El perfeccionismo está matando tus sueños (y no te das cuenta)

La búsqueda del perfeccionismo es algo histórico, nadie quiere equivocarse.
¿Por qué pasa esto? Bueno, yo no lo sé con certeza, pero te puedo contar cómo lo vivo yo y cómo lo veo en los demás también.

Hablando de los demás, tengo la oportunidad de estar en contacto con mucha gente que confía en mí como alguien a quien pueden acudir en busca de un consejo o simplemente para ser escuchados. A lo largo de los años, la frase “Quisiera hacer esto, pero no sé…” ha sido algo que he escuchado de manera recurrente.

No nos animamos a hacer cosas. Seguro te sentís identificado con esta sensación. Pero yo nunca me quedé ahí; siempre me senté a charlar y a buscar más profundo.
Surgen preguntas como:

  • ¿Por qué tendrías miedo?
  • ¿Qué puede salir mal?
  • ¿Estás preparado para empezar? Si no, ¿cómo te puedo ayudar a buscar una formación adecuada para tu proyecto?

Y luego llegan las excusas:
“¿Y si me va mal?”
“Podría perder la credibilidad si no tengo éxito a la primera.”
“No estoy formado, la gente se va a dar cuenta y van a creer que soy un tonto.”
“Tal vez ya es tarde para que me forme, tendría que olvidarlo.”

Este tipo de cosas me dan mucha rabia, no tengo por qué mentir al respecto, realmente me alteran.
Esta manera de pensar ha destruido los sueños de muchos, y eso es… uff, frustrante.

Los fracasos más grandes no fueron por falta de habilidad, sino por exceso de perfeccionismo.

Te dejo un tip:
¿Querés asesinar tus sueños? Asegurate de planificar cada paso con extremo detalle y luego obsesionate con que te salga igual.

Claro, esto es una ironía. Las cosas no van a salir como lo planeás, al menos no en la ejecución. El fin claro será la construcción deseada, pero no podés permitirte evitar intentarlo solo porque las condiciones no son perfectas.

Obviamente, no te estoy animando a hacer una cirugía sin estudiar medicina. Lo que quiero es que reflexiones cuántas veces evitaste hacer algo y, acá quiero que seas honesto, no lo hiciste porque pensaste que alguien más lo haría mejor, o porque temiste que las personas cuya opinión te importa se burlaran de vos.

Yo te pregunto:
¿Ese es el tope de tu vida? ¿Lo que los demás puedan ver en vos?

Citando a James Clear, autor de Hábitos Atómicos:
“La única manera de ser grandioso en algo es siendo consistentemente bueno.”

Clarísimo.
Empezar. Mejorar. Continuar. Mejorar.
El ciclo sigue.
Ningún primer intento será grandioso.

En carne propia

Te cuento una pequeña historia.

Años atrás hice una carrera terciaria: una tecnicatura en Recursos Humanos. Algo que a muchos estudiantes aterra son los exámenes finales. Veía esos pasillos llenos de gente nerviosa, preocupada por qué les iban a tomar y si les iría bien o no.

Y luego estaba yo. (Aclaro que estoy seguro de que no era el único, pero esta es mi historia, así que hablo de mí).

Para mí, rendir un examen final era una ecuación sencilla:

  • ¿Estudié lo suficiente? Sí. → Entonces te va a ir bien.
  • ¿Estudié lo suficiente? No. → Entonces es posible que te vaya mal.

Asumir mi responsabilidad sobre el resultado me daba paz. No sentía nervios ni un nudo en el estómago. Simplemente me presentaba a rendir.

Y las matemáticas estuvieron de mi lado. Aprobé todos los exámenes para los que me preparé apropiadamente, y los que no… bueno, los desaprobé.

Te cuento esto porque quiero hablar sobre confianza, el asesino del perfeccionismo.

La confianza se crea con competencia, es decir, con ser competente. Si estás preparado, el perfeccionismo no te va a importar porque vas a saber que lo hacés bien.

¿Cómo aplico esto en mi vida?
No pienses en cómo van a reaccionar los demás. No pienses en los resultados que no dependen de vos. Pensá en lo que sí tenés bajo control.

Si sos una persona honesta, pagás tus impuestos, tenés mercadería en buen estado, no vendés nada quemado y llevás un control estricto de tus finanzas empresariales… ¿qué va a salir mal?

Claro, siempre van a existir reveses, pero ese no es el punto.
Si estás pensando demasiado en que debe ser perfecto, te pasan dos cosas:

  1. Estás demasiado enfocado en lo que los demás puedan pensar.
  2. Te falta confianza.

Y la confianza se gana con práctica o con conocimiento sobre el tema.

¿Sencillo, no? Bueno… no.
Todos sabemos que no es fácil.

Pero no importa si es fácil o no. Lo que de verdad importa es que hay una respuesta.
Yo te comparto la mía, cómo la vivo yo.
Y sé que te va a servir, porque es posible que alguna vez hayas pensado algo similar y te digas a vos mismo:
“No, pero de verdad, la gente se va a burlar de mí…”

Unas últimas palabras

Nunca seas ese que se burla.

Apoyá a tus amigos y a tu familia.
Hacé las preguntas correctas y escuchá con el corazón.

Cualquier persona que quiera emprender un nuevo proyecto es como un brote: necesita riego y cuidado. Suele ser frágil. Necesita de tu apoyo, no de tus críticas.

Gracias por acompañarme en esta lectura.
Espero que la hayas disfrutado y te mando un gran abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¿Qué crees que es lo correcto?

Nos enfrentamos a una pregunta clave:

¿Aceptar quiénes somos y cambiar el mundo o cambiar quiénes somos y aceptar el mundo?

Parece que debemos elegir, pero en realidad, no es una decisión excluyente.

La falsa dicotomía

Muchas veces pensamos que aceptar es sinónimo de conformarse y que cambiar es una forma de negarnos a nosotros mismos. Pero la verdad es que ambas cosas pueden convivir:

  • Aceptar quién eres no es resignarte. Es reconocer tu punto de partida sin dejar de evolucionar.
  • Cambiar no significa perder tu esencia. Es desafiarte a ser mejor, sin dejar de ser tú mismo.
  • Aceptar el mundo no es conformarte. Es entender lo que está fuera de tu control y enfocar tu energía en lo que sí puedes transformar.
  • Cambiar el mundo no es luchar contra lo inevitable. Es encontrar maneras inteligentes y efectivas de impactarlo.

No te conformes con menos de lo que puedes ser

Si no te gusta quién eres hoy, ¿por qué conformarte con una versión de ti que no quieres vivir el resto de tu vida?

Tienes todo el derecho de desafiarte, de crecer y de mejorar. No eres una identidad fija, sino una obra en proceso. La versión de ti que hoy es suficiente, puede ser mejor mañana.

Aceptar quién eres no significa que debas quedarte igual. De hecho, la verdadera aceptación es reconocer tu potencial.

Y el mundo, ¿lo aceptas o lo cambias?

Si el mundo que te rodea no te agrada, pregúntate qué puedes hacer al respecto. Pero hay algo aún más importante: pregúntate si estás dispuesto a hacerlo.

Si la respuesta es no, quizá sea momento de dejar ese asunto y enfocarte en lo que sí puedes cambiar. Si la respuesta es sí, entonces deja de quejarte y toma acción.

El mundo no cambia con pensamientos, cambia con acciones. Y las acciones comienzan en vos.

No elijas, construye

El equilibrio está en integrar ambas ideas:

  • Aceptarte sin limitarte. Aceptarte no significa quedarte en el mismo lugar. Es verte con honestidad, reconocer tus fortalezas y debilidades sin juicio y usarlas como base para tu crecimiento.
  • Cambiar sin perder tu esencia. No necesitas renunciar a quién eres para mejorar. Evolucionar es ajustar, perfeccionar y pulir lo que ya tienes en ti, sin dejar de ser auténtico.
  • Aceptar el mundo sin resignarte. Hay cosas que no dependen de ti, y está bien. Pero eso no significa que debas rendirte ante la realidad; significa que debes ser estratégico en dónde enfocas tu energía y esfuerzos.
  • Transformarlo con acción. No basta con querer que algo cambie. No basta con quejarse. Lo que realmente marca la diferencia es lo que haces al respecto. Incluso el cambio más pequeño puede ser el inicio de algo más grande.

No se trata de elegir entre dos caminos. Se trata de construir el propio.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Cómo Fortalecer tu Autoestima: Una Guía Práctica

La autoestima es el cimiento sobre el cual construimos nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. Una autoestima fuerte nos permite enfrentar los desafíos con confianza y tomar decisiones alineadas con nuestros valores. Pero, ¿qué pasa cuando nuestra autoestima flaquea? En este artículo exploraremos estrategias prácticas para fortalecerla y mantenerla saludable.

1. Conócete a ti mismo

El primer paso para fortalecer tu autoestima es conocerte en profundidad. Esto implica reflexionar sobre tus fortalezas, áreas de mejora, valores y metas. Puedes comenzar con preguntas como:

  • ¿Qué es lo que más valoro en la vida?
  • ¿Qué logros me hacen sentir orgulloso?
  • ¿Qué habilidades deseo desarrollar?

Llevar un diario puede ser una herramienta poderosa para registrar tus pensamientos y descubrimientos. La autoobservación te permite identificar patrones y trabajar en ellos conscientemente.

2. Practica la autoconsciencia

Ser duro contigo mismo solo debilita tu confianza. Aprende a tratarte con la misma bondad y paciencia que ofrecerías a un amigo cercano. La autoconsciencia incluye:

  • Reconocer tus emociones sin juzgarte.
  • Hablarte con afirmaciones positivas.
  • Recordarte que nadie es perfecto y que los errores son oportunidades para aprender.

3. Establece metas alcanzables

Fijarte metas claras y realistas te ayuda a mantenerte enfocado y motivado. Divide tus objetivos en pasos pequeños para que sean manejables y celebra cada logro por más pequeño que parezca. Esto refuerza tu confianza y te demuestra que eres capaz de avanzar hacia tus sueños.

4. Rodéate de personas positivas

El entorno en el que te encuentras afecta directamente tu autoestima. Busca personas que te apoyen, te inspiren y te impulsen a ser tu mejor versión. Al mismo tiempo, limita el tiempo que pasas con personas que critican constantemente o que drenan tu energía.

5. Cuida de tu cuerpo y mente

Una mente y un cuerpo saludables son fundamentales para una autoestima fuerte. Practica hábitos como:

  • Dormir lo suficiente.
  • Comer alimentos nutritivos.
  • Dedicar tiempo a actividades que te relajen y te llenen de energía.

Fortalecer tu autoestima es un proceso continuo que requiere paciencia y dedicación. Al implementar estas estrategias en tu vida diaria, estarás construyendo una base sólida para enfrentar cualquier desafío que se te presente. Recuerda: el camino hacia una autoestima saludable comienza contigo.

¡Empieza hoy y descubre el poder que tienes dentro de ti para transformar tu vida!

 

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Muerto de miedo

Sabemos que el miedo es un instinto básico de supervivencia, es un sentido que nos ayuda a prevenir situaciones y nos pone en un estado de emergencia. Hasta ahí todo bien, pero hay mucho más detrás de nuestros miedos.

Por ejemplo, muchas personas tienen miedo de hablar en público; hay personas con miedo a las arañas o a los sapos. Y no es que esto sea un defecto, sino que sirve para entender que es más complejo que un instinto de supervivencia.

El miedo, en ocasiones, nos paraliza, nos limita o nos frena de tomar decisiones. Puedo dar algunos ejemplos.

No todos los que tienen la oportunidad de elegir qué hacer cuando terminan la escuela secundaria saben qué quieren hacer con su vida. Llega la hora de decidir de manera casi inminente si van a aprender un oficio, postularse para un trabajo o continuar una carrera, entre otras opciones. Este tipo de decisiones generan ansiedad y estrés por temor al futuro, por miedo a cometer un error y luego no disfrutar del futuro profesional, o tener dificultades económicas y financieras.

Antes de continuar, me gustaría dar una definición, digamos personal, de lo que es el miedo.

Miedo según Pablo Pérez: Creer que el resultado de una situación no será favorable para mí o mis seres queridos.

No, tranquilo, no voy a comenzar a inventar definiciones locas ni a dejar de respetar las definiciones actuales. Quiero compartir contigo cómo vivo el miedo y así aprender juntos.

Controlando el autocontrol

Si no tenemos el control, es probable que tengamos miedo. No saber qué va a suceder nos genera ansiedad, una respuesta física normal. El problema es cuando esa ansiedad es parte de nuestra vida cotidiana. Está comprobado que el estrés hace que nuestro cuerpo libere una hormona llamada cortisol. Esta hormona nos mantiene en estado de alerta para poder responder ante cualquier amenaza. El asunto aquí es que nuestro cerebro no diferencia una situación real de una que nosotros estamos imaginando. Esto es un gran problema, ¿no? El miedo me lleva a pensar en situaciones que aún no han pasado, lo cual genera estrés, y el estrés me hace pensar en todos los posibles desenlaces. Y al no tener certeza, eso nos da miedo.

Es por eso que sobrepensar por las noches nos mantiene despiertos, o estar preocupado por alguna situación limita nuestra creatividad y atención a lo que estamos haciendo en este momento.

Te propongo algo: si te está pasando esto, enfócate en el ahora, en este momento. Es lo que puedes controlar. No te preocupes tanto por el resultado final; si haces bien tu hoy, el mañana siempre tendrá mejores resultados. Y siendo honestos, solo puedes vivir tu día. No es posible volver al pasado ni viajar al futuro para arreglar nada. El miedo hace que nos olvidemos de eso, que ignoremos lo que pasa ahora para enfocarnos en lo que va a pasar.

Titule esta entrada del blog “Muerto de miedo”, pero no por la típica expresión “Casi me muero del susto” sino porque creo que podemos vivir una vida “muertos” de miedo. ¿Qué significa eso? Tal vez estés vivo, pero podrías estar matando todas las oportunidades de alcanzar, vivir y disfrutar cosas maravillosas por causa del miedo.

Líneas atrás daba el ejemplo de hablar en público. Muchas personas tienen miedo de expresar lo que sienten, de compartir su pensamiento o de reflexionar en voz alta con otras personas porque temen quedar en ridículo por equivocarse o no poder expresarse como otro lo haría. Según la definición que les di hoy, tenemos miedo de que la situación no nos favorezca. Pero la realidad es que no solamente estás privando a los demás del oro que hay en ti, sino que también te estás robando la oportunidad de aprender, ya sea de tu error o del éxito que puedas tener.

Prefiero intentarlo a evitarlo

Cuando hice mi carrera profesional, tenía algunos compañeros que preferían no presentarse a rendir una instancia de examen si no estaban completamente seguros de obtener una buena nota. Y eso yo no lo podía entender. Mi manera de pensar frente a eso era que si tenía los conocimientos necesarios, iba a tener un buen resultado; y si no, iba a tener la oportunidad de saber qué conocimientos tenía que reforzar.

¿Por qué personas en el mismo contexto podían pensar tan diferente? La diferencia estaba en el miedo. Yo no tenía miedo de desaprobar; para mí, no significaba nada más que tener que repetir el examen, mientras que otras personas han confesado que “no querían pasar vergüenza”.

Esto es un simple ejemplo, pero imagina trasladarlo a otros momentos de tu vida.

¿Nunca evitaste una conversación por temor? Tal vez perdiste la oportunidad de restaurar una amistad.

Tal vez pensaste: “Ya estoy grande para arrancar una carrera, tendría que haber estudiado antes”. Nada ganas con lamentarte.

Estas situaciones tienen en común la creencia de que tu situación actual puede empeorar. Entonces, así caminas por la vida evitando cosas por miedo.

¿Qué vale más?

¿Sabes cuál es mi objetivo hoy con este artículo? Que puedas identificar miedos en tu vida y que te hagas esta pregunta: ¿Es más lo que puedo perder que lo que puedo ganar?

Siempre que pienso en miedo, pienso en los deportistas de disciplinas extremas, como el wingsuit, que suben a una montaña y con nada más que un traje con alas se lanzan hacia el vacío, alcanzando velocidades de hasta 400 km/h.

¿No tienen miedo? Tal vez sí, pero eso no les impide hacer aquello que les apasiona.

La realidad es que siempre nos van a sobrar las buenas razones para tener miedo, pero te pregunto: ¿Hasta cuándo te vas a permitir no disfrutar de todo lo que puedes hacer solo por miedo?

Siempre vamos a tener algo de miedo. La clave no está en esperar no tener más miedo, sino en que, aunque tengas miedo, tomes las riendas y puedas actuar fuera de tu zona de confort.

Necesito decirte que estás para más, tu pasión vale más y es más grande que tu miedo. Lo que tú puedes transmitir por medio de tus palabras, tu afecto, tu talento, es mucho más grande que todo el miedo del mundo junto.

Y déjame agregar algo: mientras más confíes en ti, en tu talento, en tu potencial, el miedo va a dejar de ser una razón válida para evitar que vivas tu vida a pleno.

No busques vivir sin miedo; mejor busca cómo explotar tu talento y habilidades. En ti están las herramientas y capacidades para encontrar seguridad aunque tengas miedo.

¿Entonces qué hago?

El miedo va a ser prácticamente inevitable, pero eso no significa que sea nuestro límite. Te comparto algunos consejos que a mí me han funcionado a la hora de lidiar con mis miedos:

  1. Pregúntate, ¿Cuánto puedo ganar?
    Todas las decisiones que tomemos conllevan riesgos. Generalmente, mientras más alto el riesgo, no solo más podemos perder, sino también más podemos ganar. Sucede con las inversiones de “alto riesgo”; si bien pueden ser potencialmente peligrosas, también son potencialmente las que más dinero pueden generar. Llevándolo a lo cotidiano, generalmente creemos que tenemos más para perder que para ganar, pero el mundo está lleno de bellas oportunidades y posibilidades. Evita quedarte en el mismo lugar por miedo a perder; hay mucho por ganar.
  2. Evalúa datos
    Puede parecer rudimentario, pero esto me facilitó muchísimo ciertos aspectos de mi vida. Si bien tomar decisiones basadas en datos es tomar decisiones evaluando el pasado (otro día hablaremos sobre no aferrarnos a experiencias del pasado), podemos pensar en todas las veces que atravesamos un momento de miedo y aún hoy permanecemos vivos. ¿Por qué te digo esto? Porque mientras tengas aire en tus pulmones, tendrás la oportunidad de enfrentar cualquier situación. Entonces, literalmente, lo que no te mata te fortalece.
  3. No lo pienses tanto
    No me refiero a que te comportes de manera impulsiva, pero a veces nos complicamos mucho. Te invitan unos amigos a compartir unos mates o un café. Evita pensamientos de autosabotaje como: “¿Y de qué voy a hablar?” o “¿Y si piensan que soy aburrido?”. Tranquilo, relájate, no lo pienses tanto. Conecta con quien eres y deja fluir tu gracia.

No quiero cerrar este post solamente con decisiones profesionales o financieras. Tampoco tengas miedo de perdonar, miedo de amar, miedo de expresarte, de escuchar y ser escuchado. Eres altamente valioso para este mundo y la sociedad en la que estás. Tal vez no lo veas hoy, pero si lentamente quitas el freno de mano del miedo y empiezas a ejecutar tu potencial, verás cómo todo tu entorno brota y florece. Porque cuando das de lo que tienes, todo en tu vida es más hermoso.

Gracias nuevamente por acompañarme en un nuevo artículo. Gracias por ayudarme a descubrir mi camino, por ayudarme a morir al miedo y no morir de miedo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

“La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos.”
Seneca.

Cuenta la historia que en año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que el tenía mucho aprecio, en un intento por recuperarla la envió a china, con los artesanos que habían creado la taza, para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo, la taza quedo estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grampas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra tampoco servía como taza de té.
El gobernante no se rindió ante la situación, él quería recuperar su taza, entonces le pidió a unos artesanos japoneses que la reparen de manera que pueda volverse a utilizar, la tarea no fue sencilla pero lo lograron.
Esta es la historia de como nace la técnica “Kintsugi” (金 継 ぎ) que significa “Fijación con oro” la técnica consta de unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino.
La técnica no solo deja utilizables a los objetos, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo, cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve lo descarto.

 

Te preguntarás por qué te cuento esto, bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos, quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable.
Es muy común que hoy nos hartemos de todo, la instantaneidad y la gran cantidad de opciones ha permitido que prolifere la falta de apego hacía prácticamente todo, transformando a todo objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburre vamos por otra y listo, sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y a veces, las personas.
El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada, adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series en x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2), he visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo, es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte), no me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas, es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco, hay una belleza oculta en cada cosa que por la velocidad de nuestro día a día no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

 

Cuando algo se rompe a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo, disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas de las que nos rodean y eso no es poca cosa, detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como lo era originalmente, no estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela, hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.
Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó, donde las cosas se complican, soltamos todo, en mi vida cotidiana veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco dificil, lamento decirte que no importa cuanto busques o cuantas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

 

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo que se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más, es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado, un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Como reaccionar ante un desafío.

 

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal, tienes que hacerte estas preguntas
¿Hacia dónde voy?
¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?
Supongamos que los artesanos que repararon la tasa del shogun hubieran hecho estas preguntas, imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:
¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento”
¿Si resolvemos este desafío estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, en especial si logramos hacerlo de una manera que nadie mas pudo”
¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza”.
Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida, si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

 

Evitar tener situaciones que resolver, o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada, con el tiempo nos volvemos más inestables, nos aislamos, y desconfiamos más de las intenciones de las personas, vivimos alerta, la verdad eso no es vida, la mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llego la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente, tu manera de pensar te trajo hasta donde estás, llego la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llego la hora de aprender, es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto, sabrías perfectamente qué hacer como con otras cosas que ya has pasado en tu vida, si estás en pareja tal vez te haya pasado, que cuando la o lo conociste te costaba hablar ciertas cosas, o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar, y hoy eso ya no te sucede, no por qué perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.
Resumiendo ese párrafo en un consejo, cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llego la hora de Kintsugi.

 

Quiero aclararte algo, vos no estás roto o defectuoso, puede que te sientas así, pero es causa de como percibís las cosas, no de la verdad, dicho esto te preguntaras, ¿entonces que es lo que tengo que reparar? Más que reparar es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.
Cuando termine la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería, por dos años consecutivos iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien, desaprobaba los parciales, no entendía mis clases, me esforcé bastante, pero no había caso, no me gustaba la carrera. Así que sin mucha culpa y con la frente alta, me presente ante mis padres y les dije que no quería estudiar más y fue ahí cuando paso… no paso nada, lo tomaron muy bien, al día siguiente me levante como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.
Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continua, es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida, luego estudie otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría al día de hoy lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así, no perdí nada, gane experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si vos considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso, embellécete, pensá que cada que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.
Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente podés disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.
Espero hallas disfrutado esta lectura, quiero darte las gracias por compartir este tiempo juntos y anhelo que esto haya sido de utilidad para tu vida.
Nos vemos en otro artículo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, podes donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!