Pensá en la persona que más admirás: puede ser tu papá, un amigo, un hermano, alguien famoso o incluso alguien que nunca conociste en persona.
Ahora preguntate: ¿por qué despierta admiración en vos?
Tal vez creas que admirás al tipo de las redes sociales porque tiene autos lujosos y vive de vacaciones. Pero si lo mirás más de cerca, lo que realmente admirás es su capacidad para conseguir la vida que vos querés.
Quizás no te interesan esos lujos, y admirás en cambio la oratoria de alguien, o la habilidad de otro para crear muebles desde cero solo con herramientas de mano.
Por naturaleza, admiramos a quienes hacen posible lo que nosotros deseamos. Y si lo pensás bien, no es a las cosas en sí a lo que admirás, sino a la capacidad de lograrlas.
Tal vez digas: “yo no admiro a nadie, ni siquiera a mí mismo”. Bueno, puede ser, pero seguro tenés intereses: un deporte, un oficio, una profesión. Ahí donde hay interés, hay una oportunidad para descubrir más de vos mismo.
Te invito a un ejercicio:
Pensá en esa persona que admirás (o en alguien que haga algo relacionado con tu interés).
Preguntate:
¿Cómo es su vida personal?
¿Cómo es su vida profesional?
¿Cómo usa su tiempo libre?
Hacelo lo más real que puedas, y vas a encontrar características como estas (son solo ejemplos):
Se expresa con precisión.
Es honesto y directo.
Pasa tiempo de calidad con su familia.
Dedica cada día a perfeccionar su profesión.
Trata con amabilidad a sus compañeros.
Ahorra con disciplina para cumplir metas.
Quizás esta lista te abrume. Tal vez pienses que estás muy lejos de eso. Pero acá viene lo más importante:
¿Qué no estoy haciendo, que podría empezar hoy mismo, para acercarme UN paso hacia cualquiera de esos objetivos?
No es fácil. Al principio tu mente va a decir: “si pudiera hacerlo ya lo estaría haciendo”. Pero la verdad es que probablemente nunca te tomaste el tiempo de hacerte esta pregunta en serio.
Imaginá que descubrís que no estás dedicando tiempo a mejorar en tu profesión. Podrías empezar hoy mismo con solo 20 minutos diarios.
Eso puede sonar insignificante, pero hacé la cuenta:
20 minutos diarios = 120 horas al año (¡15 días de trabajo completo!).
30 minutos diarios = 182 horas (¡casi un mes de jornada laboral!).
Decime si eso no marcaría la diferencia. Y seamos sinceros: así como encontrás 20 minutos para scrollear sentado en el inodoro, podés encontrar 20 minutos para aprender algo que te acerque a ser como esa persona que admirás.
Tres claves que encontrás en este artículo:
Podés apasionarte por la vida trabajando en construir la vida que deseás.
Podés encontrar el camino observando a quienes admirás.
Podés empezar hoy mismo.
-Una vida llena de propósito y significado es una en la que vivís cada día tomando acciones para construir un mañana mejor.
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“Y bueno, yo ya soy así”, ¿Escuchaste a alguien decir esto alguna vez? Estoy seguro de que no fui el único, esta afirmación se utiliza mucho para justificar nuestras acciones, por ejemplo, si en una reunión de amigos alguien se levanta a juntar la mesa y le dicen, “tranquilo, después junto” la persona podría decir: “no me molesta juntar, yo siempre lo hago” ¿Qué opinas de esto?
La realidad es que aunque te “nazca” no quiere decir que debas hacerlo, por supuesto, juntar los platos no tiene nada de malo, pero te voy a contar una experiencia personal: A mí me encanta cocinar, sobre todo para mis amigos, y me gusta mucho atenderlos cuando nos reunimos. Esto implica que gran parte de la reunión este más atento a sus necesidades que a lo que realmente está pasando, mientras yo estoy en la cocina preparando todo yendo y viniendo, me estoy perdiendo el porqué de la reunión que es pasar tiempo con ellos. No tiene nada de malo que me guste ser un buen anfitrión, pero mi interés estaba puesto en satisfacer mi “yo ya soy así” que en pasar tiempo con ellos. Un día mis amigos hicieron huelga, y no comieron nada de lo que prepare hasta que no deje de dar vueltas y me senté en la mesa con ellos. El mensaje fue muy claro: “Pablo, venimos a pasar tiempo juntos, no a que seas nuestro mozo”.
Cambio mi perspectiva, y hoy ya no lo hago tanto. Aún existe ese deseo, ese “me nace ser así” en mí, pero entiendo que no puedo justificar mis acciones de esa manera.
Cuando alguien dice “Yo ya soy así”, hay algo que está muy claro, cree que no puede cambiar.
Lo que crees creas.
Cuando justificamos nuestras acciones por nuestra manera de ser, estamos quitando la responsabilidad de nuestros hombros y culpando a la biología. Es normal escuchar a personas decir cosas como “esta actitud la saque de mi mamá”, se nos ha formado bajo la creencia de que algunas cosas no cambiaran jamás, que si mi Papá tiene mal carácter hay muchas chances de que yo lo tenga y no poder hacer nada al respecto. Aún tenemos esa fuerte creencia de que las cosas “vienen en la sangre”. No desacredito bajo ningún punto la genética y lo que ello implica, pero quiero llevarte a reflexión, ¿Hasta qué punto tu conducta está determinada por una fuerza tan poderosa que te impide cambiar?
ADN de un campeón
No está en tu ADN por ejemplo, ser egoísta o envidioso, esas cosas las aprendiste.
No necesariamente te lo enseñaron, o lo adquiriste como “algo malo”, pero son comportamientos que absorbiste y que hoy son parte de tu conducta.
La manera en la que vemos y reaccionamos al mundo no es casual, todo son conductas aprendidas de nuestro entorno, no es genética que tengas el carácter de tu mamá, es cultura, porque fue quien te modelo, desde que naciste hasta que te convertiste en adulto, es importante no confundir las cosas.
¿Que significa que sea cultura? Que vos lo podés cambiar, en tu nuevo hogar, cuando vivas solo, o incluso aún en lo de tus padres, tu comportamiento estará determinado por tus decisiones, la genética se ocupa de otras cosas, como por ejemplo a qué edad te vas a quedar calvo.
Nadie es igual a otro ser humano, todos somos muy distintos y complejos. Cambiar no es igual de fácil para todos, pero sí la fórmula es igual para cada persona.
Cambia tus pensamientos
La manera en la que piensas es la manera en la que vives, la influencia más poderosa en tu vida es tu meditación, eso que masticas por dentro todo el día.
Una de las claves para cambiar tu manera de pensar es conocerte en profundidad, entenderte. Sonará redundante, pero tenés que pensar ¿Por qué pienso así? Suena hasta casi filosófico, pero es importante que identifiques en tu vida ciertos patrones de pensamiento y los cuestiones.
Cuando era adolescente, le tenía terror a las arañas, veía una y sentía como se me empezaba a cerrar el pecho. Hasta que un día, luego de una situación de temor con una araña, me pregunte ¿A qué le tengo tanto miedo? Entonces empecé a investigar las arañas que viven en mi ciudad. Internet facilitó mucho no tener que manipular arañas reales, pero un día tome coraje y le pedí a mi hermano mayor que ponga una araña en un frasco y me la dé, la observe por un par de días, la alimente y me di cuenta de que no tenía nada por lo cual entrar en pánico, no era más que un bicho. ¿De dónde salió mi miedo entonces? Mi cuñada. Bueno, no era su culpa, pero Ella vivía con nosotros en ese tiempo, y cada vez que una araña aparecía, comenzaba a gritar y a subirse a donde pueda con tal de estar lejos del pequeño arácnido. Voy a sumar que en el patio de mi casa mi padre siempre tuvo su taller de carpintería, las arañas abundaban en casa. Ver su reacción, poco a poco fue entrando en mí, y terminé imitando una conducta. No la culpo, ella aún tiene miedo a las arañas, pero a lo que voy es: Podés cambiar tu conducta frente a las situaciones. Tal vez a vos no te funcione leer sobre un tema y tener información suficiente para enfrentarlo, pero yo me investigue, me descubrí, y entendí que para mí ese era el camino.
Hoy existen muchas herramientas para ayudarte a entender más tu personalidad: Los lenguajes del amor, el test del eneagrama, las inteligencias múltiples. Todo eso te va a ayudar a conocerte mejor, pero te animo a que esos no sean tus nuevos modelos de pensamiento… Si no vamos a terminar cambiando el “Yo ya soy así” por el “pasa que yo soy eneatipo tipo 1” (el perfeccionista, uno de los eneatipos).
Vamos a cambiar una excusa por otra igual de inválida, vos no sos así y eso es todo.
Tenés plenitud de herramientas y sobre todo una identidad inconmovible, que no varía según ninguna situación, no te creas la mentira de que tenés una personalidad defectuosa.
No vivís como vivís por como sos, estás así por cómo crees de vos.
Si crees que el dinero no te alcanza, no importa si en algún momento ganas mucho más dinero, financieramente te vas a manejar mal, porque cuando tengas más para gastar, lo vas a malgastar porque ya estás convencido que de todos modos no te va a alcanzar el dinero.
No te encierres, ni te limites, tal vez todo esto que te dije ya lo sepas, pero todos, en algún punto, justificamos algo que nos pasa bajo la creencia de que no lo puedo cambiar o que tal vez sea muy difícil. Busca hacia adentro conócete, vas a descubrir mucho oro, vas a encontrar placer en la gratitud, vas a vivir más tranquilo si dejas de querer tener el control de todo. Ya no te va a importar lo que otros opinen de vos, sos tan único que nadie puede ser como vos, no lo desaproveches.
¿Entonces?
Es real que muchas personas están cómodas aún en situaciones que no disfrutan, y para muchos es una ventaja decir “Yo soy así” pero como dijo Albert Einstein, “Dejar de aprender es comenzar a morir.”
Es muy probable que mucho de lo que ya esté en tu personalidad sea maravilloso y puedas justificar tu actitud, pero quedarte con la idea de que nada puede cambiar, es una manera de ver la vida muy limitada, te invito a que seas inconformista, pero de manera saludable, no quejándote de la vida, sino desafiándote a no vivir por debajo de quien podés ser en verdad. La diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son radica no tanto en las habilidades que tienen, sino en cómo usan esas habilidades. Está en la actitud, la perseverancia y el compromiso con lo que hacen.
Te invito a que tengas presente esta pregunta ¿Por qué pienso así? Es probable que encuentres que en tu vida hay muchas cosas que no te has cuestionado en profundidad y que podés mejorar para sacar el máximo provecho a tu vida.
Gracias por llegar hasta acá, si te gusto este post, compártelo con tus amigos, tal vez parezca un acto insignificante, pero es muy importante para mí. Muchas gracias y espero encontrarte en otro post.