A veces damos por hecho que deberíamos tener todo claro. Qué sentimos, qué queremos, hacia dónde vamos. Y cuando no lo sabemos, en vez de aceptarlo, lo escondemos. No porque seamos débiles, sino porque admitirlo nos hace sentir expuestos, como si faltara algo en nosotros. Pero ahí empieza el problema: cuando no podés decir “no lo sé”, te empezás a mentir.
Cuando hablo del “no saber”, no me refiero a desarmar un motor o programar una app. Hablo de lo personal. De preguntas incómodas como: ¿Cómo te sentís hoy? ¿Qué querés hacer con tu vida? ¿Qué sentís por esa persona?
Nos aterra no saber qué responder. Parece que deberíamos tener todo claro. Pero la realidad es otra: estudios hechos en jóvenes de 18 a 25 años muestran que un 59% no sabe qué hacer con su vida.
¿Contradictorio? No tanto. Una cosa es hablar con un encuestador anónimo; otra muy distinta es admitirlo frente a tu grupo de amigos, donde todos intentan impresionar a todos.
Entonces aparecen las frases de siempre: “Estoy trabajando en eso”, “Estoy haciendo algo, pero todavía no lo tengo claro”, y otras versiones de la misma excusa.
No digo que salgas a gritarle a todo el mundo que no sabés qué estás haciendo. Digo que seas capaz de decírtelo a vos mismo. Ahí está el punto.
¿Por qué sirve? Porque si no lo hacés, estás huyendo. Estás sosteniendo una imagen vacía en lugar de enfrentar lo que realmente pasa. Y la única forma de avanzar es dejar de escapar.
Imaginate esto: Estudiás una carrera que odiás. Igual vas a clases, entregás trabajos, “avanzás”. Pero en el fondo sabés que no tenés idea de qué vas a hacer cuando te recibas. No se lo decís a nadie, porque queda mejor decir que estás estudiando y listo.
El problema es que estás caminando hacia un callejón sin salida… y lo sabés. Si fueras honesto con vos mismo, se abrirían oportunidades: como preguntarte si esa carrera realmente es para vos, o cómo podrías aprovecharla el día que te recibas, o si necesitás hacer un giro ahora.
Pero si te seguís mintiendo con un “algo estoy haciendo”, te estás lastimando. Porque el monstruo que te espera al final —el laboral, el emocional, el que sea— crece. Y vos no te estás preparando para enfrentarlo.
Lo mismo vale para lo personal. Salís con una chica y decís que la amás. Te pregunto qué futuro ves con ella, y respondés que es hermosa, agradable, que la pasan bien juntos. Perfecto… pero no respondés la pregunta. ¿Qué futuro ves?
¿Por qué no admitir que no lo sabés? ¿Qué tiene de malo? El momento en que decís “no lo sé”, empieza lo real: ¿Querés un futuro con ella? Si la respuesta es sí, podés empezar a construirlo. Si la respuesta es no, podés ser honesto y tomar otro camino.
Odiamos el “no lo sé” porque la incertidumbre duele. Queremos control total. Y mientras podamos poner excusas para evitar esa incomodidad, las vamos a usar.
Pero te tengo una verdad que tal vez no quieras escuchar: Sentirte cómodo no es tu propósito. Tenés cosas importantes que construir: tu carácter, tus relaciones, tu familia, tu legado.
Da miedo. Claro que sí. Pero es inevitable. Y cuanto antes dejes de esconderte, más fuerte vas a llegar al final del camino.
Porque cuando te enfrentes a ese monstruo metafórico, si fuiste honesto, vas a tener la espada afilada. Y la batalla va a sentirse como un paseo en bicicleta.
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“No pospongas nada. El tiempo vuela, y lo perdido no puede recuperarse.” — Epicteto
No lo pospongas: el momento es ahora
“Ya quiero que llegue fin de año”. “El próximo año empiezo la dieta”. “En enero empiezo a hacer ejercicio”. Seguro que escuchaste estas frases. Quizás hasta las dijiste, ¿verdad?
Yo también lo hice, durante años. Pero hoy me pregunto: ¿por qué esperar al año que viene? ¿Por qué no empezar ahora?
La ilusión del “yo del futuro”
Cuando pensamos en el futuro, tendemos a vernos como personas diferentes, casi como extraños. Un estudio en Princeton demostró que, al imaginar el futuro, nuestro cerebro reacciona como si pensara en alguien más. Entonces, creemos que nuestro “yo del futuro” será más disciplinado, tendrá más tiempo, más ganas. Pero, pensalo: si hoy no estás motivado, ¿por qué mañana sí? Si no hacés algo hoy para cambiar, mañana vas a estar en el mismo lugar.
Diez minutos al día: sí, marcan una diferencia
Hace unos años le dije a un amigo que, si dedicaba 10 minutos al día a dibujar, en cinco años sería un tremendo artista. Me respondió que 10 minutos no servían para nada, que cinco años eran “demasiado tiempo”. ¿Sabés qué pasó? Cinco años después, se quejaba de que no tenía experiencia ni tiempo para mejorar. Si hubiera seguido esos 10 minutos al día, hoy tendría más de 200 horas de práctica.
Quizás 200 horas no te parezcan mucho, pero ¿preferís acumular esas horas o quedarte en el mismo lugar, sin haber hecho nada?
¿Qué estás esperando?
Pará un segundo y pensá: ¿cuántas veces dijiste que no tenías tiempo para algo? “Cuando termine la facu, voy a hacer ejercicio”, o “cuando tenga tiempo, empiezo a leer”. Es fácil seguir posponiendo, siempre con la excusa de que “más adelante” vas a ser esa versión de vos que tanto querés.
Pero esperá: ¿qué va a pasar el 1° de enero cuando brindes? ¿Te va a dar mágicamente más motivación? No. Es solo un cambio de fecha. No dejes que pase como con mi amigo, que desperdició cinco años esperando el momento perfecto. No esperes a ser “mejor” o a tener “más tiempo”. Empezá hoy, como seas y con lo que tengas.
Hacé un plan, así de fácil
¿Querés empezar algo? Dibujá cinco escalones en una hoja.
Asi:
En el de arriba, anotá esa meta que venís postergando. En cada escalón de abajo, poné un paso simple y concreto que podés hacer para llegar ahí. Que no sea algo inalcanzable; poné cosas que podrías empezar hoy.
Por ejemplo: si querés empezar a entrenar, el primer escalón podría ser solo buscar una rutina en YouTube o salir a caminar 10 minutos. Es poco, pero es un avance. Ese tipo de pasos chicos suman mucho.
Encontrá un cómplice
Contale a un amigo lo que querés hacer y pedile que te pregunte cada tanto cómo vas. Tener a alguien que te recuerde tu meta puede hacer una gran diferencia. A veces necesitamos ese empujón extra para no abandonar, y un amigo que te anime puede ser ese motor que te ayude a seguir adelante.
La mentalidad de “el año que viene”
Aquí en Argentina, las clases terminan en diciembre y empiezan en marzo, y eso nos mete en un ciclo de postergación. Escucho a muchos jóvenes decir: “Este verano voy a descansar, después busco laburo” o “en marzo arranco una carrera”. El problema es que este ciclo se repite cada verano y se convierte en un freno, como si “trabajar por tus sueños” no fuera placentero. Pero, ¿no sería mejor dedicarle tiempo ahora, aunque sea un poquito cada día, a eso que querés lograr?
No hace falta que sea perfecto; hacelo ahora
Recientemente terminé un curso de creación de podcasts. La profesora contó que empezó grabando con el micrófono de sus auriculares, en el vestidor de su casa, con un almohadón para mejorar el sonido. ¿Sabés qué? Yo tengo todo el equipo para grabar y, sin embargo, lo pospuse durante años. Me hacía preguntas tipo “¿Le interesará a la gente?” o “¿Será el momento adecuado?”. Puras excusas.
Hoy, mientras escribo esto, decidí empezar a grabar mi primer podcast. No sos el único que siente dudas o se frustra por no empezar, pero siempre es mejor hacerlo hoy que nunca. Como dice Simon Sinek: “No hay un momento correcto o incorrecto. Mejor ahora que tarde, mejor tarde que nunca”.
¿Qué estás posponiendo?
No esperes al 1° de enero. Faltan solo 45 días para que termine el año. No necesitás esperar. Empezá hoy, sea algo pequeño o grande. Hacé algo por vos y descubrí hasta dónde podés llegar.
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“El propósito de la vida es encontrar tu don. El significado de la vida es darlo.” – Pablo Picasso.
En una tranquila noche estrellada, un padre y su hijo se sentaron juntos frente a una fogata. El hijo, mirando el cielo oscuro, preguntó: “Papá, ¿cuál es el propósito de la vida?”
El padre, reflexionando por un momento, respondió con una sonrisa: “Hijo, imagina que estás en un viaje en barco. Este barco representa tu vida, y tú eres el capitán. Tu propósito es navegar este barco hacia un destino significativo y satisfactorio”.
El hijo frunció el ceño, confundido. “Pero papá, ¿cómo sé cuál es mi destino?”
El padre colocó una mano sobre el hombro de su hijo y dijo con calma: “El destino está en tus manos, hijo mío. Es tu responsabilidad descubrirlo. No tengas miedo de explorar, de enfrentar desafíos y de seguir tus sueños. Tu propósito es encontrar lo que te hace sentir vivo, lo que te llena de alegría y significado”.
El hijo asintió, comprendiendo un poco más. “Entonces, ¿mi propósito es poder vivir mis sueños?”
El padre sonrió con orgullo. “Sí, hijo. Pero recuerda, el propósito también radica en cómo impactas en el mundo que te rodea. Sé amable, ayuda a los demás, sé un buen amigo y un buen ciudadano. Tu propósito es dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontraste”.
El hijo abrazó a su padre con gratitud. “Gracias, papá. Ahora sé cuál es mi propósito: navegar mi barco hacia mis sueños y dejar una huella positiva en el mundo”.
Es muy probable que en algún momento de tu vida te hallas preguntado “¿Por qué nací?” “¿Cuál es mi propósito?”, y si bien la respuesta a esas preguntas es muy personal, no necesariamente es una pregunta imposible de responder.
La búsqueda de sentido ha acosado a la humanidad por generaciones, las personas han tratado por años de encontrar un propósito universal que en un punto nos una a todos, ese propósito existe claro, pero lo vamos a charlar mejor otro día, hoy quiero que nos enfoquemos puntualmente en vos como individuo.
¿Cómo sé cuál es mi propósito?
No es una pregunta sencilla de responder, pero primero te quiero aclarar que no sos una casualidad, no llegaste a este mundo porque sí, tenés un propósito que vivir, sé que a veces podés sentir que eso no es cierto, pero te aseguro que no importa cuál sea tu circunstancia, la razón de que hoy estés vivo significa que tenés un propósito por vivir.
Está más que claro que yo no te puedo decir cuál es tu propósito, pero te puedo dar algunas herramientas que te ayuden a identificarlo:
No es intelectual: Tu propósito no puede ser descubierto de manera intelectual, es una investigación personal hacia adentro, proposito revela quién eres y que podés hacer con eso, esto también incluye a tú “yo” futuro, no solo las habilidades y dones que tenés hoy, sino las que podés desarrollar.
Involucra a otras personas: No existe ningún propósito de vida egoísta, siempre estaremos involucrados, he interconectados a las personas, esto no quiere decir que dependes de los demás para vivir tu propósito, esto significa que si estás viviendo tu propósito, estás afectando de manera positiva la vida de los demás.
No es un momento específico o un punto de llegada: Tu propósito no es un destino al cual llegar, es el mar por el cual navegamos, pensar que tu propósito es un punto fijo en el horizonte es minimizar lo que sos capaz de hacer, cuando una persona se enfoca en tener un título, o un trabajo como sentido de vida, muy a menudo cuando se llega a esa meta, muchas cosas en la vida interna de la persona se desmorona, porque un solo momento no puede contener todo tu propósito, es mucho más grande y poderoso que eso.
Es tuyo, pero no te pertenece: Sé que parece confuso, pero te lo explico de una manera sencilla, lo que vos podés alcanzar con tu vida, no es solo para vos, tu propósito está vinculado a algo mayor que tu propia vida, alcanza a tu entorno, familia, y tu legado que vas a dejar en esta tierra.
Hay mucho más que me gustaría compartir sobre este tema con vos, pero no te quiero cargar de información, esta semana quedate con esto, medítalo y disfrútate.
Cuando llegue el momento voy a hacer una segunda parte más profunda, con cuatro puntos muy importantes: Ingreso de dinero, pasión, beneficiar a otros, y aprovechar al máximo tus habilidades.
Gracias por compartir esta lectura conmigo, no pierdas la curiosidad, y aún más importante, no te desanimes si aún no sabes muy bien que hacer, no sos el único en esa situación, y te animo a que estés atento y vuelvas a leer este post de nuevo, sé que encontraras muchas respuestas.
Imagínate que siempre tuviste la respuesta, que siempre estuvo a tu alcance lo que necesitabas para solucionar eso, pero ya es tarde, ya se te pasó.
¿Cómo te sentirías?
No me contestes…
Tranquilo, no está todo perdido, te encontraste con el genio de la lámpara y le pedís que te lleve al momento exacto en el que podías cambiar todo.
¿Tentador, no?
Malas noticias, cuando llegas a ese punto exacto, no volvés con lo que sabes hoy… entonces haces lo mismo.
El ciclo se repite infinitamente.
Sí, lo sé, ciencia ficción.
Mira, voy a ser muy directo, es probable que no te conozca, y ese sería tu argumento perfecto para pensar que yo no sé nada de vos, pero no te precipites tal vez se una cosa o dos.
Basta de misterio, vamos a lo nuestro.
Hoy tal vez estés atravesando situaciones, de tipos varios, economía, salud, familia, relaciones personales, etc.
Lo primero que te quiero decir es que lo siento, anhelo que todo mejore pronto.
Lo segundo que te voy a decir es como hacer que mejore.
Vos podés.
¿Trillado? Sí, ¿Real? También.
No te lo diría si no estuviera convencido, viste que al principio ya era tarde para cambiar tu situación, bueno, en realidad no es que era tarde, sino que no podés cambiar lo que ya pasó, podes ahora cambiar lo que va a pasar ¿Cómo? Acá empieza lo divertido.
Vos sos un ser fantástico, pensá en tu simple existencia, para la bilogía un enorme cúmulo de células, con una diferencia en tu código genético de menos del 10% con una banana, sos literalmente un milagro genético, autoinmune, inteligente, creador de la pantalla que estás mirando, creador de la electricidad que le dan poder, fua, pensar en lo que sos me vuela la cabeza.
No te quiero adular, quiero que tomes perspectiva.
¿Por qué? Para que te saques de la cabeza esa idea de que sos una casualidad, perdón mi rudeza, pero estás literalmente diseñado para superar todo lo que tengas enfrente.
¿Por qué te rendís? ¿Por qué haces vista gorda a lo que sabes que tenés que hacer?
¡Levántate de esa silla y empezá!
¿Sabes por qué hice el cuento imaginario del genio de los deseos?
Por qué la vida que hoy sufrís, en el final darías lo que fuera por tener una oportunidad más.
¿Sabes por qué? Porque en el fondo sabes que lo que te pasa tiene una solución y esa solución está en vos, es por eso que te querés quedar en esta vida
Nada hoy estoy un poco menos “empático” que lo habitual, pero entendeme, literalmente sos fabuloso, una obra maestra y estás desperdiciando todo eso porque las cosas no salen como lo esperas. ¡No lo aguanto más, te necesito, necesito que despiertes y le des a esta sociedad lo que necesita de vos!
Enójate dale, que te indigné desperdiciar tu potencial, así no seguís un día más tirado sufriendo por lo que pasó o lo que puede pasar.
Nada esto no tiene un cierre dulce.
Llegó la hora de elegir entre sufrir el dolor de quedarte cómo estás o de sufrir el dolor de crecer.
Ambos caminos duelen, pero solo uno te lleva a dónde de verdad querés estar.
“No te preguntes qué necesita el mundo. Pregúntate qué te hace sentir vivo y hazlo. Porque lo que el mundo necesita es gente que se sienta viva.” – Howard Thurman
Cuando evaluamos cuanto tiempo llevamos vivos, en comparación con cuanto tiempo hemos existido los humanos, nos damos cuenta de que somos apenas una pequeña fracción de nuestra historia; sin embargo, hoy estamos viviendo el tiempo más acelerado jamás antes vivido, los saltos tecnológicos, la globalización, redes sociales, todo se mueve a un ritmo vertiginoso.
En los últimos años, las comunicaciones han crecido de manera exponencial y pasamos de esperar semanas una carta de nuestros seres queridos a mirar series en nuestra casa en velocidad 1.5 X para que pase más rápido…
Más rápido y más cantidad ¿Es mejor?
Bueno, esto claramente depende de cada uno, no pretendo involucrarme en la percepción de lo que es mejor de cada uno de ustedes, como saben si han leído algún otro de mis posteos, esto es una invitación a la reflexión.
Lamentablemente, la instantaneidad nos ha hecho mucho daño, la sociedad es cada vez más impaciente y el síndrome “FOMO”es cada vez más recurrente, pero no quiero enfatizar en eso hoy, quiero hablar de algo que nunca antes existió hasta ahora y es la capacidad de involucrarnos en la vida de las personas, digamos técnicamente siempre se pudo, pero hoy gracias a redes sociales e internet podemos ver la vida que lleva prácticamente todo el mundo.
Vivo por los demás
Hace poco tuve una conversación muy interesante con un comerciante mientras hacía unas compras, él me compartía que había dejado de mirar televisión casi por completo y que había desinstalado sus redes sociales de su smartphone.
“Me encontré viviendo la vida de los demás y no la mía” me compartió, “Mis hijos se acercaban a pedirme algo y yo los apartaba porque estaba mirando la vida de alguien más por redes sociales”.
Hoy es más fácil que nunca ver que está haciendo el otro, el mundo de la farándula es un gran negocio, existen grandes cantidades de series de celebridades, clubs de fans, de artistas, etc. Hay personas que saben todo de la vida, de la persona a quien siguen, cuantas veces se casó, como se llama sus hijos, cuál es su color y comida favorita y tal vez pienses “Bueno, pero eso es demasiado…” si tal vez lo sea, pero pensá ¿No te pasa a vos en algún nivel? Con tu club de futbol, con esa serie que tanto te gusta, conoces el número de temporadas, episodios y que le paso al actor que dejo de salir en la 2.ª temporada.
Reitero no hay nada de malo en estas cosas. Quiero llegar al punto de preguntarte ¿Y cuánto tiempo invertís en conocerte a vos? ¿Sabes cuanto podés correr? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué? ¿Cuántas veces tuviste una gran idea y no tomaste tiempo de escribirla o desarrollarla?
Te hago estas preguntas porque primero me las hice yo y me di cuenta de que sé mucho más de otros que de mí, se dé la vida de grandes autores, conozco datos exactos de estudios sobre ciertos temas, ni te cuento cuanto se sobre videojuegos, pero ¿sabré tanto sobre mí?
A veces estamos muy ocupados en otros y no en nosotros.
A mí me encanta leer, disfruto mucho hacerlo y es lo que más trato de hacer en mi tiempo libre, hasta hoy siempre estuve convencido de que estaba invirtiendo en mí, y en parte es así, eso es innegable, pero también es real que es una inversión en conocer la vida de otro, lo que aprendió y lo que experimento que no me malentiendas me parece fabuloso de hecho amo hacerlo como les dije pero… ¿Cuánto aprendo de mí?
El descubrimiento más hermoso.
Intentemos algo, ¿Podés responder alguna de estas preguntas?
¿Cuándo fue la última vez que te reíste sin parar? ¿Qué es eso que amas hacer y que haces por puro placer?
¿Cuál es el sueño más loco y grande que tenés?
¿Sabes por qué te hago estas preguntas? Porque son importantes para vos, son cosas que importan en tu vida, si en la tuya, ¡son importantes para vos! Necesitas respuestas a estas preguntas y a muchas más que sé que te estás imaginando.
No existe experiencia más hermosa que conocerte a vos mismo, en profundidad, saber que te angustia, que te hace llorar, que te hace reír como un niño… Te hago otra pregunta ¿Cuánto tiempo te dedicas?
No es tan fácil…
Sé que la vida está llena de preocupaciones, de cansancio, y de frustraciones, pero la verdad que tu mejor compañero vas a ser vos, me cuesta mucho entender como mucha gente invierte tanto tiempo tratando de parecerse a alguien más en vez de explotar su propio estilo único.
Dicen que el lugar con más talento en el mundo es el cementerio, y con buen fundamento, imagina cuanta gente se fue a la tumba sin sacar a relucir todo el potencial de una vida plena, personalmente eso me entristece muchísimo, a mí no me gustaría irme a la tumba sin dar lo mejor de mí, no solo por mí, sino por los demás, entiendo que el potencial que hay en otros (y en vos) es para mejorar la vida de todos, entonces claro que me lamento por no poder disfrutar el talento de aquellos que ya no están.
No necesitas que yo te diga que la vida no es fácil, eso ya lo sabes, lo que sí te quiero decir es que no importa la circunstancia en la que estés, es difícil para todos, es imposible comparar la situación de una persona con otra, es simplemente perder el tiempo, cuando vos comparás un objeto con otro generalmente buscas cosas similares, por ejemplo podrías comparar las diferencias entre arroz blanco y arroz yamani, no compararías arroz blanco con milanesas de berenjena, no tendría ningún sentido. Que vos te compares con alguien más es igual de ilógico, así de único sos.
¿Entonces…?
Entonces bueno, quiero animarte a que te descubras, a que inviertas en vos mismo, en conocerte, en saber que es lo que te apasiona, en que descubras tu propósito y que puedas explotar y expandir esa habilidad en lo que sos bueno, y antes de despedirnos te dejo algunas estrategias que a mí me sirvieron.
Mejora eso que te sale de manera natural: Puede ser cantar, bailar, escribir, correr, seguro identificas áreas en tu vida en la que sabes que sos bueno, esto suele ser contraproducente porque a veces en lo que somos buenos invertimos menos, si algo te sale con facilidad literalmente es el área donde más potencial de crecimiento tenés, por qué con menos esfuerzo vas a llegar más lejos que otros.
Desarrolla una visión personal: Planifica donde querés estar en un plazo de tiempo, dedica tiempo a escribir que cosas, hace la persona en la que te querés convertir, eso te va a ayudar a alinear tus prioridades y a empezar a hacer hoy eso que te gustaría vivir mañana.
Tómalo con calma pero hacelo importante: Que no te vuelva loco no “descubrir” eso que te apasiona o en lo que sos bueno, tenés tiempo para hacerlo y disfrutar, pero sí considéralo como una búsqueda importante y necesaria, vas a mejorar mucho tu calidad de vida, si podés conocerte más y desarrollar tus talentos y habilidades.
Gracias, como siempre por quedarte hasta el final espero hallas disfrutado tu lectura y estoy seguro de que hay muchas cosas útiles que podés sacar de este post, si te gusto compartilo con tus amigos o alguien que creas que necesite leerlo, y te animo a visitar yosoypablo.com.ar para leer más artículos que estoy seguro te van a ayudar.
Quien no dijo en algún momento “Estoy cansado” por qué su día fue muy largo, por costumbre, pero muchas personas ya arrancan su día llegando al trabajo el lunes por la mañana y dicen “Estoy muy cansado” ¿Qué nos espera el resto del día entonces?
Tengo que confesar que yo lo hice mucho tiempo, y puedo asegurar que de verdad me sentía cansado, pero definitivamente decirlo en voz alta no contribuía para sentirme mejor.
La palabra cansancio tiene un origen muy particular, proviene de una palabra en latín que los griegos tomaron prestada y cuando llego al castellano se utilizaron dos palabras para poder formarla, su origen significa “Desviarse del camino” qué loco ¿no? Significa esto porque era la palabra que usaban los navegantes para hacer paradas en su viaje a descansar, entonces ellos necesitaban desviarse para poder llegar a un puerto y recuperarse.
Te cuento su origen porque te quiero llevar por el mismo camino que recorrí yo sobre la reflexión que hice acerca de vivir la vida cansado, recordá esta frase “Desviarse del camino”
¿Eres de las personas que descansa en sus días libres? Por ejemplo: El domingo, ¿Nunca te paso que al llegar la noche, estás más cansado que en un día normal?
Nacidos para el éxito.
Todo ser humano tiene un instinto de éxito, nuestra prioridad no es sobrevivir, sino lograr cosas, no quiero entrar en detalles, pero hay muchos ejemplos de personas que terminan actuando de manera irracional, poniendo en riesgo su propia integridad física e incluso la de los demás con tal de alcanzar o lograr algo, por ejemplo los deportistas extremos que saltan en una motocicleta por encima de camiones encendidos fuego, es un claro ejemplo que nuestra prioridad es satisfacer nuestra necesidad de lograr cosas por encima de sobrevivir.
No, tranquilo, no me desvié del tema, el cansancio es fisiológico, claro nuestro cuerpo tiene un límite, si yo no lo cuido, con buena alimentación, buenos pensamientos, ejercicio y dormir apropiadamente, voy a vivir cansado claramente, pero te quiero llevar más allá.
Alguna vez escucharon hablar del triatlón “Iron Man” es una carrera de tres disciplinas donde los participantes comienzan nadando 3,9 Km, salen de ahí, se suben a una bicicleta y pedalean 180,2 Km y luego comienza la carrera a pie con una distancia de 42,2 Km, un total de 226,2 Km. No debe existir persona en este mundo capaz de lograr este triatlón y no terminar agotado.
En el año 2005 Jon Blais, un reconocido triatleta, fue diagnosticado con ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) imaginen el golpe para un atleta de elite ser diagnosticado con una enfermedad degenerativa. Tres meses después de su diagnóstico, Jon participo de “Iron Man Hawái” completando el triatlón en 16h26′, siendo la primera persona en la historia en completar la competencia teniendo ELA. Para Jon, esto era mucho más importante que sus excusas, el tenía un objetivo claro, y estaba dispuesto a lograrlo.
¿Por qué te cuento esta historia?
Quiero hablarte de como tu vida puede pasar frente a tus ojos sin llegar a ningún lado mientras estás cansado.
Cansado de administrar una vida que no lleva a ningún lado.
La verdad es que si vivís tu vida día a día, sin una visión de tu futuro, sin metas, sin objetivos, vas a vivir cansado, por una simple y lógica razón, vivir requiere esfuerzo y nadie está dispuesto a esforzarse si no sabe por qué.
Te levantas por la mañana y vas al trabajo, tal vez tu trabajo no te agrade, volvés a tu casa luego de una larga jornada y no tenés nada que hacer, te haces unos mates, prendes la televisión y simplemente dejas que llegue otro día, luego de una ducha y dormir, reiniciamos el ciclo.
Hoy les contaba más arriba que nuestro instinto es el éxito, no la supervivencia, por eso dejar que la vida pase nos hace tan mal, nos hace creer que todo sería igual sin nosotros. ¿Te encontraste alguna vez pensando así? Bueno, te comunico que eso no es cierto, tenés habilidades, talentos, mucho para aportar a tu mundo y la sociedad que te rodea, vivir cansado no es la consecuencia de hacer muchas actividades, el cansancio es vivir con el peso de actividades que no tienen ningún tipo de propósito, o en palabras más sencillas, el resultado de vivir una vida en modo automático.
Hace muy poco comencé a salir a correr, ya corría en el pasado, pero hacía mucho que estaba inactivo, lo típico, al segundo día de correr me dolía todo mi cuerpo, pero era un dolor diferente, un dolor soportable y de alguna manera satisfactorio ¿Cómo es eso posible? Entendía la razón y propósito del dolor que yo sentía, por lo tanto, era completamente soportable.
Tal vez puedas estar cansado en ocasiones, pero jamás va a ser un límite si entendés por qué lo haces, te puede pasar en el gimnasio, en tu trabajo, cuando estás estudiando y tenés un examen pronto, la realidad es que el cansancio en muchas ocasiones es una alerta, y está bien, uno debe saber interpretar cuando ya es suficiente, debemos cuidar nuestro cuerpo, alimentación, ciclo del sueño, la propia presión que ejercemos sobre nosotros, pero que tu cansancio no sea una excusa para no destacarte, “Mira a las personas que admiras, y pregúntate que hacen… Cuando vos estás durmiendo ellos ya llevan dos horas de preparación” escuché una vez y cambió mi manera de pensar sobre dormir hasta tarde por estar “muy cansado” entre 7 hs y 8 hs de sueño son suficientes, dormí más de eso y vas a ver qué vas a estar aún más cansado.
Lejos de querer criticar los hábitos de cada persona, quiero ayudarte a que reflexiones y despiertes, si hoy estás demasiado cansado ¿Por qué es?
¿Vivís la monotonía de solo trabajar para sobrevivir? ¿Solo haces lo que tenés que hacer para cumplir?
Es importante entender que en nuestra vida nos tenemos que esforzar, ya que tengo que invertir tiempo, dinero, vida, no te limites a simplemente sobrevivir, desafíate, establece metas y objetivos más allá del razonamiento natural, eso te va a ayudar a que aunque estés cansado salgas de tu cama para estudiar, para hacer ejercicio, porque vas a usar tu vida para disfrutar y no, para solo existir.
Te va a sonar como un cliché, pero la vida es para vivirla, no la malgastes, alcanza metas, ayuda a los demás, ¡despertá! No le quites a tu entorno la posibilidad de verte brillar, tu aporte es único, te necesitamos.
¿Por dónde empiezo?
También soy realista, sé que en muchos casos la situación es difícil, y sé que tal vez no veas una salida… Esto es personal, pero para mí no existe dolor más grande que ver a una persona desperdiciar todo su talento, es por eso que escribo estas líneas, probablemente hoy estés obligado a hacer muchas cosas por responsabilidad, por tu familia, pero no te conformes, correr 10 minutos siempre va a ser mejor que no correr, leer una página será mejor que no leer ninguna, lo importante es que des el paso, que puedas aliviar tu tensión diaria dedicando al menos 5 minutos a algo que te apasiona realmente, toma mi consejo no tenés mucho para perder si se trata de hacer algo que te apasiona, al principio será motivación más tarde disciplina y pronto verás los frutos de tu inversión.
Antes de despedirme, te dejo algunos pasos prácticos que en lo personal a mí me funcionaron muy bien:
No comiences tu día hablando de lo cansado que estás, aunque estés muy cansado, tu cerebro no distingue la realidad de lo que vos pensás, entonces si te levantas y dices “Que bien me siento” tu cerebro poco a poco empujara ese cansancio matutino y crearas el hábito de levantarte con otro pensamiento (Inténtalo, no tenés nada que perder).
No te canses por adelantado, no pienses lo cansado que vas a estar antes de salir a caminar, o de ir a trabajar, una mala disposición a la actividad próxima baja enormemente tu rendimiento, lo que implica que tenés que utilizar más recursos físicos para equilibrarlo, lo que si va a finalizar en estar realmente muy cansado, incluso antes de haber comenzado.
Se agradecido con tu realidad, tal vez hoy no vivas lo que querés, o estás lejos de alcanzar eso que deseas, pero la realidad es que quejarte no te va a ayudar, simplemente te va a alentar a que no quieras hacer nada, ya que si tu trabajo no te gusta y te quejas de él, por razones lógicas no vas a querer invertir para ser mejor, el agradecimiento es el mejor agente de cambio.
Gracias por quedarte hasta el final, realmente deseo que este tiempo que invertiste en lectura traiga frutos a tu vida, si puedes aplicar algo de todo lo que leíste hoy te aseguro que invertiste bien tu tiempo.