar una obra maestra sin haber aprendido técnicas, practicado, fracasado y vuelto a intentarlo. Esto no es desalentador; al contrario, te lo digo porque creo que a veces la espontaneidad se usa como excusa para evitar la constancia. Y no quiero que seas una persona inconstante.
Tampoco estoy diciendo que te conviertas en un robot calculador que hace todo de manera metódica y fría. Pero sí quiero que reflexiones sobre esto: cada vez que tuviste un momento de inspiración, hubo condiciones que lo hicieron posible.
La inspiración no es casual
Le di este ejemplo a mi amigo: imaginate que salís a caminar. El día está soleado, pero no hace calor. Hay silencio, mirás las nubes y, de repente, aparece una gran idea. ¿Fue un golpe mágico de inspiración? No del todo. Lo que consumiste en la semana, lo que reflexionaste y experimentaste, ya estaba ahí, dándote vueltas por dentro.
En ese momento específico, las condiciones externas se alinearon con lo que llevabas dentro, y todo se ordenó.
Entonces, no dejes esos momentos al azar. Créalos de manera consciente y consistente. Es la única forma de ser mejor en lo que haces, sea escribir, pintar, componer música o cualquier otra actividad creativa.
El balance entre espontaneidad y constancia
Recordá esto: que tu deseo de ser espontáneo no sea tu excusa para permanecer inconstante. La espontaneidad es hermosa, pero tiene que estar respaldada por preparación y disciplina. De lo contrario, es como querer encender una chispa sin leña que alimente el fuego.
Así que no esperes a que “te nazca”. Sentate, trabajá y creá las condiciones para que las ideas fluyan. Ahí es cuando la verdadera magia sucede.
Si querés alcanzar ese estado donde las ideas fluyen y la creatividad se enciende, no basta con esperar a sentirte inspirado. Tenés que crear las condiciones. Aquí te dejo tres pasos prácticos para lograrlo:
Establecé un espacio y un tiempo fijo para trabajar. Elegí un lugar libre de distracciones y asigná un horario específico para dedicarte a tu actividad creativa o proyecto. La repetición genera hábito, y el hábito crea consistencia.
Preparate antes de empezar. Entrá en contexto dedicando unos minutos a reflexionar, revisar ideas previas o consumir contenido relacionado. Esto calienta tu mente y te ayuda a enfocarte más rápido.
Empezá sin esperar a “sentirte listo”. La inspiración llega mientras trabajás, no antes. Aunque no tengas la idea perfecta, ponete en movimiento. A veces, solo comenzar es suficiente para desbloquear el estado de flow.
Recordá que la constancia y la preparación no limitan tu creatividad: la potencian. Cada paso que des te acercará más a convertir tus ideas en algo tangible.
Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.
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¿Quién no siguió una moda? Ya sea una forma de vestir, algún género o artista musical, una dieta, un deporte, estoy seguro de que alguna vez en algo de eso picamos…
La palabra moda significa “Pasajero” viene del francés “Mode” y este del Latín “modus” (manera, medida) entonces la palabra moda se refiere a “La manera del momento”.
Si bien la moda generalmente se asocia a estándares de belleza, no es solamente eso.
Muchas veces la gente sigue las modas porque existe una falsa creencia que ser parte de la manera del momento te hace más visible, te integra mejor a la sociedad y te ayuda a tener más influencia, esto lleva a muchas personas a escuchar cierta música, o hacerse cortes de pelo, incluso a consumir alcohol o tabaco solamente para no sentir que se quedan afuera de cierto grupo.
Es algo muy común, todos en algún momento, sobre todo en la adolescencia, hacemos o decimos cosas para no quedarnos afuera de un grupo, parece inofensivo, incluso puede ser considerado una técnica para crecer en relaciones, pero es una conducta que sí se alimenta demasiado, te lleva a creer que cuando no sos parte de esa moda, no eres valioso o aceptado dentro de la sociedad, lo cual te quiero aclarar, es una gran mentira.
Causa de esta creencia es que muchas personas se preocupan mucho más por cuidar su aspecto que por cuidar su corazón, lo que muchos no aceptan es que el estado de tu corazón es tanto o incluso más visible que su corte de cabello, que se entienda, cuidar tu aspecto es importante y necesario, pero si tus razones son aparentar algo que no sos, te estás perjudicando a vos mismo.
Cuidando tu corazón.
Quiero explicar esto, cuidar tu corazón no tiene que ver con si te hiciste el corte de pelo del último deportista estrella o te compraste el mismo vestido que viste en esa gala, tenés toda la libertad de vivir tu vida como desees.
Cuidar tu corazón no tiene que ver con lo que haces, sino con ¿Por qué lo haces?
Todo lo que hacemos nació primero de un pensamiento, y todo lo que pensamos se genera por las cosas que vemos y hemos aprendido, cuidar tu corazón es casi en su totalidad cuidar lo que consumís.
Las redes sociales e internet son grandes canales que nos bombardean constantemente con toneladas de información, literalmente en minutos podemos pasar de sentirnos felices a miserables, por observar la vida de otros y compararla con la tuya, por intoxicarte de pilas de malas noticias sobre tu ciudad o País. Bueno, no todo en las redes sociales es malvado y tóxico, por ejemplo este blog lo podés encontrar en redes sociales, pero es cierto que una foto puede vender mucho humo, y hacernos creer que los demás viven una vida soñada y nosotros estamos tristes detrás de una pantalla.
Lo que pasa afuera no es tan importante como lo que pasa dentro.
Es por eso que tenés que cuidar tu exposición a realidades ficticias, además es increíble la cantidad de tiempo que podés perder y sin darte cuenta, entras a Instagram por una notificación y clavas 15 minutos de mirar memes casi sin pestañear, ni hablar si lo compartís con un amigo y comienza la guerra de memes.
La extrema exposición a redes sociales es una nueva moda hoy, existe algo que se llama Síndrome FOMO (Fear Of Missing Out), este síndrome es el temor a estar perdiéndote de algo, muchas veces sentimos que si no estamos revisando nuestras redes sociales, que si no respondemos ese mensaje o no somos parte de la última tendencia de subir una foto con tu mascota, te estás perdiendo de algo. ¿Cuánta presión no? Una presión autoimpuesta por temor a no se parte de la manera del momento, de lo que está sucediendo, miedo a no quedarte afuera.
Tiempo atrás leía un informe sobre una persona que decidió hacer una dieta digital de 30 días, es decir dejo de lado las relaciones digitales, excepto por su trabajo por un mes entero, esta persona relataba que la primera semana se sintió perdido, la segunda creyó que estaba completamente desactualizado, para el final del mes, se sentía más relajado, menos dependiente de los dispositivos que lo rodean, y descubrió que tenía mucho más tiempo libre del que creía, ya que en sus tiempos de ocio en vez de tomar su celular y chequear las redes sociales hacía ejercicio o se ponía a leer o compartir tiempo con la familia, el cerro su nota con esta frase “Al principio de este ejercicio, sentí que me estaba perdiendo de las cosas importantes de mi vida, al finalizar este estudio, afirmo que en realidad no me estaba perdiendo de nada”
La conclusión de este estudio es que muchas veces malgastamos nuestro tiempo porque queremos estar al día con nuestros estados e historias, saber que hacen los demás, y todo ese tiempo, que parece insignificante diariamente, cuando sumamos las horas que pasamos frente a la pantalla sin hacer nada, nos damos cuenta de que ahí estaba el tiempo que necesitábamos para por ejemplo comenzar una nueva actividad o disciplina, incluso hacer la tarea o quehaceres del hogar.
Un fuerte deseo de pertenecer.
A veces las personas tratan de pertenecer a un lugar, todos conocemos la historia de un amigo que agarro un cigarrillo para quedar bien con quien se lo ofreció, o para llevarle la contra a sus padres y luego de eso pasó años fumando, lo que arranco “por qué no era nada” termino siendo en algo muy dañino y adictivo, a veces hacemos cosas porque creemos que socialmente serán aceptadas y eso nos va a ayudar a posicionarnos mejor en grupos sociales, esto es peligroso porque me lleva a tomar decisiones no por lo que quiero sino por lo que “conviene”, ahora esto tiene su contraparte, evito ser quien soy para no desagradar a los demás, conozco personas que se avergüenzan de su apariencia y por eso no suben fotos, o utilizan muchísimos “filtros de belleza” es duro vivir así, al pendiente de la opinión ajena, porque te guste o no jamás vas a complacer a todos, es una lucha que no vas a ganar, mejor invertí esas energías de estar bien vos, con vos mismo.
A fin de cuentas, es pasajero.
Hace poco estaba escuchando una entrevista de Santiago Bilinkis, tecnólogo y emprendedor y él hablaba sobre la “obsolescencia intencional” este término significa que las empresas preparan todo lo que consumimos para que pase de moda y queramos cambiarlo, pasa con los celulares, computadoras autos, ni te digo con la ropa, él contaba que cambiamos más nuestras cosas por presiones sociales que por una funcionalidad real, me pareció muy interesante la mención de que quienes dirigen estas empresas ponen este concepto por encima de la durabilidad o calidad de un producto, básicamente todo lo que consumimos está diseñado para que pase de moda, te cuento esto para que tengas una herramienta más a la hora de tomar una decisión, preguntarte si lo querés realmente o si vas a cambiar tu look o tu celular porque todos lo están haciendo…
Si de algo estoy seguro es que toda esa presión y ansiedad, no te sirve de nada, en especial entendiendo que toda moda es pasajera, muchas conductas nocivas son parte de la manera del momento, por ejemplo el Ghosting, que es dejar de responder los mensajes a una persona sin motivos aparentes, o el Orbiting, que consiste en dar likes a las publicaciones de alguien y reaccionar a sus fotos o historias, pero no contestar a sus mensajes ni responder a sus llamadas. ¿Qué clase de relaciones interpersonales se pueden formar de esta manera?
Lo triste es que muchos creen que esa es la nueva manera de relacionarse, seguir las modas, nos quita pensamiento crítico, nos limita en nuestras decisiones, somos presos de lo que alguien más determino que es lo correcto y lo que no, permitimos que nuestra brújula moral sea lo que hacen los demás en este momento, realmente te animo a que una moda no sea tu límite, no permitas que la manera pasajera de hacer las cosas limite tus relaciones interpersonales, no te sientas feo o fea porque no tenés esos jeans que tanto se usan hoy, no te permitas sentirte excluido porque te gusta la música clásica y no la música urbana, a fin de cuentas todo eso resulta pasajero, no negocies lo que de verdad te gusta por una careta, que te aseguro que mientas más la sostengas más pesada va a ser.
Tus valores no pueden ser una moda.
Tus valores y principios, no pueden ser una moda, hoy dijimos que moda significa la manera del momento, y algo que es un valor en tu vida no puede ser pasajero, afírmate en tus valores y principios confía en quien sos, no te permitas no sentirte hermosa, no te permitas no sentirte inteligente, lo que vos tenés o aparentas, no tiene nada que ver con lo que sos, quien eres nace de adentro, así como te ves vos mismo, así es como se ve de afuera, recordá, el estado de tu corazón, es tanto o aún más visible que tu estado ante la sociedad. No calles la voz de tu inspiración por los gritos de la multitud. Tenés mucho para dar y aportar, sos una persona con ideas creativas, con soluciones para vos y tu entorno, no permitas que una simple y falsa manera de hacer las cosas hoy, te prive de vivir en verdad, sos libre, nunca lo olvides, no importa lo que te digan, vos estás acá, para vivir al máximo.
Si llegaste hasta acá, te agradezco mucho tu tiempo, para mí es un sueño cumplido que puedas estar leyendo esto, estoy seguro de que si te llevas al menos un párrafo para meditar, vas a ver grandes cambios en tu vida personal, recordá no limitarte, vos podés vivir tu plenitud.
Si te gusto este post compártelo con amigos, muchas gracias y nos vemos en otro post.
Los sueños son el motor de las decisiones de muchas personas, hemos escuchado, leído, visto imágenes en redes sociales, motivadores en charlas, etc. Hablar acerca de la importancia de tener sueños y de por qué debo dar el 100% de mi vida para perseguirlos y cumplirlos, me encanta la idea, pero en lo personal, no estoy de acuerdo con la palabra “Perseguir”. Por definición significa: “Seguir a alguien que huye, con la intención de atraparlo.” Es decir, si tengo que perseguir algo es por qué no quiere estar conmigo, después de todo está huyendo.
¿Crees que un sueño, algo tan íntimo y personal, huiría de vos? Creo que no, es acá donde podemos ver que hemos malinterpretado lo que es un sueño.
Hablemos un poco de eso.
Sueños: Los sueños en la vida de una persona, son, en general, cosas que queremos lograr o vivir, por ejemplo conocer alguna ciudad o país en específico, finalizar una carrera, alcanzar alguna meta financiera e incontables más, cada persona es una cápsula repleta de sueños.
Ahora, dentro de esta definición, hay algo así como dos categorías. Personas que creen que sus sueños son posibles y personas que creen que sus sueños son solo sueños, en ambos casos tienen razón ¿Por qué ambos tienen razón? Porque una cosa no niega a la otra.
Citando una frase muy conocida atribuida a Henry Ford “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto.”
Tus sueños van a ser solamente sueños si no los pones en marcha y empezás a trabajar a favor de ellos, pero antes de aventurarnos en el camino del cumplimiento de tus sueños, sigamos hablando un poco.
Origen:¿Dónde nacen los sueños?
Todos conocemos la típica historia de película cuando a un niño le preguntan ¿Qué querés ser cuando seas mayor? Y a grandes rasgos las respuestas son, policía, bombero, “Quiero ser como papá” “Quiero ser como la abuela” y después cuando crecen terminaron eligiendo cosas completamente diferentes para su vida, esto tiene una explicación.
El origen de nuestros sueños es nuestro corazón, ahí se gesta todo. Cuando somos niños, nuestro corazón expresa los deseos de ayudar a los demás, o de ser alguien de inspiración, en Argentina muchos chicos cuando les preguntas que quieren ser de mayores, dicen que les gustaría ser futbolistas, porque ven un referente y una inspiración en aquellos jugadores que son reconocidos a nivel mundial.
No es casual que de niños tengamos el corazón a flor de piel, porque los niños son inocentes y no ven el mundo que los rodea con prejuicio, ahora ¿Por qué cuando los niños crecen “renuncian” a esos sueños?
Bueno, hay dos grandes razones, la contaminación, (de esto vamos a hablar en un punto más abajo), y la segunda es crecer.
¿Qué pasa cuando crecemos?
Cuando crecemos el mundo se hace más grande, entendemos mejor las cosas que nos rodean y tenemos acceso a más información, podemos poner en práctica nuestro talento y habilidades y eso ayuda a que descubramos más de la profundidad de lo que hay en nuestro corazón.
Todos los sueños nacen del corazón, de la esencia de tu ser, porque están dentro tuyo, no existe tal cosa, como por ejemplo un trasplanté de sueños donde alguien puede venir e insertar tus sueños en vos, o vos decir, no quiero estos sueños, quítamelos. Como decíamos al principio, si es tu sueño, mínimamente lo deseas.
Crecer es una aventura y no solo se crece de niño a adulto, crecemos toda nuestra vida, por eso uno tiene que tener presente que si perdemos la humildad de aprender estamos perdiendo la capacidad de crecer, no importa que edad tengas siempre es un buen momento para aprender algo nuevo, sobre todo de alguien nuevo.
Función: ¿Qué función cumplen los sueños?
Básicamente, que vos puedas disfrutar de lo que haces con tu vida, tener sueños te ayuda a marcar un ritmo, son la razón de muchas decisiones, te mantienen activo, enfocado, incluso creativo, sueños los hay en todos tamaños y medidas, y se necesita toneladas de creatividad para alcanzarlos, por ejemplo estar escribiendo acá para ustedes es un sueño cumplido para mí, pero tuve que aprender a hacer una web, a usar herramientas online que no sabía usar, pero mi creatividad trajo una solución a un problema, los sueños pueden despertar lo mejor de uno para poder alcanzarlos. ¿Entonces, si los sueños aportan tanto a mi vida, por qué no debería perseguirlos?
No puedes perseguir algo que ya está con vos.
Como decíamos, los sueños están depositados dentro tuyo, no podés salir a perseguir algo que ya tenés, junto a cada sueño vas a encontrar las instrucciones y herramientas necesarias para alcanzarlo, parece místico, pero dedicar tiempo a fortalecerte crecer en habilidades y talentos es fundamental y clave para vivir tus sueños, pero quiero compartirte algo que aprendí hace poco, y cambio mi perspectiva acerca de como uno vive sus sueños.
No naciste para cumplir sueños.
Fuertísimo, pero déjame explicarte, ¿Quién no usa redes sociales hoy? Cuantas veces por día vemos cientos de personas haciendo cosas que aman, ¡Cumpliendo metas y sueños! Sin embargo, también vemos que la gente está cada vez más cansada, que cuestionan más su vida, vemos gente con ansiedad, depresión, y es loco pensarlo de esta manera, con tanta gente demostrando que podemos vivir nuestros sueños, que halla tantas personas sufriendo… Es por qué vivir tus sueños no tiene nada que ver con vivir plenamente. No me malentiendas, anhelo que disfrutes y alcances cada sueño que hay en tu corazón, pero quiero animarte a que cambies la perspectiva, la cantidad de sueños cumplidos, no define quién sos, ni cuanto vales.
¿Entonces?
Contaminación: Hay un momento de nuestra vida, en el que empezamos a creer que las cosas que alcanzo definen mi valor, creemos que ciertos logros nos dan estatus, que para que mi vida tenga algún valor debo cumplir las expectativas de los demás, y eso es una gran mentira. Vivimos en un sistema que nos hace creerque tener es igual a ser, pero en realidad, quien sos realmente no puede ser definido por nada que tengas o logres. Párrafos atrás decíamos como es la esencia del corazón de un niño, que en su inocencia, sus sueños son siempre dar, aportar valor a la vida de quienes los rodean, tu verdadera esencia no es lo que podés hacer, sino cuanto de lo que ya eres podés dar.
Cuando crecemos, empezamos a generar prejuicios, el temor, ansiedad, ego, orgullo, son elementos que contaminan nuestras intenciones, y, por lo tanto, nuestros sueños, no es casual que la mayoría de grandes empresarios abandonen sus cargos ejecutivos en sus empresas para dedicarse a hacer beneficencia o administrar una ONG.
Si vivimos una vida de egoísmo, en determinado momento notamos el peso de haberme ocupado solo de mis deseos y nada más, espero no me malinterpretes, tener sueños es superimportante, pero si tu motivación es estatus, gloria, una chapa, eso se termina y es ahí cuando un sueño, aunque lo hallas cumplido muere, y todo ese esfuerzo que hiciste en tiempo, dinero, se desvanece en solo un momento. También quiero aclarar que tener mucho capital o bienes materiales, algo malo, no quiero pintarlo así, hace poco veía un video de un reconocido influencer que decía “Desearía ser millonario para decir que el dinero no da la felicidad” qué afirmación rara, pero también es algo que ya hemos visto tanto que entendemos que no importa cuanto tengas, si tu interior no está bien, nada de afuera lo va a estar.
Siempre me he cuestionado lo mismo, ¿Por qué tenemos tanto miedo a lo que tenemos por delante? ¿Podríamos acaso enfrentarnos a algo a lo cual no tengamos las herramientas suficientes para no superarlo? Y personalmente creo que eso aplica perfectamente a cada sueño de tu corazón, es hora de dejar el miedo a un lado y exprimirte al 100% buscar dentro tuyo esa inocencia, como la de un niño, muchas veces escuche la frase “no dejes morir tus sueños” bueno te cuento que es imposible que tus sueños mueran, ni que vos los mates, podés mantenerlos a raya, podés encarcelarlos, pero cuando los traes de nuevo, cuando quitas esas cadenas que les pusiste, cada sueño de tu corazón se va a revitalizar y vas a ver en vos la capacidad para lograrlo.
Deja de luchar, de perseguir, comenzá a disfrutar de tus habilidades, tus capacidades, encontraté con aquel que está en vos, si lo podés ver, lo podés lograr, pero para verlo necesitas crearte la imagen, alimenta tus sueños, cuídalos, tenelos cerca, ocúpate, y observa, como tu creencia, tu determinación, tu inversión, se va a manifestar y multiplicar aquello que tanto sueñas.
Gracias por quedarte hasta el final, anhelo que en estas palabras encuentres algo que despierte esa chispa en vos, estoy seguro de que tenés muchos, muchos sueños, no los pospongas más, y no tengas más miedo, cumplir tus sueños no es una persecución ni una lucha, es un caminar cada día, en disfrutar quien eres, y entender que estás plenamente equipado para cumplirlos, si te gusto este post, compártelo con tus amigos.
Domingo por la mañana, me desperté un poco más tarde de lo habitual porque decidí dormir una hora más, beso a mi esposa, nos levantamos juntos de la cama, preparo el mate, y cuando limpio el mate en la bacha de la cocina, veo que el agua no baja… se tapó, abro el bajo mesada revisó el sifón y al tocarlo me doy cuenta de que está lleno, cuando lo apretó con la mano, se rompe y empieza a salir agua por todos lados cayendo sobre las diferentes cosas que había en el bajo mesada, con tranquilidad, pero velozmente puse un balde y retuve el agua, así que me tomé mi tiempo para sacar todo del mueble, desarmar el desagüe de la bacha y arreglar el problema, así comencé mi domingo de descanso.
Cuando termine todo eso, volví a ordenar el bajo mesada y me senté con mi esposa en la mesa a tomar mates, como si nada hubiera ocurrido.
¿Por qué te cuento esta anécdota? Si bien es solo una situación doméstica, y tal vez cotidiana, descubrí al compartir esto con otras personas que no todos hubieran reaccionado como yo, para muchos este evento hubiese sido determinante para el resto de su día, al punto de qué personas me dijeron “a mí me pasa algo así y me arruina el fin de semana”
Toda esta situación y lo que la gente decía me llevo a hacerme la siguiente pregunta
¿Qué tiene que tener un buen día?
Te dejo esa pregunta como reflexión, pero quiero compartir mis conclusiones, estoy muy seguro que te van a ser muy útiles.
Un día se construye no a base de situaciones y circunstancias, un día se construye desde tu interior.
Clave 1: Expectativa y planificación.
Comienza tu día con la claridad de que hay algo que debes hacer.
Una de las peores cosas que existen es levantarse un día y no saber para qué, el motivo por el cual muchas personas, sobre todo los jóvenes, duermen tanta cantidad de horas es porque al no saber qué hacer en su día, no tienen la motivación para levantarse, entonces claro, te levantas pasado el mediodía por la noche no tenés nada de sueño y te acostás a cualquier hora de la madrugada, ahí nace el círculo vicioso en el que te transformas en un nocturno.
Planificar el día anterior, cuál va a ser tu primera actividad de mañana va a ser fundamental para comenzar bien tu día.
Puede ser algo sencillo como por ejemplo organizar tu agenda, prepara un desayuno nutritivo, escribirte a cierta persona un mensaje especial para su semana o etc.
Yo por ejemplo me levanto cada mañana, preparo mi equipo de mate y pongo sobre la mesa del living el libro que estoy leyendo, mi notebook y pongo algo de música suave, dedico un tiempo a leer, un tiempo a revisar mi sitio web y algo más de tiempo a escribir, luego me preparo y me voy a trabajar, esa ha sido mi rutina este último tiempo, no te voy a decir que fue sencillo, pero tener claridad de porque lo hago me ha ayudado a que sea mucho más fácil.
Clave 2: Cambia tus pensamientos negativos por pensamientos que sumen.
Imagina comenzar tu día pensando “Qué cansado estoy, que mal dormí, que frío que hace” ¿Cómo puede seguir tu día después de eso? Si no desecho esos pensamientos rápidamente, se van a imprimir en vos y es muy probable que a todos lados donde vayas repitas esas frases con las que comenzaste tu día, ¿No podés estar cansado o haber dormido mal? Si claro que sí, nos pasa a todos, pero que ese no sea tu primer pensamiento del día, cámbialo por otro.
Cada mañana hace meses me digo a mi mismo y a mi esposa, hoy va a ser un día fantástico, deposito expectativas en mi día, así puedo estar atento a las oportunidades y ya estoy haciendo un esfuerzo de manera consciente de dar lo mejor de mi par que mi día sea fantástico.
Te propongo un desafío, por una semana di cada mañana “No estoy cansado, tengo energía, hoy va a ser un día fantástico”, puede pareceré algo sencillo, o podés pensar que no sirve de nada, pero te desafío a que lo intentes, tu razonamiento consciente le da órdenes a tu cuerpo con estas palabras.
Clave 3: Vos tenés el control, no la situación.
“No tienes poder sobre lo que sucede en el exterior, pero sí sobre ti mismo. Cuando percibas que algo te causa sufrimiento, has llegado a la comprensión de que algo en tu interior necesita ser corregido.”
-Marco Aurelio.
Más claro échale agua, Marco Aurelio lo explico de una manera fantástica en esa oración, la situación puede no ser la mejor, o ser desfavorable por completo, sin embargo, siempre vas a poder hacer algo al respecto, por mínimo que pueda parecer ocuparte de revertir una situación que ya no quieres vivir, siempre va a ser una buena inversión. Por ejemplo, si quieres bajar de peso porque está afectando a tu salud, ningún cambio va a ser lo suficientemente grande como para perder peso en un día, necesitas cambiar tu alimentación, hacer ejercicio, tus horas de sueño y de todo eso tenés control.
Ahora podríamos hablar de situaciones que vos sentís que no tenés el control, por ejemplo una discusión con otra persona, podrías pensar que eso ya te excede, si la otra persona no quiere entrar en razón no hay nada que hacer, pero eso no es cierto, lo que está pasando es que estás enfocado en que la otra persona cambie o te dé la razón, vos podés aceptar que la otra persona, no pretende cambiar y que no es tu responsabilidad que alguien más cambie, solo te podés hacer responsable de vos mismo, suelta la expectativa que el otro sea como vos quieres, ese simple cambio, aunque la otra persona siga exactamente igual, ya te libra de la responsabilidad con la que vos mismo te cargaste, soltar eso te va a ayudar a comprender que no todo puede estar bajo tu control.
Quiero aclarar esto, que tengas una diferencia con otra persona no significa que la otra persona está en lo cierto y vos equivocado y siempre serás vos quien tiene que cambiar, el consejo va sobre la responsabilidad, no te permitas cargarte con el peso del carácter de alguien más, sé fuerte en tu carácter y no dejes que las decisiones y conductas de alguien más comanden tu vida.
Tal vez puedan parecer 3 sencillos consejos, incluso tal vez ya lo sabías, pero te animo a que pienses más allá de tu circunstancia, en vos está el poder de vivir mejor, no lo desaproveches.
Te quiero dar las gracias por ser diferente, por tomar tiempo para leer y aprender cosas nuevas, y por elegir este sitio web para eso. Te animo a que puedas estar visitando mi sitio, semana a semana estoy subiendo nuevo contenido para compartir con vos, nos vemos en otro post.