¿Acaso hemos olvidado que llegamos tan lejos como sociedad gracias a la cooperación?
En una entrevista, el psicólogo clínico Jordan Peterson rompe en llanto y dice:
“Hay tantas personas muriendo por la falta de una palabra de aliento, con lo fácil que es darlas.”
Esa frase es desgarradora, porque es una cruel verdad.
¿Qué es ser amable?
Decir “buenos días” al entrar a una tienda.
Sonreír a quien te sirve un café.
Felicitar a un colega por un trabajo bien hecho.
Y, a veces, simplemente saber tener la boca cerrada en momentos clave.
Sé que tal vez tu realidad sea dura, que tengas mucho de qué preocuparte.
Pero… ¿el resto no?
Nadie está a salvo de las preocupaciones: económicas, de salud o de sentido de vida.
El error de esperar que el otro sea amable primero
¿Cuánto nos cuesta sonreír?
¿Cuánto nos cuesta agradecer a quien nos atiende?
Lamentablemente, muchos adoptaron esta postura:
“Si a mí no me sonríen, yo no sonrío.”
“Si no me dicen buenos días, yo no lo digo.”
“Si me atienden mal, yo los trato mal.”
Qué terrible error.
¿Qué clase de mundo construiremos basados en eso?
Hoy escribo estas líneas con un tono angustiante, porque me preocupa ver cómo nos importa tan poco el otro, bajo el engaño de que “yo tengo que preocuparme por mí mismo”.
La mejor lección que podés dar
Te pregunto:
Si solo sos amable con quien es amable con vos, ¿qué carácter es ese?
¿Qué enorme esfuerzo hacés siendo dos personas distintas solo para “darle una lección” a alguien?
La mejor lección que podés dar es fortalecer tanto tu carácter que puedas poner una sonrisa en tu rostro aun cuando alguien no te atienda de la mejor manera.
Dejá de lado el egoísmo y la necesidad de sentirte el protagonista.
Pensá en esa persona.
¿No creés que podés inspirarla?
Un efecto de interés compuesto
Imaginá que te atienden mal sin razón.
Esa persona se va a dar cuenta en el instante en que le respondas con una sonrisa y un “muchas gracias”, a pesar de su actitud.
Y si cada persona detrás tuyo hiciera lo mismo, se produciría un efecto de interés compuesto.
¿Sabés por qué?
Porque, en el fondo, nadie quiere ser excluido del movimiento social.
No actuás con crueldad porque seas malo, sino porque es lo que se espera:
te tratan mal, respondés mal.
Rompamos con eso.
Reeduquémonos como sociedad.
No paguemos mal por mal.
Construyamos nuevos valores.
Un gesto puede cambiar un día
Una sonrisa puede cambiar el día de alguien.
¿Cómo lo sé?
Porque si empezaste bien tu día, cruzás la calle y alguien pasa el semáforo en rojo, te roza el auto y encima te toca bocina…
para muchos eso es suficiente para arruinar el día.
Si un gesto puede arruinar tu día, significa que un gesto también puede mejorarlo.
No lo olvides:
podés ser la única sonrisa en el día de alguien.
No te pierdas ese regalo.
¿Quién querés ser?
Este no es un post educativo como suelo hacer.
No tiene pasos prácticos ni una reflexión estructurada.
Pero te dejo con esta pregunta:
¿Quién querés ser?
¿El amargado que gruñe a los mozos?
¿O la persona alegre que, cuando entra a un lugar, contagia sonrisas?
Podés elegir.
Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22
A nombre de Pablo Alfredo Perez.
Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.
¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!
¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!



