3 Claves para tener un buen día

Domingo por la mañana, me desperté un poco más tarde de lo habitual porque decidí dormir una hora más, beso a mi esposa, nos levantamos juntos de la cama, preparo el mate, y cuando limpio el mate en la bacha de la cocina, veo que el agua no baja… se tapó, abro el bajo mesada revisó el sifón y al tocarlo me doy cuenta de que está lleno, cuando lo apretó con la mano, se rompe y empieza a salir agua por todos lados cayendo sobre las diferentes cosas que había en el bajo mesada, con tranquilidad, pero velozmente puse un balde y retuve el agua, así que me tomé mi tiempo para sacar todo del mueble, desarmar el desagüe de la bacha y arreglar el problema, así comencé mi domingo de descanso. 

Cuando termine todo eso, volví a ordenar el bajo mesada y me senté con mi esposa en la mesa a tomar mates, como si nada hubiera ocurrido. 

¿Por qué te cuento esta anécdota? Si bien es solo una situación doméstica, y tal vez cotidiana, descubrí al compartir esto con otras personas que no todos hubieran reaccionado como yo, para muchos este evento hubiese sido determinante para el resto de su día, al punto de qué personas me dijeron “a mí me pasa algo así y me arruina el fin de semana” 

Toda esta situación y lo que la gente decía me llevo a hacerme la siguiente pregunta 

¿Qué tiene que tener un buen día? 

Te dejo esa pregunta como reflexión, pero quiero compartir mis conclusiones, estoy muy seguro que te van a ser muy útiles. 

Un día se construye no a base de situaciones y circunstancias, un día se construye desde tu interior.

Clave 1: Expectativa y planificación.

Comienza tu día con la claridad de que hay algo que debes hacer.

Una de las peores cosas que existen es levantarse un día y no saber para qué, el motivo por el cual muchas personas, sobre todo los jóvenes, duermen tanta cantidad de horas es porque al no saber qué hacer en su día, no tienen la motivación para levantarse, entonces claro, te levantas pasado el mediodía por la noche no tenés nada de sueño y te acostás a cualquier hora de la madrugada, ahí nace el círculo vicioso en el que te transformas en un nocturno.

Planificar el día anterior, cuál va a ser tu primera actividad de mañana va a ser fundamental para comenzar bien tu día.

Puede ser algo sencillo como por ejemplo organizar tu agenda, prepara un desayuno nutritivo, escribirte a cierta persona un mensaje especial para su semana o etc.

Yo por ejemplo me levanto cada mañana, preparo mi equipo de mate y pongo sobre la mesa del living el libro que estoy leyendo, mi notebook y pongo algo de música suave, dedico un tiempo a leer, un tiempo a revisar mi sitio web y algo más de tiempo a escribir, luego me preparo y me voy a trabajar, esa ha sido mi rutina este último tiempo, no te voy a decir que fue sencillo, pero tener claridad de porque lo hago me ha ayudado a que sea mucho más fácil.

Clave 2: Cambia tus pensamientos negativos por pensamientos que sumen.

Imagina comenzar tu día pensando “Qué cansado estoy, que mal dormí, que frío que hace” ¿Cómo puede seguir tu día después de eso? Si no desecho esos pensamientos rápidamente, se van a imprimir en vos y es muy probable que a todos lados donde vayas repitas esas frases con las que comenzaste tu día, ¿No podés estar cansado o haber dormido mal? Si claro que sí, nos pasa a todos, pero que ese no sea tu primer pensamiento del día, cámbialo por otro.

Cada mañana hace meses me digo a mi mismo y a mi esposa, hoy va a ser un día fantástico, deposito expectativas en mi día, así puedo estar atento a las oportunidades y ya estoy haciendo un esfuerzo de manera consciente de dar lo mejor de mi par que mi día sea fantástico.

Te propongo un desafío, por una semana di cada mañana “No estoy cansado, tengo energía, hoy va a ser un día fantástico”, puede pareceré algo sencillo, o podés pensar que no sirve de nada, pero te desafío a que lo intentes, tu razonamiento consciente le da órdenes a tu cuerpo con estas palabras.

Clave 3: Vos tenés el control, no la situación. 

“No tienes poder sobre lo que sucede en el exterior, pero sí sobre ti mismo. Cuando percibas que algo te causa sufrimiento, has llegado a la comprensión de que algo en tu interior necesita ser corregido.”

-Marco Aurelio.

Más claro échale agua, Marco Aurelio lo explico de una manera fantástica en esa oración, la situación puede no ser la mejor, o ser desfavorable por completo, sin embargo, siempre vas a poder hacer algo al respecto, por mínimo que pueda parecer ocuparte de revertir una situación que ya no quieres vivir, siempre va a ser una buena inversión. Por ejemplo, si quieres bajar de peso porque está afectando a tu salud, ningún cambio va a ser lo suficientemente grande como para perder peso en un día, necesitas cambiar tu alimentación, hacer ejercicio, tus horas de sueño y de todo eso tenés control.

Ahora podríamos hablar de situaciones que vos sentís que no tenés el control, por ejemplo una discusión con otra persona, podrías pensar que eso ya te excede, si la otra persona no quiere entrar en razón no hay nada que hacer, pero eso no es cierto, lo que está pasando es que estás enfocado en que la otra persona cambie o te dé la razón, vos podés aceptar que la otra persona, no pretende cambiar y que no es tu responsabilidad que alguien más cambie, solo te podés hacer responsable de vos mismo, suelta la expectativa que el otro sea como vos quieres, ese simple cambio, aunque la otra persona siga exactamente igual, ya te libra de la responsabilidad con la que vos mismo te cargaste, soltar eso te va a ayudar a comprender que no todo puede estar bajo tu control.

Quiero aclarar esto, que tengas una diferencia con otra persona no significa que la otra persona está en lo cierto y vos equivocado y siempre serás vos quien tiene que cambiar, el consejo va sobre la responsabilidad, no te permitas cargarte con el peso del carácter de alguien más, sé fuerte en tu carácter y no dejes que las decisiones y conductas de alguien más comanden tu vida.

Tal vez puedan parecer 3 sencillos consejos, incluso tal vez ya lo sabías, pero te animo a que pienses más allá de tu circunstancia, en vos está el poder de vivir mejor, no lo desaproveches.

Te quiero dar las gracias por ser diferente, por tomar tiempo para leer y aprender cosas nuevas, y por elegir este sitio web para eso.
Te animo a que puedas estar visitando mi sitio, semana a semana estoy subiendo nuevo contenido para compartir con vos, nos vemos en otro post.

Muerto de miedo

Sabemos que el miedo es un instinto básico de supervivencia, es un sentido que nos ayuda a prevenir situaciones y nos pone en un estado de emergencia. Hasta ahí todo bien, pero hay mucho más detrás de nuestros miedos.

Por ejemplo, muchas personas tienen miedo de hablar en público; hay personas con miedo a las arañas o a los sapos. Y no es que esto sea un defecto, sino que sirve para entender que es más complejo que un instinto de supervivencia.

El miedo, en ocasiones, nos paraliza, nos limita o nos frena de tomar decisiones. Puedo dar algunos ejemplos.

No todos los que tienen la oportunidad de elegir qué hacer cuando terminan la escuela secundaria saben qué quieren hacer con su vida. Llega la hora de decidir de manera casi inminente si van a aprender un oficio, postularse para un trabajo o continuar una carrera, entre otras opciones. Este tipo de decisiones generan ansiedad y estrés por temor al futuro, por miedo a cometer un error y luego no disfrutar del futuro profesional, o tener dificultades económicas y financieras.

Antes de continuar, me gustaría dar una definición, digamos personal, de lo que es el miedo.

Miedo según Pablo Pérez: Creer que el resultado de una situación no será favorable para mí o mis seres queridos.

No, tranquilo, no voy a comenzar a inventar definiciones locas ni a dejar de respetar las definiciones actuales. Quiero compartir contigo cómo vivo el miedo y así aprender juntos.

Controlando el autocontrol

Si no tenemos el control, es probable que tengamos miedo. No saber qué va a suceder nos genera ansiedad, una respuesta física normal. El problema es cuando esa ansiedad es parte de nuestra vida cotidiana. Está comprobado que el estrés hace que nuestro cuerpo libere una hormona llamada cortisol. Esta hormona nos mantiene en estado de alerta para poder responder ante cualquier amenaza. El asunto aquí es que nuestro cerebro no diferencia una situación real de una que nosotros estamos imaginando. Esto es un gran problema, ¿no? El miedo me lleva a pensar en situaciones que aún no han pasado, lo cual genera estrés, y el estrés me hace pensar en todos los posibles desenlaces. Y al no tener certeza, eso nos da miedo.

Es por eso que sobrepensar por las noches nos mantiene despiertos, o estar preocupado por alguna situación limita nuestra creatividad y atención a lo que estamos haciendo en este momento.

Te propongo algo: si te está pasando esto, enfócate en el ahora, en este momento. Es lo que puedes controlar. No te preocupes tanto por el resultado final; si haces bien tu hoy, el mañana siempre tendrá mejores resultados. Y siendo honestos, solo puedes vivir tu día. No es posible volver al pasado ni viajar al futuro para arreglar nada. El miedo hace que nos olvidemos de eso, que ignoremos lo que pasa ahora para enfocarnos en lo que va a pasar.

Titule esta entrada del blog “Muerto de miedo”, pero no por la típica expresión “Casi me muero del susto” sino porque creo que podemos vivir una vida “muertos” de miedo. ¿Qué significa eso? Tal vez estés vivo, pero podrías estar matando todas las oportunidades de alcanzar, vivir y disfrutar cosas maravillosas por causa del miedo.

Líneas atrás daba el ejemplo de hablar en público. Muchas personas tienen miedo de expresar lo que sienten, de compartir su pensamiento o de reflexionar en voz alta con otras personas porque temen quedar en ridículo por equivocarse o no poder expresarse como otro lo haría. Según la definición que les di hoy, tenemos miedo de que la situación no nos favorezca. Pero la realidad es que no solamente estás privando a los demás del oro que hay en ti, sino que también te estás robando la oportunidad de aprender, ya sea de tu error o del éxito que puedas tener.

Prefiero intentarlo a evitarlo

Cuando hice mi carrera profesional, tenía algunos compañeros que preferían no presentarse a rendir una instancia de examen si no estaban completamente seguros de obtener una buena nota. Y eso yo no lo podía entender. Mi manera de pensar frente a eso era que si tenía los conocimientos necesarios, iba a tener un buen resultado; y si no, iba a tener la oportunidad de saber qué conocimientos tenía que reforzar.

¿Por qué personas en el mismo contexto podían pensar tan diferente? La diferencia estaba en el miedo. Yo no tenía miedo de desaprobar; para mí, no significaba nada más que tener que repetir el examen, mientras que otras personas han confesado que “no querían pasar vergüenza”.

Esto es un simple ejemplo, pero imagina trasladarlo a otros momentos de tu vida.

¿Nunca evitaste una conversación por temor? Tal vez perdiste la oportunidad de restaurar una amistad.

Tal vez pensaste: “Ya estoy grande para arrancar una carrera, tendría que haber estudiado antes”. Nada ganas con lamentarte.

Estas situaciones tienen en común la creencia de que tu situación actual puede empeorar. Entonces, así caminas por la vida evitando cosas por miedo.

¿Qué vale más?

¿Sabes cuál es mi objetivo hoy con este artículo? Que puedas identificar miedos en tu vida y que te hagas esta pregunta: ¿Es más lo que puedo perder que lo que puedo ganar?

Siempre que pienso en miedo, pienso en los deportistas de disciplinas extremas, como el wingsuit, que suben a una montaña y con nada más que un traje con alas se lanzan hacia el vacío, alcanzando velocidades de hasta 400 km/h.

¿No tienen miedo? Tal vez sí, pero eso no les impide hacer aquello que les apasiona.

La realidad es que siempre nos van a sobrar las buenas razones para tener miedo, pero te pregunto: ¿Hasta cuándo te vas a permitir no disfrutar de todo lo que puedes hacer solo por miedo?

Siempre vamos a tener algo de miedo. La clave no está en esperar no tener más miedo, sino en que, aunque tengas miedo, tomes las riendas y puedas actuar fuera de tu zona de confort.

Necesito decirte que estás para más, tu pasión vale más y es más grande que tu miedo. Lo que tú puedes transmitir por medio de tus palabras, tu afecto, tu talento, es mucho más grande que todo el miedo del mundo junto.

Y déjame agregar algo: mientras más confíes en ti, en tu talento, en tu potencial, el miedo va a dejar de ser una razón válida para evitar que vivas tu vida a pleno.

No busques vivir sin miedo; mejor busca cómo explotar tu talento y habilidades. En ti están las herramientas y capacidades para encontrar seguridad aunque tengas miedo.

¿Entonces qué hago?

El miedo va a ser prácticamente inevitable, pero eso no significa que sea nuestro límite. Te comparto algunos consejos que a mí me han funcionado a la hora de lidiar con mis miedos:

  1. Pregúntate, ¿Cuánto puedo ganar?
    Todas las decisiones que tomemos conllevan riesgos. Generalmente, mientras más alto el riesgo, no solo más podemos perder, sino también más podemos ganar. Sucede con las inversiones de “alto riesgo”; si bien pueden ser potencialmente peligrosas, también son potencialmente las que más dinero pueden generar. Llevándolo a lo cotidiano, generalmente creemos que tenemos más para perder que para ganar, pero el mundo está lleno de bellas oportunidades y posibilidades. Evita quedarte en el mismo lugar por miedo a perder; hay mucho por ganar.
  2. Evalúa datos
    Puede parecer rudimentario, pero esto me facilitó muchísimo ciertos aspectos de mi vida. Si bien tomar decisiones basadas en datos es tomar decisiones evaluando el pasado (otro día hablaremos sobre no aferrarnos a experiencias del pasado), podemos pensar en todas las veces que atravesamos un momento de miedo y aún hoy permanecemos vivos. ¿Por qué te digo esto? Porque mientras tengas aire en tus pulmones, tendrás la oportunidad de enfrentar cualquier situación. Entonces, literalmente, lo que no te mata te fortalece.
  3. No lo pienses tanto
    No me refiero a que te comportes de manera impulsiva, pero a veces nos complicamos mucho. Te invitan unos amigos a compartir unos mates o un café. Evita pensamientos de autosabotaje como: “¿Y de qué voy a hablar?” o “¿Y si piensan que soy aburrido?”. Tranquilo, relájate, no lo pienses tanto. Conecta con quien eres y deja fluir tu gracia.

No quiero cerrar este post solamente con decisiones profesionales o financieras. Tampoco tengas miedo de perdonar, miedo de amar, miedo de expresarte, de escuchar y ser escuchado. Eres altamente valioso para este mundo y la sociedad en la que estás. Tal vez no lo veas hoy, pero si lentamente quitas el freno de mano del miedo y empiezas a ejecutar tu potencial, verás cómo todo tu entorno brota y florece. Porque cuando das de lo que tienes, todo en tu vida es más hermoso.

Gracias nuevamente por acompañarme en un nuevo artículo. Gracias por ayudarme a descubrir mi camino, por ayudarme a morir al miedo y no morir de miedo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

“La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos.”
Seneca.

Cuenta la historia que en año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que el tenía mucho aprecio, en un intento por recuperarla la envió a china, con los artesanos que habían creado la taza, para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo, la taza quedo estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grampas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra tampoco servía como taza de té.
El gobernante no se rindió ante la situación, él quería recuperar su taza, entonces le pidió a unos artesanos japoneses que la reparen de manera que pueda volverse a utilizar, la tarea no fue sencilla pero lo lograron.
Esta es la historia de como nace la técnica “Kintsugi” (金 継 ぎ) que significa “Fijación con oro” la técnica consta de unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino.
La técnica no solo deja utilizables a los objetos, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo, cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve lo descarto.

 

Te preguntarás por qué te cuento esto, bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos, quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable.
Es muy común que hoy nos hartemos de todo, la instantaneidad y la gran cantidad de opciones ha permitido que prolifere la falta de apego hacía prácticamente todo, transformando a todo objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburre vamos por otra y listo, sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y a veces, las personas.
El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada, adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series en x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2), he visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo, es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte), no me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas, es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco, hay una belleza oculta en cada cosa que por la velocidad de nuestro día a día no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

 

Cuando algo se rompe a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo, disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas de las que nos rodean y eso no es poca cosa, detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como lo era originalmente, no estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela, hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.
Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó, donde las cosas se complican, soltamos todo, en mi vida cotidiana veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco dificil, lamento decirte que no importa cuanto busques o cuantas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

 

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo que se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más, es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado, un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Como reaccionar ante un desafío.

 

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal, tienes que hacerte estas preguntas
¿Hacia dónde voy?
¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?
Supongamos que los artesanos que repararon la tasa del shogun hubieran hecho estas preguntas, imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:
¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento”
¿Si resolvemos este desafío estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, en especial si logramos hacerlo de una manera que nadie mas pudo”
¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza”.
Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida, si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

 

Evitar tener situaciones que resolver, o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada, con el tiempo nos volvemos más inestables, nos aislamos, y desconfiamos más de las intenciones de las personas, vivimos alerta, la verdad eso no es vida, la mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llego la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente, tu manera de pensar te trajo hasta donde estás, llego la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llego la hora de aprender, es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto, sabrías perfectamente qué hacer como con otras cosas que ya has pasado en tu vida, si estás en pareja tal vez te haya pasado, que cuando la o lo conociste te costaba hablar ciertas cosas, o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar, y hoy eso ya no te sucede, no por qué perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.
Resumiendo ese párrafo en un consejo, cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llego la hora de Kintsugi.

 

Quiero aclararte algo, vos no estás roto o defectuoso, puede que te sientas así, pero es causa de como percibís las cosas, no de la verdad, dicho esto te preguntaras, ¿entonces que es lo que tengo que reparar? Más que reparar es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.
Cuando termine la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería, por dos años consecutivos iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien, desaprobaba los parciales, no entendía mis clases, me esforcé bastante, pero no había caso, no me gustaba la carrera. Así que sin mucha culpa y con la frente alta, me presente ante mis padres y les dije que no quería estudiar más y fue ahí cuando paso… no paso nada, lo tomaron muy bien, al día siguiente me levante como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.
Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continua, es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida, luego estudie otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría al día de hoy lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así, no perdí nada, gane experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si vos considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso, embellécete, pensá que cada que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.
Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente podés disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.
Espero hallas disfrutado esta lectura, quiero darte las gracias por compartir este tiempo juntos y anhelo que esto haya sido de utilidad para tu vida.
Nos vemos en otro artículo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, podes donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!