Crea tus propias oportunidades: una vida sin límites.

FOMO: El miedo a perderse algo

FOMO (del inglés fear of missing out, «temor a dejar pasar» o «temor a perderse algo») es una condición psicológica descrita como «una aprehensión generalizada de que otros podrían estar teniendo experiencias gratificantes de las cuales uno está ausente». Este tipo de ansiedad social se caracteriza por «un deseo de estar continuamente conectado con lo que otros están haciendo». También se define como un miedo al arrepentimiento, que puede derivar en una preocupación compulsiva por no perderse oportunidades de interacción social, experiencias novedosas, inversiones rentables u otros eventos satisfactorios.

Todos, en mayor o menor medida, experimentamos este miedo. Sufrimos cuando no podemos ir a un cumpleaños o a una fiesta. En vacaciones, queremos recorrer tantos lugares como sea posible, tomar fotos y compartirlas. Miramos las noticias constantemente para “estar informados”. Queremos saberlo todo, no queremos perdernos de nada.
Ahora bien, ¿es esto algo malo? Te invito a reflexionar.

Más allá del bien y el mal: La inversión de tu tiempo

No se trata de juzgar si está mal o bien, sino de analizar el tiempo que consumes en ello y si te es rentable. Y por rentable me refiero a que los beneficios que obtengas sean mayores a tu inversión; porque, estoy completamente seguro, invertir en ansiedad no tiene ningún tipo de beneficio.

No quiero diagnosticarte ni ofenderte si estás pasando por una situación difícil. Solo busco invitarte a replantear algo que quizá en tu vida parece normal, pero que podría estar perjudicándote.

El miedo a perderse algo es, en esencia, una forma de pensar basada en la escasez.

Oportunidades perdidas y creencias limitantes

Déjame darte un ejemplo: Si no puedes ir a esa fiesta que tanto querías y eso te irrita y pone ansioso, no es necesariamente porque ahí estarán tus amigos y te divertirás. Es porque crees que ese momento, esa oportunidad, es irrepetible. Esto se traduce en dos creencias erróneas:

  1. Creer que las oportunidades son limitadas y que debemos aprovecharlas todas.
  2. Creer que no eres capaz de crear nuevas oportunidades, lo que implica una falta de confianza en tu capacidad para generar momentos valiosos.

Quizás pienses que estas creencias tienen algo de verdad, pero te aseguro que no es así.

Las oportunidades de la vida

La vida es maravillosa, llena de desafíos, aventuras y oportunidades. Sin embargo, nuestro tiempo es limitado, una realidad que debemos aceptar. Esto significa que no podemos vivir todas las aventuras ni aprovechar todas las oportunidades disponibles. Y eso está bien.

Tener miedo de perder una oportunidad es como preocuparse por respirar: no tiene sentido.
Muchas empresas utilizan estrategias de marketing para crear en nosotros esa sensación de urgencia, haciéndonos creer que la oportunidad es única. Seguro has visto un cartel que dice: “¡LIQUIDACIÓN TOTAL POR CIERRE!” y te surge la necesidad de comprar antes de que sea demasiado tarde. Luego, al prestar atención, lees en letra pequeña: “Liquidación por cierre de temporada”. ¿Te suena familiar?

Lo mismo ocurre con otros ámbitos de nuestra vida: nos dejamos llevar por el miedo a perder algo. Pero no necesitamos atrapar todas las oportunidades que se nos presentan.

Ser un cazador de oportunidades vs. ser consistente

El problema de querer “cazar” todas las oportunidades es que dificulta tu constancia y coherencia en el desarrollo personal.

Te doy un ejemplo: Tengo un trabajo de tiempo completo que disfruto mucho, aunque no está 100% relacionado con lo que amo hacer. Mi sueño es ser independiente y dedicarme de lleno a mi pasión. Ahora bien, si me ofrecen participar en un negocio rentable y confiable que requiere todo mi tiempo libre, ¿es una buena oportunidad? Tal vez, pero no para mí. Necesito mi tiempo libre para trabajar en mi proyecto personal.

Sentirme mal o ansioso por rechazar esa oportunidad no tiene sentido. Mi visión personal me ayuda a priorizar lo que realmente importa.

Crear tus propias oportunidades

Como decía Séneca: «La suerte es donde confluyen la preparación y la oportunidad».

No necesitas esperar un golpe de suerte; debes prepararte y crear tus propias oportunidades. Eso sí, el hecho de que puedas generar una nueva oportunidad no significa que debas tomarla.

Te comparto una experiencia personal: En 2022, tomé clases de piano durante seis meses por hobby, porque me encanta el instrumento. Mi profesor me animó a continuar, incluso sugiriendo que podría llegar a enseñar piano. Sin embargo, decidí invertir ese tiempo en clases de inglés, que estaban más alineadas con mis objetivos. Aunque la “oportunidad” de avanzar en piano era tentadora, no se ajustaba a mis planes.


¿Cómo elegir las oportunidades correctas?

La clave está en tener una visión personal clara. Saber qué quieres lograr te ayuda a descartar caminos que no te llevan a donde deseas.

Antes de despedirme, quiero dejarte algunos consejos prácticos:

  1. No te preocupes. Como te dije, no te pierdes de nada esencial.
  2. Reflexiona cada día. Dedica tiempo a pensar en lo que realmente quieres lograr. Esto te ayudará a definir una visión personal.
  3. Busca inspiración. Lee, escucha podcasts y aprende sobre los temas que te interesan. Esto te ayudará a diferenciar entre lo que amas y lo que solo te llama la atención como pasatiempo.
  4. Desconéctate. Apaga tu celular de vez en cuando. El exceso de información inhibe nuestra creatividad y nos hace sentir ansiosos.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Espero que este texto te haya aportado algo valioso. Te animo a seguir visitando mi blog y a explorar nuevas ideas para tu desarrollo personal. Recuerda: en tu vida hay mucho más por descubrir.

 

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

¿Por qué dejarlo para el próximo año?

“No pospongas nada. El tiempo vuela, y lo perdido no puede recuperarse.” — Epicteto


No lo pospongas: el momento es ahora

“Ya quiero que llegue fin de año”. “El próximo año empiezo la dieta”. “En enero empiezo a hacer ejercicio”. Seguro que escuchaste estas frases. Quizás hasta las dijiste, ¿verdad?

Yo también lo hice, durante años. Pero hoy me pregunto: ¿por qué esperar al año que viene? ¿Por qué no empezar ahora?

La ilusión del “yo del futuro”

Cuando pensamos en el futuro, tendemos a vernos como personas diferentes, casi como extraños. Un estudio en Princeton demostró que, al imaginar el futuro, nuestro cerebro reacciona como si pensara en alguien más. Entonces, creemos que nuestro “yo del futuro” será más disciplinado, tendrá más tiempo, más ganas. Pero, pensalo: si hoy no estás motivado, ¿por qué mañana sí? Si no hacés algo hoy para cambiar, mañana vas a estar en el mismo lugar.

Diez minutos al día: sí, marcan una diferencia

Hace unos años le dije a un amigo que, si dedicaba 10 minutos al día a dibujar, en cinco años sería un tremendo artista. Me respondió que 10 minutos no servían para nada, que cinco años eran “demasiado tiempo”. ¿Sabés qué pasó? Cinco años después, se quejaba de que no tenía experiencia ni tiempo para mejorar. Si hubiera seguido esos 10 minutos al día, hoy tendría más de 200 horas de práctica.

Quizás 200 horas no te parezcan mucho, pero ¿preferís acumular esas horas o quedarte en el mismo lugar, sin haber hecho nada?

¿Qué estás esperando?

Pará un segundo y pensá: ¿cuántas veces dijiste que no tenías tiempo para algo? “Cuando termine la facu, voy a hacer ejercicio”, o “cuando tenga tiempo, empiezo a leer”. Es fácil seguir posponiendo, siempre con la excusa de que “más adelante” vas a ser esa versión de vos que tanto querés.

Pero esperá: ¿qué va a pasar el 1° de enero cuando brindes? ¿Te va a dar mágicamente más motivación? No. Es solo un cambio de fecha. No dejes que pase como con mi amigo, que desperdició cinco años esperando el momento perfecto. No esperes a ser “mejor” o a tener “más tiempo”. Empezá hoy, como seas y con lo que tengas.

Hacé un plan, así de fácil

¿Querés empezar algo? Dibujá cinco escalones en una hoja.

Asi:

Escaleras al revés ▷ Ilusiones ópticas GRATIS (2024)

 En el de arriba, anotá esa meta que venís postergando. En cada escalón de abajo, poné un paso simple y concreto que podés hacer para llegar ahí. Que no sea algo inalcanzable; poné cosas que podrías empezar hoy.

Por ejemplo: si querés empezar a entrenar, el primer escalón podría ser solo buscar una rutina en YouTube o salir a caminar 10 minutos. Es poco, pero es un avance. Ese tipo de pasos chicos suman mucho.

Encontrá un cómplice

Contale a un amigo lo que querés hacer y pedile que te pregunte cada tanto cómo vas. Tener a alguien que te recuerde tu meta puede hacer una gran diferencia. A veces necesitamos ese empujón extra para no abandonar, y un amigo que te anime puede ser ese motor que te ayude a seguir adelante.

La mentalidad de “el año que viene”

Aquí en Argentina, las clases terminan en diciembre y empiezan en marzo, y eso nos mete en un ciclo de postergación. Escucho a muchos jóvenes decir: “Este verano voy a descansar, después busco laburo” o “en marzo arranco una carrera”. El problema es que este ciclo se repite cada verano y se convierte en un freno, como si “trabajar por tus sueños” no fuera placentero. Pero, ¿no sería mejor dedicarle tiempo ahora, aunque sea un poquito cada día, a eso que querés lograr?

No hace falta que sea perfecto; hacelo ahora

Recientemente terminé un curso de creación de podcasts. La profesora contó que empezó grabando con el micrófono de sus auriculares, en el vestidor de su casa, con un almohadón para mejorar el sonido. ¿Sabés qué? Yo tengo todo el equipo para grabar y, sin embargo, lo pospuse durante años. Me hacía preguntas tipo “¿Le interesará a la gente?” o “¿Será el momento adecuado?”. Puras excusas.

Hoy, mientras escribo esto, decidí empezar a grabar mi primer podcast. No sos el único que siente dudas o se frustra por no empezar, pero siempre es mejor hacerlo hoy que nunca. Como dice Simon Sinek: “No hay un momento correcto o incorrecto. Mejor ahora que tarde, mejor tarde que nunca”.

¿Qué estás posponiendo?

No esperes al 1° de enero. Faltan solo 45 días para que termine el año. No necesitás esperar. Empezá hoy, sea algo pequeño o grande. Hacé algo por vos y descubrí hasta dónde podés llegar.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

¿Hasta donde vas a llegar?

En la agricultura y jardinería, existe algo conocido como la ley del mínimo. Esta ley sugiere que una planta solo podrá crecer hasta aprovechar al máximo el nutriente que menos tiene. En otras palabras, una planta solo se puede desarrollar hasta el nivel de su nutriente más escaso.

Parece algo obvio, pero me sorprendió la profundidad de esta idea. Es fascinante cómo incluso las plantas necesitan vivir en congruencia con su entorno. Y es precisamente sobre la congruencia que hoy vamos a charlar.

La congruencia implica que nuestras acciones, palabras, valores y deseos estén alineados. A primera vista parece sencillo y lógico, pero déjame compartir un ejemplo personal.

Siempre he afirmado que amo escribir y que quiero dedicarme a ello, vivir de los ingresos que pueda generar escribiendo y enseñando. Sin embargo, hasta hace unos meses, apenas dedicaba tiempo al desarrollo de este proyecto. Carecía de planificación y una dirección clara, solo tenía un deseo sin acción. Este es un claro ejemplo de incongruencia.

¿Por qué estamos hablando de congruencia cuando empezamos hablando de plantas?

Porque la congruencia es la ley del mínimo en las personas.

¿Alguna vez has sentido que no avanzas en tus proyectos? Esto está relacionado con la congruencia. Tu vida es un compuesto integral y requiere que, a medida que crezca una habilidad o talento, también crezcas en otras áreas. Permíteme volver a utilizar mi ejemplo.

Para escribir mejor, necesito escribir más, lo que requiere más tiempo. Para tener más tiempo, debo levantarme temprano, lo que a su vez requiere acostarme temprano, y así sucesivamente.

Recuerdo el caso de un amigo que atravesaba un momento muy difícil en su vida personal. Un día, me dio la oportunidad de darle un consejo y le dije: “Para empezar a sentirte mejor, necesitas barrer tu casa”. Se molestó conmigo, pensando que estaba bromeando: “¡Con los problemas que tengo! ¡Te crees que barriendo mi casa lo voy a poder arreglar!”, me respondió. Con el tiempo, mi amigo comenzó a ir a terapia con un psicólogo. Después de algunas sesiones, le pregunté cómo le estaba yendo y me respondió riéndose: “Me mandó a ordenar mi casa”.

Cuando siento que no puedo controlar lo que me pasa, un paso práctico y rápido es empezar por arreglar las cosas obvias que están bajo mi control. Hay un libro muy famoso de un ex militar llamado William H. McRaven titulado “Tiende tu cama”, donde él cuenta que comenzar tu día tendiendo tu cama significa que ya tu día tiene una victoria personal.

Las victorias personales son muy importantes para la autoestima, pero también para mantener la congruencia. Si no somos capaces de “triunfar” en las cosas cotidianas sobre las que tenemos control y vivimos día a día, es muy probable que cualquier otro proyecto nunca deje de ser un sueño.

Toma unos minutos para visualizar la vida que quieres tener. ¿Cómo viviría esa versión de ti que deseas alcanzar? Ahora, ¿esa versión tendría tus hábitos? ¿Dejaría la taza sucia en la bacha? ¿Se relacionaría con las mismas personas? ¿Pasaría la misma cantidad de horas viendo Netflix? La lista sigue, pero creo que ya entendiste el punto.

Claro que todas estas son cosas que puedes hacer y no tienen nada de malo. El asunto está en hacer una evaluación sobre tu vida y descubrir si te sientes bien con ella.

Esta sensación generalmente ocurre cuando elijo hacer algo que me da placer en el momento, pero que después requiere un esfuerzo. Volviendo al ejemplo de la taza, en el momento es un alivio porque tomé mi café sin la consecuencia de limpiar mi taza, pero el problema es que luego tendré que lavar la taza y no disfrutaré de ningún café.

Asume un compromiso personal y comienza a arreglar las cosas en tu vida poco a poco. No dejes cosas tiradas en tu casa, ordena tu escritorio en tu trabajo, trata amablemente a las personas sin importar quiénes sean… Establece valores en tu corazón y no los cambies según la situación.

En resumen, la congruencia es la clave para cultivar una vida plena y satisfactoria. Al igual que las plantas necesitan adaptarse a su entorno para crecer saludablemente, nosotros también debemos alinear nuestras acciones con nuestros deseos y valores para alcanzar nuestro máximo potencial. Al hacerlo, no solo nos acercamos a nuestros objetivos, sino que también cultivamos una sensación de integridad y bienestar en cada faceta de nuestras vidas. Recordemos que, al trabajar en armonía con nosotros mismos, podemos florecer de manera auténtica y completa.

¡Gracias por acompañarme en este viaje de reflexión y crecimiento personal!, me esfuerzo por ofrecerte contenido valioso y motivador para inspirarte en tu camino hacia una vida más plena y satisfactoria.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Invitame un café en cafecito.app

¿Qué hago con mi vida?

“No te preguntes qué necesita el mundo. Pregúntate qué te hace sentir vivo y hazlo. Porque lo que el mundo necesita es gente que se sienta viva.” – Howard Thurman

Cuando evaluamos cuanto tiempo llevamos vivos, en comparación con cuanto tiempo hemos existido los humanos, nos damos cuenta de que somos apenas una pequeña fracción de nuestra historia; sin embargo, hoy estamos viviendo el tiempo más acelerado jamás antes vivido, los saltos tecnológicos, la globalización, redes sociales, todo se mueve a un ritmo vertiginoso.

En los últimos años, las comunicaciones han crecido de manera exponencial y pasamos de esperar semanas una carta de nuestros seres queridos a mirar series en nuestra casa en velocidad 1.5 X para que pase más rápido…

Más rápido y más cantidad ¿Es mejor?

Bueno, esto claramente depende de cada uno, no pretendo involucrarme en la percepción de lo que es mejor de cada uno de ustedes, como saben si han leído algún otro de mis posteos, esto es una invitación a la reflexión.

Lamentablemente, la instantaneidad nos ha hecho mucho daño, la sociedad es cada vez más impaciente y el síndrome “FOMO” es cada vez más recurrente, pero no quiero enfatizar en eso hoy, quiero hablar de algo que nunca antes existió hasta ahora y es la capacidad de involucrarnos en la vida de las personas, digamos técnicamente siempre se pudo, pero hoy gracias a redes sociales e internet podemos ver la vida que lleva prácticamente todo el mundo.

Vivo por los demás

Hace poco tuve una conversación muy interesante con un comerciante mientras hacía unas compras, él me compartía que había dejado de mirar televisión casi por completo y que había desinstalado sus redes sociales de su smartphone.

“Me encontré viviendo la vida de los demás y no la mía” me compartió, “Mis hijos se acercaban a pedirme algo y yo los apartaba porque estaba mirando la vida de alguien más por redes sociales”.

Hoy es más fácil que nunca ver que está haciendo el otro, el mundo de la farándula es un gran negocio, existen grandes cantidades de series de celebridades, clubs de fans, de artistas, etc. Hay personas que saben todo de la vida, de la persona a quien siguen, cuantas veces se casó, como se llama sus hijos, cuál es su color y comida favorita y tal vez pienses “Bueno, pero eso es demasiado…” si tal vez lo sea, pero pensá ¿No te pasa a vos en algún nivel? Con tu club de futbol, con esa serie que tanto te gusta, conoces el número de temporadas, episodios y que le paso al actor que dejo de salir en la 2.ª temporada. 

Reitero no hay nada de malo en estas cosas. Quiero llegar al punto de preguntarte ¿Y cuánto tiempo invertís en conocerte a vos? ¿Sabes cuanto podés correr? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué? ¿Cuántas veces tuviste una gran idea y no tomaste tiempo de escribirla o desarrollarla? 

Te hago estas preguntas porque primero me las hice yo y me di cuenta de que sé mucho más de otros que de mí, se dé la vida de grandes autores, conozco datos exactos de estudios sobre ciertos temas, ni te cuento cuanto se sobre videojuegos, pero ¿sabré tanto sobre mí?

A veces estamos muy ocupados en otros y no en nosotros.

A mí me encanta leer, disfruto mucho hacerlo y es lo que más trato de hacer en mi tiempo libre, hasta hoy siempre estuve convencido de que estaba invirtiendo en mí, y en parte es así, eso es innegable, pero también es real que es una inversión en conocer la vida de otro, lo que aprendió y lo que experimento que no me malentiendas me parece fabuloso de hecho amo hacerlo como les dije pero… ¿Cuánto aprendo de mí?

El descubrimiento más hermoso.

Intentemos algo, ¿Podés responder alguna de estas preguntas?

¿Cuándo fue la última vez que te reíste sin parar?
¿Qué es eso que amas hacer y que haces por puro placer?
¿Cuál es el sueño más loco y grande que tenés?

¿Sabes por qué te hago estas preguntas? Porque son importantes para vos, son cosas que importan en tu vida, si en la tuya, ¡son importantes para vos! Necesitas respuestas a estas preguntas y a muchas más que sé que te estás imaginando.
No existe experiencia más hermosa que conocerte a vos mismo, en profundidad, saber que te angustia, que te hace llorar, que te hace reír como un niño… Te hago otra pregunta ¿Cuánto tiempo te dedicas?

No es tan fácil…

Sé que la vida está llena de preocupaciones, de cansancio, y de frustraciones, pero la verdad que tu mejor compañero vas a ser vos, me cuesta mucho entender como mucha gente invierte tanto tiempo tratando de parecerse a alguien más en vez de explotar su propio estilo único.
Dicen que el lugar con más talento en el mundo es el cementerio, y con buen fundamento, imagina cuanta gente se fue a la tumba sin sacar a relucir todo el potencial de una vida plena, personalmente eso me entristece muchísimo, a mí no me gustaría irme a la tumba sin dar lo mejor de mí, no solo por mí, sino por los demás, entiendo que el potencial que hay en otros (y en vos) es para mejorar la vida de todos, entonces claro que me lamento por no poder disfrutar el talento de aquellos que ya no están. 

No necesitas que yo te diga que la vida no es fácil, eso ya lo sabes, lo que sí te quiero decir es que no importa la circunstancia en la que estés, es difícil para todos, es imposible comparar la situación de una persona con otra, es simplemente perder el tiempo, cuando vos comparás un objeto con otro generalmente buscas cosas similares, por ejemplo podrías comparar las diferencias entre arroz blanco y arroz yamani, no compararías arroz blanco con milanesas de berenjena, no tendría ningún sentido. Que vos te compares con alguien más es igual de ilógico, así de único sos. 

¿Entonces…?

Entonces bueno, quiero animarte a que te descubras, a que inviertas en vos mismo, en conocerte, en saber que es lo que te apasiona, en que descubras tu propósito y que puedas explotar y expandir esa habilidad en lo que sos bueno, y antes de despedirnos te dejo algunas estrategias que a mí me sirvieron. 

  • Mejora eso que te sale de manera natural: Puede ser cantar, bailar, escribir, correr, seguro identificas áreas en tu vida en la que sabes que sos bueno, esto suele ser contraproducente porque a veces en lo que somos buenos invertimos menos, si algo te sale con facilidad literalmente es el área donde más potencial de crecimiento tenés, por qué con menos esfuerzo vas a llegar más lejos que otros. 
  • Desarrolla una visión personal: Planifica donde querés estar en un plazo de tiempo, dedica tiempo a escribir que cosas, hace la persona en la que te querés convertir, eso te va a ayudar a alinear tus prioridades y a empezar a hacer hoy eso que te gustaría vivir mañana. 
  • Tómalo con calma pero hacelo importante: Que no te vuelva loco no “descubrir” eso que te apasiona o en lo que sos bueno, tenés tiempo para hacerlo y disfrutar, pero sí considéralo como una búsqueda importante y necesaria, vas a mejorar mucho tu calidad de vida, si podés conocerte más y desarrollar tus talentos y habilidades. 

Gracias, como siempre por quedarte hasta el final espero hallas disfrutado tu lectura y estoy seguro de que hay muchas cosas útiles que podés sacar de este post, si te gusto compartilo con tus amigos o alguien que creas que necesite leerlo, y te animo a visitar yosoypablo.com.ar para leer más artículos que estoy seguro te van a ayudar. 

Cansado de vivir cansado.

Quien no dijo en algún momento “Estoy cansado” por qué su día fue muy largo, por costumbre, pero muchas personas ya arrancan su día llegando al trabajo el lunes por la mañana y dicen “Estoy muy cansado” ¿Qué nos espera el resto del día entonces?

Tengo que confesar que yo lo hice mucho tiempo, y puedo asegurar que de verdad me sentía cansado, pero definitivamente decirlo en voz alta no contribuía para sentirme mejor.

La palabra cansancio tiene un origen muy particular, proviene de una palabra en latín que los griegos tomaron prestada y cuando llego al castellano se utilizaron dos palabras para poder formarla, su origen significa “Desviarse del camino” qué loco ¿no? Significa esto porque era la palabra que usaban los navegantes para hacer paradas en su viaje a descansar, entonces ellos necesitaban desviarse para poder llegar a un puerto y recuperarse.

Te cuento su origen porque te quiero llevar por el mismo camino que recorrí yo sobre la reflexión que hice acerca de vivir la vida cansado, recordá esta frase “Desviarse del camino”

¿Eres de las personas que descansa en sus días libres? Por ejemplo: El domingo, ¿Nunca te paso que al llegar la noche, estás más cansado que en un día normal?

Nacidos para el éxito.

Todo ser humano tiene un instinto de éxito, nuestra prioridad no es sobrevivir, sino lograr cosas, no quiero entrar en detalles, pero hay muchos ejemplos de personas que terminan actuando de manera irracional, poniendo en riesgo su propia integridad física e incluso la de los demás con tal de alcanzar o lograr algo, por ejemplo los deportistas extremos que saltan en una motocicleta por encima de camiones encendidos fuego, es un claro ejemplo que nuestra prioridad es satisfacer nuestra necesidad de lograr cosas por encima de sobrevivir.

No, tranquilo, no me desvié del tema, el cansancio es fisiológico, claro nuestro cuerpo tiene un límite, si yo no lo cuido, con buena alimentación, buenos pensamientos, ejercicio y dormir apropiadamente, voy a vivir cansado claramente, pero te quiero llevar más allá.

Alguna vez escucharon hablar del triatlón “Iron Man” es una carrera de tres disciplinas donde los participantes comienzan nadando 3,9 Km, salen de ahí, se suben a una bicicleta y pedalean 180,2 Km y luego comienza la carrera a pie con una distancia de 42,2 Km, un total de 226,2 Km. No debe existir persona en este mundo capaz de lograr este triatlón y no terminar agotado.

En el año 2005 Jon Blais, un reconocido triatleta, fue diagnosticado con ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) imaginen el golpe para un atleta de elite ser diagnosticado con una enfermedad degenerativa. Tres meses después de su diagnóstico, Jon participo de “Iron Man Hawái” completando el triatlón en 16h26′, siendo la primera persona en la historia en completar la competencia teniendo ELA. Para Jon, esto era mucho más importante que sus excusas, el tenía un objetivo claro, y estaba dispuesto a lograrlo.

¿Por qué te cuento esta historia?

Quiero hablarte de como tu vida puede pasar frente a tus ojos sin llegar a ningún lado mientras estás cansado.

Cansado de administrar una vida que no lleva a ningún lado.

La verdad es que si vivís tu vida día a día, sin una visión de tu futuro, sin metas, sin objetivos, vas a vivir cansado, por una simple y lógica razón, vivir requiere esfuerzo y nadie está dispuesto a esforzarse si no sabe por qué.

Te levantas por la mañana y vas al trabajo, tal vez tu trabajo no te agrade, volvés a tu casa luego de una larga jornada y no tenés nada que hacer, te haces unos mates, prendes la televisión y simplemente dejas que llegue otro día, luego de una ducha y dormir, reiniciamos el ciclo.

Hoy les contaba más arriba que nuestro instinto es el éxito, no la supervivencia, por eso dejar que la vida pase nos hace tan mal, nos hace creer que todo sería igual sin nosotros. ¿Te encontraste alguna vez pensando así? Bueno, te comunico que eso no es cierto, tenés habilidades, talentos, mucho para aportar a tu mundo y la sociedad que te rodea, vivir cansado no es la consecuencia de hacer muchas actividades, el cansancio es vivir con el peso de actividades que no tienen ningún tipo de propósito, o en palabras más sencillas, el resultado de vivir una vida en modo automático.

Hace muy poco comencé a salir a correr, ya corría en el pasado, pero hacía mucho que estaba inactivo, lo típico, al segundo día de correr me dolía todo mi cuerpo, pero era un dolor diferente, un dolor soportable y de alguna manera satisfactorio ¿Cómo es eso posible? Entendía la razón y propósito del dolor que yo sentía, por lo tanto, era completamente soportable.

Tal vez puedas estar cansado en ocasiones, pero jamás va a ser un límite si entendés por qué lo haces, te puede pasar en el gimnasio, en tu trabajo, cuando estás estudiando y tenés un examen pronto, la realidad es que el cansancio en muchas ocasiones es una alerta, y está bien, uno debe saber interpretar cuando ya es suficiente, debemos cuidar nuestro cuerpo, alimentación, ciclo del sueño, la propia presión que ejercemos sobre nosotros, pero que tu cansancio no sea una excusa para no destacarte, “Mira a las personas que admiras, y pregúntate que hacen… Cuando vos estás durmiendo ellos ya llevan dos horas de preparación” escuché una vez y cambió mi manera de pensar sobre dormir hasta tarde por estar “muy cansado” entre 7 hs y 8 hs de sueño son suficientes, dormí más de eso y vas a ver qué vas a estar aún más cansado.

Lejos de querer criticar los hábitos de cada persona, quiero ayudarte a que reflexiones y despiertes, si hoy estás demasiado cansado ¿Por qué es?

¿Vivís la monotonía de solo trabajar para sobrevivir? ¿Solo haces lo que tenés que hacer para cumplir?

Es importante entender que en nuestra vida nos tenemos que esforzar, ya que tengo que invertir tiempo, dinero, vida, no te limites a simplemente sobrevivir, desafíate, establece metas y objetivos más allá del razonamiento natural, eso te va a ayudar a que aunque estés cansado salgas de tu cama para estudiar, para hacer ejercicio, porque vas a usar tu vida para disfrutar y no, para solo existir.

Te va a sonar como un cliché, pero la vida es para vivirla, no la malgastes, alcanza metas, ayuda a los demás, ¡despertá! No le quites a tu entorno la posibilidad de verte brillar, tu aporte es único, te necesitamos.

¿Por dónde empiezo?

También soy realista, sé que en muchos casos la situación es difícil, y sé que tal vez no veas una salida… Esto es personal, pero para mí no existe dolor más grande que ver a una persona desperdiciar todo su talento, es por eso que escribo estas líneas, probablemente hoy estés obligado a hacer muchas cosas por responsabilidad, por tu familia, pero no te conformes, correr 10 minutos siempre va a ser mejor que no correr, leer una página será mejor que no leer ninguna, lo importante es que des el paso, que puedas aliviar tu tensión diaria dedicando al menos 5 minutos a algo que te apasiona realmente, toma mi consejo no tenés mucho para perder si se trata de hacer algo que te apasiona, al principio será motivación más tarde disciplina y pronto verás los frutos de tu inversión.

Antes de despedirme, te dejo algunos pasos prácticos que en lo personal a mí me funcionaron muy bien:

    • No comiences tu día hablando de lo cansado que estás, aunque estés muy cansado, tu cerebro no distingue la realidad de lo que vos pensás, entonces si te levantas y dices “Que bien me siento” tu cerebro poco a poco empujara ese cansancio matutino y crearas el hábito de levantarte con otro pensamiento (Inténtalo, no tenés nada que perder).
    • No te canses por adelantado, no pienses lo cansado que vas a estar antes de salir a caminar, o de ir a trabajar, una mala disposición a la actividad próxima baja enormemente tu rendimiento, lo que implica que tenés que utilizar más recursos físicos para equilibrarlo, lo que si va a finalizar en estar realmente muy cansado, incluso antes de haber comenzado.
    • Se agradecido con tu realidad, tal vez hoy no vivas lo que querés, o estás lejos de alcanzar eso que deseas, pero la realidad es que quejarte no te va a ayudar, simplemente te va a alentar a que no quieras hacer nada, ya que si tu trabajo no te gusta y te quejas de él, por razones lógicas no vas a querer invertir para ser mejor, el agradecimiento es el mejor agente de cambio.

Gracias por quedarte hasta el final, realmente deseo que este tiempo que invertiste en lectura traiga frutos a tu vida, si puedes aplicar algo de todo lo que leíste hoy te aseguro que invertiste bien tu tiempo.