¿Por qué es tan importante que desarrolles tu carácter?

Todos quieren resultados visibles, pero pocos quieren pagar el precio invisible que los sostiene: el carácter.


El carácter marca la diferencia entre quien hace las cosas por convicción personal y quien las hace por resultados externos. Entre quien lo da todo aun cuando nadie lo ve, y quien se detiene cuando ya no hay aplausos.

Desarrollar carácter significa “hacer lo que debo hacer sin importar el costo personal”. No es ponerse explosivo, no es gritar; es la fortaleza que te mantiene fiel a lo que sos, incluso cuando lo fácil sería rendirse.


El carácter separa lo que depende de vos de lo que depende de la suerte

Muchos se quedan esperando que algo externo cambie: que llegue la oportunidad perfecta, que el reconocimiento aparezca, que el entorno colabore. Pero una persona con carácter sabe invertir en su propio estándar interno.

La mayoría elige el camino más fácil. Llega la hora, cierran la computadora y se van.
Después se quejan de que su espacio es un caos o que no tienen tiempo para mejorar.
Pero una persona con carácter se queda esos diez minutos extra para dejar todo en orden, no por obligación, sino porque su estándar personal lo exige.

Solo aproximadamente 6 % de las personas que se proponen metas de desarrollo personal siguen con ellas al cabo de 6 meses. Es decir, el 94 % abandona antes de la mitad del camino. Esa diferencia tiene que ver con disciplina, carácter, responsabilidad personal. 
Además, el 92 % de quienes fijan resoluciones al comienzo del año no las cumplen.


El carácter evita que te definas por comparaciones o por ganar discusiones

Una persona con carácter no está pendiente de demostrar que tiene razón. No busca ganar discusiones vacías ni demostrar superioridad. Lo suyo es más profundo: mantener coherencia entre lo que cree, lo que dice y lo que hace, sin importar cómo lo vean los demás.

Cuando sabés quién querés ser, perder una discusión queda en segundo plano. Tu energía va a algo más grande: orgullo en ser fiel a tus valores, incluso cuando nadie lo nota.


Todos quieren resultados visibles, pero pocos quieren pagar el precio invisible que los sostiene: el carácter.


Fundamento esencial: saber qué clase de persona querés ser

Toda persona con carácter fuerte parte de una pregunta clave: ¿Qué clase de persona quiero ser?

Esa pregunta define los estándares que te guiás, las decisiones que tomás, los sacrificios que hacés. Es lo que transforma frases bonitas como “quiero ser disciplinado” en acciones reales: levantarte temprano, entregar un proyecto aunque estés cansado, quedarte un rato extra resolviendo lo que dejaste para otro día.

El carácter no es algo que aparece por casualidad: se construye con cada acto pequeño, cada elección que parece no importar hoy, pero que define quién sos mañana.


En resumen

Desarrollar tu carácter es la diferencia entre vivir como una victima de tu ambiente y tomar las riendas de tu vida.

Porque cada vez que haces lo que crees correcto, aunque cueste, aunque no haya público, aunque no lo valoren, estás construyendo algo que no se borra: reputación contigo mismo, confianza en lo que hacés, integridad.

Tu carácter será lo que te sostenga cuando el talento, la motivación o la suerte flaqueen. Y en ese momento, verás que lo que realmente importa no es cuánto se te reconoce, sino cuánto te respetás vos.

 

Esta semana, elegí una sola cosa que sabes que deberías hacer, pero venís posponiendo.
No importa si es ordenar tu espacio, cumplir una promesa o terminar esa tarea pendiente.
Hacelo, aunque cueste.

Porque el carácter no se construye en los grandes momentos, sino en los pequeños actos donde decidís ser quien dijiste que ibas a ser.

 

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Vos tenés Superpoderes.

“Todos tenemos poderes

Cuando busque la definición de la palabra superpoder, me lleve una gran sorpresa, “No existe una definición exacta de cómo se supone que debería ser un superpoder. Popularmente, se utiliza el término para describir una habilidad excepcional“…”Los superpoderes se atribuyen regularmente a los superhéroes.

Se puede llamar superhéroe a un personaje con cualidades excepcionales.”

Tal vez no te sorprendas tanto como yo, pero la palabra superhéroe, me parecía algo muy de ciencia ficción, una persona en un traje brillante que lucha contra los villanos y sale en las películas, pero luego de leer, lo que por definición es ser un superhéroe, me di cuenta de que todos nosotros lo somos, por qué no existe ni una sola persona que no tenga cualidades excepcionales.

Bueno, es de eso, de lo que te quiero hablar hoy, de lo excepcional que sos y de un superpoder que, aunque muchas veces lo ignores, tenés.

El poder de tus palabras.

Y no solo de las que salen de tu boca. Elegí la historieta como portada de este posteo, porque creo que explica muy bien lo que quiero compartirte hoy.

Nuestras palabras no son solo importantes, sino que son, poder transformador, con unas simples palabras, el hombre cambio la situación de la persona que estaba triste, transformo una vida.

No importa si fue solo por un segundo o si esa alegría que obtuvo le duro todo el día, lo que importa es que creo una realidad que antes no existía. ¿Es muy complejo lo que te digo? Déjame explicártelo más fácil, yo te voy a decir algunas palabras,

¿Listo? Auto azul; Flores blancas; Niños corriendo.

¿Y? ¿Visualizaste algo de todo eso?, si tu respuesta fue “sí” este es un ejemplo de como algo que antes en tu mente no existía, se creó a partir de unas simples palabras que vos leíste, y si tu respuesta fue “no” porque hiciste fuerza para no seguirme el juego, aunque te hallas puesto en blanco total, creaste una nueva realidad para poder evadir el juego, ja! Jaque mate, las palabras crean realidades que antes no existían.

Invirtiendo bien mis palabras.

Muchas veces ignoramos la importancia de lo que sale de nuestra boca, como explicaba recién, todo lo que decimos tiene un peso creativo. Muchas veces me he encontrado en situaciones como “¿Por qué me siento así?, si no me está pasando nada malo, tengo salud, amigos, trabajo, ¿Por qué estoy así?”, entonces me di cuenta que en ocasiones participaba de muchas conversaciones que no eran productivas donde hacia aportes innecesarios solo para encajar o para “tener algo de que charlar” opinando sobre la vida de otras personas que tal vez ni conocía, o juzgando decisiones de los demás, y seguro te preguntas ¿En qué me puede afectar eso a mí? Bueno, es un principio muy sencillo. “Vivo de aquello a lo que le doy valor.” Si tomo de mi tiempo para usar mis palabras para hablar mal, estoy dando de algo que es invaluable, ya que nuestro tiempo natural no se puede recuperar, cada segundo vivido no será igual al anterior ni tampoco al siguiente, si invierto de mi tiempo en utilizar mal mis palabras, eso se va a ver reflejado en mi vida, porque toda inversión se multiplica, sea buena o mala.

Algunas inversiones generan grandes beneficios y otras a grandes perdidas, hablar mal, bueno, creo que queda claro que tipo de inversión es. Por duro que parezca, muchas cosas que vivimos son la consecuencia de la mala inversión de nuestras palabras, pero tranquilo, hay buenas inversiones también.

Cambiando mi diálogo.

Cambiar tus resultados es tan sencillo como cambiar tus palabras ¿Tan fácil? Bueno, ¿Cuánto nos puede costar intentarlo?

Hoy descubriste un superpoder, el poder de crear realidades con tus palabras, esto no quiere decir que vas a ir cantando por la calle que llueva oro, y oro va a llover (o tal vez si), sino que cada palabra que suelta tu boca es importante, tenés el poder de decidir si lo que sale de tu interior es bueno o, no tanto.

No solo lo que tu boca pronuncia es una palabra, sino también todo lo que hablas en tu cabeza, ese diálogo interno que tenés con vos mismo, esas palabras también están bajo tu control.

El diálogo interno es igual de importante.

¿Qué palabras usas para hablar con vos mismo? Nunca te paso que hiciste algo que no salió bien y te dijiste “¿viste que no te iba a salir?” o “seguro si lo hacía otra persona salía mejor” ¿Es productivo hablarte así? Desmereciendo tu esfuerzo o comparando ¿Cómo lo haría otro en tu lugar? Si lo utilizas para decir que no sos lo suficientemente bueno, no; no es productivo, por el contrario, es dañino para tu vida, son palabras no habladas que te sirven de excusa para no tomar decisiones, por ejemplo ser más determinado, o más ordenado para comenzar a hacer algo o preparar el tiempo necesario para terminar una tarea pendiente.

Siempre hay una voz que nos habla y está bajo nuestro control, si yo hablo mal de mí conmigo mismo, no puedo hablar bien de mí con nadie. Y como dijimos, tus palabras crean realidades, si te decís todo el tiempo, por ejemplo, “Yo siempre llego tarde a todos lados” va a ser una realidad tan fuerte en tu vida, que nunca te vas a esforzar por cambiarlo, por lo tanto, siempre vas a llegar tarde porque ya crees que sos así.

Tus palabras, tu diálogo interno, acaban por crear una condición en tu vida que te va a limitar eternamente, a menos que decidas cambiar esas palabras por otras.

Tan sencillo como “No quiero llegar tarde, me voy a preparar con tiempo.” Conlleva el mismo esfuerzo, resultados completamente distintos, y lo mejor, cero excusas, sos responsable del rumbo de tu vida, y de las palabras que hablas o pensás, “de la abundancia del corazón habla tu boca”, es decir, que toda palabra hablada o no, salió de lo que crees en tu corazón.

¿A qué le das tu oído?

Y ¿Cómo se cambia eso? Con determinación, con constancia, y sobre todo, cambiando lo que escuchas. Es importante entender que no todo lo que escucho es bueno, y diferenciar entre escuchar y oír, vos podés escuchar muchas cosas en un día, pero podés elegir oír y tomar para tu vida, aquello que aporta, que suma, que te ayude y acerque más a eso que querés alcanzar, eso para lo que fuiste diseñado y sabes que sos bueno. Por eso es que hoy decido llamar a las palabras un superpoder, porque son la línea entre el éxito y el fracaso de la vida de una persona.

Alguien que pasa todo el día hablando mal de sí mismo y de los demás, no tiene chances de tener éxito, porque todo lo que logre va a estar tan lleno de crítica que jamás va a poder disfrutarlo, no me malentiendas, no te estoy juzgando, ni digo que soy un capo de las palabras y nunca hablo mal, simplemente te comparto esto, porque aprendí que si cambio mis palabras, puedo cambiar mi vida, y la vida de muchos, y eso, es una habilidad excepcional que anhelo utilizar toda mi vida para animar a cuantas más personas pueda, a jamás abandonar su diseño y poder vivir y disfrutar la plenitud de la vida que se nos ha dado.

Resumiendo, tenés poderes, extraordinarios poderes, inviértelos bien. Podés cambiar tu vida y la de los demás. Comenzá tu día simplemente eligiendo bien tus palabras. “Por favor, gracias.” Sabiendo callar, dejando el orgullo de lado, y aprendiendo a escuchar, es una fórmula sencilla que todos podemos poner en práctica, y ser, cada día, un superhéroe.

 

“Y bueno, yo ya soy así”

“Y bueno, yo ya soy así”, ¿Escuchaste a alguien decir esto alguna vez? Estoy seguro de que no fui el único, esta afirmación se utiliza mucho para justificar nuestras acciones, por ejemplo, si en una reunión de amigos alguien se levanta a juntar la mesa y le dicen, “tranquilo, después junto” la persona podría decir: “no me molesta juntar, yo siempre lo hago” ¿Qué opinas de esto?

La realidad es que aunque te “nazca” no quiere decir que debas hacerlo, por supuesto, juntar los platos no tiene nada de malo, pero te voy a contar una experiencia personal: A mí me encanta cocinar, sobre todo para mis amigos, y me gusta mucho atenderlos cuando nos reunimos. Esto implica que gran parte de la reunión este más atento a sus necesidades que a lo que realmente está pasando, mientras yo estoy en la cocina preparando todo yendo y viniendo, me estoy perdiendo el porqué de la reunión que es pasar tiempo con ellos. No tiene nada de malo que me guste ser un buen anfitrión, pero mi interés estaba puesto en satisfacer mi “yo ya soy así” que en pasar tiempo con ellos. Un día mis amigos hicieron huelga, y no comieron nada de lo que prepare hasta que no deje de dar vueltas y me senté en la mesa con ellos. El mensaje fue muy claro: “Pablo, venimos a pasar tiempo juntos, no a que seas nuestro mozo”.

Cambio mi perspectiva, y hoy ya no lo hago tanto. Aún existe ese deseo, ese “me nace ser así” en mí, pero entiendo que no puedo justificar mis acciones de esa manera.

Cuando alguien dice “Yo ya soy así”, hay algo que está muy claro, cree que no puede cambiar.

Lo que crees creas.

Cuando justificamos nuestras acciones por nuestra manera de ser, estamos quitando la responsabilidad de nuestros hombros y culpando a la biología. Es normal escuchar a personas decir cosas como “esta actitud la saque de mi mamá”, se nos ha formado bajo la creencia de que algunas cosas no cambiaran jamás, que si mi Papá tiene mal carácter hay muchas chances de que yo lo tenga y no poder hacer nada al respecto. Aún tenemos esa fuerte creencia de que las cosas “vienen en la sangre”. No desacredito bajo ningún punto la genética y lo que ello implica, pero quiero llevarte a reflexión, ¿Hasta qué punto tu conducta está determinada por una fuerza tan poderosa que te impide cambiar?

ADN de un campeón

No está en tu ADN por ejemplo, ser egoísta o envidioso, esas cosas las aprendiste.

No necesariamente te lo enseñaron, o lo adquiriste como “algo malo”, pero son comportamientos que absorbiste y que hoy son parte de tu conducta.

La manera en la que vemos y reaccionamos al mundo no es casual, todo son conductas aprendidas de nuestro entorno, no es genética que tengas el carácter de tu mamá, es cultura, porque fue quien te modelo, desde que naciste hasta que te convertiste en adulto, es importante no confundir las cosas. 

¿Que significa que sea cultura? Que vos lo podés cambiar, en tu nuevo hogar, cuando vivas solo, o incluso aún en lo de tus padres, tu comportamiento estará determinado por tus decisiones, la genética se ocupa de otras cosas, como por ejemplo a qué edad te vas a quedar calvo. 

Nadie es igual a otro ser humano, todos somos muy distintos y complejos. Cambiar no es igual de fácil para todos, pero sí la fórmula es igual para cada persona.

Cambia tus pensamientos

La manera en la que piensas es la manera en la que vives, la influencia más poderosa en tu vida es tu meditación, eso que masticas por dentro todo el día.

Una de las claves para cambiar tu manera de pensar es conocerte en profundidad, entenderte. Sonará redundante, pero tenés que pensar ¿Por qué pienso así? Suena hasta casi filosófico, pero es importante que identifiques en tu vida ciertos patrones de pensamiento y los cuestiones.

Cuando era adolescente, le tenía terror a las arañas, veía una y sentía como se me empezaba a cerrar el pecho. Hasta que un día, luego de una situación de temor con una araña, me pregunte ¿A qué le tengo tanto miedo? Entonces empecé a investigar las arañas que viven en mi ciudad. Internet facilitó mucho no tener que manipular arañas reales, pero un día tome coraje y le pedí a mi hermano mayor que ponga una araña en un frasco y me la dé, la observe por un par de días, la alimente y me di cuenta de que no tenía nada por lo cual entrar en pánico, no era más que un bicho. ¿De dónde salió mi miedo entonces? Mi cuñada. Bueno, no era su culpa, pero Ella vivía con nosotros en ese tiempo, y cada vez que una araña aparecía, comenzaba a gritar y a subirse a donde pueda con tal de estar lejos del pequeño arácnido. Voy a sumar que en el patio de mi casa mi padre siempre tuvo su taller de carpintería, las arañas abundaban en casa. Ver su reacción, poco a poco fue entrando en mí, y terminé imitando una conducta. No la culpo, ella aún tiene miedo a las arañas, pero a lo que voy es: Podés cambiar tu conducta frente a las situaciones. Tal vez a vos no te funcione leer sobre un tema y tener información suficiente para enfrentarlo, pero yo me investigue, me descubrí, y entendí que para mí ese era el camino.

Hoy existen muchas herramientas para ayudarte a entender más tu personalidad: Los lenguajes del amor, el test del eneagrama, las inteligencias múltiples. Todo eso te va a ayudar a conocerte mejor, pero te animo a que esos no sean tus nuevos modelos de pensamiento… Si no vamos a terminar cambiando el “Yo ya soy así” por el “pasa que yo soy eneatipo tipo 1” (el perfeccionista, uno de los eneatipos).

Vamos a cambiar una excusa por otra igual de inválida, vos no sos así y eso es todo.

Tenés plenitud de herramientas y sobre todo una identidad inconmovible, que no varía según ninguna situación, no te creas la mentira de que tenés una personalidad defectuosa.

No vivís como vivís por como sos, estás así por cómo crees de vos.

Si crees que el dinero no te alcanza, no importa si en algún momento ganas mucho más dinero, financieramente te vas a manejar mal, porque cuando tengas más para gastar, lo vas a malgastar porque ya estás convencido que de todos modos no te va a alcanzar el dinero.

No te encierres, ni te limites, tal vez todo esto que te dije ya lo sepas, pero todos, en algún punto, justificamos algo que nos pasa bajo la creencia de que no lo puedo cambiar o que tal vez sea muy difícil. Busca hacia adentro conócete, vas a descubrir mucho oro, vas a encontrar placer en la gratitud, vas a vivir más tranquilo si dejas de querer tener el control de todo. Ya no te va a importar lo que otros opinen de vos, sos tan único que nadie puede ser como vos, no lo desaproveches.

¿Entonces?

Es real que muchas personas están cómodas aún en situaciones que no disfrutan, y para muchos es una ventaja decir “Yo soy así” pero como dijo Albert Einstein, “Dejar de aprender es comenzar a morir.” 

Es muy probable que mucho de lo que ya esté en tu personalidad sea maravilloso y puedas justificar tu actitud, pero quedarte con la idea de que nada puede cambiar, es una manera de ver la vida muy limitada, te invito a que seas inconformista, pero de manera saludable, no quejándote de la vida, sino desafiándote a no vivir por debajo de quien podés ser en verdad. La diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son radica no tanto en las habilidades que tienen, sino en cómo usan esas habilidades. Está en la actitud, la perseverancia y el compromiso con lo que hacen.

Te invito a que tengas presente esta pregunta ¿Por qué pienso así? Es probable que encuentres que en tu vida hay muchas cosas que no te has cuestionado en profundidad y que podés mejorar para sacar el máximo provecho a tu vida.

 

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