“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.” – Marco Aurelio

La autoestima, como su nombre indica, es qué tanto te estimas a ti mismo. Es la autovaloración y percepción que tienes sobre ti, basada en tus experiencias pasadas o en cómo crees que los demás te ven.

Tener una autoestima saludable es clave para crear y desarrollar relaciones personales, de amistad, laborales y románticas. Seguro que te has encontrado con personas con autoestima alta y personas con autoestima baja. ¿Qué tan cómodo te sientes con ellas?

Antes de responder esa pregunta, veamos algunos conceptos.

Una persona con baja autoestima no es necesariamente una persona que está triste y deprimida. Conozco personas con auto-percepciones bastante flojas, que parecen muy felices, amables y genuinas. De la misma manera, una persona con alta autoestima no es necesariamente una persona positiva y alegre. Hago esta diferencia porque la autoestima, aunque tiene un impacto directo sobre nuestro ánimo, no es quien la define.

Autoestima alta vs autoestima baja

Para que la explicación sea más gráfica, aquí hay un cuadro:

Alta Autoestima Baja Autoestima
Confianza en sí misma Inseguridad
Aceptación personal Autocrítica
Resiliencia Dependencia emocional
Relaciones saludables Dificultad para aceptar halagos
Optimismo Evita desafíos
Autocuidado Problemas de relación
Independencia Pesimismo
Asertividad Falta de autocuidado
Baja resiliencia

 

Ahora que conoces un poco más de cada “bando,” ¿qué crees que es mejor, tener alta autoestima o baja?

La realidad es que todos fluctuamos entre la alta y baja autoestima dependiendo del contexto. Por ejemplo, yo podría pararme frente a muchas personas y hablar de manera confiada, pero claro que no podría cantar frente a todas esas personas, porque no sé cantar. Además, pobres personas (Aquí vemos un pequeño ejemplo natural sobre autoestima; ese “pobres personas” me salió de manera inconsciente mientras escribía esto).

Pero la autoestima no es un factor externo. No está determinada por cuántas veces tuve éxito en una situación ni por cuántas veces pasé vergüenza, sino por cuán honesto fui conmigo a la hora de encarar un desafío.

El destructor de la autoestima

El destructor de la autoestima no es cómo los demás te hacen sentir, sino prometerte algo y no cumplirlo.

Imagina que te propusiste levantarte a las 6:30 am para desayunar y tener tiempo suficiente de darte una ducha antes de ir al trabajo. Sin embargo, te levantas tarde. Te haces la misma promesa y vuelves a fallar, y así sistemáticamente te ocurre una y otra vez en diferentes cosas. Te propones hacer las compras y no vas, dijiste que tenías que sacar la basura y no lo hiciste. Te prometiste a ti mismo tantas cosas que no cumpliste ninguna. Eso no es gratis; tiene un costo, y el costo es personal porque es posible que se lo perdones fácilmente a otra persona, pero no a ti mismo. Tu inconsciente no lo olvida, entonces, si te sigues fallando a ti mismo, es cada vez más difícil que realmente puedas cumplir lo que te propusiste.

Ejemplo personal

Te puedo compartir un ejemplo personal: yo me propuse publicar cada lunes un nuevo artículo en mi sitio web. Hasta la fecha no lo he logrado de manera efectiva. Venía muy bien, hubo una racha de meses en que sistemáticamente lo hacía, hasta que un lunes fue feriado, no me levanté temprano y no lo hice. Desbarranqué, literal, porque pasé semanas sin publicar nada y sentía un peso de decepción personal. Tenía que hacer algo al respecto, no podía esperar hasta otro lunes. Empecé a planificar de manera más estricta mi contenido y a poner tiempos en la semana para avanzar en mis artículos.

¿Cómo mejorar mi autoestima?

La única manera de salir de un espiral descendente de baja autoestima es con pequeños logros diarios sistemáticos. Es decir, todos los días avanzar un poquito. Cumplir con las pequeñas cosas que te propones refuerza positivamente tu percepción de ti mismo, ya que puedes ver que eres plenamente capaz de lograr cosas.

Comenzar con poco puede parecer absurdo, pero si no tienes la determinación o la energía para leer 20 minutos al día, ¿por qué torturarte? Empieza con una página al día. Si el libro tiene 300 páginas, en un año lo habrás terminado, y eso es mucho mejor que llegar al final del año y decirte a ti mismo, “nunca pude leer ese libro que quería.”

Estrategias para Empezar a Cumplir con las Promesas que Uno se Hace

Establecer Metas Realistas:

    • Define objetivos alcanzables y específicos. Evita metas demasiado ambiciosas que puedan ser difíciles de cumplir.

Crear un Plan de Acción:

    • Desglosa tus metas en pasos pequeños y manejables. Establece un cronograma y sigue un plan estructurado.

Priorizar y Enfocar:

    • Identifica las promesas más importantes y concéntrate en ellas. No te sobrecargues con demasiadas metas a la vez.

Mantenerse Organizado:

    • Usa herramientas como listas de tareas, calendarios y aplicaciones de seguimiento para mantenerte organizado y enfocado.

Recordatorios y Motivación:

    • Utiliza recordatorios visuales y afirmaciones positivas para mantener la motivación. Coloca notas en lugares visibles para recordar tus objetivos.

Rendir Cuentas:

    • Comparte tus metas con amigos o familiares que puedan apoyarte y mantenerte responsable. Considera buscar un compañero de responsabilidad.

Evaluar y Ajustar:

    • Revisa regularmente tu progreso y ajusta tus estrategias según sea necesario. Aprende de tus experiencias y haz cambios para mejorar.

Celebrar Pequeños Logros:

    • Reconoce y celebra cada pequeño avance. Esto refuerza la motivación y el compromiso con tus promesas.

Cómo Reconstruir la Confianza en Ti Mismo Después de Haber Fallado Repetidamente

Auto-compasión:

    • Practica la auto-compasión y evita ser demasiado duro contigo mismo. Reconoce que el fracaso es una parte natural del proceso de aprendizaje.

Reflexionar y Aprender:

    • Reflexiona sobre las razones por las que no cumpliste tus promesas. Identifica patrones y busca entender qué obstáculos te impidieron tener éxito.

Pequeños Pasos:

    • Comienza con pequeñas promesas y compromisos fáciles de cumplir. Esto ayuda a construir confianza gradualmente.

Desarrollar Nuevos Hábitos:

    • Implementa nuevos hábitos y rutinas que apoyen tus metas. La consistencia en los hábitos puede llevar a mayores logros a largo plazo.

Buscar Apoyo:

    • No dudes en buscar el apoyo de amigos, familiares o un terapeuta. Hablar sobre tus luchas puede ayudarte a obtener nuevas perspectivas y estrategias.

Visualizar el Éxito:

    • Practica la visualización positiva. Imagina cómo se sentirá cumplir tus promesas y alcanzar tus metas.

Perdonarte:

    • Acepta tus errores y perdónate a ti mismo. El perdón es esencial para liberar la carga emocional del fracaso y avanzar.

Establecer Nuevas Promesas:

    • Haz nuevas promesas que estén alineadas con tus valores y aspiraciones actuales. Asegúrate de que sean realistas y alcanzables.

Persistencia:

    • Mantén la persistencia y la determinación. Recuerda que reconstruir la confianza lleva tiempo y esfuerzo continuos.

Tener un mal plan es mejor que no tener ningún plan

No esperes el momento perfecto, no esperes sentirte “listo”. Arranca hoy. Tu autoestima la vas a construir tú, no te la va a edificar nadie. No vas a tener más autoestima cuando tengas un título, o cuando tus amigos te apoyen. Puedes empezar hoy ahí donde estás. No va a ser perfecto, pero eso no es lo que importa. Lo verdaderamente importante es que no detengas tu caminar por lo que los demás opinen. Tu valor fue determinado mucho antes de que alguien pudiese opinar de ti.

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