La verdad incómoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.

¿Por qué mis relaciones determinan mi rumbo?

La verdad incomoda: vas a tener que dejar a algunos amigos.

Por necesidad humana, estamos programados para vivir en comunidad. La aprobación de un grupo social no es solo una cuestión de ego; es una necesidad que llevamos en los huesos.
En nuestros ancestros, no pertenecer a una tribu equivalía a morir. El hambre, la enfermedad o un depredador eran amenazas reales si no tenías a quién cuidar ni quién te cuidara. Ese instinto sigue vivo hoy. No pertenecer nos aterra.

Pero hay algo que las comunidades antiguas tenían y muchos grupos actuales no:
un objetivo común bien definido.

En esos tiempos, la unión era por supervivencia. Hoy, ¿qué te une a tus relaciones?
Quizás tus amigos sean colegas del trabajo, compañeros de la facultad o personas con gustos similares. ¿Está mal? Claro que no. Todos necesitamos sentirnos parte de algo.
El problema aparece cuando no nos detenemos a pensar si esas relaciones nos impulsan o nos anclan.


No se trata de culpar a nadie.
Pensemos en esto: sos emprendedor, sabés que necesitás formarte más, pero tus amigos te invitan a jugar al fútbol tres veces por semana. Nunca decís que no porque “el grupo ya está armado”. Un día te animás y decís:

“Esta semana no voy, necesito tiempo para estudiar.”
Y te llueven frases como “no seas mala onda”, “si ya sabés un montón”, “vení igual”.

Ahí es cuando tu grupo de pertenencia puede convertirse en una trampa. No porque haya mala intención, sino porque no todos van al mismo ritmo que vos.

Según un estudio de la Universidad de Harvard, la calidad de nuestras relaciones no solo determina nuestro bienestar, sino también nuestro éxito profesional y nuestra capacidad de sostenerlo en el tiempo.
Y si eso es cierto, tus vínculos no son un detalle secundario: son el eje de tu crecimiento o el techo invisible que no te deja avanzar.

Preguntate algo simple:

¿Notaste cómo tus ideas, tu motivación o incluso tu manera de hablar cambian según con quién pasás más tiempo?

A veces no lo vemos, pero estamos rodeados de vínculos que, sin mala intención, nos sabotean lentamente.
Porque quieren que sigas siendo el mismo de siempre. Porque crecer los incomoda. Porque si vos cambiás, ellos también tendrían que hacerlo.


No hay nada “malo” en eso.
La pregunta es otra:

¿Quiero vivir toda mi vida en el estado en el que estoy?

Si la respuesta es no, entonces es momento de mirar con honestidad una de las áreas más determinantes de tu vida: tus relaciones.


El costo de no mirar tus relaciones

Ya dijimos que la calidad de tus relaciones determina gran parte de tu bienestar y tu éxito profesional. Pero eso no significa que el problema esté en los demás.
La mayoría de las veces, el problema es que no queremos asumir nuestro papel dentro de esas relaciones.

Porque es más fácil decir “mis amigos no me entienden” que reconocer que vos seguís actuando como la versión de vos que ellos conocieron hace años.
Es más fácil quejarse de la falta de apoyo que aceptar que vos tampoco cambiaste tus límites.

A veces no avanzamos, no porque el entorno nos tire para abajo, sino porque tenemos miedo de lo que perderíamos si realmente creciéramos.
Y ese miedo se disfraza de lealtad.
Lealtad a un grupo, a una historia, a una identidad que ya no encaja con lo que sos hoy.

Entonces la pregunta no es “¿quién me frena?”, sino “¿por qué sigo aceptando eso?”.

Y para empezar a responderla, te propongo algo más práctico:


Tres formas de evaluar si tus relaciones te impulsan o te estancan

1. Observá tu nivel de energía después de estar con alguien.
No se trata de si te cae bien o mal, sino de si salís con ganas de avanzar o con la sensación de estar apagando tu propio fuego. Esa sensación dice mucho más de vos que del otro.

2. Escuchate hablar.
Si cuando estás con ciertas personas te descubrís quejándote, comparándote o evitando mostrar tus logros, prestá atención. Eso revela el rol que elegís tomar cuando estás ahí.

3. Mirá si podés ser vos sin justificarte.
Cuando una relación te impulsa, no necesitás achicarte ni dar explicaciones por querer más. Si sentís que tenés que medir cada palabra, ya estás pagando un precio alto: tu autenticidad.


A veces no se trata de cortar vínculos, sino de dejar de sostener dinámicas que ya no representan lo que querés construir.
Y cuando eso pase, vas a notar algo curioso: la soledad que temías al principio no duele tanto como la incomodidad de seguir rodeado, pero vacío.


No confundas sinceridad con egoísmo.


Elegir crecer no te hace mejor que los demás, te hace responsable de lo que hacés con lo que tenés.
Porque mientras sigas conformándote con relaciones que te mantienen cómodo pero pequeño, estás renunciando a la versión de vos que el mundo realmente necesita.

Y eso no es humildad, es miedo.
Miedo a destacar, miedo a incomodar, miedo a ser distinto.

Pero pensalo un segundo:
¿Cómo vas a darle algo valioso a una sociedad que te necesita si te entrenás todos los días para encajar?
¿Cómo vas a inspirar a otros a moverse si vos mismo te quedás quieto para no perder a nadie?

Ser honesto con vos mismo no es abandonar a otros, es dejar de abandonarte a vos.
Y si para crecer tenés que soltar vínculos que ya no acompañan, no estás siendo cruel.
Estás eligiendo vivir con propósito en lugar de sobrevivir con culpa.


Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

La persona que admirás revela quién podés llegar a ser (y cómo empezar hoy mismo)

Pensá en la persona que más admirás: puede ser tu papá, un amigo, un hermano, alguien famoso o incluso alguien que nunca conociste en persona.

Ahora preguntate: ¿por qué despierta admiración en vos?

Tal vez creas que admirás al tipo de las redes sociales porque tiene autos lujosos y vive de vacaciones. Pero si lo mirás más de cerca, lo que realmente admirás es su capacidad para conseguir la vida que vos querés.

Quizás no te interesan esos lujos, y admirás en cambio la oratoria de alguien, o la habilidad de otro para crear muebles desde cero solo con herramientas de mano.

Por naturaleza, admiramos a quienes hacen posible lo que nosotros deseamos. Y si lo pensás bien, no es a las cosas en sí a lo que admirás, sino a la capacidad de lograrlas.

Tal vez digas: “yo no admiro a nadie, ni siquiera a mí mismo”. Bueno, puede ser, pero seguro tenés intereses: un deporte, un oficio, una profesión. Ahí donde hay interés, hay una oportunidad para descubrir más de vos mismo.

Te invito a un ejercicio:

  1. Pensá en esa persona que admirás (o en alguien que haga algo relacionado con tu interés).

  2. Preguntate:

    • ¿Cómo es su vida personal?

    • ¿Cómo es su vida profesional?

    • ¿Cómo usa su tiempo libre?

Hacelo lo más real que puedas, y vas a encontrar características como estas (son solo ejemplos):

  • Se expresa con precisión.

  • Es honesto y directo.

  • Pasa tiempo de calidad con su familia.

  • Dedica cada día a perfeccionar su profesión.

  • Trata con amabilidad a sus compañeros.

  • Ahorra con disciplina para cumplir metas.

Quizás esta lista te abrume. Tal vez pienses que estás muy lejos de eso. Pero acá viene lo más importante:

¿Qué no estoy haciendo, que podría empezar hoy mismo, para acercarme UN paso hacia cualquiera de esos objetivos?

No es fácil. Al principio tu mente va a decir: “si pudiera hacerlo ya lo estaría haciendo”. Pero la verdad es que probablemente nunca te tomaste el tiempo de hacerte esta pregunta en serio.

Imaginá que descubrís que no estás dedicando tiempo a mejorar en tu profesión. Podrías empezar hoy mismo con solo 20 minutos diarios.

Eso puede sonar insignificante, pero hacé la cuenta:

  • 20 minutos diarios = 120 horas al año (¡15 días de trabajo completo!).

  • 30 minutos diarios = 182 horas (¡casi un mes de jornada laboral!).

Decime si eso no marcaría la diferencia. Y seamos sinceros: así como encontrás 20 minutos para scrollear sentado en el inodoro, podés encontrar 20 minutos para aprender algo que te acerque a ser como esa persona que admirás.

Tres claves que encontrás en este artículo:

  1. Podés apasionarte por la vida trabajando en construir la vida que deseás.

  2. Podés encontrar el camino observando a quienes admirás.

  3. Podés empezar hoy mismo.

-Una vida llena de propósito y significado es una en la que vivís cada día tomando acciones para construir un mañana mejor.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¡Basta! quiero cambiar

Siento que hay una condena acerca de cambiar de opinión, ¿vos no?
Si cuando eras adolescente te gustaba una banda de música y hoy ya no te gusta más, recibís comentarios como: “¿y ahora qué te hacés, si antes te la pasabas escuchando?”.
O si dejaste de comer harinas, enseguida aparece el típico: “¡Ay, estás a dieta! Si antes te comías todas las facturas…”.

A lo largo del tiempo he cambiado mis ideas y mis opiniones. Antes estaba en el otro bando, full comprometido a una idea estática y para siempre. Pero las lecciones de la vida me mostraron otra realidad: somos capaces de cambiar de opinión, de cambiar de gustos, de cambiar nuestras elecciones.

Entiendo que alguien que cambia constantemente de opinión puede parecer inconstante o incoherente. No hablo de hacer de cuenta que nunca pensaste así, sino de fundamentar tus opiniones con criterios. Los que sean.
Cuando podés, por ejemplo, dejar de escuchar una banda no porque su música dejó de gustarte, sino porque tenés más información sobre sus integrantes y los valores de los mismos ya no te representan, eso indica una sola cosa: sos un ser pensante. Alguien que fundamenta lo que le gusta o no le gusta con hechos.

De todos modos, “porque no quiero” sigue siendo una razón totalmente válida.

Hay una frase del libro Meditaciones de Marco Aurelio que me fascina:

“Si alguien puede mostrarme que lo que pienso o hago está equivocado, lo cambiaré con gusto, pues busco la verdad, y la verdad nunca le ha hecho daño a nadie. Lo que daña es permanecer en el engaño y la ignorancia.”

Esta frase me ha acompañado mucho este tiempo, porque he tomado el compromiso de evaluar mis creencias, mis opiniones y los valores que sustentan mi vida, para poder filtrar mis motivaciones y convicciones.

¿De qué te sirve todo esto?, te preguntarás.
Lo primero es que despiertes a que muchas de tus ideas no son propias, sino que vienen de alguien más, y nosotros las adoptamos como si lo fueran. Como en mi caso, con la idea de Marco Aurelio sobre la verdad y la ignorancia.

Lo segundo es que rompas con el estigma del orgullo.
Muchos temen decir que cambiaron de opinión porque eso significaría, en pocas palabras, que antes estaban equivocados, y que ahora creen no estarlo, pero con la posibilidad de estarlo otra vez. Ese estigma impide que aprendas. No te hace fuerte, no te hace un “genio”, no te hace alguien de “convicciones férreas”. Por el contrario, no aceptar la idea de que todo puede transformarse te convierte en un ciego que no quiere ver.

Cambiar de opinión no te hace débil. Sé que puede parecer que mantenerte firme en una postura por siempre es un signo de convicción. Pero te animo a que no seas tan ingenuo como para creer que una sola idea puede durar para siempre, de manera atemporal, sobreviviendo a todo infortunio.

Quiero aclarar que no hablo de valores como la honestidad, la integridad o la bondad. Hablo de cosas más prácticas, como creer que es de mala etiqueta rechazar la invitación de un amigo a cenar, o negarte a aceptar los beneficios de un desayuno bajo en carbohidratos porque tu mamá te crió a pan con manteca y azúcar y a vos “no te hizo nada”.

Más profundo todavía: negarte a cambiar tu relación con una persona porque “siempre la trataste así y nunca le importó”.

Aferrarte a cualquier idea como única e inviolable te cierra a redescubrir tu mundo, a expandir tus fronteras y a abrir los ojos a una realidad mucho más grande, emocionante y llena de posibilidades.

No caigas en los estereotipos. No te niegues a creer que hay gente bondadosa y también gente cruel, que hay ricos humildes y pobres avaros. Los ejemplos son infinitos. Estoy seguro de que ya se te vinieron a la mente. Así que te animo a que enfrentes esta nueva idea: aquello que defendés con uñas y dientes puede que no esté tan bien, y eso que negás con todas tus fuerzas puede que no esté tan mal.

Y si no, pensá en la pizza con ananá. Personalmente la detesto, pero conozco gente que la ama con pasión. En este vasto mundo existen múltiples realidades.

Así que me despido con una de mis máximas preferidas:

“No me avergüenza cambiar de opinión, porque para nada me avergüenza poder pensar.”
Pablo Perez

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¿Qué crees que es lo correcto?

Nos enfrentamos a una pregunta clave:

¿Aceptar quiénes somos y cambiar el mundo o cambiar quiénes somos y aceptar el mundo?

Parece que debemos elegir, pero en realidad, no es una decisión excluyente.

La falsa dicotomía

Muchas veces pensamos que aceptar es sinónimo de conformarse y que cambiar es una forma de negarnos a nosotros mismos. Pero la verdad es que ambas cosas pueden convivir:

  • Aceptar quién eres no es resignarte. Es reconocer tu punto de partida sin dejar de evolucionar.
  • Cambiar no significa perder tu esencia. Es desafiarte a ser mejor, sin dejar de ser tú mismo.
  • Aceptar el mundo no es conformarte. Es entender lo que está fuera de tu control y enfocar tu energía en lo que sí puedes transformar.
  • Cambiar el mundo no es luchar contra lo inevitable. Es encontrar maneras inteligentes y efectivas de impactarlo.

No te conformes con menos de lo que puedes ser

Si no te gusta quién eres hoy, ¿por qué conformarte con una versión de ti que no quieres vivir el resto de tu vida?

Tienes todo el derecho de desafiarte, de crecer y de mejorar. No eres una identidad fija, sino una obra en proceso. La versión de ti que hoy es suficiente, puede ser mejor mañana.

Aceptar quién eres no significa que debas quedarte igual. De hecho, la verdadera aceptación es reconocer tu potencial.

Y el mundo, ¿lo aceptas o lo cambias?

Si el mundo que te rodea no te agrada, pregúntate qué puedes hacer al respecto. Pero hay algo aún más importante: pregúntate si estás dispuesto a hacerlo.

Si la respuesta es no, quizá sea momento de dejar ese asunto y enfocarte en lo que sí puedes cambiar. Si la respuesta es sí, entonces deja de quejarte y toma acción.

El mundo no cambia con pensamientos, cambia con acciones. Y las acciones comienzan en vos.

No elijas, construye

El equilibrio está en integrar ambas ideas:

  • Aceptarte sin limitarte. Aceptarte no significa quedarte en el mismo lugar. Es verte con honestidad, reconocer tus fortalezas y debilidades sin juicio y usarlas como base para tu crecimiento.
  • Cambiar sin perder tu esencia. No necesitas renunciar a quién eres para mejorar. Evolucionar es ajustar, perfeccionar y pulir lo que ya tienes en ti, sin dejar de ser auténtico.
  • Aceptar el mundo sin resignarte. Hay cosas que no dependen de ti, y está bien. Pero eso no significa que debas rendirte ante la realidad; significa que debes ser estratégico en dónde enfocas tu energía y esfuerzos.
  • Transformarlo con acción. No basta con querer que algo cambie. No basta con quejarse. Lo que realmente marca la diferencia es lo que haces al respecto. Incluso el cambio más pequeño puede ser el inicio de algo más grande.

No se trata de elegir entre dos caminos. Se trata de construir el propio.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¿Ves el mundo como es o como eres?

Frank Koch, un oficial naval, relató un incidente mientras servía en un buque de guerra. Estaban navegando en condiciones de poca visibilidad debido a la niebla. Durante la noche, el vigía informó:

“Luz a estribor”.

La tripulación asumió que era otro barco acercándose. El capitán ordenó enviar un mensaje por señales de luz:

“Estamos en curso de colisión. Cambie su rumbo 20 grados”.

La respuesta llegó rápidamente:

“Recomiendo que usted cambie su rumbo 20 grados”.

Molesto, el capitán envió otra señal:

“Soy un capitán. Cambie su rumbo 20 grados”.

A lo que llegó una respuesta simple:

“Soy un marinero de segunda clase. Recomiendo que usted cambie su rumbo 20 grados”.

Ya enojado, el capitán respondió:

“¡Soy un buque de guerra! Cambie su rumbo 20 grados”.

Finalmente, la respuesta llegó con calma:

“Soy un faro. Su decisión”.

¿Cuántas veces fuiste el capitán? Sé honesto…

Tomo este ejemplo para hablar sobre paradigmas: la manera en la que vemos el mundo. Un paradigma, simplificándolo mucho, son los “lentes” con los que interpretamos la vida. Cada uno de estos lentes es único y está compuesto por nuestras experiencias, la formación que recibimos y las enseñanzas de nuestra familia y amigos. Nadie está a salvo de esto.

¿Sabes qué significa? Que el mundo nunca lo vemos como es, sino como somos. Tu mundo está construido por tus creencias, tus percepciones, tu moral, tus principios y valores.

Te comparto esto porque quiero que entiendas que no todo es tan personal. Tu situación no es el fin, ni tampoco todo se debe a “mala suerte”. Hay un dicho que me da risa, pero también me parece muy real: “El que se quema con leche ve la vaca y llora”. Es gracioso por el ejemplo, pero también refleja nuestra tendencia a generalizar todas las experiencias de la vida basándonos en un solo evento.

Te cuento un ejemplo personal: si te digo “Golden retriever”, probablemente se te forma una imagen: un perro peludo, bondadoso y claramente inofensivo. Bueno, a mí me mordió uno una vez. Iba en bicicleta y el perro estaba tranquilo, sentado en la vereda. Pasé despacito y, ¡pimba!, me clavó los dientes. A pesar de que llevaba ropa, me causó bastante daño. Nadie esperaría que un perro tan tranquilo hiciera eso. Sin embargo, esa experiencia no significa que ahora me preocupe cada vez que veo un Golden. Lo que sí muestra es que nuestras vivencias personales nos marcan y nos permiten ver cosas que otros no ven.

Los paradigmas no son algo negativo, pero tampoco algo que podamos ignorar. Muchas veces sufrimos más por lo que imaginamos que por lo que realmente pasa.

¿Cómo me libero de un pensamiento paradigmático? Haciéndote preguntas, sobre todo las correctas.

TE DOY UN EJEMPLO MÁS, seguro que al ver las mayúsculas pensaste que estaba gritando. Pero eso es solo una creencia. En realidad, ¡así sí estaría gritando! Al menos esa es la manera “correcta”.

Imagina cuántas veces te has sentido ignorado, ofendido o malinterpretado simplemente porque tus gafas de realidad estaban ajustadas a tu modelo de pensamiento y no a la realidad.

La próxima vez que sientas que algo te supera, que una situación parece más grande que tú, detente un momento y pregúntate: ¿Qué estoy viendo realmente?. ¿Es la realidad tal como es, o es mi mente filtrándola a través de mis lentes?

Esos lentes no son malos, no te digo que los tires o que intentes mirar sin ellos, porque son parte de lo que eres. Pero si te aferras demasiado a ellos, corres el riesgo de chocar con faros, con realidades inamovibles que no se adaptarán a tus creencias, por mucho que las grites.

Piensa en esto: la vida no se trata de tener siempre la razón, de imponernos al mundo como lo hizo el capitán en la historia. Se trata de aprender a navegar, de ajustar nuestro rumbo cuando es necesario, incluso cuando eso significa cuestionar nuestras certezas más arraigadas.

Tus paradigmas no son enemigos, pero tampoco son absolutos. Son herramientas, mapas que te ayudan a moverte por el mundo. Sin embargo, cuando el mapa y el terreno no coinciden, ¿te aferrarás al papel o te atreverás a mirar a tu alrededor?

Porque ahí, justo ahí, es donde comienza el cambio: cuando te permites la humildad de mirar con otros ojos, de hacer las preguntas incómodas y de aceptar que, a veces, no es el mundo el que necesita cambiar, sino la forma en que lo ves.

No se trata de negar tus experiencias o tus creencias, sino de darles el lugar correcto en tu historia. Al final, el mundo no es tan personal como parece, pero tu manera de interpretarlo sí lo es. Así que, ajusta tus lentes, porque con ellos eliges cómo quieres vivir esta vida. Y créeme, siempre puedes elegir una visión más clara.
¿Qué pasaría si te atrevieras a cuestionar la historia que te cuentas sobre ti mismo y el mundo?
Gracias por compartir estos minutos conmigo. Nos vemos en otro post. Te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

¿Por qué dejarlo para el próximo año?

“No pospongas nada. El tiempo vuela, y lo perdido no puede recuperarse.” — Epicteto


No lo pospongas: el momento es ahora

“Ya quiero que llegue fin de año”. “El próximo año empiezo la dieta”. “En enero empiezo a hacer ejercicio”. Seguro que escuchaste estas frases. Quizás hasta las dijiste, ¿verdad?

Yo también lo hice, durante años. Pero hoy me pregunto: ¿por qué esperar al año que viene? ¿Por qué no empezar ahora?

La ilusión del “yo del futuro”

Cuando pensamos en el futuro, tendemos a vernos como personas diferentes, casi como extraños. Un estudio en Princeton demostró que, al imaginar el futuro, nuestro cerebro reacciona como si pensara en alguien más. Entonces, creemos que nuestro “yo del futuro” será más disciplinado, tendrá más tiempo, más ganas. Pero, pensalo: si hoy no estás motivado, ¿por qué mañana sí? Si no hacés algo hoy para cambiar, mañana vas a estar en el mismo lugar.

Diez minutos al día: sí, marcan una diferencia

Hace unos años le dije a un amigo que, si dedicaba 10 minutos al día a dibujar, en cinco años sería un tremendo artista. Me respondió que 10 minutos no servían para nada, que cinco años eran “demasiado tiempo”. ¿Sabés qué pasó? Cinco años después, se quejaba de que no tenía experiencia ni tiempo para mejorar. Si hubiera seguido esos 10 minutos al día, hoy tendría más de 200 horas de práctica.

Quizás 200 horas no te parezcan mucho, pero ¿preferís acumular esas horas o quedarte en el mismo lugar, sin haber hecho nada?

¿Qué estás esperando?

Pará un segundo y pensá: ¿cuántas veces dijiste que no tenías tiempo para algo? “Cuando termine la facu, voy a hacer ejercicio”, o “cuando tenga tiempo, empiezo a leer”. Es fácil seguir posponiendo, siempre con la excusa de que “más adelante” vas a ser esa versión de vos que tanto querés.

Pero esperá: ¿qué va a pasar el 1° de enero cuando brindes? ¿Te va a dar mágicamente más motivación? No. Es solo un cambio de fecha. No dejes que pase como con mi amigo, que desperdició cinco años esperando el momento perfecto. No esperes a ser “mejor” o a tener “más tiempo”. Empezá hoy, como seas y con lo que tengas.

Hacé un plan, así de fácil

¿Querés empezar algo? Dibujá cinco escalones en una hoja.

Asi:

Escaleras al revés ▷ Ilusiones ópticas GRATIS (2024)

 En el de arriba, anotá esa meta que venís postergando. En cada escalón de abajo, poné un paso simple y concreto que podés hacer para llegar ahí. Que no sea algo inalcanzable; poné cosas que podrías empezar hoy.

Por ejemplo: si querés empezar a entrenar, el primer escalón podría ser solo buscar una rutina en YouTube o salir a caminar 10 minutos. Es poco, pero es un avance. Ese tipo de pasos chicos suman mucho.

Encontrá un cómplice

Contale a un amigo lo que querés hacer y pedile que te pregunte cada tanto cómo vas. Tener a alguien que te recuerde tu meta puede hacer una gran diferencia. A veces necesitamos ese empujón extra para no abandonar, y un amigo que te anime puede ser ese motor que te ayude a seguir adelante.

La mentalidad de “el año que viene”

Aquí en Argentina, las clases terminan en diciembre y empiezan en marzo, y eso nos mete en un ciclo de postergación. Escucho a muchos jóvenes decir: “Este verano voy a descansar, después busco laburo” o “en marzo arranco una carrera”. El problema es que este ciclo se repite cada verano y se convierte en un freno, como si “trabajar por tus sueños” no fuera placentero. Pero, ¿no sería mejor dedicarle tiempo ahora, aunque sea un poquito cada día, a eso que querés lograr?

No hace falta que sea perfecto; hacelo ahora

Recientemente terminé un curso de creación de podcasts. La profesora contó que empezó grabando con el micrófono de sus auriculares, en el vestidor de su casa, con un almohadón para mejorar el sonido. ¿Sabés qué? Yo tengo todo el equipo para grabar y, sin embargo, lo pospuse durante años. Me hacía preguntas tipo “¿Le interesará a la gente?” o “¿Será el momento adecuado?”. Puras excusas.

Hoy, mientras escribo esto, decidí empezar a grabar mi primer podcast. No sos el único que siente dudas o se frustra por no empezar, pero siempre es mejor hacerlo hoy que nunca. Como dice Simon Sinek: “No hay un momento correcto o incorrecto. Mejor ahora que tarde, mejor tarde que nunca”.

¿Qué estás posponiendo?

No esperes al 1° de enero. Faltan solo 45 días para que termine el año. No necesitás esperar. Empezá hoy, sea algo pequeño o grande. Hacé algo por vos y descubrí hasta dónde podés llegar.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Descubre tu propósito – Parte 1

“El propósito de la vida es encontrar tu don. El significado de la vida es darlo.” – Pablo Picasso.

En una tranquila noche estrellada, un padre y su hijo se sentaron juntos frente a una fogata. El hijo, mirando el cielo oscuro, preguntó: “Papá, ¿cuál es el propósito de la vida?”

El padre, reflexionando por un momento, respondió con una sonrisa: “Hijo, imagina que estás en un viaje en barco. Este barco representa tu vida, y tú eres el capitán. Tu propósito es navegar este barco hacia un destino significativo y satisfactorio”.

El hijo frunció el ceño, confundido. “Pero papá, ¿cómo sé cuál es mi destino?”

El padre colocó una mano sobre el hombro de su hijo y dijo con calma: “El destino está en tus manos, hijo mío. Es tu responsabilidad descubrirlo. No tengas miedo de explorar, de enfrentar desafíos y de seguir tus sueños. Tu propósito es encontrar lo que te hace sentir vivo, lo que te llena de alegría y significado”.

El hijo asintió, comprendiendo un poco más. “Entonces, ¿mi propósito es poder vivir mis sueños?”

El padre sonrió con orgullo. “Sí, hijo. Pero recuerda, el propósito también radica en cómo impactas en el mundo que te rodea. Sé amable, ayuda a los demás, sé un buen amigo y un buen ciudadano. Tu propósito es dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontraste”.

El hijo abrazó a su padre con gratitud. “Gracias, papá. Ahora sé cuál es mi propósito: navegar mi barco hacia mis sueños y dejar una huella positiva en el mundo”.

Es muy probable que en algún momento de tu vida te hallas preguntado “¿Por qué nací?” “¿Cuál es mi propósito?”, y si bien la respuesta a esas preguntas es muy personal, no necesariamente es una pregunta imposible de responder. 

La búsqueda de sentido ha acosado a la humanidad por generaciones, las personas han tratado por años de encontrar un propósito universal que en un punto nos una a todos, ese propósito existe claro, pero lo vamos a charlar mejor otro día, hoy quiero que nos enfoquemos puntualmente en vos como individuo.

¿Cómo sé cuál es mi propósito?

No es una pregunta sencilla de responder, pero primero te quiero aclarar que no sos una casualidad, no llegaste a este mundo porque sí, tenés un propósito que vivir, sé que a veces podés sentir que eso no es cierto, pero te aseguro que no importa cuál sea tu circunstancia, la razón de que hoy estés vivo significa que tenés un propósito por vivir. 

Está más que claro que yo no te puedo decir cuál es tu propósito, pero te puedo dar algunas herramientas que te ayuden a identificarlo: 

  • No es intelectual: Tu propósito no puede ser descubierto de manera intelectual, es una investigación personal hacia adentro, proposito revela quién eres y que podés hacer con eso, esto también incluye a tú “yo” futuro, no solo las habilidades y dones que tenés hoy, sino las que podés desarrollar. 
  • Involucra a otras personas: No existe ningún propósito de vida egoísta, siempre estaremos involucrados, he interconectados a las personas, esto no quiere decir que dependes de los demás para vivir tu propósito, esto significa que si estás viviendo tu propósito, estás afectando de manera positiva la vida de los demás.
  • No es un momento específico o un punto de llegada: Tu propósito no es un destino al cual llegar, es el mar por el cual navegamos, pensar que tu propósito es un punto fijo en el horizonte es minimizar lo que sos capaz de hacer, cuando una persona se enfoca en tener un título, o un trabajo como sentido de vida, muy a menudo cuando se llega a esa meta, muchas cosas en la vida interna de la persona se desmorona, porque un solo momento no puede contener todo tu propósito, es mucho más grande y poderoso que eso. 
  • Es tuyo, pero no te pertenece: Sé que parece confuso, pero te lo explico de una manera sencilla, lo que vos podés alcanzar con tu vida, no es solo para vos, tu propósito está vinculado a algo mayor que tu propia vida, alcanza a tu entorno, familia, y tu legado que vas a dejar en esta tierra. 

Hay mucho más que me gustaría compartir sobre este tema con vos, pero no te quiero cargar de información, esta semana quedate con esto, medítalo y disfrútate. 

Cuando llegue el momento voy a hacer una segunda parte más profunda, con cuatro puntos muy importantes: Ingreso de dinero, pasión, beneficiar a otros, y aprovechar al máximo tus habilidades. 

Gracias por compartir esta lectura conmigo, no pierdas la curiosidad, y aún más importante, no te desanimes si aún no sabes muy bien que hacer, no sos el único en esa situación, y te animo a que estés atento y vuelvas a leer este post de nuevo, sé que encontraras muchas respuestas.

Invitame un café en cafecito.app

Construyendo una vida que puedas amar.

Si durante los próximos 5 años, repitieras tu rutina de los últimos 90 días ¿Estarías más cerca o más lejos de cumplir tus metas y vivir tus sueños?

Toma unos minutos para reflexionar, la pregunta puede parecer muy amplia y profunda, pero la respuesta es sencilla “sí” o “no” es todo lo que podés responder, es probable que al igual que yo la primera vez que me lo pregunte, pienses “Bueno, en algunas cosas si y en otras no” y con ese pretexto me convencí mucho tiempo que así como estaba, estaba bien, pero entendí esto, Si no es un rotundo “Sí” entonces es un claro “No”. 

Tal vez suene muy fuerte, pero no es para decepcionarte o amargarte, te invito una vez más a este viaje de lectura, encontrémosle la vuelta a esto juntos.

Como te decía, si tú “sí” no es muy seguro, es claro que es un “no”, pero eso no es algo malo, ¿sabes por qué? Porque significa que aún tenés un camino de crecimiento para recorrer, “no” quiere decir que aún podés mejorar la calidad de tu día a día, si tu respuesta fuera un rotundo “sí” significaría que estás a tope, que la manera en la que vivís hoy ya está, hasta ahí llegaste, y no pienses que te estoy juzgando sin conocerte, soy un verdadero fanático del potencial de las personas y he visto docenas de veces a personas poder superarse a sí mismas, por eso sé que vos también podes.

Los 90 días del resto de mi vida:

Nadie va a morir, tranquilo, pero usando la lógica del primer enunciado, significaría que los próximos 90 días podrían ser muy importantes, lamentablemente muchas personas van por la vida esperando un momento eureka, que sería como un momento donde se les ocurre una gran idea y creen que con eso será suficiente para cambiar por completo su vida, la realidad es que eso, en la gran mayoría de los casos no es así. 

Por dos razones principalmente.

Una es que esos momentos eureka llegan después de un largo tiempo de trabajar sobre una idea.

La segunda es que muchas veces estamos muy ocupados en nuestra rutina e ignoramos esas grandes ideas. 

Las personas creemos que en determinado momento esa oportunidad que lo cambiará todo va a aparecer, y no digo que eso no pueda ocurrir, pero ¿Qué tal si en vez de esperar ese momento, vos mismo lo construís?

¿Vas captando a lo que me refiero sobre los próximos 90 días?

¿Entonces si esto no va a pasar de repente que hago? Bueno, la respuesta es bastante sencilla. “Todo importa” 

Todo Importa

Leer una página de un libro siempre será mejor que no leer nada, caminar 100 mts siempre será mejor que no caminar, escribir un párrafo al día siempre será mejor que no escribir nada, podrás pensar que son acciones insignificantes, la mayoría de las cosas que hacemos durante el día parecen pequeñas, pero son las que verdaderamente importan. 

La vida se construye mayormente de momentos pequeños, y también acordate de esto, más vale hecho que perfecto.

Muchas personas quieren arrancar por el final, quieren leer 12 libros al año cuando ni siquiera leen una página al día, o quieren salir a correr 10k y no toman tiempo de caminar durante unos minutos durante el día. 

Pero imagina que los próximos 90 días te propones caminar 100 mts por día y cada día sumar 100 mts más, al final de esos 90 días estarás caminando 9k y muy probablemente estés listo para correr.

Esos 100 mts más que parecían insignificantes, te preparan de maneras que no te imaginas para cumplir tus objetivos y vivir una mejor vida.

Ahora imagina repetir esos 90 días durante los próximos 5 años, ¿estarías más cerca o más lejos de vivir tus sueños? Te doy un ejemplo, escribiendo un párrafo por día durante 90 días, en un año y medio tendrías terminado un libro de unas 300 páginas. 

No subestimes el poder de la constancia y la disciplina

Alcanzar y cumplir objetivos, no depende de que tan bueno seas, sino de cuan disciplinado estés dispuesto a ser, hace poco leía a un autor que decía que la disciplina es la capacidad de poner en orden el caos, y me pareció fantástico y muy real, en nuestra vida hay caos por naturaleza, pero al saber que eso va a ser así me puedo esforzar para poner las cosas en orden y seguir avanzando, lamentablemente hoy la instantaneidad que ofrece el internet y las redes sociales nos han envenenado con envidia y el deseo de que todo se cumpla ya, he hablado con jóvenes de 22 años frustrados porque aún no se fueron de la casa de sus padres y no tienen un trabajo que le da 5 mil dólares al mes… Para amigo, esa realidad te la vendieron, si puede que halla algunos, pero tranquilo tenés aún mucho tiempo para trabajar y construir ese futuro. 

La clave está en fijar un norte, y trabajar todos los días al menos un paso a la vez, yo vivo mi vida personal como si fuera un escritor, aunque no me dedico a eso ni vivo de eso, pero me aseguro de todos los días construir ese futuro, si durante 90 días escribo 30 minutos al día, y lo repito por los próximos 5 años ¿te imaginarás cuanto abre escrito para entonces? Es mi norte y trabajo todos los días por ello, tal vez hoy no vea “resultados” pero no se trata de eso.

Construyendo una vida que puedas amar. 

Lo que de verdad importa acá es que puedas construir una vida que ames, el problema con esta cuestión de los 90 días, es que nuestra vida generalmente está llena de pequeñas cosas que ignoramos, pero que en el fondo no queremos vivir. 

No queremos levantarnos tarde, estar en una mala condición física, no queremos comer de manera no saludable, no queremos tener una mala relación con nuestra familia, pero todo eso está al alcance de tus decisiones, no trates de levantarte a las 6 am si todos los días te despertás a las 11 am, empezá de a poco 10:50 AM, luego 10:40 AM.

Eventualmente, llegarás a tu objetivo, si tratas de levantarte 5 hs antes de lo que haces normalmente de un día para el otro vas a generar mucha frustración en tu vida y eso va a hacer que ya comiences tu día frustrado por no poder completar tu primer objetivo de la mañana.

No te quiero marear más con reflexiones, pero pensá ¿qué vas a hacer los próximos 90 días?, y si mantenés esas rutinas sostenidas en el tiempo, ¿qué resultados obtendrías?

Antes de irme te quiero dejar 4 tips de como construir un nuevo hábito para esta nueva etapa de tu vida. 

  • Hazlo sencillo: No la compliques, es mejor proponerte leer 5 minutos diarios que proponerte leer 5 libros al año.
  • Hazlo obvio: Tenés que poder ver en tu entorno que ese nuevo hábito es necesario y establece momentos para hacerlo, por ejemplo:¿Querés salir a caminar cuando volvés del trabajo? Deja tu ropa lista por la mañana antes de irte, cuando llegues a tu casa y veas la ropa deportiva lista para salir a hacer ejercicio, te vas a sentir más motivado para poder salir. 
  • Hazlo atractivo: Trata de hacer algo que te guste, y si no te gusta y es necesario, busca la manera de que sea más atractivo, por ejemplo podés crear un sistema de recompensa luego de haber completado tu semana.
  • Hazlo placentero: Imagina si cada vez que querés leer un libro tenés que desocupar tu escritorio porque está lleno de cosas, tenés que revolver cajas de libros buscando porque no sabes donde quedo, te complicas. Trata de dejar tu entorno listo para activar tu nuevo hábito y asegúrate de tener todo lo necesario a mano. 

Gracias por acompañarme hasta el final, espero que disfrutes de esta lectura y de muchas más, para mí es un privilegio compartir estos párrafos con vos. 

Si te gusto este post compartilo en tus redes, con tus amigos y familia. 

Invitame un café en cafecito.app

Vos tenés Superpoderes.

“Todos tenemos poderes

Cuando busque la definición de la palabra superpoder, me lleve una gran sorpresa, “No existe una definición exacta de cómo se supone que debería ser un superpoder. Popularmente, se utiliza el término para describir una habilidad excepcional“…”Los superpoderes se atribuyen regularmente a los superhéroes.

Se puede llamar superhéroe a un personaje con cualidades excepcionales.”

Tal vez no te sorprendas tanto como yo, pero la palabra superhéroe, me parecía algo muy de ciencia ficción, una persona en un traje brillante que lucha contra los villanos y sale en las películas, pero luego de leer, lo que por definición es ser un superhéroe, me di cuenta de que todos nosotros lo somos, por qué no existe ni una sola persona que no tenga cualidades excepcionales.

Bueno, es de eso, de lo que te quiero hablar hoy, de lo excepcional que sos y de un superpoder que, aunque muchas veces lo ignores, tenés.

El poder de tus palabras.

Y no solo de las que salen de tu boca. Elegí la historieta como portada de este posteo, porque creo que explica muy bien lo que quiero compartirte hoy.

Nuestras palabras no son solo importantes, sino que son, poder transformador, con unas simples palabras, el hombre cambio la situación de la persona que estaba triste, transformo una vida.

No importa si fue solo por un segundo o si esa alegría que obtuvo le duro todo el día, lo que importa es que creo una realidad que antes no existía. ¿Es muy complejo lo que te digo? Déjame explicártelo más fácil, yo te voy a decir algunas palabras,

¿Listo? Auto azul; Flores blancas; Niños corriendo.

¿Y? ¿Visualizaste algo de todo eso?, si tu respuesta fue “sí” este es un ejemplo de como algo que antes en tu mente no existía, se creó a partir de unas simples palabras que vos leíste, y si tu respuesta fue “no” porque hiciste fuerza para no seguirme el juego, aunque te hallas puesto en blanco total, creaste una nueva realidad para poder evadir el juego, ja! Jaque mate, las palabras crean realidades que antes no existían.

Invirtiendo bien mis palabras.

Muchas veces ignoramos la importancia de lo que sale de nuestra boca, como explicaba recién, todo lo que decimos tiene un peso creativo. Muchas veces me he encontrado en situaciones como “¿Por qué me siento así?, si no me está pasando nada malo, tengo salud, amigos, trabajo, ¿Por qué estoy así?”, entonces me di cuenta que en ocasiones participaba de muchas conversaciones que no eran productivas donde hacia aportes innecesarios solo para encajar o para “tener algo de que charlar” opinando sobre la vida de otras personas que tal vez ni conocía, o juzgando decisiones de los demás, y seguro te preguntas ¿En qué me puede afectar eso a mí? Bueno, es un principio muy sencillo. “Vivo de aquello a lo que le doy valor.” Si tomo de mi tiempo para usar mis palabras para hablar mal, estoy dando de algo que es invaluable, ya que nuestro tiempo natural no se puede recuperar, cada segundo vivido no será igual al anterior ni tampoco al siguiente, si invierto de mi tiempo en utilizar mal mis palabras, eso se va a ver reflejado en mi vida, porque toda inversión se multiplica, sea buena o mala.

Algunas inversiones generan grandes beneficios y otras a grandes perdidas, hablar mal, bueno, creo que queda claro que tipo de inversión es. Por duro que parezca, muchas cosas que vivimos son la consecuencia de la mala inversión de nuestras palabras, pero tranquilo, hay buenas inversiones también.

Cambiando mi diálogo.

Cambiar tus resultados es tan sencillo como cambiar tus palabras ¿Tan fácil? Bueno, ¿Cuánto nos puede costar intentarlo?

Hoy descubriste un superpoder, el poder de crear realidades con tus palabras, esto no quiere decir que vas a ir cantando por la calle que llueva oro, y oro va a llover (o tal vez si), sino que cada palabra que suelta tu boca es importante, tenés el poder de decidir si lo que sale de tu interior es bueno o, no tanto.

No solo lo que tu boca pronuncia es una palabra, sino también todo lo que hablas en tu cabeza, ese diálogo interno que tenés con vos mismo, esas palabras también están bajo tu control.

El diálogo interno es igual de importante.

¿Qué palabras usas para hablar con vos mismo? Nunca te paso que hiciste algo que no salió bien y te dijiste “¿viste que no te iba a salir?” o “seguro si lo hacía otra persona salía mejor” ¿Es productivo hablarte así? Desmereciendo tu esfuerzo o comparando ¿Cómo lo haría otro en tu lugar? Si lo utilizas para decir que no sos lo suficientemente bueno, no; no es productivo, por el contrario, es dañino para tu vida, son palabras no habladas que te sirven de excusa para no tomar decisiones, por ejemplo ser más determinado, o más ordenado para comenzar a hacer algo o preparar el tiempo necesario para terminar una tarea pendiente.

Siempre hay una voz que nos habla y está bajo nuestro control, si yo hablo mal de mí conmigo mismo, no puedo hablar bien de mí con nadie. Y como dijimos, tus palabras crean realidades, si te decís todo el tiempo, por ejemplo, “Yo siempre llego tarde a todos lados” va a ser una realidad tan fuerte en tu vida, que nunca te vas a esforzar por cambiarlo, por lo tanto, siempre vas a llegar tarde porque ya crees que sos así.

Tus palabras, tu diálogo interno, acaban por crear una condición en tu vida que te va a limitar eternamente, a menos que decidas cambiar esas palabras por otras.

Tan sencillo como “No quiero llegar tarde, me voy a preparar con tiempo.” Conlleva el mismo esfuerzo, resultados completamente distintos, y lo mejor, cero excusas, sos responsable del rumbo de tu vida, y de las palabras que hablas o pensás, “de la abundancia del corazón habla tu boca”, es decir, que toda palabra hablada o no, salió de lo que crees en tu corazón.

¿A qué le das tu oído?

Y ¿Cómo se cambia eso? Con determinación, con constancia, y sobre todo, cambiando lo que escuchas. Es importante entender que no todo lo que escucho es bueno, y diferenciar entre escuchar y oír, vos podés escuchar muchas cosas en un día, pero podés elegir oír y tomar para tu vida, aquello que aporta, que suma, que te ayude y acerque más a eso que querés alcanzar, eso para lo que fuiste diseñado y sabes que sos bueno. Por eso es que hoy decido llamar a las palabras un superpoder, porque son la línea entre el éxito y el fracaso de la vida de una persona.

Alguien que pasa todo el día hablando mal de sí mismo y de los demás, no tiene chances de tener éxito, porque todo lo que logre va a estar tan lleno de crítica que jamás va a poder disfrutarlo, no me malentiendas, no te estoy juzgando, ni digo que soy un capo de las palabras y nunca hablo mal, simplemente te comparto esto, porque aprendí que si cambio mis palabras, puedo cambiar mi vida, y la vida de muchos, y eso, es una habilidad excepcional que anhelo utilizar toda mi vida para animar a cuantas más personas pueda, a jamás abandonar su diseño y poder vivir y disfrutar la plenitud de la vida que se nos ha dado.

Resumiendo, tenés poderes, extraordinarios poderes, inviértelos bien. Podés cambiar tu vida y la de los demás. Comenzá tu día simplemente eligiendo bien tus palabras. “Por favor, gracias.” Sabiendo callar, dejando el orgullo de lado, y aprendiendo a escuchar, es una fórmula sencilla que todos podemos poner en práctica, y ser, cada día, un superhéroe.

 

¿Qué hago con mi vida?

“No te preguntes qué necesita el mundo. Pregúntate qué te hace sentir vivo y hazlo. Porque lo que el mundo necesita es gente que se sienta viva.” – Howard Thurman

Cuando evaluamos cuanto tiempo llevamos vivos, en comparación con cuanto tiempo hemos existido los humanos, nos damos cuenta de que somos apenas una pequeña fracción de nuestra historia; sin embargo, hoy estamos viviendo el tiempo más acelerado jamás antes vivido, los saltos tecnológicos, la globalización, redes sociales, todo se mueve a un ritmo vertiginoso.

En los últimos años, las comunicaciones han crecido de manera exponencial y pasamos de esperar semanas una carta de nuestros seres queridos a mirar series en nuestra casa en velocidad 1.5 X para que pase más rápido…

Más rápido y más cantidad ¿Es mejor?

Bueno, esto claramente depende de cada uno, no pretendo involucrarme en la percepción de lo que es mejor de cada uno de ustedes, como saben si han leído algún otro de mis posteos, esto es una invitación a la reflexión.

Lamentablemente, la instantaneidad nos ha hecho mucho daño, la sociedad es cada vez más impaciente y el síndrome “FOMO” es cada vez más recurrente, pero no quiero enfatizar en eso hoy, quiero hablar de algo que nunca antes existió hasta ahora y es la capacidad de involucrarnos en la vida de las personas, digamos técnicamente siempre se pudo, pero hoy gracias a redes sociales e internet podemos ver la vida que lleva prácticamente todo el mundo.

Vivo por los demás

Hace poco tuve una conversación muy interesante con un comerciante mientras hacía unas compras, él me compartía que había dejado de mirar televisión casi por completo y que había desinstalado sus redes sociales de su smartphone.

“Me encontré viviendo la vida de los demás y no la mía” me compartió, “Mis hijos se acercaban a pedirme algo y yo los apartaba porque estaba mirando la vida de alguien más por redes sociales”.

Hoy es más fácil que nunca ver que está haciendo el otro, el mundo de la farándula es un gran negocio, existen grandes cantidades de series de celebridades, clubs de fans, de artistas, etc. Hay personas que saben todo de la vida, de la persona a quien siguen, cuantas veces se casó, como se llama sus hijos, cuál es su color y comida favorita y tal vez pienses “Bueno, pero eso es demasiado…” si tal vez lo sea, pero pensá ¿No te pasa a vos en algún nivel? Con tu club de futbol, con esa serie que tanto te gusta, conoces el número de temporadas, episodios y que le paso al actor que dejo de salir en la 2.ª temporada. 

Reitero no hay nada de malo en estas cosas. Quiero llegar al punto de preguntarte ¿Y cuánto tiempo invertís en conocerte a vos? ¿Sabes cuanto podés correr? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué? ¿Cuántas veces tuviste una gran idea y no tomaste tiempo de escribirla o desarrollarla? 

Te hago estas preguntas porque primero me las hice yo y me di cuenta de que sé mucho más de otros que de mí, se dé la vida de grandes autores, conozco datos exactos de estudios sobre ciertos temas, ni te cuento cuanto se sobre videojuegos, pero ¿sabré tanto sobre mí?

A veces estamos muy ocupados en otros y no en nosotros.

A mí me encanta leer, disfruto mucho hacerlo y es lo que más trato de hacer en mi tiempo libre, hasta hoy siempre estuve convencido de que estaba invirtiendo en mí, y en parte es así, eso es innegable, pero también es real que es una inversión en conocer la vida de otro, lo que aprendió y lo que experimento que no me malentiendas me parece fabuloso de hecho amo hacerlo como les dije pero… ¿Cuánto aprendo de mí?

El descubrimiento más hermoso.

Intentemos algo, ¿Podés responder alguna de estas preguntas?

¿Cuándo fue la última vez que te reíste sin parar?
¿Qué es eso que amas hacer y que haces por puro placer?
¿Cuál es el sueño más loco y grande que tenés?

¿Sabes por qué te hago estas preguntas? Porque son importantes para vos, son cosas que importan en tu vida, si en la tuya, ¡son importantes para vos! Necesitas respuestas a estas preguntas y a muchas más que sé que te estás imaginando.
No existe experiencia más hermosa que conocerte a vos mismo, en profundidad, saber que te angustia, que te hace llorar, que te hace reír como un niño… Te hago otra pregunta ¿Cuánto tiempo te dedicas?

No es tan fácil…

Sé que la vida está llena de preocupaciones, de cansancio, y de frustraciones, pero la verdad que tu mejor compañero vas a ser vos, me cuesta mucho entender como mucha gente invierte tanto tiempo tratando de parecerse a alguien más en vez de explotar su propio estilo único.
Dicen que el lugar con más talento en el mundo es el cementerio, y con buen fundamento, imagina cuanta gente se fue a la tumba sin sacar a relucir todo el potencial de una vida plena, personalmente eso me entristece muchísimo, a mí no me gustaría irme a la tumba sin dar lo mejor de mí, no solo por mí, sino por los demás, entiendo que el potencial que hay en otros (y en vos) es para mejorar la vida de todos, entonces claro que me lamento por no poder disfrutar el talento de aquellos que ya no están. 

No necesitas que yo te diga que la vida no es fácil, eso ya lo sabes, lo que sí te quiero decir es que no importa la circunstancia en la que estés, es difícil para todos, es imposible comparar la situación de una persona con otra, es simplemente perder el tiempo, cuando vos comparás un objeto con otro generalmente buscas cosas similares, por ejemplo podrías comparar las diferencias entre arroz blanco y arroz yamani, no compararías arroz blanco con milanesas de berenjena, no tendría ningún sentido. Que vos te compares con alguien más es igual de ilógico, así de único sos. 

¿Entonces…?

Entonces bueno, quiero animarte a que te descubras, a que inviertas en vos mismo, en conocerte, en saber que es lo que te apasiona, en que descubras tu propósito y que puedas explotar y expandir esa habilidad en lo que sos bueno, y antes de despedirnos te dejo algunas estrategias que a mí me sirvieron. 

  • Mejora eso que te sale de manera natural: Puede ser cantar, bailar, escribir, correr, seguro identificas áreas en tu vida en la que sabes que sos bueno, esto suele ser contraproducente porque a veces en lo que somos buenos invertimos menos, si algo te sale con facilidad literalmente es el área donde más potencial de crecimiento tenés, por qué con menos esfuerzo vas a llegar más lejos que otros. 
  • Desarrolla una visión personal: Planifica donde querés estar en un plazo de tiempo, dedica tiempo a escribir que cosas, hace la persona en la que te querés convertir, eso te va a ayudar a alinear tus prioridades y a empezar a hacer hoy eso que te gustaría vivir mañana. 
  • Tómalo con calma pero hacelo importante: Que no te vuelva loco no “descubrir” eso que te apasiona o en lo que sos bueno, tenés tiempo para hacerlo y disfrutar, pero sí considéralo como una búsqueda importante y necesaria, vas a mejorar mucho tu calidad de vida, si podés conocerte más y desarrollar tus talentos y habilidades. 

Gracias, como siempre por quedarte hasta el final espero hallas disfrutado tu lectura y estoy seguro de que hay muchas cosas útiles que podés sacar de este post, si te gusto compartilo con tus amigos o alguien que creas que necesite leerlo, y te animo a visitar yosoypablo.com.ar para leer más artículos que estoy seguro te van a ayudar.