La verdad incómoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.

¿Por qué mis relaciones determinan mi rumbo?

La verdad incomoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.

Por necesidad humana, estamos programados para vivir en comunidad. La aprobación de un grupo social no es solo una cuestión de ego; es una necesidad que llevamos en los huesos.
En nuestros ancestros, no pertenecer a una tribu equivalía a morir. El hambre, la enfermedad o un depredador eran amenazas reales si no tenías a quién cuidar ni quién te cuidara. Ese instinto sigue vivo hoy. No pertenecer nos aterra.

Pero hay algo que las comunidades antiguas tenían y muchos grupos actuales no:
un objetivo común bien definido.

En esos tiempos, la unión era por supervivencia. Hoy, ¿qué te une a tus relaciones?
Quizás tus amigos sean colegas del trabajo, compañeros de la facultad o personas con gustos similares. ¿Está mal? Claro que no. Todos necesitamos sentirnos parte de algo.
El problema aparece cuando no nos detenemos a pensar si esas relaciones nos impulsan o nos anclan.


No se trata de culpar a nadie.
Pensemos en esto: sos emprendedor, sabés que necesitás formarte más, pero tus amigos te invitan a jugar al fútbol tres veces por semana. Nunca decís que no porque “el grupo ya está armado”. Un día te animás y decís:

“Esta semana no voy, necesito tiempo para estudiar.”
Y te llueven frases como “no seas mala onda”, “si ya sabés un montón”, “vení igual”.

Ahí es cuando tu grupo de pertenencia puede convertirse en una trampa. No porque haya mala intención, sino porque no todos van al mismo ritmo que vos.

Según un estudio de la Universidad de Harvard, la calidad de nuestras relaciones no solo determina nuestro bienestar, sino también nuestro éxito profesional y nuestra capacidad de sostenerlo en el tiempo.
Y si eso es cierto, tus vínculos no son un detalle secundario: son el eje de tu crecimiento o el techo invisible que no te deja avanzar.

Preguntate algo simple:

¿Notaste cómo tus ideas, tu motivación o incluso tu manera de hablar cambian según con quién pasás más tiempo?

A veces no lo vemos, pero estamos rodeados de vínculos que, sin mala intención, nos sabotean lentamente.
Porque quieren que sigas siendo el mismo de siempre. Porque crecer los incomoda. Porque si vos cambiás, ellos también tendrían que hacerlo.


No hay nada “malo” en eso.
La pregunta es otra:

¿Quiero vivir toda mi vida en el estado en el que estoy?

Si la respuesta es no, entonces es momento de mirar con honestidad una de las áreas más determinantes de tu vida: tus relaciones.


El costo de no mirar tus relaciones

Ya dijimos que la calidad de tus relaciones determina gran parte de tu bienestar y tu éxito profesional. Pero eso no significa que el problema esté en los demás.
La mayoría de las veces, el problema es que no queremos asumir nuestro papel dentro de esas relaciones.

Porque es más fácil decir “mis amigos no me entienden” que reconocer que vos seguís actuando como la versión de vos que ellos conocieron hace años.
Es más fácil quejarse de la falta de apoyo que aceptar que vos tampoco cambiaste tus límites.

A veces no avanzamos, no porque el entorno nos tire para abajo, sino porque tenemos miedo de lo que perderíamos si realmente creciéramos.
Y ese miedo se disfraza de lealtad.
Lealtad a un grupo, a una historia, a una identidad que ya no encaja con lo que sos hoy.

Entonces la pregunta no es “¿quién me frena?”, sino “¿por qué sigo aceptando eso?”.

Y para empezar a responderla, te propongo algo más práctico:


Tres formas de evaluar si tus relaciones te impulsan o te estancan

1. Observá tu nivel de energía después de estar con alguien.
No se trata de si te cae bien o mal, sino de si salís con ganas de avanzar o con la sensación de estar apagando tu propio fuego. Esa sensación dice mucho más de vos que del otro.

2. Escuchate hablar.
Si cuando estás con ciertas personas te descubrís quejándote, comparándote o evitando mostrar tus logros, prestá atención. Eso revela el rol que elegís tomar cuando estás ahí.

3. Mirá si podés ser vos sin justificarte.
Cuando una relación te impulsa, no necesitás achicarte ni dar explicaciones por querer más. Si sentís que tenés que medir cada palabra, ya estás pagando un precio alto: tu autenticidad.


A veces no se trata de cortar vínculos, sino de dejar de sostener dinámicas que ya no representan lo que querés construir.
Y cuando eso pase, vas a notar algo curioso: la soledad que temías al principio no duele tanto como la incomodidad de seguir rodeado, pero vacío.


No confundas sinceridad con egoísmo.


Elegir crecer no te hace mejor que los demás, te hace responsable de lo que hacés con lo que tenés.
Porque mientras sigas conformándote con relaciones que te mantienen cómodo pero pequeño, estás renunciando a la versión de vos que el mundo realmente necesita.

Y eso no es humildad, es miedo.
Miedo a destacar, miedo a incomodar, miedo a ser distinto.

Pero pensalo un segundo:
¿Cómo vas a darle algo valioso a una sociedad que te necesita si te entrenás todos los días para encajar?
¿Cómo vas a inspirar a otros a moverse si vos mismo te quedás quieto para no perder a nadie?

Ser honesto con vos mismo no es abandonar a otros, es dejar de abandonarte a vos.
Y si para crecer tenés que soltar vínculos que ya no acompañan, no estás siendo cruel.
Estás eligiendo vivir con propósito en lugar de sobrevivir con culpa.


Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Crea tus propias oportunidades: una vida sin límites.

FOMO: El miedo a perderse algo

FOMO (del inglés fear of missing out, «temor a dejar pasar» o «temor a perderse algo») es una condición psicológica descrita como «una aprehensión generalizada de que otros podrían estar teniendo experiencias gratificantes de las cuales uno está ausente». Este tipo de ansiedad social se caracteriza por «un deseo de estar continuamente conectado con lo que otros están haciendo». También se define como un miedo al arrepentimiento, que puede derivar en una preocupación compulsiva por no perderse oportunidades de interacción social, experiencias novedosas, inversiones rentables u otros eventos satisfactorios.

Todos, en mayor o menor medida, experimentamos este miedo. Sufrimos cuando no podemos ir a un cumpleaños o a una fiesta. En vacaciones, queremos recorrer tantos lugares como sea posible, tomar fotos y compartirlas. Miramos las noticias constantemente para “estar informados”. Queremos saberlo todo, no queremos perdernos de nada.
Ahora bien, ¿es esto algo malo? Te invito a reflexionar.

Más allá del bien y el mal: La inversión de tu tiempo

No se trata de juzgar si está mal o bien, sino de analizar el tiempo que consumes en ello y si te es rentable. Y por rentable me refiero a que los beneficios que obtengas sean mayores a tu inversión; porque, estoy completamente seguro, invertir en ansiedad no tiene ningún tipo de beneficio.

No quiero diagnosticarte ni ofenderte si estás pasando por una situación difícil. Solo busco invitarte a replantear algo que quizá en tu vida parece normal, pero que podría estar perjudicándote.

El miedo a perderse algo es, en esencia, una forma de pensar basada en la escasez.

Oportunidades perdidas y creencias limitantes

Déjame darte un ejemplo: Si no puedes ir a esa fiesta que tanto querías y eso te irrita y pone ansioso, no es necesariamente porque ahí estarán tus amigos y te divertirás. Es porque crees que ese momento, esa oportunidad, es irrepetible. Esto se traduce en dos creencias erróneas:

  1. Creer que las oportunidades son limitadas y que debemos aprovecharlas todas.
  2. Creer que no eres capaz de crear nuevas oportunidades, lo que implica una falta de confianza en tu capacidad para generar momentos valiosos.

Quizás pienses que estas creencias tienen algo de verdad, pero te aseguro que no es así.

Las oportunidades de la vida

La vida es maravillosa, llena de desafíos, aventuras y oportunidades. Sin embargo, nuestro tiempo es limitado, una realidad que debemos aceptar. Esto significa que no podemos vivir todas las aventuras ni aprovechar todas las oportunidades disponibles. Y eso está bien.

Tener miedo de perder una oportunidad es como preocuparse por respirar: no tiene sentido.
Muchas empresas utilizan estrategias de marketing para crear en nosotros esa sensación de urgencia, haciéndonos creer que la oportunidad es única. Seguro has visto un cartel que dice: “¡LIQUIDACIÓN TOTAL POR CIERRE!” y te surge la necesidad de comprar antes de que sea demasiado tarde. Luego, al prestar atención, lees en letra pequeña: “Liquidación por cierre de temporada”. ¿Te suena familiar?

Lo mismo ocurre con otros ámbitos de nuestra vida: nos dejamos llevar por el miedo a perder algo. Pero no necesitamos atrapar todas las oportunidades que se nos presentan.

Ser un cazador de oportunidades vs. ser consistente

El problema de querer “cazar” todas las oportunidades es que dificulta tu constancia y coherencia en el desarrollo personal.

Te doy un ejemplo: Tengo un trabajo de tiempo completo que disfruto mucho, aunque no está 100% relacionado con lo que amo hacer. Mi sueño es ser independiente y dedicarme de lleno a mi pasión. Ahora bien, si me ofrecen participar en un negocio rentable y confiable que requiere todo mi tiempo libre, ¿es una buena oportunidad? Tal vez, pero no para mí. Necesito mi tiempo libre para trabajar en mi proyecto personal.

Sentirme mal o ansioso por rechazar esa oportunidad no tiene sentido. Mi visión personal me ayuda a priorizar lo que realmente importa.

Crear tus propias oportunidades

Como decía Séneca: «La suerte es donde confluyen la preparación y la oportunidad».

No necesitas esperar un golpe de suerte; debes prepararte y crear tus propias oportunidades. Eso sí, el hecho de que puedas generar una nueva oportunidad no significa que debas tomarla.

Te comparto una experiencia personal: En 2022, tomé clases de piano durante seis meses por hobby, porque me encanta el instrumento. Mi profesor me animó a continuar, incluso sugiriendo que podría llegar a enseñar piano. Sin embargo, decidí invertir ese tiempo en clases de inglés, que estaban más alineadas con mis objetivos. Aunque la “oportunidad” de avanzar en piano era tentadora, no se ajustaba a mis planes.


¿Cómo elegir las oportunidades correctas?

La clave está en tener una visión personal clara. Saber qué quieres lograr te ayuda a descartar caminos que no te llevan a donde deseas.

Antes de despedirme, quiero dejarte algunos consejos prácticos:

  1. No te preocupes. Como te dije, no te pierdes de nada esencial.
  2. Reflexiona cada día. Dedica tiempo a pensar en lo que realmente quieres lograr. Esto te ayudará a definir una visión personal.
  3. Busca inspiración. Lee, escucha podcasts y aprende sobre los temas que te interesan. Esto te ayudará a diferenciar entre lo que amas y lo que solo te llama la atención como pasatiempo.
  4. Desconéctate. Apaga tu celular de vez en cuando. El exceso de información inhibe nuestra creatividad y nos hace sentir ansiosos.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Espero que este texto te haya aportado algo valioso. Te animo a seguir visitando mi blog y a explorar nuevas ideas para tu desarrollo personal. Recuerda: en tu vida hay mucho más por descubrir.

 

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

¿Hasta donde vas a llegar?

En la agricultura y jardinería, existe algo conocido como la ley del mínimo. Esta ley sugiere que una planta solo podrá crecer hasta aprovechar al máximo el nutriente que menos tiene. En otras palabras, una planta solo se puede desarrollar hasta el nivel de su nutriente más escaso.

Parece algo obvio, pero me sorprendió la profundidad de esta idea. Es fascinante cómo incluso las plantas necesitan vivir en congruencia con su entorno. Y es precisamente sobre la congruencia que hoy vamos a charlar.

La congruencia implica que nuestras acciones, palabras, valores y deseos estén alineados. A primera vista parece sencillo y lógico, pero déjame compartir un ejemplo personal.

Siempre he afirmado que amo escribir y que quiero dedicarme a ello, vivir de los ingresos que pueda generar escribiendo y enseñando. Sin embargo, hasta hace unos meses, apenas dedicaba tiempo al desarrollo de este proyecto. Carecía de planificación y una dirección clara, solo tenía un deseo sin acción. Este es un claro ejemplo de incongruencia.

¿Por qué estamos hablando de congruencia cuando empezamos hablando de plantas?

Porque la congruencia es la ley del mínimo en las personas.

¿Alguna vez has sentido que no avanzas en tus proyectos? Esto está relacionado con la congruencia. Tu vida es un compuesto integral y requiere que, a medida que crezca una habilidad o talento, también crezcas en otras áreas. Permíteme volver a utilizar mi ejemplo.

Para escribir mejor, necesito escribir más, lo que requiere más tiempo. Para tener más tiempo, debo levantarme temprano, lo que a su vez requiere acostarme temprano, y así sucesivamente.

Recuerdo el caso de un amigo que atravesaba un momento muy difícil en su vida personal. Un día, me dio la oportunidad de darle un consejo y le dije: “Para empezar a sentirte mejor, necesitas barrer tu casa”. Se molestó conmigo, pensando que estaba bromeando: “¡Con los problemas que tengo! ¡Te crees que barriendo mi casa lo voy a poder arreglar!”, me respondió. Con el tiempo, mi amigo comenzó a ir a terapia con un psicólogo. Después de algunas sesiones, le pregunté cómo le estaba yendo y me respondió riéndose: “Me mandó a ordenar mi casa”.

Cuando siento que no puedo controlar lo que me pasa, un paso práctico y rápido es empezar por arreglar las cosas obvias que están bajo mi control. Hay un libro muy famoso de un ex militar llamado William H. McRaven titulado “Tiende tu cama”, donde él cuenta que comenzar tu día tendiendo tu cama significa que ya tu día tiene una victoria personal.

Las victorias personales son muy importantes para la autoestima, pero también para mantener la congruencia. Si no somos capaces de “triunfar” en las cosas cotidianas sobre las que tenemos control y vivimos día a día, es muy probable que cualquier otro proyecto nunca deje de ser un sueño.

Toma unos minutos para visualizar la vida que quieres tener. ¿Cómo viviría esa versión de ti que deseas alcanzar? Ahora, ¿esa versión tendría tus hábitos? ¿Dejaría la taza sucia en la bacha? ¿Se relacionaría con las mismas personas? ¿Pasaría la misma cantidad de horas viendo Netflix? La lista sigue, pero creo que ya entendiste el punto.

Claro que todas estas son cosas que puedes hacer y no tienen nada de malo. El asunto está en hacer una evaluación sobre tu vida y descubrir si te sientes bien con ella.

Esta sensación generalmente ocurre cuando elijo hacer algo que me da placer en el momento, pero que después requiere un esfuerzo. Volviendo al ejemplo de la taza, en el momento es un alivio porque tomé mi café sin la consecuencia de limpiar mi taza, pero el problema es que luego tendré que lavar la taza y no disfrutaré de ningún café.

Asume un compromiso personal y comienza a arreglar las cosas en tu vida poco a poco. No dejes cosas tiradas en tu casa, ordena tu escritorio en tu trabajo, trata amablemente a las personas sin importar quiénes sean… Establece valores en tu corazón y no los cambies según la situación.

En resumen, la congruencia es la clave para cultivar una vida plena y satisfactoria. Al igual que las plantas necesitan adaptarse a su entorno para crecer saludablemente, nosotros también debemos alinear nuestras acciones con nuestros deseos y valores para alcanzar nuestro máximo potencial. Al hacerlo, no solo nos acercamos a nuestros objetivos, sino que también cultivamos una sensación de integridad y bienestar en cada faceta de nuestras vidas. Recordemos que, al trabajar en armonía con nosotros mismos, podemos florecer de manera auténtica y completa.

¡Gracias por acompañarme en este viaje de reflexión y crecimiento personal!, me esfuerzo por ofrecerte contenido valioso y motivador para inspirarte en tu camino hacia una vida más plena y satisfactoria.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Invitame un café en cafecito.app

Construyendo una vida que puedas amar.

Si durante los próximos 5 años, repitieras tu rutina de los últimos 90 días ¿Estarías más cerca o más lejos de cumplir tus metas y vivir tus sueños?

Toma unos minutos para reflexionar, la pregunta puede parecer muy amplia y profunda, pero la respuesta es sencilla “sí” o “no” es todo lo que podés responder, es probable que al igual que yo la primera vez que me lo pregunte, pienses “Bueno, en algunas cosas si y en otras no” y con ese pretexto me convencí mucho tiempo que así como estaba, estaba bien, pero entendí esto, Si no es un rotundo “Sí” entonces es un claro “No”. 

Tal vez suene muy fuerte, pero no es para decepcionarte o amargarte, te invito una vez más a este viaje de lectura, encontrémosle la vuelta a esto juntos.

Como te decía, si tú “sí” no es muy seguro, es claro que es un “no”, pero eso no es algo malo, ¿sabes por qué? Porque significa que aún tenés un camino de crecimiento para recorrer, “no” quiere decir que aún podés mejorar la calidad de tu día a día, si tu respuesta fuera un rotundo “sí” significaría que estás a tope, que la manera en la que vivís hoy ya está, hasta ahí llegaste, y no pienses que te estoy juzgando sin conocerte, soy un verdadero fanático del potencial de las personas y he visto docenas de veces a personas poder superarse a sí mismas, por eso sé que vos también podes.

Los 90 días del resto de mi vida:

Nadie va a morir, tranquilo, pero usando la lógica del primer enunciado, significaría que los próximos 90 días podrían ser muy importantes, lamentablemente muchas personas van por la vida esperando un momento eureka, que sería como un momento donde se les ocurre una gran idea y creen que con eso será suficiente para cambiar por completo su vida, la realidad es que eso, en la gran mayoría de los casos no es así. 

Por dos razones principalmente.

Una es que esos momentos eureka llegan después de un largo tiempo de trabajar sobre una idea.

La segunda es que muchas veces estamos muy ocupados en nuestra rutina e ignoramos esas grandes ideas. 

Las personas creemos que en determinado momento esa oportunidad que lo cambiará todo va a aparecer, y no digo que eso no pueda ocurrir, pero ¿Qué tal si en vez de esperar ese momento, vos mismo lo construís?

¿Vas captando a lo que me refiero sobre los próximos 90 días?

¿Entonces si esto no va a pasar de repente que hago? Bueno, la respuesta es bastante sencilla. “Todo importa” 

Todo Importa

Leer una página de un libro siempre será mejor que no leer nada, caminar 100 mts siempre será mejor que no caminar, escribir un párrafo al día siempre será mejor que no escribir nada, podrás pensar que son acciones insignificantes, la mayoría de las cosas que hacemos durante el día parecen pequeñas, pero son las que verdaderamente importan. 

La vida se construye mayormente de momentos pequeños, y también acordate de esto, más vale hecho que perfecto.

Muchas personas quieren arrancar por el final, quieren leer 12 libros al año cuando ni siquiera leen una página al día, o quieren salir a correr 10k y no toman tiempo de caminar durante unos minutos durante el día. 

Pero imagina que los próximos 90 días te propones caminar 100 mts por día y cada día sumar 100 mts más, al final de esos 90 días estarás caminando 9k y muy probablemente estés listo para correr.

Esos 100 mts más que parecían insignificantes, te preparan de maneras que no te imaginas para cumplir tus objetivos y vivir una mejor vida.

Ahora imagina repetir esos 90 días durante los próximos 5 años, ¿estarías más cerca o más lejos de vivir tus sueños? Te doy un ejemplo, escribiendo un párrafo por día durante 90 días, en un año y medio tendrías terminado un libro de unas 300 páginas. 

No subestimes el poder de la constancia y la disciplina

Alcanzar y cumplir objetivos, no depende de que tan bueno seas, sino de cuan disciplinado estés dispuesto a ser, hace poco leía a un autor que decía que la disciplina es la capacidad de poner en orden el caos, y me pareció fantástico y muy real, en nuestra vida hay caos por naturaleza, pero al saber que eso va a ser así me puedo esforzar para poner las cosas en orden y seguir avanzando, lamentablemente hoy la instantaneidad que ofrece el internet y las redes sociales nos han envenenado con envidia y el deseo de que todo se cumpla ya, he hablado con jóvenes de 22 años frustrados porque aún no se fueron de la casa de sus padres y no tienen un trabajo que le da 5 mil dólares al mes… Para amigo, esa realidad te la vendieron, si puede que halla algunos, pero tranquilo tenés aún mucho tiempo para trabajar y construir ese futuro. 

La clave está en fijar un norte, y trabajar todos los días al menos un paso a la vez, yo vivo mi vida personal como si fuera un escritor, aunque no me dedico a eso ni vivo de eso, pero me aseguro de todos los días construir ese futuro, si durante 90 días escribo 30 minutos al día, y lo repito por los próximos 5 años ¿te imaginarás cuanto abre escrito para entonces? Es mi norte y trabajo todos los días por ello, tal vez hoy no vea “resultados” pero no se trata de eso.

Construyendo una vida que puedas amar. 

Lo que de verdad importa acá es que puedas construir una vida que ames, el problema con esta cuestión de los 90 días, es que nuestra vida generalmente está llena de pequeñas cosas que ignoramos, pero que en el fondo no queremos vivir. 

No queremos levantarnos tarde, estar en una mala condición física, no queremos comer de manera no saludable, no queremos tener una mala relación con nuestra familia, pero todo eso está al alcance de tus decisiones, no trates de levantarte a las 6 am si todos los días te despertás a las 11 am, empezá de a poco 10:50 AM, luego 10:40 AM.

Eventualmente, llegarás a tu objetivo, si tratas de levantarte 5 hs antes de lo que haces normalmente de un día para el otro vas a generar mucha frustración en tu vida y eso va a hacer que ya comiences tu día frustrado por no poder completar tu primer objetivo de la mañana.

No te quiero marear más con reflexiones, pero pensá ¿qué vas a hacer los próximos 90 días?, y si mantenés esas rutinas sostenidas en el tiempo, ¿qué resultados obtendrías?

Antes de irme te quiero dejar 4 tips de como construir un nuevo hábito para esta nueva etapa de tu vida. 

  • Hazlo sencillo: No la compliques, es mejor proponerte leer 5 minutos diarios que proponerte leer 5 libros al año.
  • Hazlo obvio: Tenés que poder ver en tu entorno que ese nuevo hábito es necesario y establece momentos para hacerlo, por ejemplo:¿Querés salir a caminar cuando volvés del trabajo? Deja tu ropa lista por la mañana antes de irte, cuando llegues a tu casa y veas la ropa deportiva lista para salir a hacer ejercicio, te vas a sentir más motivado para poder salir. 
  • Hazlo atractivo: Trata de hacer algo que te guste, y si no te gusta y es necesario, busca la manera de que sea más atractivo, por ejemplo podés crear un sistema de recompensa luego de haber completado tu semana.
  • Hazlo placentero: Imagina si cada vez que querés leer un libro tenés que desocupar tu escritorio porque está lleno de cosas, tenés que revolver cajas de libros buscando porque no sabes donde quedo, te complicas. Trata de dejar tu entorno listo para activar tu nuevo hábito y asegúrate de tener todo lo necesario a mano. 

Gracias por acompañarme hasta el final, espero que disfrutes de esta lectura y de muchas más, para mí es un privilegio compartir estos párrafos con vos. 

Si te gusto este post compartilo en tus redes, con tus amigos y familia. 

Invitame un café en cafecito.app

Estrellas fugaces de atención.

 

“La ansiedad es una lluvia de meteoros de <¿qué tal si…?>”

-Max Lucado

Distracción, por definición es “La desviación de la atención por parte de un sujeto, cuando este debería estar atento a algo específico” También podemos decir que “es algo que me atrae, y me separa de aquello en lo que estaba enfocado” Algunos sinónimos son, señuelo, que se usa para llamar la atención de un animal para hacerlo caer en una trampa, pasatiempo, que como su nombre indica, es una actividad para pasar el rato.

Para entender mejor este concepto, voy a dar un ejemplo práctico.

Una Estrella fugaz es un fenómeno astronómico muy común; sin embargo, cada vez que vemos una, nos sorprendemos porque creemos que es un suceso extraño, la realidad es que si uno está atento puede ver hasta 10 de estos por hora en el cielo nocturno, ahora, si son tan frecuentes, ¿por qué se ven tan poco? El secreto está en la atención, un meteoro es visible por apenas un segundo, entonces ver uno sin estar interesado en realmente hacerlo, va a hacer un hecho totalmente aleatorio, no, este posteo no es sobre astronomía, sobre lo que quiero charlar con vos hoy, es acerca de tu atención.

Nuestra vida está llena de “estrellas fugaces“, situaciones, pensamientos, que duran solamente un segundo, y que nos atrapan y cautivan como si fuese único especial e irrepetible, pequeños momentos de emoción que nos esforzamos por volver a repetir, y nos quedamos hurgando en nuestra mente con la esperanza de que mágicamente vuelva a suceder algo que nos dé ánimos, nos active, y motive, pero esas emociones no son más que pequeñas estrellitas.

La distracción en mi vida, lo que causa es que yo multiplique mi atención, sé que suena contradictorio, pero déjame explicarlo, si te sentás a leer un libro, con los auriculares escuchando música, cada tanto paras a responder tus mensajes, a chequear tus redes sociales, frenas a elegir la canción perfecta, te pones a cantar, tu atención está repartida en tantas actividades que seguramente vas a pasar por alto cientos de detalles, tu atención está multiplicada, pero desenfocada, no con esto quiero decir que seamos incapaces de hacer varias cosas a la vez, pero realmente, ¿es necesario?, si tengo que dividir mi esfuerzo en pedazos, quiere decir que no voy a poder dar mi 100% a todo, sino un 20% a esto, un 40% a aquello logrando así un estándar de mediocridad. Cuando deba dar el 100% en una sola cosa, voy a estar ansioso, ya que voy a tener el deseo de poner mi atención en algo más al mismo tiempo, por eso es tan necesario educarnos a nosotros mismos acerca de las distracciones, el entretenimiento no es malo, pero en exceso es un ladrón de tus sueños, una vez leí que una persona aburrida es una persona que no tiene una visión clara, afirmación que comparto totalmente, ya que si sé a donde quiero ir, voy a invertir mis recursos en desarrollar esa visión.

Cuanto tiempo, dinero, energía, malgastas en, series, videojuegos, dormir muchas horas, o estar despierto hasta muy tarde mirando redes sociales (sé que al leer esto identificas muy bien a que le dedicas muchas horas y no deberías) los pasatiempos no son malos, pero todo aquello que te aleja de tu visón definitivamente no es productivo, tal vez te justifiques diciendo que pronto vas a empezar, o que no tenés los recursos para hacerlo, o incluso podrías decir que no sabes lo que tenés que hacer, tengo buenas noticias para vos, la solución a todo eso está a una decisión de distancia, deja de solo pasar el tiempo, y esforzate por invertirlo, ¿de qué manera? Busca gente que ya esté encaminada en su visión, pedí consejos, pregunta como hizo, toma tiempo para investigar sobre las cosas que hoy sabes que te atraen y te gustan, lee buenos libros de gente que logro su visión personal, la falta de recursos siempre va a ser tu excusa perfecta, si no te movés vos para hacer aparecer esos recursos, nadie más lo va a hacer por vos, sé determinado y constante, hoy vas a leer esto, y va a ser una estrella fugaz en tu vida, va a durar solo un segundo, salís de acá superanimado, determinado a ir a buscar tu visión, pero donde vuelvas a dar lugar a la distracción en menos de una semana estarás sentado en el mismo lugar que donde comenzaste, no esto no lo digo para desanimarte, por el contrario, busco que dejes de depender de la suerte, de tu estado de ánimo, de sí te levantaste o no con el pie izquierdo, vos tenés control total por sobre tus acciones, y si hoy vivís una vida de distracción, no es porque te toco, o porque es lo único que podés hacer, las oportunidades se multiplican cuando ponemos nuestra atención ahí, cuando estamos atentos y enfocados, podemos ver una oportunidad donde otro tal vez no vea nada.

Ser una persona distraída y una persona oportunista, conlleva el mismo esfuerzo, pero los resultados, son completamente diferentes. Permíteme aconsejarte, sé un oportunista, no tiene perdida.

Vos tenés Superpoderes.

“Todos tenemos poderes

Cuando busque la definición de la palabra superpoder, me lleve una gran sorpresa, “No existe una definición exacta de cómo se supone que debería ser un superpoder. Popularmente, se utiliza el término para describir una habilidad excepcional“…”Los superpoderes se atribuyen regularmente a los superhéroes.

Se puede llamar superhéroe a un personaje con cualidades excepcionales.”

Tal vez no te sorprendas tanto como yo, pero la palabra superhéroe, me parecía algo muy de ciencia ficción, una persona en un traje brillante que lucha contra los villanos y sale en las películas, pero luego de leer, lo que por definición es ser un superhéroe, me di cuenta de que todos nosotros lo somos, por qué no existe ni una sola persona que no tenga cualidades excepcionales.

Bueno, es de eso, de lo que te quiero hablar hoy, de lo excepcional que sos y de un superpoder que, aunque muchas veces lo ignores, tenés.

El poder de tus palabras.

Y no solo de las que salen de tu boca. Elegí la historieta como portada de este posteo, porque creo que explica muy bien lo que quiero compartirte hoy.

Nuestras palabras no son solo importantes, sino que son, poder transformador, con unas simples palabras, el hombre cambio la situación de la persona que estaba triste, transformo una vida.

No importa si fue solo por un segundo o si esa alegría que obtuvo le duro todo el día, lo que importa es que creo una realidad que antes no existía. ¿Es muy complejo lo que te digo? Déjame explicártelo más fácil, yo te voy a decir algunas palabras,

¿Listo? Auto azul; Flores blancas; Niños corriendo.

¿Y? ¿Visualizaste algo de todo eso?, si tu respuesta fue “sí” este es un ejemplo de como algo que antes en tu mente no existía, se creó a partir de unas simples palabras que vos leíste, y si tu respuesta fue “no” porque hiciste fuerza para no seguirme el juego, aunque te hallas puesto en blanco total, creaste una nueva realidad para poder evadir el juego, ja! Jaque mate, las palabras crean realidades que antes no existían.

Invirtiendo bien mis palabras.

Muchas veces ignoramos la importancia de lo que sale de nuestra boca, como explicaba recién, todo lo que decimos tiene un peso creativo. Muchas veces me he encontrado en situaciones como “¿Por qué me siento así?, si no me está pasando nada malo, tengo salud, amigos, trabajo, ¿Por qué estoy así?”, entonces me di cuenta que en ocasiones participaba de muchas conversaciones que no eran productivas donde hacia aportes innecesarios solo para encajar o para “tener algo de que charlar” opinando sobre la vida de otras personas que tal vez ni conocía, o juzgando decisiones de los demás, y seguro te preguntas ¿En qué me puede afectar eso a mí? Bueno, es un principio muy sencillo. “Vivo de aquello a lo que le doy valor.” Si tomo de mi tiempo para usar mis palabras para hablar mal, estoy dando de algo que es invaluable, ya que nuestro tiempo natural no se puede recuperar, cada segundo vivido no será igual al anterior ni tampoco al siguiente, si invierto de mi tiempo en utilizar mal mis palabras, eso se va a ver reflejado en mi vida, porque toda inversión se multiplica, sea buena o mala.

Algunas inversiones generan grandes beneficios y otras a grandes perdidas, hablar mal, bueno, creo que queda claro que tipo de inversión es. Por duro que parezca, muchas cosas que vivimos son la consecuencia de la mala inversión de nuestras palabras, pero tranquilo, hay buenas inversiones también.

Cambiando mi diálogo.

Cambiar tus resultados es tan sencillo como cambiar tus palabras ¿Tan fácil? Bueno, ¿Cuánto nos puede costar intentarlo?

Hoy descubriste un superpoder, el poder de crear realidades con tus palabras, esto no quiere decir que vas a ir cantando por la calle que llueva oro, y oro va a llover (o tal vez si), sino que cada palabra que suelta tu boca es importante, tenés el poder de decidir si lo que sale de tu interior es bueno o, no tanto.

No solo lo que tu boca pronuncia es una palabra, sino también todo lo que hablas en tu cabeza, ese diálogo interno que tenés con vos mismo, esas palabras también están bajo tu control.

El diálogo interno es igual de importante.

¿Qué palabras usas para hablar con vos mismo? Nunca te paso que hiciste algo que no salió bien y te dijiste “¿viste que no te iba a salir?” o “seguro si lo hacía otra persona salía mejor” ¿Es productivo hablarte así? Desmereciendo tu esfuerzo o comparando ¿Cómo lo haría otro en tu lugar? Si lo utilizas para decir que no sos lo suficientemente bueno, no; no es productivo, por el contrario, es dañino para tu vida, son palabras no habladas que te sirven de excusa para no tomar decisiones, por ejemplo ser más determinado, o más ordenado para comenzar a hacer algo o preparar el tiempo necesario para terminar una tarea pendiente.

Siempre hay una voz que nos habla y está bajo nuestro control, si yo hablo mal de mí conmigo mismo, no puedo hablar bien de mí con nadie. Y como dijimos, tus palabras crean realidades, si te decís todo el tiempo, por ejemplo, “Yo siempre llego tarde a todos lados” va a ser una realidad tan fuerte en tu vida, que nunca te vas a esforzar por cambiarlo, por lo tanto, siempre vas a llegar tarde porque ya crees que sos así.

Tus palabras, tu diálogo interno, acaban por crear una condición en tu vida que te va a limitar eternamente, a menos que decidas cambiar esas palabras por otras.

Tan sencillo como “No quiero llegar tarde, me voy a preparar con tiempo.” Conlleva el mismo esfuerzo, resultados completamente distintos, y lo mejor, cero excusas, sos responsable del rumbo de tu vida, y de las palabras que hablas o pensás, “de la abundancia del corazón habla tu boca”, es decir, que toda palabra hablada o no, salió de lo que crees en tu corazón.

¿A qué le das tu oído?

Y ¿Cómo se cambia eso? Con determinación, con constancia, y sobre todo, cambiando lo que escuchas. Es importante entender que no todo lo que escucho es bueno, y diferenciar entre escuchar y oír, vos podés escuchar muchas cosas en un día, pero podés elegir oír y tomar para tu vida, aquello que aporta, que suma, que te ayude y acerque más a eso que querés alcanzar, eso para lo que fuiste diseñado y sabes que sos bueno. Por eso es que hoy decido llamar a las palabras un superpoder, porque son la línea entre el éxito y el fracaso de la vida de una persona.

Alguien que pasa todo el día hablando mal de sí mismo y de los demás, no tiene chances de tener éxito, porque todo lo que logre va a estar tan lleno de crítica que jamás va a poder disfrutarlo, no me malentiendas, no te estoy juzgando, ni digo que soy un capo de las palabras y nunca hablo mal, simplemente te comparto esto, porque aprendí que si cambio mis palabras, puedo cambiar mi vida, y la vida de muchos, y eso, es una habilidad excepcional que anhelo utilizar toda mi vida para animar a cuantas más personas pueda, a jamás abandonar su diseño y poder vivir y disfrutar la plenitud de la vida que se nos ha dado.

Resumiendo, tenés poderes, extraordinarios poderes, inviértelos bien. Podés cambiar tu vida y la de los demás. Comenzá tu día simplemente eligiendo bien tus palabras. “Por favor, gracias.” Sabiendo callar, dejando el orgullo de lado, y aprendiendo a escuchar, es una fórmula sencilla que todos podemos poner en práctica, y ser, cada día, un superhéroe.

 

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

“La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos.”
Seneca.

Cuenta la historia que en año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que el tenía mucho aprecio, en un intento por recuperarla la envió a china, con los artesanos que habían creado la taza, para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo, la taza quedo estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grampas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra tampoco servía como taza de té.
El gobernante no se rindió ante la situación, él quería recuperar su taza, entonces le pidió a unos artesanos japoneses que la reparen de manera que pueda volverse a utilizar, la tarea no fue sencilla pero lo lograron.
Esta es la historia de como nace la técnica “Kintsugi” (金 継 ぎ) que significa “Fijación con oro” la técnica consta de unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino.
La técnica no solo deja utilizables a los objetos, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo, cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve lo descarto.

 

Te preguntarás por qué te cuento esto, bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos, quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable.
Es muy común que hoy nos hartemos de todo, la instantaneidad y la gran cantidad de opciones ha permitido que prolifere la falta de apego hacía prácticamente todo, transformando a todo objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburre vamos por otra y listo, sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y a veces, las personas.
El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada, adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series en x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2), he visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo, es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte), no me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas, es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco, hay una belleza oculta en cada cosa que por la velocidad de nuestro día a día no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

 

Cuando algo se rompe a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo, disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas de las que nos rodean y eso no es poca cosa, detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como lo era originalmente, no estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela, hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.
Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó, donde las cosas se complican, soltamos todo, en mi vida cotidiana veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco dificil, lamento decirte que no importa cuanto busques o cuantas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

 

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo que se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más, es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado, un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Como reaccionar ante un desafío.

 

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal, tienes que hacerte estas preguntas
¿Hacia dónde voy?
¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?
Supongamos que los artesanos que repararon la tasa del shogun hubieran hecho estas preguntas, imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:
¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento”
¿Si resolvemos este desafío estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, en especial si logramos hacerlo de una manera que nadie mas pudo”
¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza”.
Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida, si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

 

Evitar tener situaciones que resolver, o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada, con el tiempo nos volvemos más inestables, nos aislamos, y desconfiamos más de las intenciones de las personas, vivimos alerta, la verdad eso no es vida, la mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llego la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente, tu manera de pensar te trajo hasta donde estás, llego la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llego la hora de aprender, es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto, sabrías perfectamente qué hacer como con otras cosas que ya has pasado en tu vida, si estás en pareja tal vez te haya pasado, que cuando la o lo conociste te costaba hablar ciertas cosas, o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar, y hoy eso ya no te sucede, no por qué perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.
Resumiendo ese párrafo en un consejo, cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llego la hora de Kintsugi.

 

Quiero aclararte algo, vos no estás roto o defectuoso, puede que te sientas así, pero es causa de como percibís las cosas, no de la verdad, dicho esto te preguntaras, ¿entonces que es lo que tengo que reparar? Más que reparar es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.
Cuando termine la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería, por dos años consecutivos iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien, desaprobaba los parciales, no entendía mis clases, me esforcé bastante, pero no había caso, no me gustaba la carrera. Así que sin mucha culpa y con la frente alta, me presente ante mis padres y les dije que no quería estudiar más y fue ahí cuando paso… no paso nada, lo tomaron muy bien, al día siguiente me levante como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.
Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continua, es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida, luego estudie otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría al día de hoy lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así, no perdí nada, gane experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si vos considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso, embellécete, pensá que cada que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.
Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente podés disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.
Espero hallas disfrutado esta lectura, quiero darte las gracias por compartir este tiempo juntos y anhelo que esto haya sido de utilidad para tu vida.
Nos vemos en otro artículo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, podes donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!