Estás buscando nuevas ideas en el lugar equivocado. La mayor fuente de inspiración está en tu creatividad, no en el siguiente reel. Cada vez que entrás a las redes buscando claridad, terminás con más ruido en la cabeza. No porque lo que ves sea malo, sino porque no fue hecho para ayudarte a decidir: fue hecho para mantenerte mirando.
Consume menos, crea más.
Hoy vivimos rodeados de opciones. Y aunque suena como una ventaja, muchas veces nos juega en contra. Tantas alternativas nos hacen sentir inseguros; sufrimos por la indecisión. Cuando finalmente pensamos “es por acá”, aparece algo distinto que nos gusta más. Así empieza un ciclo sin fin de dudar, cambiar de dirección y volver a empezar desde cero. Ese bucle te mantiene inactivo, pensando en lugar de haciendo.
La vida es cruel y el tiempo no perdona. Vas a ser más viejo, vas a estar más cansado y tomar una decisión va a ser cada vez más difícil.
Por eso, dejá de enfocarte tanto en el “¿cómo?”. El “cómo” siempre aparece cuando dejás de esperar garantías. El “por qué” es lo que te da fuerza para avanzar incluso cuando no sabés si va a salir bien. Ahí está el verdadero punto de partida.
Haz tu primer intento. No esperes perfección. No esperes sentirte completamente seguro. Creá algo que tenga valor para vos, algo que te mueva y te desafíe a salir de la comodidad de mirar desde lejos.
Y para destrabar ese primer paso, acá van 3 tips prácticos:
1. Reducí tus opciones a dos. Cuando tengas muchas ideas dando vueltas, no intentes elegir entre todas. Seleccioná solo dos y comparalas. Elegir entre dos cosas es humana y mentalmente más simple. Te saca del estancamiento.
2. Poné un límite de tiempo para decidir. Las decisiones se vuelven pesadas cuando les das días o semanas. Marcá un temporizador de cinco minutos. Leé tus opciones, elegí y seguí adelante. Lo importante no es la elección perfecta: es avanzar.
3. Comprometete con un micro-paso en 24 horas. No planifiques todo. Elegí una sola acción pequeña que puedas hacer hoy: escribir un párrafo, grabar un minuto, dibujar un boceto, enviar un mensaje. El movimiento genera claridad.
Recordá: avanzar y equivocarte siempre te acerca más que quedarte mirando. El mundo no se mueve con ideas; se mueve con acciones.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22
A nombre de Pablo Alfredo Perez.
Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
La verdad incomoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.
Por necesidad humana, estamos programados para vivir en comunidad. La aprobación de un grupo social no es solo una cuestión de ego; es una necesidad que llevamos en los huesos. En nuestros ancestros, no pertenecer a una tribu equivalía a morir. El hambre, la enfermedad o un depredador eran amenazas reales si no tenías a quién cuidar ni quién te cuidara. Ese instinto sigue vivo hoy. No pertenecer nos aterra.
Pero hay algo que las comunidades antiguas tenían y muchos grupos actuales no: un objetivo común bien definido.
En esos tiempos, la unión era por supervivencia. Hoy, ¿qué te une a tus relaciones? Quizás tus amigos sean colegas del trabajo, compañeros de la facultad o personas con gustos similares. ¿Está mal? Claro que no. Todos necesitamos sentirnos parte de algo. El problema aparece cuando no nos detenemos a pensar si esas relaciones nos impulsan o nos anclan.
No se trata de culpar a nadie. Pensemos en esto: sos emprendedor, sabés que necesitás formarte más, pero tus amigos te invitan a jugar al fútbol tres veces por semana. Nunca decís que no porque “el grupo ya está armado”. Un día te animás y decís:
“Esta semana no voy, necesito tiempo para estudiar.” Y te llueven frases como “no seas mala onda”, “si ya sabés un montón”, “vení igual”.
Ahí es cuando tu grupo de pertenencia puede convertirse en una trampa. No porque haya mala intención, sino porque no todos van al mismo ritmo que vos.
Según un estudio de la Universidad de Harvard, la calidad de nuestras relaciones no solo determina nuestro bienestar, sino también nuestro éxito profesional y nuestra capacidad de sostenerlo en el tiempo. Y si eso es cierto, tus vínculos no son un detalle secundario: son el eje de tu crecimiento o el techo invisible que no te deja avanzar.
Preguntate algo simple:
¿Notaste cómo tus ideas, tu motivación o incluso tu manera de hablar cambian según con quién pasás más tiempo?
A veces no lo vemos, pero estamos rodeados de vínculos que, sin mala intención, nos sabotean lentamente. Porque quieren que sigas siendo el mismo de siempre. Porque crecer los incomoda. Porque si vos cambiás, ellos también tendrían que hacerlo.
No hay nada “malo” en eso. La pregunta es otra:
¿Quiero vivir toda mi vida en el estado en el que estoy?
Si la respuesta es no, entonces es momento de mirar con honestidad una de las áreas más determinantes de tu vida: tus relaciones.
El costo de no mirar tus relaciones
Ya dijimos que la calidad de tus relaciones determina gran parte de tu bienestar y tu éxito profesional. Pero eso no significa que el problema esté en los demás. La mayoría de las veces, el problema es que no queremos asumir nuestro papel dentro de esas relaciones.
Porque es más fácil decir “mis amigos no me entienden” que reconocer que vos seguís actuando como la versión de vos que ellos conocieron hace años. Es más fácil quejarse de la falta de apoyo que aceptar que vos tampoco cambiaste tus límites.
A veces no avanzamos, no porque el entorno nos tire para abajo, sino porque tenemos miedo de lo que perderíamos si realmente creciéramos. Y ese miedo se disfraza de lealtad. Lealtad a un grupo, a una historia, a una identidad que ya no encaja con lo que sos hoy.
Entonces la pregunta no es “¿quién me frena?”, sino “¿por qué sigo aceptando eso?”.
Y para empezar a responderla, te propongo algo más práctico:
Tres formas de evaluar si tus relaciones te impulsan o te estancan
1. Observá tu nivel de energía después de estar con alguien. No se trata de si te cae bien o mal, sino de si salís con ganas de avanzar o con la sensación de estar apagando tu propio fuego. Esa sensación dice mucho más de vos que del otro.
2. Escuchate hablar. Si cuando estás con ciertas personas te descubrís quejándote, comparándote o evitando mostrar tus logros, prestá atención. Eso revela el rol que elegís tomar cuando estás ahí.
3. Mirá si podés ser vos sin justificarte. Cuando una relación te impulsa, no necesitás achicarte ni dar explicaciones por querer más. Si sentís que tenés que medir cada palabra, ya estás pagando un precio alto: tu autenticidad.
A veces no se trata de cortar vínculos, sino de dejar de sostener dinámicas que ya no representan lo que querés construir. Y cuando eso pase, vas a notar algo curioso: la soledad que temías al principio no duele tanto como la incomodidad de seguir rodeado, pero vacío.
No confundas sinceridad con egoísmo.
Elegir crecer no te hace mejor que los demás, te hace responsable de lo que hacés con lo que tenés. Porque mientras sigas conformándote con relaciones que te mantienen cómodo pero pequeño, estás renunciando a la versión de vos que el mundo realmente necesita.
Y eso no es humildad, es miedo. Miedo a destacar, miedo a incomodar, miedo a ser distinto.
Pero pensalo un segundo: ¿Cómo vas a darle algo valioso a una sociedad que te necesita si te entrenás todos los días para encajar? ¿Cómo vas a inspirar a otros a moverse si vos mismo te quedás quieto para no perder a nadie?
Ser honesto con vos mismo no es abandonar a otros, es dejar de abandonarte a vos. Y si para crecer tenés que soltar vínculos que ya no acompañan, no estás siendo cruel. Estás eligiendo vivir con propósito en lugar de sobrevivir con culpa.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22
A nombre de Pablo Alfredo Perez.
Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
La autoestima es el cimiento sobre el cual construimos nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. Una autoestima fuerte nos permite enfrentar los desafíos con confianza y tomar decisiones alineadas con nuestros valores. Pero, ¿qué pasa cuando nuestra autoestima flaquea? En este artículo exploraremos estrategias prácticas para fortalecerla y mantenerla saludable.
1. Conócete a ti mismo
El primer paso para fortalecer tu autoestima es conocerte en profundidad. Esto implica reflexionar sobre tus fortalezas, áreas de mejora, valores y metas. Puedes comenzar con preguntas como:
¿Qué es lo que más valoro en la vida?
¿Qué logros me hacen sentir orgulloso?
¿Qué habilidades deseo desarrollar?
Llevar un diario puede ser una herramienta poderosa para registrar tus pensamientos y descubrimientos. La autoobservación te permite identificar patrones y trabajar en ellos conscientemente.
2. Practica la autoconsciencia
Ser duro contigo mismo solo debilita tu confianza. Aprende a tratarte con la misma bondad y paciencia que ofrecerías a un amigo cercano. La autoconsciencia incluye:
Reconocer tus emociones sin juzgarte.
Hablarte con afirmaciones positivas.
Recordarte que nadie es perfecto y que los errores son oportunidades para aprender.
3. Establece metas alcanzables
Fijarte metas claras y realistas te ayuda a mantenerte enfocado y motivado. Divide tus objetivos en pasos pequeños para que sean manejables y celebra cada logro por más pequeño que parezca. Esto refuerza tu confianza y te demuestra que eres capaz de avanzar hacia tus sueños.
4. Rodéate de personas positivas
El entorno en el que te encuentras afecta directamente tu autoestima. Busca personas que te apoyen, te inspiren y te impulsen a ser tu mejor versión. Al mismo tiempo, limita el tiempo que pasas con personas que critican constantemente o que drenan tu energía.
5. Cuida de tu cuerpo y mente
Una mente y un cuerpo saludables son fundamentales para una autoestima fuerte. Practica hábitos como:
Dormir lo suficiente.
Comer alimentos nutritivos.
Dedicar tiempo a actividades que te relajen y te llenen de energía.
Fortalecer tu autoestima es un proceso continuo que requiere paciencia y dedicación. Al implementar estas estrategias en tu vida diaria, estarás construyendo una base sólida para enfrentar cualquier desafío que se te presente. Recuerda: el camino hacia una autoestima saludable comienza contigo.
¡Empieza hoy y descubre el poder que tienes dentro de ti para transformar tu vida!
Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.
Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
Hace poco, hablaba con un amigo acerca de la espontaneidad y la creatividad. En esa conversación surgieron posturas polarizadas: muchos creen que planificar y ser metódico limita la creatividad, que lo más auténtico y hermoso solo puede nacer de la pura inspiración. Otros, en cambio, defienden que el verdadero arte requiere estructura y disciplina.
Esta reflexión me lleva a un tema fascinante: el estado de flow.
El estado de flow: ¿realmente espontáneo?
El estado de flow o fluir es ese momento en el que estás completamente inmerso en lo que haces, con tal nivel de concentración que pierdes la noción del tiempo. Todo parece fluir sin esfuerzo, casi como si la creatividad se apoderara de vos.
Sin embargo, aunque pueda parecer espontáneo, el estado de flow no surge de la nada. Requiere una base previa: habilidades desarrolladas, práctica constante y un entorno que favorezca la concentración.
Un gran ejemplo de esto es el jazz. Este género se caracteriza por la improvisación, pero ningún músico podría improvisar sin antes haber dedicado años a dominar su instrumento. La espontaneidad, en este caso, no es casualidad; es el resultado de un trabajo consciente.
La disciplina detrás de la creatividad
¿Por qué te hablo de esto? Porque estoy seguro de que tenés talento y que te interesa crear cosas que valgan la pena. Te voy a contar mi ejemplo: yo escribo. Es una actividad artística que requiere creatividad, poner una impronta personal y mucho desarrollo interno. Pero, si solo escribiera cuando “me siento inspirado”, ¿cada cuánto leerías algo mío?
Tengo horarios específicos para sentarme a escribir. Planifico tiempos de estudio, de reflexión y de revisión. La única manera de ser espontáneo al escribir es porque tengo algo dentro mío que puedo expresar. Esa “inspiración” no llega sola: es el resultado de lo que he leído, estudiado, practicado y reflexionado.
Nunca podrías pintar una obra maestra sin haber aprendido técnicas, practicado, fracasado y vuelto a intentarlo. Esto no es desalentador; al contrario, te lo digo porque creo que a veces la espontaneidad se usa como excusa para evitar la constancia. Y no quiero que seas una persona inconstante.
Tampoco estoy diciendo que te conviertas en un robot calculador que hace todo de manera metódica y fría. Pero sí quiero que reflexiones sobre esto: cada vez que tuviste un momento de inspiración, hubo condiciones que lo hicieron posible.
La inspiración no es casual
Le di este ejemplo a mi amigo: imaginate que salís a caminar. El día está soleado, pero no hace calor. Hay silencio, mirás las nubes y, de repente, aparece una gran idea. ¿Fue un golpe mágico de inspiración? No del todo. Lo que consumiste en la semana, lo que reflexionaste y experimentaste, ya estaba ahí, dándote vueltas por dentro.
En ese momento específico, las condiciones externas se alinearon con lo que llevabas dentro, y todo se ordenó.
Entonces, no dejes esos momentos al azar. Créalos de manera consciente y consistente. Es la única forma de ser mejor en lo que haces, sea escribir, pintar, componer música o cualquier otra actividad creativa.
El balance entre espontaneidad y constancia
Recordá esto: que tu deseo de ser espontáneo no sea tu excusa para permanecer inconstante. La espontaneidad es hermosa, pero tiene que estar respaldada por preparación y disciplina. De lo contrario, es como querer encender una chispa sin leña que alimente el fuego.
Así que no esperes a que “te nazca”. Sentate, trabajá y creá las condiciones para que las ideas fluyan. Ahí es cuando la verdadera magia sucede.
Si querés alcanzar ese estado donde las ideas fluyen y la creatividad se enciende, no basta con esperar a sentirte inspirado. Tenés que crear las condiciones. Aquí te dejo tres pasos prácticos para lograrlo:
Establecé un espacio y un tiempo fijo para trabajar. Elegí un lugar libre de distracciones y asigná un horario específico para dedicarte a tu actividad creativa o proyecto. La repetición genera hábito, y el hábito crea consistencia.
Preparate antes de empezar. Entrá en contexto dedicando unos minutos a reflexionar, revisar ideas previas o consumir contenido relacionado. Esto calienta tu mente y te ayuda a enfocarte más rápido.
Empezá sin esperar a “sentirte listo”. La inspiración llega mientras trabajás, no antes. Aunque no tengas la idea perfecta, ponete en movimiento. A veces, solo comenzar es suficiente para desbloquear el estado de flow.
Recordá que la constancia y la preparación no limitan tu creatividad: la potencian. Cada paso que des te acercará más a convertir tus ideas en algo tangible.
Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.
Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
En el corazón del invierno, cuando la nieve cubría la tierra como un manto blanco y el viento aullaba con ferocidad, una manada de doce lobos luchaba por sobrevivir. El frío era implacable y la comida escaseaba. Los lobos, debilitados por el hambre, se acurrucaban unos junto a otros para compartir el calor corporal, buscando refugio en la madriguera.
Akela, el lobo alfa, observaba a sus hermanos con una mirada llena de preocupación. Su corazón se llenaba de angustia al verlos tan débiles y desfallecidos. Sabía que era su deber como líder encontrar comida para su manada, pero el camino estaba plagado de peligros y las posibilidades de éxito eran escasas.
Con un profundo suspiro, Akela se despidió de su manada y emprendió su viaje en solitario. Caminó durante días y noches, atravesando la nieve y el hielo, guiado por su instinto de supervivencia. La lucha contra el hambre y el frío era constante, pero la responsabilidad hacia su manada lo impulsaba a seguir adelante.
Finalmente, después de una ardua búsqueda, Akela encontró a su presa: un majestuoso alce que pastaba en un claro del bosque. El lobo alfa sabía que este era el momento de actuar. Con un rugido feroz, se lanzó sobre el alce, iniciando una batalla épica.
La lucha fue dura y sangrienta. El alce era un oponente formidable, pero Akela estaba decidido a vencer. Utilizando toda su fuerza, astucia y experiencia de cazador, logró derribar al alce. Exhausto y herido, Akela se acercó a su presa con una mezcla de alivio y tristeza.
En ese momento, un aullido resonó en el bosque. Era la manada de Akela, que había escuchado el combate y se acercaba con cautela. Al ver al alce abatido, los lobos estallaron en un coro de alegría y agradecimiento.
Akela, con un esfuerzo titánico, se subió a una roca cercana y aulló con todas sus fuerzas, llamando al resto de su manada a unirse al festín. Los lobos, hambrientos y debilitados, se apresuraron a devorar la carne del alce, sin percatarse de que su líder aún no había probado bocado.
Akela los observaba en silencio, sintiendo una mezcla de satisfacción y dolor. Su corazón se llenaba de orgullo al ver a su manada alimentarse y recuperarse, pero también sentía un profundo cansancio y una gran debilidad física.
Durante toda la noche, Akela vigiló a su manada, protegiéndola de cualquier peligro y asegurándose de que todos comieran hasta saciarse. Cuando finalmente llegó el amanecer y los lobos se acurrucaron para dormir, Akela se retiró a un lugar apartado, exhausto y hambriento.
Al día siguiente, la manada despertó con nuevas fuerzas y ánimos. Akela, aún debilitado por la batalla y la falta de alimento, se reunió con ellos y los guió de regreso a la madriguera.
A partir de ese día, la manada de Akela nunca volvió a pasar hambre. El sacrificio silencioso del lobo alfa había asegurado su supervivencia y fortalecido el vínculo entre ellos. La historia de Akela se transmitió de generación en generación, recordándoles a todos el valor del liderazgo, el sacrificio y la importancia de cuidar a la manada.
Si bien la mayoría de los lobos no comprendieron la magnitud del sacrificio de Akela, dos jóvenes de la manada quedaron profundamente inspirados por su acto de valentía y desinterés. Uno de ellos, con el corazón lleno de admiración por su líder, juró seguir sus pasos y convertirse en un líder tan ejemplar como Akela. El otro lobo, sintiendo un nuevo impulso de independencia y aventura, decidió abandonar la manada para forjar su propio camino y crear su propia familia.
Años más tarde, el primer lobo se convirtió en el nuevo líder de la manada, guiándolos con sabiduría y compasión, inspirando a las nuevas generaciones con la historia del sacrificio de Akela. El segundo lobo, por su parte, fundó una nueva manada en un territorio lejano, llevando consigo las enseñanzas de su antiguo líder y transmitiéndolas a su propia descendencia.
La historia de Akela se convirtió en una leyenda entre los lobos, un recordatorio del verdadero significado del liderazgo, la importancia del sacrificio y el poder de la inspiración. Su legado perduró a través del tiempo, inspirando a lobos de todas las manadas a buscar la grandeza en sí mismos y en el bienestar de su comunidad.
El liderazgo no se trata de poder y reconocimiento. Akela, a pesar de ser el lobo alfa, no buscaba la gloria personal, sino el bienestar de su manada.
El verdadero líder es aquel que está dispuesto a sacrificarse por los demás. Akela puso en riesgo su propia vida y su bienestar para asegurar la supervivencia de su manada.
La fuerza de un equipo reside en la unión y el apoyo mutuo. Los lobos de Akela se fortalecieron y se unieron aún más gracias a su sacrificio.
Un buen líder inspira a los demás a ser mejores versiones de sí mismos. El sacrificio de Akela inspiró a dos jóvenes lobos a seguir diferentes caminos, ambos con el objetivo de alcanzar la grandeza y contribuir al bien común. Un líder inspirador motiva a sus seguidores a soñar en grande y a trabajar duro para alcanzar sus metas.
El liderazgo efectivo no siempre es reconocido o comprendido por todos. Algunos miembros de la manada de Akela no comprendieron la magnitud de su sacrificio. Sin embargo, su legado perduró a través del tiempo, inspirando a otros a seguir sus pasos y a valorar el verdadero significado del liderazgo.
Un líder deja un legado que trasciende su propia vida. Las acciones y decisiones de Akela tuvieron un impacto profundo en su manada y en las generaciones futuras. Un buen líder deja un legado positivo que continúa beneficiando a los demás incluso después de su partida.
Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te haya gustado este nuevo estilo, no todo lo que escriba va a tener este formato, elegí una historia para hablar sobre liderazgo porque sé que puede ser más gráfica que el desarrollo de algunos conceptos, en otra oportunidad hablaremos de conceptos más puntuales, espero esta historia te inspire a entender lo importante que eres como líder en el lugar que ocupas hoy.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.
Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
En la agricultura y jardinería, existe algo conocido como la ley del mínimo. Esta ley sugiere que una planta solo podrá crecer hasta aprovechar al máximo el nutriente que menos tiene. En otras palabras, una planta solo se puede desarrollar hasta el nivel de su nutriente más escaso.
Parece algo obvio, pero me sorprendió la profundidad de esta idea. Es fascinante cómo incluso las plantas necesitan vivir en congruencia con su entorno. Y es precisamente sobre la congruencia que hoy vamos a charlar.
La congruencia implica que nuestras acciones, palabras, valores y deseos estén alineados. A primera vista parece sencillo y lógico, pero déjame compartir un ejemplo personal.
Siempre he afirmado que amo escribir y que quiero dedicarme a ello, vivir de los ingresos que pueda generar escribiendo y enseñando. Sin embargo, hasta hace unos meses, apenas dedicaba tiempo al desarrollo de este proyecto. Carecía de planificación y una dirección clara, solo tenía un deseo sin acción. Este es un claro ejemplo de incongruencia.
¿Por qué estamos hablando de congruencia cuando empezamos hablando de plantas?
Porque la congruencia es la ley del mínimo en las personas.
¿Alguna vez has sentido que no avanzas en tus proyectos? Esto está relacionado con la congruencia. Tu vida es un compuesto integral y requiere que, a medida que crezca una habilidad o talento, también crezcas en otras áreas. Permíteme volver a utilizar mi ejemplo.
Para escribir mejor, necesito escribir más, lo que requiere más tiempo. Para tener más tiempo, debo levantarme temprano, lo que a su vez requiere acostarme temprano, y así sucesivamente.
Recuerdo el caso de un amigo que atravesaba un momento muy difícil en su vida personal. Un día, me dio la oportunidad de darle un consejo y le dije: “Para empezar a sentirte mejor, necesitas barrer tu casa”. Se molestó conmigo, pensando que estaba bromeando: “¡Con los problemas que tengo! ¡Te crees que barriendo mi casa lo voy a poder arreglar!”, me respondió. Con el tiempo, mi amigo comenzó a ir a terapia con un psicólogo. Después de algunas sesiones, le pregunté cómo le estaba yendo y me respondió riéndose: “Me mandó a ordenar mi casa”.
Cuando siento que no puedo controlar lo que me pasa, un paso práctico y rápido es empezar por arreglar las cosas obvias que están bajo mi control. Hay un libro muy famoso de un ex militar llamado William H. McRaven titulado “Tiende tu cama”, donde él cuenta que comenzar tu día tendiendo tu cama significa que ya tu día tiene una victoria personal.
Las victorias personales son muy importantes para la autoestima, pero también para mantener la congruencia. Si no somos capaces de “triunfar” en las cosas cotidianas sobre las que tenemos control y vivimos día a día, es muy probable que cualquier otro proyecto nunca deje de ser un sueño.
Toma unos minutos para visualizar la vida que quieres tener. ¿Cómo viviría esa versión de ti que deseas alcanzar? Ahora, ¿esa versión tendría tus hábitos? ¿Dejaría la taza sucia en la bacha? ¿Se relacionaría con las mismas personas? ¿Pasaría la misma cantidad de horas viendo Netflix? La lista sigue, pero creo que ya entendiste el punto.
Claro que todas estas son cosas que puedes hacer y no tienen nada de malo. El asunto está en hacer una evaluación sobre tu vida y descubrir si te sientes bien con ella.
Esta sensación generalmente ocurre cuando elijo hacer algo que me da placer en el momento, pero que después requiere un esfuerzo. Volviendo al ejemplo de la taza, en el momento es un alivio porque tomé mi café sin la consecuencia de limpiar mi taza, pero el problema es que luego tendré que lavar la taza y no disfrutaré de ningún café.
Asume un compromiso personal y comienza a arreglar las cosas en tu vida poco a poco. No dejes cosas tiradas en tu casa, ordena tu escritorio en tu trabajo, trata amablemente a las personas sin importar quiénes sean… Establece valores en tu corazón y no los cambies según la situación.
En resumen, la congruencia es la clave para cultivar una vida plena y satisfactoria. Al igual que las plantas necesitan adaptarse a su entorno para crecer saludablemente, nosotros también debemos alinear nuestras acciones con nuestros deseos y valores para alcanzar nuestro máximo potencial. Al hacerlo, no solo nos acercamos a nuestros objetivos, sino que también cultivamos una sensación de integridad y bienestar en cada faceta de nuestras vidas. Recordemos que, al trabajar en armonía con nosotros mismos, podemos florecer de manera auténtica y completa.
¡Gracias por acompañarme en este viaje de reflexión y crecimiento personal!, me esfuerzo por ofrecerte contenido valioso y motivador para inspirarte en tu camino hacia una vida más plena y satisfactoria.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
“El propósito de la vida es encontrar tu don. El significado de la vida es darlo.” – Pablo Picasso.
En una tranquila noche estrellada, un padre y su hijo se sentaron juntos frente a una fogata. El hijo, mirando el cielo oscuro, preguntó: “Papá, ¿cuál es el propósito de la vida?”
El padre, reflexionando por un momento, respondió con una sonrisa: “Hijo, imagina que estás en un viaje en barco. Este barco representa tu vida, y tú eres el capitán. Tu propósito es navegar este barco hacia un destino significativo y satisfactorio”.
El hijo frunció el ceño, confundido. “Pero papá, ¿cómo sé cuál es mi destino?”
El padre colocó una mano sobre el hombro de su hijo y dijo con calma: “El destino está en tus manos, hijo mío. Es tu responsabilidad descubrirlo. No tengas miedo de explorar, de enfrentar desafíos y de seguir tus sueños. Tu propósito es encontrar lo que te hace sentir vivo, lo que te llena de alegría y significado”.
El hijo asintió, comprendiendo un poco más. “Entonces, ¿mi propósito es poder vivir mis sueños?”
El padre sonrió con orgullo. “Sí, hijo. Pero recuerda, el propósito también radica en cómo impactas en el mundo que te rodea. Sé amable, ayuda a los demás, sé un buen amigo y un buen ciudadano. Tu propósito es dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontraste”.
El hijo abrazó a su padre con gratitud. “Gracias, papá. Ahora sé cuál es mi propósito: navegar mi barco hacia mis sueños y dejar una huella positiva en el mundo”.
Es muy probable que en algún momento de tu vida te hallas preguntado “¿Por qué nací?” “¿Cuál es mi propósito?”, y si bien la respuesta a esas preguntas es muy personal, no necesariamente es una pregunta imposible de responder.
La búsqueda de sentido ha acosado a la humanidad por generaciones, las personas han tratado por años de encontrar un propósito universal que en un punto nos una a todos, ese propósito existe claro, pero lo vamos a charlar mejor otro día, hoy quiero que nos enfoquemos puntualmente en vos como individuo.
¿Cómo sé cuál es mi propósito?
No es una pregunta sencilla de responder, pero primero te quiero aclarar que no sos una casualidad, no llegaste a este mundo porque sí, tenés un propósito que vivir, sé que a veces podés sentir que eso no es cierto, pero te aseguro que no importa cuál sea tu circunstancia, la razón de que hoy estés vivo significa que tenés un propósito por vivir.
Está más que claro que yo no te puedo decir cuál es tu propósito, pero te puedo dar algunas herramientas que te ayuden a identificarlo:
No es intelectual: Tu propósito no puede ser descubierto de manera intelectual, es una investigación personal hacia adentro, proposito revela quién eres y que podés hacer con eso, esto también incluye a tú “yo” futuro, no solo las habilidades y dones que tenés hoy, sino las que podés desarrollar.
Involucra a otras personas: No existe ningún propósito de vida egoísta, siempre estaremos involucrados, he interconectados a las personas, esto no quiere decir que dependes de los demás para vivir tu propósito, esto significa que si estás viviendo tu propósito, estás afectando de manera positiva la vida de los demás.
No es un momento específico o un punto de llegada: Tu propósito no es un destino al cual llegar, es el mar por el cual navegamos, pensar que tu propósito es un punto fijo en el horizonte es minimizar lo que sos capaz de hacer, cuando una persona se enfoca en tener un título, o un trabajo como sentido de vida, muy a menudo cuando se llega a esa meta, muchas cosas en la vida interna de la persona se desmorona, porque un solo momento no puede contener todo tu propósito, es mucho más grande y poderoso que eso.
Es tuyo, pero no te pertenece: Sé que parece confuso, pero te lo explico de una manera sencilla, lo que vos podés alcanzar con tu vida, no es solo para vos, tu propósito está vinculado a algo mayor que tu propia vida, alcanza a tu entorno, familia, y tu legado que vas a dejar en esta tierra.
Hay mucho más que me gustaría compartir sobre este tema con vos, pero no te quiero cargar de información, esta semana quedate con esto, medítalo y disfrútate.
Cuando llegue el momento voy a hacer una segunda parte más profunda, con cuatro puntos muy importantes: Ingreso de dinero, pasión, beneficiar a otros, y aprovechar al máximo tus habilidades.
Gracias por compartir esta lectura conmigo, no pierdas la curiosidad, y aún más importante, no te desanimes si aún no sabes muy bien que hacer, no sos el único en esa situación, y te animo a que estés atento y vuelvas a leer este post de nuevo, sé que encontraras muchas respuestas.
Si durante los próximos 5 años, repitieras tu rutina de los últimos 90 días ¿Estarías más cerca o más lejos de cumplir tus metas y vivir tus sueños?
Toma unos minutos para reflexionar, la pregunta puede parecer muy amplia y profunda, pero la respuesta es sencilla “sí” o “no” es todo lo que podés responder, es probable que al igual que yo la primera vez que me lo pregunte, pienses “Bueno, en algunas cosas si y en otras no” y con ese pretexto me convencí mucho tiempo que así como estaba, estaba bien, pero entendí esto, Si no es un rotundo “Sí” entonces es un claro “No”.
Tal vez suene muy fuerte, pero no es para decepcionarte o amargarte, te invito una vez más a este viaje de lectura, encontrémosle la vuelta a esto juntos.
Como te decía, si tú “sí” no es muy seguro, es claro que es un “no”, pero eso no es algo malo, ¿sabes por qué? Porque significa que aún tenés un camino de crecimiento para recorrer, “no” quiere decir que aún podés mejorar la calidad de tu día a día, si tu respuesta fuera un rotundo “sí” significaría que estás a tope, que la manera en la que vivís hoy ya está, hasta ahí llegaste, y no pienses que te estoy juzgando sin conocerte, soy un verdadero fanático del potencial de las personas y he visto docenas de veces a personas poder superarse a sí mismas, por eso sé que vos también podes.
Los 90 días del resto de mi vida:
Nadie va a morir, tranquilo, pero usando la lógica del primer enunciado, significaría que los próximos 90 días podrían ser muy importantes, lamentablemente muchas personas van por la vida esperando un momento eureka, que sería como un momento donde se les ocurre una gran idea y creen que con eso será suficiente para cambiar por completo su vida, la realidad es que eso, en la gran mayoría de los casos no es así.
Por dos razones principalmente.
Una es que esos momentos eureka llegan después de un largo tiempo de trabajar sobre una idea.
La segunda es que muchas veces estamos muy ocupados en nuestra rutina e ignoramos esas grandes ideas.
Las personas creemos que en determinado momento esa oportunidad que lo cambiará todo va a aparecer, y no digo que eso no pueda ocurrir, pero ¿Qué tal si en vez de esperar ese momento, vos mismo lo construís?
¿Vas captando a lo que me refiero sobre los próximos 90 días?
¿Entonces si esto no va a pasar de repente que hago? Bueno, la respuesta es bastante sencilla. “Todo importa”
Todo Importa
Leer una página de un libro siempre será mejor que no leer nada, caminar 100 mts siempre será mejor que no caminar, escribir un párrafo al día siempre será mejor que no escribir nada, podrás pensar que son acciones insignificantes, la mayoría de las cosas que hacemos durante el día parecen pequeñas, pero son las que verdaderamente importan.
La vida se construye mayormente de momentos pequeños, y también acordate de esto, más vale hecho que perfecto.
Muchas personas quieren arrancar por el final, quieren leer 12 libros al año cuando ni siquiera leen una página al día, o quieren salir a correr 10k y no toman tiempo de caminar durante unos minutos durante el día.
Pero imagina que los próximos 90 días te propones caminar 100 mts por día y cada día sumar 100 mts más, al final de esos 90 días estarás caminando 9k y muy probablemente estés listo para correr.
Esos 100 mts más que parecían insignificantes, te preparan de maneras que no te imaginas para cumplir tus objetivos y vivir una mejor vida.
Ahora imagina repetir esos 90 días durante los próximos 5 años, ¿estarías más cerca o más lejos de vivir tus sueños? Te doy un ejemplo, escribiendo un párrafo por día durante 90 días, en un año y medio tendrías terminado un libro de unas 300 páginas.
No subestimes el poder de la constancia y la disciplina
Alcanzar y cumplir objetivos, no depende de que tan bueno seas, sino de cuan disciplinado estés dispuesto a ser, hace poco leía a un autor que decía que la disciplina es la capacidad de poner en orden el caos, y me pareció fantástico y muy real, en nuestra vida hay caos por naturaleza, pero al saber que eso va a ser así me puedo esforzar para poner las cosas en orden y seguir avanzando, lamentablemente hoy la instantaneidad que ofrece el internet y las redes sociales nos han envenenado con envidia y el deseo de que todo se cumpla ya, he hablado con jóvenes de 22 años frustrados porque aún no se fueron de la casa de sus padres y no tienen un trabajo que le da 5 mil dólares al mes… Para amigo, esa realidad te la vendieron, si puede que halla algunos, pero tranquilo tenés aún mucho tiempo para trabajar y construir ese futuro.
La clave está en fijar un norte, y trabajar todos los días al menos un paso a la vez, yo vivo mi vida personal como si fuera un escritor, aunque no me dedico a eso ni vivo de eso, pero me aseguro de todos los días construir ese futuro, si durante 90 días escribo 30 minutos al día, y lo repito por los próximos 5 años ¿te imaginarás cuanto abre escrito para entonces? Es mi norte y trabajo todos los días por ello, tal vez hoy no vea “resultados” pero no se trata de eso.
Construyendo una vida que puedas amar.
Lo que de verdad importa acá es que puedas construir una vida que ames, el problema con esta cuestión de los 90 días, es que nuestra vida generalmente está llena de pequeñas cosas que ignoramos, pero que en el fondo no queremos vivir.
No queremos levantarnos tarde, estar en una mala condición física, no queremos comer de manera no saludable, no queremos tener una mala relación con nuestra familia, pero todo eso está al alcance de tus decisiones, no trates de levantarte a las 6 am si todos los días te despertás a las 11 am, empezá de a poco 10:50 AM, luego 10:40 AM.
Eventualmente, llegarás a tu objetivo, si tratas de levantarte 5 hs antes de lo que haces normalmente de un día para el otro vas a generar mucha frustración en tu vida y eso va a hacer que ya comiences tu día frustrado por no poder completar tu primer objetivo de la mañana.
No te quiero marear más con reflexiones, pero pensá ¿qué vas a hacer los próximos 90 días?, y si mantenés esas rutinas sostenidas en el tiempo, ¿qué resultados obtendrías?
Antes de irme te quiero dejar 4 tips de como construir un nuevo hábito para esta nueva etapa de tu vida.
Hazlo sencillo: No la compliques, es mejor proponerte leer 5 minutos diarios que proponerte leer 5 libros al año.
Hazlo obvio: Tenés que poder ver en tu entorno que ese nuevo hábito es necesario y establece momentos para hacerlo, por ejemplo:¿Querés salir a caminar cuando volvés del trabajo? Deja tu ropa lista por la mañana antes de irte, cuando llegues a tu casa y veas la ropa deportiva lista para salir a hacer ejercicio, te vas a sentir más motivado para poder salir.
Hazlo atractivo: Trata de hacer algo que te guste, y si no te gusta y es necesario, busca la manera de que sea más atractivo, por ejemplo podés crear un sistema de recompensa luego de haber completado tu semana.
Hazlo placentero: Imagina si cada vez que querés leer un libro tenés que desocupar tu escritorio porque está lleno de cosas, tenés que revolver cajas de libros buscando porque no sabes donde quedo, te complicas. Trata de dejar tu entorno listo para activar tu nuevo hábito y asegúrate de tener todo lo necesario a mano.
Gracias por acompañarme hasta el final, espero que disfrutes de esta lectura y de muchas más, para mí es un privilegio compartir estos párrafos con vos.
Si te gusto este post compartilo en tus redes, con tus amigos y familia.
Imagínate que siempre tuviste la respuesta, que siempre estuvo a tu alcance lo que necesitabas para solucionar eso, pero ya es tarde, ya se te pasó.
¿Cómo te sentirías?
No me contestes…
Tranquilo, no está todo perdido, te encontraste con el genio de la lámpara y le pedís que te lleve al momento exacto en el que podías cambiar todo.
¿Tentador, no?
Malas noticias, cuando llegas a ese punto exacto, no volvés con lo que sabes hoy… entonces haces lo mismo.
El ciclo se repite infinitamente.
Sí, lo sé, ciencia ficción.
Mira, voy a ser muy directo, es probable que no te conozca, y ese sería tu argumento perfecto para pensar que yo no sé nada de vos, pero no te precipites tal vez se una cosa o dos.
Basta de misterio, vamos a lo nuestro.
Hoy tal vez estés atravesando situaciones, de tipos varios, economía, salud, familia, relaciones personales, etc.
Lo primero que te quiero decir es que lo siento, anhelo que todo mejore pronto.
Lo segundo que te voy a decir es como hacer que mejore.
Vos podés.
¿Trillado? Sí, ¿Real? También.
No te lo diría si no estuviera convencido, viste que al principio ya era tarde para cambiar tu situación, bueno, en realidad no es que era tarde, sino que no podés cambiar lo que ya pasó, podes ahora cambiar lo que va a pasar ¿Cómo? Acá empieza lo divertido.
Vos sos un ser fantástico, pensá en tu simple existencia, para la bilogía un enorme cúmulo de células, con una diferencia en tu código genético de menos del 10% con una banana, sos literalmente un milagro genético, autoinmune, inteligente, creador de la pantalla que estás mirando, creador de la electricidad que le dan poder, fua, pensar en lo que sos me vuela la cabeza.
No te quiero adular, quiero que tomes perspectiva.
¿Por qué? Para que te saques de la cabeza esa idea de que sos una casualidad, perdón mi rudeza, pero estás literalmente diseñado para superar todo lo que tengas enfrente.
¿Por qué te rendís? ¿Por qué haces vista gorda a lo que sabes que tenés que hacer?
¡Levántate de esa silla y empezá!
¿Sabes por qué hice el cuento imaginario del genio de los deseos?
Por qué la vida que hoy sufrís, en el final darías lo que fuera por tener una oportunidad más.
¿Sabes por qué? Porque en el fondo sabes que lo que te pasa tiene una solución y esa solución está en vos, es por eso que te querés quedar en esta vida
Nada hoy estoy un poco menos “empático” que lo habitual, pero entendeme, literalmente sos fabuloso, una obra maestra y estás desperdiciando todo eso porque las cosas no salen como lo esperas. ¡No lo aguanto más, te necesito, necesito que despiertes y le des a esta sociedad lo que necesita de vos!
Enójate dale, que te indigné desperdiciar tu potencial, así no seguís un día más tirado sufriendo por lo que pasó o lo que puede pasar.
Nada esto no tiene un cierre dulce.
Llegó la hora de elegir entre sufrir el dolor de quedarte cómo estás o de sufrir el dolor de crecer.
Ambos caminos duelen, pero solo uno te lleva a dónde de verdad querés estar.
Cuando busque la definición de la palabra superpoder, me lleve una gran sorpresa, “No existe una definición exacta de cómo se supone que debería ser un superpoder. Popularmente, se utiliza el término para describir una habilidad excepcional“…”Los superpoderes se atribuyen regularmente a los superhéroes.
Se puede llamar superhéroe a un personaje con cualidades excepcionales.”
Tal vez no te sorprendas tanto como yo, pero la palabra superhéroe, me parecía algo muy de ciencia ficción, una persona en un traje brillante que lucha contra los villanos y sale en las películas, pero luego de leer, lo que por definición es ser un superhéroe, me di cuenta de que todos nosotros lo somos, por qué no existe ni una sola persona que no tenga cualidades excepcionales.
Bueno, es de eso, de lo que te quiero hablar hoy, de lo excepcional que sos y de un superpoder que, aunque muchas veces lo ignores, tenés.
El poder de tus palabras.
Y no solo de las que salen de tu boca. Elegí la historieta como portada de este posteo, porque creo que explica muy bien lo que quiero compartirte hoy.
Nuestras palabras no son solo importantes, sino que son, poder transformador, con unas simples palabras, el hombre cambio la situación de la persona que estaba triste, transformo una vida.
No importa si fue solo por un segundo o si esa alegría que obtuvo le duro todo el día, lo que importa es que creo una realidad que antes no existía. ¿Es muy complejo lo que te digo? Déjame explicártelo más fácil, yo te voy a decir algunas palabras,
¿Listo? Auto azul; Flores blancas; Niños corriendo.
¿Y? ¿Visualizaste algo de todo eso?, si tu respuesta fue “sí” este es un ejemplo de como algo que antes en tu mente no existía, se creó a partir de unas simples palabras que vos leíste, y si tu respuesta fue “no” porque hiciste fuerza para no seguirme el juego, aunque te hallas puesto en blanco total, creaste una nueva realidad para poder evadir el juego, ja! Jaque mate, las palabras crean realidades que antes no existían.
Invirtiendo bien mis palabras.
Muchas veces ignoramos la importancia de lo que sale de nuestra boca, como explicaba recién, todo lo que decimos tiene un peso creativo. Muchas veces me he encontrado en situaciones como “¿Por qué me siento así?, si no me está pasando nada malo, tengo salud, amigos, trabajo, ¿Por qué estoy así?”, entonces me di cuenta que en ocasiones participaba de muchas conversaciones que no eran productivas donde hacia aportes innecesarios solo para encajar o para “tener algo de que charlar” opinando sobre la vida de otras personas que tal vez ni conocía, o juzgando decisiones de los demás, y seguro te preguntas ¿En qué me puede afectar eso a mí? Bueno, es un principio muy sencillo. “Vivo de aquello a lo que le doy valor.” Si tomo de mi tiempo para usar mis palabras para hablar mal, estoy dando de algo que es invaluable, ya que nuestro tiempo natural no se puede recuperar, cada segundo vivido no será igual al anterior ni tampoco al siguiente, si invierto de mi tiempo en utilizar mal mis palabras, eso se va a ver reflejado en mi vida, porque toda inversión se multiplica, sea buena o mala.
Algunas inversiones generan grandes beneficios y otras a grandes perdidas, hablar mal, bueno, creo que queda claro que tipo de inversión es. Por duro que parezca, muchas cosas que vivimos son la consecuencia de la mala inversión de nuestras palabras, pero tranquilo, hay buenas inversiones también.
Cambiando mi diálogo.
Cambiar tus resultados es tan sencillo como cambiar tus palabras ¿Tan fácil? Bueno, ¿Cuánto nos puede costar intentarlo?
Hoy descubriste un superpoder, el poder de crear realidades con tus palabras, esto no quiere decir que vas a ir cantando por la calle que llueva oro, y oro va a llover (o tal vez si), sino que cada palabra que suelta tu boca es importante, tenés el poder de decidir si lo que sale de tu interior es bueno o, no tanto.
No solo lo que tu boca pronuncia es una palabra, sino también todo lo que hablas en tu cabeza, ese diálogo interno que tenés con vos mismo, esas palabras también están bajo tu control.
El diálogo interno es igual de importante.
¿Qué palabras usas para hablar con vos mismo? Nunca te paso que hiciste algo que no salió bien y te dijiste “¿viste que no te iba a salir?” o “seguro si lo hacía otra persona salía mejor” ¿Es productivo hablarte así? Desmereciendo tu esfuerzo o comparando ¿Cómo lo haría otro en tu lugar? Si lo utilizas para decir que no sos lo suficientemente bueno, no; no es productivo, por el contrario, es dañino para tu vida, son palabras no habladas que te sirven de excusa para no tomar decisiones, por ejemplo ser más determinado, o más ordenado para comenzar a hacer algo o preparar el tiempo necesario para terminar una tarea pendiente.
Siempre hay una voz que nos habla y está bajo nuestro control, si yo hablo mal de mí conmigo mismo, no puedo hablar bien de mí con nadie. Y como dijimos, tus palabras crean realidades, si te decís todo el tiempo, por ejemplo, “Yo siempre llego tarde a todos lados” va a ser una realidad tan fuerte en tu vida, que nunca te vas a esforzar por cambiarlo, por lo tanto, siempre vas a llegar tarde porque ya crees que sos así.
Tus palabras, tu diálogo interno, acaban por crear una condición en tu vida que te va a limitar eternamente, a menos que decidas cambiar esas palabras por otras.
Tan sencillo como “No quiero llegar tarde, me voy a preparar con tiempo.” Conlleva el mismo esfuerzo, resultados completamente distintos, y lo mejor, cero excusas, sos responsable del rumbo de tu vida, y de las palabras que hablas o pensás, “de la abundancia del corazón habla tu boca”, es decir, que toda palabra hablada o no, salió de lo que crees en tu corazón.
¿A qué le das tu oído?
Y ¿Cómo se cambia eso? Con determinación, con constancia, y sobre todo, cambiando lo que escuchas. Es importante entender que no todo lo que escucho es bueno, y diferenciar entre escuchar y oír, vos podés escuchar muchas cosas en un día, pero podés elegir oír y tomar para tu vida, aquello que aporta, que suma, que te ayude y acerque más a eso que querés alcanzar, eso para lo que fuiste diseñado y sabes que sos bueno. Por eso es que hoy decido llamar a las palabras un superpoder, porque son la línea entre el éxito y el fracaso de la vida de una persona.
Alguien que pasa todo el día hablando mal de sí mismo y de los demás, no tiene chances de tener éxito, porque todo lo que logre va a estar tan lleno de crítica que jamás va a poder disfrutarlo, no me malentiendas, no te estoy juzgando, ni digo que soy un capo de las palabras y nunca hablo mal, simplemente te comparto esto, porque aprendí que si cambio mis palabras, puedo cambiar mi vida, y la vida de muchos, y eso, es una habilidad excepcional que anhelo utilizar toda mi vida para animar a cuantas más personas pueda, a jamás abandonar su diseño y poder vivir y disfrutar la plenitud de la vida que se nos ha dado.
Resumiendo, tenés poderes, extraordinarios poderes, inviértelos bien. Podés cambiar tu vida y la de los demás. Comenzá tu día simplemente eligiendo bien tus palabras. “Por favor, gracias.” Sabiendo callar, dejando el orgullo de lado, y aprendiendo a escuchar, es una fórmula sencilla que todos podemos poner en práctica, y ser, cada día, un superhéroe.