Consume menos, crea más.

Estás buscando nuevas ideas en el lugar equivocado. La mayor fuente de inspiración está en tu creatividad, no en el siguiente reel. Cada vez que entrás a las redes buscando claridad, terminás con más ruido en la cabeza. No porque lo que ves sea malo, sino porque no fue hecho para ayudarte a decidir: fue hecho para mantenerte mirando.

Consume menos, crea más.


Hoy vivimos rodeados de opciones. Y aunque suena como una ventaja, muchas veces nos juega en contra. Tantas alternativas nos hacen sentir inseguros; sufrimos por la indecisión. Cuando finalmente pensamos “es por acá”, aparece algo distinto que nos gusta más. Así empieza un ciclo sin fin de dudar, cambiar de dirección y volver a empezar desde cero. Ese bucle te mantiene inactivo, pensando en lugar de haciendo.

La vida es cruel y el tiempo no perdona. Vas a ser más viejo, vas a estar más cansado y tomar una decisión va a ser cada vez más difícil.


Por eso, dejá de enfocarte tanto en el “¿cómo?”. El “cómo” siempre aparece cuando dejás de esperar garantías. El “por qué” es lo que te da fuerza para avanzar incluso cuando no sabés si va a salir bien. Ahí está el verdadero punto de partida.

Haz tu primer intento. No esperes perfección. No esperes sentirte completamente seguro. Creá algo que tenga valor para vos, algo que te mueva y te desafíe a salir de la comodidad de mirar desde lejos.

Y para destrabar ese primer paso, acá van 3 tips prácticos:

1. Reducí tus opciones a dos.
Cuando tengas muchas ideas dando vueltas, no intentes elegir entre todas. Seleccioná solo dos y comparalas. Elegir entre dos cosas es humana y mentalmente más simple. Te saca del estancamiento.

2. Poné un límite de tiempo para decidir.
Las decisiones se vuelven pesadas cuando les das días o semanas. Marcá un temporizador de cinco minutos. Leé tus opciones, elegí y seguí adelante. Lo importante no es la elección perfecta: es avanzar.

3. Comprometete con un micro-paso en 24 horas.
No planifiques todo. Elegí una sola acción pequeña que puedas hacer hoy: escribir un párrafo, grabar un minuto, dibujar un boceto, enviar un mensaje. El movimiento genera claridad.


Recordá: avanzar y equivocarte siempre te acerca más que quedarte mirando.
El mundo no se mueve con ideas; se mueve con acciones. 

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Ser espontaneo, la excusa de los inconstantes.

“Si no me nace, no lo hago”

Hace poco, hablaba con un amigo acerca de la espontaneidad y la creatividad. En esa conversación surgieron posturas polarizadas: muchos creen que planificar y ser metódico limita la creatividad, que lo más auténtico y hermoso solo puede nacer de la pura inspiración. Otros, en cambio, defienden que el verdadero arte requiere estructura y disciplina.

Esta reflexión me lleva a un tema fascinante: el estado de flow.

El estado de flow: ¿realmente espontáneo?

El estado de flow o fluir es ese momento en el que estás completamente inmerso en lo que haces, con tal nivel de concentración que pierdes la noción del tiempo. Todo parece fluir sin esfuerzo, casi como si la creatividad se apoderara de vos.

Sin embargo, aunque pueda parecer espontáneo, el estado de flow no surge de la nada. Requiere una base previa: habilidades desarrolladas, práctica constante y un entorno que favorezca la concentración.

Un gran ejemplo de esto es el jazz. Este género se caracteriza por la improvisación, pero ningún músico podría improvisar sin antes haber dedicado años a dominar su instrumento. La espontaneidad, en este caso, no es casualidad; es el resultado de un trabajo consciente.

La disciplina detrás de la creatividad

¿Por qué te hablo de esto? Porque estoy seguro de que tenés talento y que te interesa crear cosas que valgan la pena. Te voy a contar mi ejemplo: yo escribo. Es una actividad artística que requiere creatividad, poner una impronta personal y mucho desarrollo interno. Pero, si solo escribiera cuando “me siento inspirado”, ¿cada cuánto leerías algo mío?

Tengo horarios específicos para sentarme a escribir. Planifico tiempos de estudio, de reflexión y de revisión. La única manera de ser espontáneo al escribir es porque tengo algo dentro mío que puedo expresar. Esa “inspiración” no llega sola: es el resultado de lo que he leído, estudiado, practicado y reflexionado.

Nunca podrías pintar una obra maestra sin haber aprendido técnicas, practicado, fracasado y vuelto a intentarlo. Esto no es desalentador; al contrario, te lo digo porque creo que a veces la espontaneidad se usa como excusa para evitar la constancia. Y no quiero que seas una persona inconstante.

Tampoco estoy diciendo que te conviertas en un robot calculador que hace todo de manera metódica y fría. Pero sí quiero que reflexiones sobre esto: cada vez que tuviste un momento de inspiración, hubo condiciones que lo hicieron posible.

La inspiración no es casual

Le di este ejemplo a mi amigo: imaginate que salís a caminar. El día está soleado, pero no hace calor. Hay silencio, mirás las nubes y, de repente, aparece una gran idea. ¿Fue un golpe mágico de inspiración? No del todo. Lo que consumiste en la semana, lo que reflexionaste y experimentaste, ya estaba ahí, dándote vueltas por dentro.

En ese momento específico, las condiciones externas se alinearon con lo que llevabas dentro, y todo se ordenó.

Entonces, no dejes esos momentos al azar. Créalos de manera consciente y consistente. Es la única forma de ser mejor en lo que haces, sea escribir, pintar, componer música o cualquier otra actividad creativa.

El balance entre espontaneidad y constancia

Recordá esto: que tu deseo de ser espontáneo no sea tu excusa para permanecer inconstante. La espontaneidad es hermosa, pero tiene que estar respaldada por preparación y disciplina. De lo contrario, es como querer encender una chispa sin leña que alimente el fuego.

Así que no esperes a que “te nazca”. Sentate, trabajá y creá las condiciones para que las ideas fluyan. Ahí es cuando la verdadera magia sucede.

Si querés alcanzar ese estado donde las ideas fluyen y la creatividad se enciende, no basta con esperar a sentirte inspirado. Tenés que crear las condiciones. Aquí te dejo tres pasos prácticos para lograrlo:

  1. Establecé un espacio y un tiempo fijo para trabajar.
    Elegí un lugar libre de distracciones y asigná un horario específico para dedicarte a tu actividad creativa o proyecto. La repetición genera hábito, y el hábito crea consistencia.
  2. Preparate antes de empezar.
    Entrá en contexto dedicando unos minutos a reflexionar, revisar ideas previas o consumir contenido relacionado. Esto calienta tu mente y te ayuda a enfocarte más rápido.
  3. Empezá sin esperar a “sentirte listo”.
    La inspiración llega mientras trabajás, no antes. Aunque no tengas la idea perfecta, ponete en movimiento. A veces, solo comenzar es suficiente para desbloquear el estado de flow.

Recordá que la constancia y la preparación no limitan tu creatividad: la potencian. Cada paso que des te acercará más a convertir tus ideas en algo tangible.

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

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El último grito de la moda

¿Quién no siguió una moda? Ya sea una forma de vestir, algún género o artista musical, una dieta, un deporte, estoy seguro de que alguna vez en algo de eso picamos…

La palabra moda significa “Pasajero” viene del francés “Mode” y este del Latín “modus” (manera, medida) entonces la palabra moda se refiere a “La manera del momento”.

Si bien la moda generalmente se asocia a estándares de belleza, no es solamente eso.

Muchas veces la gente sigue las modas porque existe una falsa creencia que ser parte de la manera del momento te hace más visible, te integra mejor a la sociedad y te ayuda a tener más influencia, esto lleva a muchas personas a escuchar cierta música, o hacerse cortes de pelo, incluso a consumir alcohol o tabaco solamente para no sentir que se quedan afuera de cierto grupo.

Es algo muy común, todos en algún momento, sobre todo en la adolescencia, hacemos o decimos cosas para no quedarnos afuera de un grupo, parece inofensivo, incluso puede ser considerado una técnica para crecer en relaciones, pero es una conducta que sí se alimenta demasiado, te lleva a creer que cuando no sos parte de esa moda, no eres valioso o aceptado dentro de la sociedad, lo cual te quiero aclarar, es una gran mentira.

Causa de esta creencia es que muchas personas se preocupan mucho más por cuidar su aspecto que por cuidar su corazón, lo que muchos no aceptan es que el estado de tu corazón es tanto o incluso más visible que su corte de cabello, que se entienda, cuidar tu aspecto es importante y necesario, pero si tus razones son aparentar algo que no sos, te estás perjudicando a vos mismo.

Cuidando tu corazón.

Quiero explicar esto, cuidar tu corazón no tiene que ver con si te hiciste el corte de pelo del último deportista estrella o te compraste el mismo vestido que viste en esa gala, tenés toda la libertad de vivir tu vida como desees.

Cuidar tu corazón no tiene que ver con lo que haces, sino con ¿Por qué lo haces?

Todo lo que hacemos nació primero de un pensamiento, y todo lo que pensamos se genera por las cosas que vemos y hemos aprendido, cuidar tu corazón es casi en su totalidad cuidar lo que consumís.

Las redes sociales e internet son grandes canales que nos bombardean constantemente con toneladas de información, literalmente en minutos podemos pasar de sentirnos felices a miserables, por observar la vida de otros y compararla con la tuya, por intoxicarte de pilas de malas noticias sobre tu ciudad o País. Bueno, no todo en las redes sociales es malvado y tóxico, por ejemplo este blog lo podés encontrar en redes sociales, pero es cierto que una foto puede vender mucho humo, y hacernos creer que los demás viven una vida soñada y nosotros estamos tristes detrás de una pantalla.

Lo que pasa afuera no es tan importante como lo que pasa dentro.

Es por eso que tenés que cuidar tu exposición a realidades ficticias, además es increíble la cantidad de tiempo que podés perder y sin darte cuenta, entras a Instagram por una notificación y clavas 15 minutos de mirar memes casi sin pestañear, ni hablar si lo compartís con un amigo y comienza la guerra de memes.

La extrema exposición a redes sociales es una nueva moda hoy, existe algo que se llama Síndrome FOMO (Fear Of Missing Out), este síndrome es el temor a estar perdiéndote de algo, muchas veces sentimos que si no estamos revisando nuestras redes sociales, que si no respondemos ese mensaje o no somos parte de la última tendencia de subir una foto con tu mascota, te estás perdiendo de algo. ¿Cuánta presión no? Una presión autoimpuesta por temor a no se parte de la manera del momento, de lo que está sucediendo, miedo a no quedarte afuera.

Tiempo atrás leía un informe sobre una persona que decidió hacer una dieta digital de 30 días, es decir dejo de lado las relaciones digitales, excepto por su trabajo por un mes entero, esta persona relataba que la primera semana se sintió perdido, la segunda creyó que estaba completamente desactualizado, para el final del mes, se sentía más relajado, menos dependiente de los dispositivos que lo rodean, y descubrió que tenía mucho más tiempo libre del que creía, ya que en sus tiempos de ocio en vez de tomar su celular y chequear las redes sociales hacía ejercicio o se ponía a leer o compartir tiempo con la familia, el cerro su nota con esta frase “Al principio de este ejercicio, sentí que me estaba perdiendo de las cosas importantes de mi vida, al finalizar este estudio, afirmo que en realidad no me estaba perdiendo de nada”

La conclusión de este estudio es que muchas veces malgastamos nuestro tiempo porque queremos estar al día con nuestros estados e historias, saber que hacen los demás, y todo ese tiempo, que parece insignificante diariamente, cuando sumamos las horas que pasamos frente a la pantalla sin hacer nada, nos damos cuenta de que ahí estaba el tiempo que necesitábamos para por ejemplo comenzar una nueva actividad o disciplina, incluso hacer la tarea o quehaceres del hogar.

Un fuerte deseo de pertenecer.

A veces las personas tratan de pertenecer a un lugar, todos conocemos la historia de un amigo que agarro un cigarrillo para quedar bien con quien se lo ofreció, o para llevarle la contra a sus padres y luego de eso pasó años fumando, lo que arranco “por qué no era nada” termino siendo en algo muy dañino y adictivo, a veces hacemos cosas porque creemos que socialmente serán aceptadas y eso nos va a ayudar a posicionarnos mejor en grupos sociales, esto es peligroso porque me lleva a tomar decisiones no por lo que quiero sino por lo que “conviene”, ahora esto tiene su contraparte, evito ser quien soy para no desagradar a los demás, conozco personas que se avergüenzan de su apariencia y por eso no suben fotos, o utilizan muchísimos “filtros de belleza” es duro vivir así, al pendiente de la opinión ajena, porque te guste o no jamás vas a complacer a todos, es una lucha que no vas a ganar, mejor invertí esas energías de estar bien vos, con vos mismo.

A fin de cuentas, es pasajero.

Hace poco estaba escuchando una entrevista de Santiago Bilinkis, tecnólogo y emprendedor y él hablaba sobre la “obsolescencia intencional” este término significa que las empresas preparan todo lo que consumimos para que pase de moda y queramos cambiarlo, pasa con los celulares, computadoras autos, ni te digo con la ropa, él contaba que cambiamos más nuestras cosas por presiones sociales que por una funcionalidad real, me pareció muy interesante la mención de que quienes dirigen estas empresas ponen este concepto por encima de la durabilidad o calidad de un producto, básicamente todo lo que consumimos está diseñado para que pase de moda, te cuento esto para que tengas una herramienta más a la hora de tomar una decisión, preguntarte si lo querés realmente o si vas a cambiar tu look o tu celular porque todos lo están haciendo…

Si de algo estoy seguro es que toda esa presión y ansiedad, no te sirve de nada, en especial entendiendo que toda moda es pasajera, muchas conductas nocivas son parte de la manera del momento, por ejemplo el Ghosting, que es dejar de responder los mensajes a una persona sin motivos aparentes, o el Orbiting, que consiste en dar likes a las publicaciones de alguien y reaccionar a sus fotos o historias, pero no contestar a sus mensajes ni responder a sus llamadas. ¿Qué clase de relaciones interpersonales se pueden formar de esta manera?

Lo triste es que muchos creen que esa es la nueva manera de relacionarse, seguir las modas, nos quita pensamiento crítico, nos limita en nuestras decisiones, somos presos de lo que alguien más determino que es lo correcto y lo que no, permitimos que nuestra brújula moral sea lo que hacen los demás en este momento, realmente te animo a que una moda no sea tu límite, no permitas que la manera pasajera de hacer las cosas limite tus relaciones interpersonales, no te sientas feo o fea porque no tenés esos jeans que tanto se usan hoy, no te permitas sentirte excluido porque te gusta la música clásica y no la música urbana, a fin de cuentas todo eso resulta pasajero, no negocies lo que de verdad te gusta por una careta, que te aseguro que mientas más la sostengas más pesada va a ser.

Tus valores no pueden ser una moda.

Tus valores y principios, no pueden ser una moda, hoy dijimos que moda significa la manera del momento, y algo que es un valor en tu vida no puede ser pasajero, afírmate en tus valores y principios confía en quien sos, no te permitas no sentirte hermosa, no te permitas no sentirte inteligente, lo que vos tenés o aparentas, no tiene nada que ver con lo que sos, quien eres nace de adentro, así como te ves vos mismo, así es como se ve de afuera, recordá, el estado de tu corazón, es tanto o aún más visible que tu estado ante la sociedad. No calles la voz de tu inspiración por los gritos de la multitud. Tenés mucho para dar y aportar, sos una persona con ideas creativas, con soluciones para vos y tu entorno, no permitas que una simple y falsa manera de hacer las cosas hoy, te prive de vivir en verdad, sos libre, nunca lo olvides, no importa lo que te digan, vos estás acá, para vivir al máximo.

Si llegaste hasta acá, te agradezco mucho tu tiempo, para mí es un sueño cumplido que puedas estar leyendo esto, estoy seguro de que si te llevas al menos un párrafo para meditar, vas a ver grandes cambios en tu vida personal, recordá no limitarte, vos podés vivir tu plenitud.

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Deja de perseguir tus sueños.

Los sueños son el motor de las decisiones de muchas personas, hemos escuchado, leído, visto imágenes en redes sociales, motivadores en charlas, etc. Hablar acerca de la importancia de tener sueños y de por qué debo dar el 100% de mi vida para perseguirlos y cumplirlos, me encanta la idea, pero en lo personal, no estoy de acuerdo con la palabra “Perseguir”. Por definición significa: “Seguir a alguien que huye, con la intención de atraparlo.” Es decir, si tengo que perseguir algo es por qué no quiere estar conmigo, después de todo está huyendo.

¿Crees que un sueño, algo tan íntimo y personal, huiría de vos? Creo que no, es acá donde podemos ver que hemos malinterpretado lo que es un sueño.

 

Hablemos un poco de eso.

Sueños: Los sueños en la vida de una persona, son, en general, cosas que queremos lograr o vivir, por ejemplo conocer alguna ciudad o país en específico, finalizar una carrera, alcanzar alguna meta financiera e incontables más, cada persona es una cápsula repleta de sueños.

Ahora, dentro de esta definición, hay algo así como dos categorías. Personas que creen que sus sueños son posibles y personas que creen que sus sueños son solo sueños, en ambos casos tienen razón ¿Por qué ambos tienen razón? Porque una cosa no niega a la otra.

Citando una frase muy conocida atribuida a Henry Ford “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto.”

Tus sueños van a ser solamente sueños si no los pones en marcha y empezás a trabajar a favor de ellos, pero antes de aventurarnos en el camino del cumplimiento de tus sueños, sigamos hablando un poco.

Origen: ¿Dónde nacen los sueños?

Todos conocemos la típica historia de película cuando a un niño le preguntan ¿Qué querés ser cuando seas mayor? Y a grandes rasgos las respuestas son, policía, bombero, “Quiero ser como papá” “Quiero ser como la abuela” y después cuando crecen terminaron eligiendo cosas completamente diferentes para su vida, esto tiene una explicación.

El origen de nuestros sueños es nuestro corazón, ahí se gesta todo. Cuando somos niños, nuestro corazón expresa los deseos de ayudar a los demás, o de ser alguien de inspiración, en Argentina muchos chicos cuando les preguntas que quieren ser de mayores, dicen que les gustaría ser futbolistas, porque ven un referente y una inspiración en aquellos jugadores que son reconocidos a nivel mundial.

No es casual que de niños tengamos el corazón a flor de piel, porque los niños son inocentes y no ven el mundo que los rodea con prejuicio, ahora ¿Por qué cuando los niños crecen “renuncian” a esos sueños?

Bueno, hay dos grandes razones, la contaminación, (de esto vamos a hablar en un punto más abajo), y la segunda es crecer.

¿Qué pasa cuando crecemos?

Cuando crecemos el mundo se hace más grande, entendemos mejor las cosas que nos rodean y tenemos acceso a más información, podemos poner en práctica nuestro talento y habilidades y eso ayuda a que descubramos más de la profundidad de lo que hay en nuestro corazón.

Todos los sueños nacen del corazón, de la esencia de tu ser, porque están dentro tuyo, no existe tal cosa, como por ejemplo un trasplanté de sueños donde alguien puede venir e insertar tus sueños en vos, o vos decir, no quiero estos sueños, quítamelos. Como decíamos al principio, si es tu sueño, mínimamente lo deseas.

Crecer es una aventura y no solo se crece de niño a adulto, crecemos toda nuestra vida, por eso uno tiene que tener presente que si perdemos la humildad de aprender estamos perdiendo la capacidad de crecer, no importa que edad tengas siempre es un buen momento para aprender algo nuevo, sobre todo de alguien nuevo.

Función: ¿Qué función cumplen los sueños?

Básicamente, que vos puedas disfrutar de lo que haces con tu vida, tener sueños te ayuda a marcar un ritmo, son la razón de muchas decisiones, te mantienen activo, enfocado, incluso creativo, sueños los hay en todos tamaños y medidas, y se necesita toneladas de creatividad para alcanzarlos, por ejemplo estar escribiendo acá para ustedes es un sueño cumplido para mí, pero tuve que aprender a hacer una web, a usar herramientas online que no sabía usar, pero mi creatividad trajo una solución a un problema, los sueños pueden despertar lo mejor de uno para poder alcanzarlos. ¿Entonces, si los sueños aportan tanto a mi vida, por qué no debería perseguirlos?

No puedes perseguir algo que ya está con vos.

Como decíamos, los sueños están depositados dentro tuyo, no podés salir a perseguir algo que ya tenés, junto a cada sueño vas a encontrar las instrucciones y herramientas necesarias para alcanzarlo, parece místico, pero dedicar tiempo a fortalecerte crecer en habilidades y talentos es fundamental y clave para vivir tus sueños, pero quiero compartirte algo que aprendí hace poco, y cambio mi perspectiva acerca de como uno vive sus sueños.

No naciste para cumplir sueños.

Fuertísimo, pero déjame explicarte, ¿Quién no usa redes sociales hoy? Cuantas veces por día vemos cientos de personas haciendo cosas que aman, ¡Cumpliendo metas y sueños! Sin embargo, también vemos que la gente está cada vez más cansada, que cuestionan más su vida, vemos gente con ansiedad, depresión, y es loco pensarlo de esta manera, con tanta gente demostrando que podemos vivir nuestros sueños, que halla tantas personas sufriendo… Es por qué vivir tus sueños no tiene nada que ver con vivir plenamente. No me malentiendas, anhelo que disfrutes y alcances cada sueño que hay en tu corazón, pero quiero animarte a que cambies la perspectiva, la cantidad de sueños cumplidos, no define quién sos, ni cuanto vales.

¿Entonces?

Contaminación: Hay un momento de nuestra vida, en el que empezamos a creer que las cosas que alcanzo definen mi valor, creemos que ciertos logros nos dan estatus, que para que mi vida tenga algún valor debo cumplir las expectativas de los demás, y eso es una gran mentira. Vivimos en un sistema que nos hace creer que tener es igual a ser, pero en realidad, quien sos realmente no puede ser definido por nada que tengas o logres. Párrafos atrás decíamos como es la esencia del corazón de un niño, que en su inocencia, sus sueños son siempre dar, aportar valor a la vida de quienes los rodean, tu verdadera esencia no es lo que podés hacer, sino cuanto de lo que ya eres podés dar.

Cuando crecemos, empezamos a generar prejuicios, el temor, ansiedad, ego, orgullo, son elementos que contaminan nuestras intenciones, y, por lo tanto, nuestros sueños, no es casual que la mayoría de grandes empresarios abandonen sus cargos ejecutivos en sus empresas para dedicarse a hacer beneficencia o administrar una ONG.

Si vivimos una vida de egoísmo, en determinado momento notamos el peso de haberme ocupado solo de mis deseos y nada más, espero no me malinterpretes, tener sueños es superimportante, pero si tu motivación es estatus, gloria, una chapa, eso se termina y es ahí cuando un sueño, aunque lo hallas cumplido muere, y todo ese esfuerzo que hiciste en tiempo, dinero, se desvanece en solo un momento. También quiero aclarar que tener mucho capital o bienes materiales, algo malo, no quiero pintarlo así, hace poco veía un video de un reconocido influencer que decía “Desearía ser millonario para decir que el dinero no da la felicidad” qué afirmación rara, pero también es algo que ya hemos visto tanto que entendemos que no importa cuanto tengas, si tu interior no está bien, nada de afuera lo va a estar.

Siempre me he cuestionado lo mismo, ¿Por qué tenemos tanto miedo a lo que tenemos por delante? ¿Podríamos acaso enfrentarnos a algo a lo cual no tengamos las herramientas suficientes para no superarlo? Y personalmente creo que eso aplica perfectamente a cada sueño de tu corazón, es hora de dejar el miedo a un lado y exprimirte al 100% buscar dentro tuyo esa inocencia, como la de un niño, muchas veces escuche la frase “no dejes morir tus sueños” bueno te cuento que es imposible que tus sueños mueran, ni que vos los mates, podés mantenerlos a raya, podés encarcelarlos, pero cuando los traes de nuevo, cuando quitas esas cadenas que les pusiste, cada sueño de tu corazón se va a revitalizar y vas a ver en vos la capacidad para lograrlo.

Deja de luchar, de perseguir, comenzá a disfrutar de tus habilidades, tus capacidades, encontraté con aquel que está en vos, si lo podés ver, lo podés lograr, pero para verlo necesitas crearte la imagen, alimenta tus sueños, cuídalos, tenelos cerca, ocúpate, y observa, como tu creencia, tu determinación, tu inversión, se va a manifestar y multiplicar aquello que tanto sueñas.

Gracias por quedarte hasta el final, anhelo que en estas palabras encuentres algo que despierte esa chispa en vos, estoy seguro de que tenés muchos, muchos sueños, no los pospongas más, y no tengas más miedo, cumplir tus sueños no es una persecución ni una lucha, es un caminar cada día, en disfrutar quien eres, y entender que estás plenamente equipado para cumplirlos, si te gusto este post, compártelo con tus amigos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

“La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos.”
Seneca.

Cuenta la historia que en año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que el tenía mucho aprecio, en un intento por recuperarla la envió a china, con los artesanos que habían creado la taza, para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo, la taza quedo estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grampas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra tampoco servía como taza de té.
El gobernante no se rindió ante la situación, él quería recuperar su taza, entonces le pidió a unos artesanos japoneses que la reparen de manera que pueda volverse a utilizar, la tarea no fue sencilla pero lo lograron.
Esta es la historia de como nace la técnica “Kintsugi” (金 継 ぎ) que significa “Fijación con oro” la técnica consta de unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino.
La técnica no solo deja utilizables a los objetos, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo, cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve lo descarto.

 

Te preguntarás por qué te cuento esto, bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos, quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable.
Es muy común que hoy nos hartemos de todo, la instantaneidad y la gran cantidad de opciones ha permitido que prolifere la falta de apego hacía prácticamente todo, transformando a todo objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburre vamos por otra y listo, sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y a veces, las personas.
El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada, adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series en x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2), he visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo, es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte), no me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas, es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco, hay una belleza oculta en cada cosa que por la velocidad de nuestro día a día no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

 

Cuando algo se rompe a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo, disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas de las que nos rodean y eso no es poca cosa, detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como lo era originalmente, no estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela, hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.
Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó, donde las cosas se complican, soltamos todo, en mi vida cotidiana veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco dificil, lamento decirte que no importa cuanto busques o cuantas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

 

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo que se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más, es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado, un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Como reaccionar ante un desafío.

 

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal, tienes que hacerte estas preguntas
¿Hacia dónde voy?
¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?
Supongamos que los artesanos que repararon la tasa del shogun hubieran hecho estas preguntas, imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:
¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento”
¿Si resolvemos este desafío estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, en especial si logramos hacerlo de una manera que nadie mas pudo”
¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza”.
Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida, si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

 

Evitar tener situaciones que resolver, o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada, con el tiempo nos volvemos más inestables, nos aislamos, y desconfiamos más de las intenciones de las personas, vivimos alerta, la verdad eso no es vida, la mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llego la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente, tu manera de pensar te trajo hasta donde estás, llego la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llego la hora de aprender, es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto, sabrías perfectamente qué hacer como con otras cosas que ya has pasado en tu vida, si estás en pareja tal vez te haya pasado, que cuando la o lo conociste te costaba hablar ciertas cosas, o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar, y hoy eso ya no te sucede, no por qué perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.
Resumiendo ese párrafo en un consejo, cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llego la hora de Kintsugi.

 

Quiero aclararte algo, vos no estás roto o defectuoso, puede que te sientas así, pero es causa de como percibís las cosas, no de la verdad, dicho esto te preguntaras, ¿entonces que es lo que tengo que reparar? Más que reparar es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.
Cuando termine la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería, por dos años consecutivos iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien, desaprobaba los parciales, no entendía mis clases, me esforcé bastante, pero no había caso, no me gustaba la carrera. Así que sin mucha culpa y con la frente alta, me presente ante mis padres y les dije que no quería estudiar más y fue ahí cuando paso… no paso nada, lo tomaron muy bien, al día siguiente me levante como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.
Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continua, es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida, luego estudie otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría al día de hoy lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así, no perdí nada, gane experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si vos considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso, embellécete, pensá que cada que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.
Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente podés disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.
Espero hallas disfrutado esta lectura, quiero darte las gracias por compartir este tiempo juntos y anhelo que esto haya sido de utilidad para tu vida.
Nos vemos en otro artículo.

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