Todos tenemos superpoderes (pero pocos los usan bien)

Todos tenemos poderes

Cuando busqué la definición de la palabra superpoder, me llevé una gran sorpresa.

“No existe una definición exacta de cómo se supone que debería ser un superpoder. Popularmente, se utiliza el término para describir una habilidad excepcional.”
“Los superpoderes se atribuyen regularmente a los superhéroes.”
“Se puede llamar superhéroe a un personaje con cualidades excepcionales.”

Tal vez no te sorprenda tanto como a mí, pero la palabra superhéroe siempre me sonó a ciencia ficción: una persona con un traje brillante, luchando contra villanos en una película.

Hasta que entendí algo: si un superhéroe es alguien con cualidades excepcionales, entonces no existe ni una sola persona que no lo sea. Todos tenemos algo único. Todos tenemos algo extraordinario.

Y de eso quiero hablarte hoy.
De lo excepcional que sos.
Y de un superpoder que, muchas veces, ignorás.

El poder de tus palabras.

Y no hablo solo de las que salen de tu boca.

Elegí una historieta como portada de este posteo porque creo que explica muy bien lo que quiero compartirte: nuestras palabras no solo importan, transforman.

Con unas simples palabras, una persona puede cambiar el estado de ánimo de otra. Puede modificar una situación. Incluso, cambiar el rumbo de un día entero.

No importa si fue solo por un segundo o si esa alegría duró todo el día. Lo importante es esto: se creó una realidad que antes no existía.

¿Suena complejo? Te lo explico más fácil.

Voy a decirte algunas palabras:

Auto azul.
Flores blancas.
Niños corriendo.

¿Viste algo?

Si tu respuesta fue “sí”, acabás de comprobar cómo algo que no existía en tu mente se creó a partir de palabras que leíste.

Y si tu respuesta fue “no” porque hiciste fuerza para no seguirme el juego… incluso ahí creaste una nueva realidad para evitarlo.

Jaque mate.
Las palabras crean realidades.


Invertir bien las palabras

Muchas veces ignoramos el peso de lo que decimos. Todo lo que sale de nuestra boca tiene un efecto creativo.

Más de una vez me encontré pensando:
“¿Por qué me siento así, si en realidad no me está pasando nada malo? Tengo salud, amigos, trabajo… ¿por qué estoy así?”

Con el tiempo entendí algo: muchas veces participaba de conversaciones que no sumaban. Opiniones innecesarias solo para encajar. Hablar de la vida de otros que ni conocía. Juzgar decisiones ajenas.

¿Y en qué me afecta eso a mí?

En algo muy simple: vivo de aquello a lo que le doy valor.

Si uso mi tiempo —algo que no se recupera— para hablar mal, estoy haciendo una mala inversión. Cada segundo que pasa no vuelve. Y toda inversión, tarde o temprano, se multiplica. Para bien o para mal.

Hablar mal es una inversión de alto costo.
Y muchas de las cosas que vivimos son consecuencia directa de cómo usamos nuestras palabras.

La buena noticia es que también existen buenas inversiones.


Cambiar el diálogo

Cambiar tus resultados es tan sencillo —y tan difícil— como cambiar tus palabras.

¿Es tan fácil? No.
¿Vale la pena intentarlo? Sin dudas.

Hoy descubriste un superpoder: el poder de crear realidades con tus palabras. No significa que vas a salir por la calle diciendo que llueva oro y vaya a llover (aunque quién sabe), sino que cada palabra que decís importa.

Y no solo las que hablás en voz alta.

También están las que te decís a vos mismo.


El diálogo interno

¿Qué palabras usás para hablarte?

¿Nunca te pasó que algo no salió bien y te dijiste:
“¿Viste que no te iba a salir?”
“Otro lo habría hecho mejor.”

¿Eso es productivo?
No. Es dañino.

Ese diálogo interno se convierte en excusa para no decidir, para no ordenarte, para no terminar lo que empezaste.

Si hablás mal de vos con vos mismo, no podés hablar bien de vos con nadie.

Y como ya dijimos: las palabras crean realidades.

Decirte todo el tiempo “yo siempre llego tarde” termina siendo una verdad incuestionable. No porque sea real, sino porque dejás de esforzarte en cambiarla.

En cambio, decir:
“No quiero llegar tarde, me voy a preparar con tiempo”,
requiere el mismo esfuerzo, pero genera resultados totalmente distintos.

Sin excusas.
Sos responsable del rumbo de tu vida y de las palabras que decís y pensás.

“De la abundancia del corazón habla la boca.”
Todo lo que decís —hablado o no— nace de lo que creés.


¿A qué le das tu oído?

Cambiar esto requiere determinación, constancia y, sobre todo, cuidar lo que escuchás.

No todo lo que oís te sirve. Podés escuchar muchas cosas en un día, pero podés elegir qué tomar para tu vida.

Elegir aquello que suma.
Que aporta.
Que te acerca a eso para lo que sabés que sos bueno.

Por eso llamo a las palabras un superpoder: porque muchas veces son la línea entre avanzar o estancarse.

Una persona que pasa el día hablándose mal y hablando mal de los demás no tiene chances de disfrutar lo que logra. Todo queda contaminado por la crítica.

No te juzgo.
No me creo perfecto.
Te comparto esto porque aprendí algo simple: si cambio mis palabras, puedo cambiar mi vida.

Y también la de otros.


Para cerrar

Tenés poderes.
Poderes extraordinarios.

Invertí bien tus palabras.

Podés cambiar tu vida y la de los demás empezando por algo simple:
elegir mejor qué decís.

“Por favor.”
“Gracias.”
Saber callar.
Escuchar más.
Dejar el orgullo de lado.

No es complicado.
Es practicable.

Y así, todos los días, podés convertirte en un superhéroe.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

No decir “no lo sé” te está frenando más de lo que pensás.

A veces damos por hecho que deberíamos tener todo claro. Qué sentimos, qué queremos, hacia dónde vamos. Y cuando no lo sabemos, en vez de aceptarlo, lo escondemos.
No porque seamos débiles, sino porque admitirlo nos hace sentir expuestos, como si faltara algo en nosotros.
Pero ahí empieza el problema: cuando no podés decir “no lo sé”, te empezás a mentir.


Cuando hablo del “no saber”, no me refiero a desarmar un motor o programar una app.
Hablo de lo personal.
De preguntas incómodas como:
¿Cómo te sentís hoy?
¿Qué querés hacer con tu vida?
¿Qué sentís por esa persona?


Nos aterra no saber qué responder. Parece que deberíamos tener todo claro. Pero la realidad es otra: estudios hechos en jóvenes de 18 a 25 años muestran que un 59% no sabe qué hacer con su vida.

¿Contradictorio? No tanto.
Una cosa es hablar con un encuestador anónimo; otra muy distinta es admitirlo frente a tu grupo de amigos, donde todos intentan impresionar a todos.

Entonces aparecen las frases de siempre:
“Estoy trabajando en eso”,
“Estoy haciendo algo, pero todavía no lo tengo claro”,
y otras versiones de la misma excusa.

No digo que salgas a gritarle a todo el mundo que no sabés qué estás haciendo.
Digo que seas capaz de decírtelo a vos mismo.
Ahí está el punto.


¿Por qué sirve?
Porque si no lo hacés, estás huyendo.
Estás sosteniendo una imagen vacía en lugar de enfrentar lo que realmente pasa.
Y la única forma de avanzar es dejar de escapar.

Imaginate esto:
Estudiás una carrera que odiás. Igual vas a clases, entregás trabajos, “avanzás”.
Pero en el fondo sabés que no tenés idea de qué vas a hacer cuando te recibas.
No se lo decís a nadie, porque queda mejor decir que estás estudiando y listo.

El problema es que estás caminando hacia un callejón sin salida… y lo sabés.
Si fueras honesto con vos mismo, se abrirían oportunidades:
como preguntarte si esa carrera realmente es para vos,
o cómo podrías aprovecharla el día que te recibas,
o si necesitás hacer un giro ahora.

Pero si te seguís mintiendo con un “algo estoy haciendo”, te estás lastimando.
Porque el monstruo que te espera al final —el laboral, el emocional, el que sea— crece.
Y vos no te estás preparando para enfrentarlo.


Lo mismo vale para lo personal.
Salís con una chica y decís que la amás. Te pregunto qué futuro ves con ella,
y respondés que es hermosa, agradable, que la pasan bien juntos.
Perfecto… pero no respondés la pregunta.
¿Qué futuro ves?

¿Por qué no admitir que no lo sabés?
¿Qué tiene de malo?
El momento en que decís “no lo sé”, empieza lo real:
¿Querés un futuro con ella?
Si la respuesta es sí, podés empezar a construirlo.
Si la respuesta es no, podés ser honesto y tomar otro camino.


Odiamos el “no lo sé” porque la incertidumbre duele.
Queremos control total.
Y mientras podamos poner excusas para evitar esa incomodidad, las vamos a usar.

Pero te tengo una verdad que tal vez no quieras escuchar:
Sentirte cómodo no es tu propósito.
Tenés cosas importantes que construir:
tu carácter, tus relaciones, tu familia, tu legado.

Da miedo. Claro que sí.
Pero es inevitable.
Y cuanto antes dejes de esconderte, más fuerte vas a llegar al final del camino.

Porque cuando te enfrentes a ese monstruo metafórico, si fuiste honesto,
vas a tener la espada afilada.
Y la batalla va a sentirse como un paseo en bicicleta.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Máximas de un Hombre.

Máximas de un Hombre

Elegí el tono de fábula solo por fines creativos. Fue la mejor manera que encontré de expresar estas ideas.


Relato de alguien que peleó sus batallas, perdió muchas, ganó otras y entendió un par de cosas en el camino.

1. Protegé sin oprimir

Muchos hombres creen que proteger es controlar. Pero eso no es protección, es miedo disfrazado. Proteger de verdad es sostener, es ser un lugar seguro donde los tuyos puedan estar en paz, sin sentir que les quitás el aire.

2. Es mejor ser un guerrero en un jardín que un jardinero en una guerra

Si no te preparás, cuando llegue el día difícil te va a aplastar. La paz existe porque hay quienes están listos para defenderla. Un guerrero en un jardín no dejó de ser guerrero, simplemente aprendió que la fuerza no está para desatarse todo el tiempo, sino para guardarse hasta que realmente haga falta.

3. Proveé más que pan

Llenar la mesa no alcanza. El hombre fuerte también provee dirección y ejemplo. He visto familias con plata, pero sin rumbo; hijos con todo lo material, pero vacíos por dentro. Proveer de verdad es dar algo más que lo material: es dar un norte.

4. Goberná primero tu interior

Podés ganar muchas cosas afuera, pero si no te gobernás a vos mismo, vas a ser esclavo igual. Conocí hombres con poder, pero destruidos por su propia ira; y otros comunes, atados a sus vicios. La primera conquista siempre es uno mismo.

5. El carácter es el cimiento

Un hombre puede levantar mucho, pero si no tiene carácter, todo se derrumba. La fuerza sin carácter es peligrosa; con carácter, esa misma fuerza se vuelve refugio para otros. El carácter es lo que nadie ve, pero sostiene cada decisión que tomás.

6. Defendé lo que amás

No todas las batallas valen la pena. Si peleás por todo, terminás desgastado y vacío. La vida es corta, elegí bien dónde poner tu fuerza. El hombre fuerte pelea por lo que ama: su familia, su fe, su propósito.

7. El sacrificio es parte de la provisión

Querer proveer sin sacrificarse es mentirse. Siempre hay precio: tiempo, esfuerzo, cansancio. Pero el sacrificio silencioso es la semilla más fértil, aunque nadie te aplauda por eso.

8. Actuá con justicia, no con impulso

He visto hombres fuertes arruinarlo todo por no saber esperar un segundo. El impulso da victorias rápidas, pero pasajeras. La justicia, aunque cueste, deja huellas que perduran. El hombre fuerte no reacciona: elige cuándo y cómo actuar.

9. Preferí la firmeza antes que la violencia

La violencia es el recurso del que no sabe sostenerse. Es grito vacío. La firmeza, en cambio, hace que los demás sepan dónde está tu límite sin necesidad de levantar la voz. La firmeza no destruye, construye. Y cuando todo se cae, es lo único que queda en pie.

10. La verdadera victoria es sobre uno mismo

Podés ganar contra muchos, pero si no vencés tu propio orgullo y tu propio miedo, seguís perdido. No hay enemigo más duro que uno mismo. Ser fuerte es poder mirarte al espejo y decir: “Hoy me gané a mí mismo.” Esa es la victoria que no se te puede arrebatar.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

¡Basta! quiero cambiar

Siento que hay una condena acerca de cambiar de opinión, ¿vos no?
Si cuando eras adolescente te gustaba una banda de música y hoy ya no te gusta más, recibís comentarios como: “¿y ahora qué te hacés, si antes te la pasabas escuchando?”.
O si dejaste de comer harinas, enseguida aparece el típico: “¡Ay, estás a dieta! Si antes te comías todas las facturas…”.

A lo largo del tiempo he cambiado mis ideas y mis opiniones. Antes estaba en el otro bando, full comprometido a una idea estática y para siempre. Pero las lecciones de la vida me mostraron otra realidad: somos capaces de cambiar de opinión, de cambiar de gustos, de cambiar nuestras elecciones.

Entiendo que alguien que cambia constantemente de opinión puede parecer inconstante o incoherente. No hablo de hacer de cuenta que nunca pensaste así, sino de fundamentar tus opiniones con criterios. Los que sean.
Cuando podés, por ejemplo, dejar de escuchar una banda no porque su música dejó de gustarte, sino porque tenés más información sobre sus integrantes y los valores de los mismos ya no te representan, eso indica una sola cosa: sos un ser pensante. Alguien que fundamenta lo que le gusta o no le gusta con hechos.

De todos modos, “porque no quiero” sigue siendo una razón totalmente válida.

Hay una frase del libro Meditaciones de Marco Aurelio que me fascina:

“Si alguien puede mostrarme que lo que pienso o hago está equivocado, lo cambiaré con gusto, pues busco la verdad, y la verdad nunca le ha hecho daño a nadie. Lo que daña es permanecer en el engaño y la ignorancia.”

Esta frase me ha acompañado mucho este tiempo, porque he tomado el compromiso de evaluar mis creencias, mis opiniones y los valores que sustentan mi vida, para poder filtrar mis motivaciones y convicciones.

¿De qué te sirve todo esto?, te preguntarás.
Lo primero es que despiertes a que muchas de tus ideas no son propias, sino que vienen de alguien más, y nosotros las adoptamos como si lo fueran. Como en mi caso, con la idea de Marco Aurelio sobre la verdad y la ignorancia.

Lo segundo es que rompas con el estigma del orgullo.
Muchos temen decir que cambiaron de opinión porque eso significaría, en pocas palabras, que antes estaban equivocados, y que ahora creen no estarlo, pero con la posibilidad de estarlo otra vez. Ese estigma impide que aprendas. No te hace fuerte, no te hace un “genio”, no te hace alguien de “convicciones férreas”. Por el contrario, no aceptar la idea de que todo puede transformarse te convierte en un ciego que no quiere ver.

Cambiar de opinión no te hace débil. Sé que puede parecer que mantenerte firme en una postura por siempre es un signo de convicción. Pero te animo a que no seas tan ingenuo como para creer que una sola idea puede durar para siempre, de manera atemporal, sobreviviendo a todo infortunio.

Quiero aclarar que no hablo de valores como la honestidad, la integridad o la bondad. Hablo de cosas más prácticas, como creer que es de mala etiqueta rechazar la invitación de un amigo a cenar, o negarte a aceptar los beneficios de un desayuno bajo en carbohidratos porque tu mamá te crió a pan con manteca y azúcar y a vos “no te hizo nada”.

Más profundo todavía: negarte a cambiar tu relación con una persona porque “siempre la trataste así y nunca le importó”.

Aferrarte a cualquier idea como única e inviolable te cierra a redescubrir tu mundo, a expandir tus fronteras y a abrir los ojos a una realidad mucho más grande, emocionante y llena de posibilidades.

No caigas en los estereotipos. No te niegues a creer que hay gente bondadosa y también gente cruel, que hay ricos humildes y pobres avaros. Los ejemplos son infinitos. Estoy seguro de que ya se te vinieron a la mente. Así que te animo a que enfrentes esta nueva idea: aquello que defendés con uñas y dientes puede que no esté tan bien, y eso que negás con todas tus fuerzas puede que no esté tan mal.

Y si no, pensá en la pizza con ananá. Personalmente la detesto, pero conozco gente que la ama con pasión. En este vasto mundo existen múltiples realidades.

Así que me despido con una de mis máximas preferidas:

“No me avergüenza cambiar de opinión, porque para nada me avergüenza poder pensar.”
Pablo Perez

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app
Tambien podes hacer una transferencia al alias: Yosoypablo22 
A nombre de Pablo Alfredo Perez.

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Vos tenés el control: no negocies quién sos.

“Nunca, nunca, nunca negocies quién sos ni quién querés ser por una situación externa a vos.”
– Pablo Pérez

Imaginá que cada vez que alguien no está de acuerdo con algo de vos, decidís ignorar cómo te sentís para adaptarte y hacer que los demás se sientan cómodos. Si lo hacés, terminarías atrapado en una lista interminable de cambios y adaptaciones, perdiéndote en el proceso. Ahora, pongamos el caso contrario: si alguien te trata mal y respondés con la misma moneda, ojo por ojo, como dice la famosa frase, “y el mundo quedó ciego”.

Soy un fundamentalista de la responsabilidad personal. Creo firmemente que podés estar en control todo el tiempo. Por eso me desagrada pensar que debería cambiar mis acciones según cómo el mundo reacciona a la persona que yo elijo ser.

Podemos moldear nuestro ser, fijar un norte y decidir qué tipo de hombre o mujer queremos ser. Esa responsabilidad nos pertenece. Andar por la vida justificando comportamientos diciendo cosas como “soy celoso porque en el pasado me engañaron” es permitir que una situación defina tu personalidad para siempre.

Tomemos el ejemplo de los celos: ¿a quién podría gustarle vivir con ese sentimiento constante de preocupación? Imaginar que tu pareja podría estar con alguien más cada vez que no está con vos, o sospechar que tiene intenciones ocultas cuando sonríe a alguien, es vivir en un infierno. Y para mí, la mejor definición de infierno es un lugar malo que se pone cada vez peor.

Por eso no puedo concebir que alguien se resigne a vivir así, determinado por heridas del pasado o por el comportamiento de otro adulto. La manera en que alguien más elige ser no tiene por qué influir en tus decisiones. Vos tenés el control total de quién querés ser.

¿Significa esto que podés hacer todo lo que quieras? Sí, como poder, podés, pero siempre sujeto a las consecuencias de tus acciones.

Este mensaje es para invitarte a reflexionar activamente sobre qué tipo de persona querés ser. ¿Querés ser alguien resentido, que ve el mal en todas partes, buscando venganza y haciendo sufrir a quienes le hicieron daño? Si esa es tu elección, tomá tu veneno.

Yo prefiero algo distinto: vivir sin tomarme las cosas de manera personal. Ser amable, directo, decir lo que pienso sin intención de dañar a nadie. Quiero darlo todo en cada momento, sin limitar mi potencial por la actitud de otros.

Escuchame bien: vos tenés el control. No te resignes a creer que la vida es como es y que no podés elegir cómo sentirte. Si sentís que la vida te mantiene tan ocupado que ni siquiera podés pensar en estas cosas, preguntate: ¿es esta la vida que quiero? ¿Por dónde puedo empezar a cambiarla?

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Crea tus propias oportunidades: una vida sin límites.

FOMO: El miedo a perderse algo

FOMO (del inglés fear of missing out, «temor a dejar pasar» o «temor a perderse algo») es una condición psicológica descrita como «una aprehensión generalizada de que otros podrían estar teniendo experiencias gratificantes de las cuales uno está ausente». Este tipo de ansiedad social se caracteriza por «un deseo de estar continuamente conectado con lo que otros están haciendo». También se define como un miedo al arrepentimiento, que puede derivar en una preocupación compulsiva por no perderse oportunidades de interacción social, experiencias novedosas, inversiones rentables u otros eventos satisfactorios.

Todos, en mayor o menor medida, experimentamos este miedo. Sufrimos cuando no podemos ir a un cumpleaños o a una fiesta. En vacaciones, queremos recorrer tantos lugares como sea posible, tomar fotos y compartirlas. Miramos las noticias constantemente para “estar informados”. Queremos saberlo todo, no queremos perdernos de nada.
Ahora bien, ¿es esto algo malo? Te invito a reflexionar.

Más allá del bien y el mal: La inversión de tu tiempo

No se trata de juzgar si está mal o bien, sino de analizar el tiempo que consumes en ello y si te es rentable. Y por rentable me refiero a que los beneficios que obtengas sean mayores a tu inversión; porque, estoy completamente seguro, invertir en ansiedad no tiene ningún tipo de beneficio.

No quiero diagnosticarte ni ofenderte si estás pasando por una situación difícil. Solo busco invitarte a replantear algo que quizá en tu vida parece normal, pero que podría estar perjudicándote.

El miedo a perderse algo es, en esencia, una forma de pensar basada en la escasez.

Oportunidades perdidas y creencias limitantes

Déjame darte un ejemplo: Si no puedes ir a esa fiesta que tanto querías y eso te irrita y pone ansioso, no es necesariamente porque ahí estarán tus amigos y te divertirás. Es porque crees que ese momento, esa oportunidad, es irrepetible. Esto se traduce en dos creencias erróneas:

  1. Creer que las oportunidades son limitadas y que debemos aprovecharlas todas.
  2. Creer que no eres capaz de crear nuevas oportunidades, lo que implica una falta de confianza en tu capacidad para generar momentos valiosos.

Quizás pienses que estas creencias tienen algo de verdad, pero te aseguro que no es así.

Las oportunidades de la vida

La vida es maravillosa, llena de desafíos, aventuras y oportunidades. Sin embargo, nuestro tiempo es limitado, una realidad que debemos aceptar. Esto significa que no podemos vivir todas las aventuras ni aprovechar todas las oportunidades disponibles. Y eso está bien.

Tener miedo de perder una oportunidad es como preocuparse por respirar: no tiene sentido.
Muchas empresas utilizan estrategias de marketing para crear en nosotros esa sensación de urgencia, haciéndonos creer que la oportunidad es única. Seguro has visto un cartel que dice: “¡LIQUIDACIÓN TOTAL POR CIERRE!” y te surge la necesidad de comprar antes de que sea demasiado tarde. Luego, al prestar atención, lees en letra pequeña: “Liquidación por cierre de temporada”. ¿Te suena familiar?

Lo mismo ocurre con otros ámbitos de nuestra vida: nos dejamos llevar por el miedo a perder algo. Pero no necesitamos atrapar todas las oportunidades que se nos presentan.

Ser un cazador de oportunidades vs. ser consistente

El problema de querer “cazar” todas las oportunidades es que dificulta tu constancia y coherencia en el desarrollo personal.

Te doy un ejemplo: Tengo un trabajo de tiempo completo que disfruto mucho, aunque no está 100% relacionado con lo que amo hacer. Mi sueño es ser independiente y dedicarme de lleno a mi pasión. Ahora bien, si me ofrecen participar en un negocio rentable y confiable que requiere todo mi tiempo libre, ¿es una buena oportunidad? Tal vez, pero no para mí. Necesito mi tiempo libre para trabajar en mi proyecto personal.

Sentirme mal o ansioso por rechazar esa oportunidad no tiene sentido. Mi visión personal me ayuda a priorizar lo que realmente importa.

Crear tus propias oportunidades

Como decía Séneca: «La suerte es donde confluyen la preparación y la oportunidad».

No necesitas esperar un golpe de suerte; debes prepararte y crear tus propias oportunidades. Eso sí, el hecho de que puedas generar una nueva oportunidad no significa que debas tomarla.

Te comparto una experiencia personal: En 2022, tomé clases de piano durante seis meses por hobby, porque me encanta el instrumento. Mi profesor me animó a continuar, incluso sugiriendo que podría llegar a enseñar piano. Sin embargo, decidí invertir ese tiempo en clases de inglés, que estaban más alineadas con mis objetivos. Aunque la “oportunidad” de avanzar en piano era tentadora, no se ajustaba a mis planes.


¿Cómo elegir las oportunidades correctas?

La clave está en tener una visión personal clara. Saber qué quieres lograr te ayuda a descartar caminos que no te llevan a donde deseas.

Antes de despedirme, quiero dejarte algunos consejos prácticos:

  1. No te preocupes. Como te dije, no te pierdes de nada esencial.
  2. Reflexiona cada día. Dedica tiempo a pensar en lo que realmente quieres lograr. Esto te ayudará a definir una visión personal.
  3. Busca inspiración. Lee, escucha podcasts y aprende sobre los temas que te interesan. Esto te ayudará a diferenciar entre lo que amas y lo que solo te llama la atención como pasatiempo.
  4. Desconéctate. Apaga tu celular de vez en cuando. El exceso de información inhibe nuestra creatividad y nos hace sentir ansiosos.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Espero que este texto te haya aportado algo valioso. Te animo a seguir visitando mi blog y a explorar nuevas ideas para tu desarrollo personal. Recuerda: en tu vida hay mucho más por descubrir.

 

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

¿Por Qué?

En tu búsqueda de una vida plena y significativa, a menudo te encuentras enfrentando retos y obstáculos. Pero, ¿qué es lo que realmente te impulsa a seguir adelante? ¿Qué te motiva a levantarte cada mañana y a dar lo mejor de ti mismo? La respuesta a estas preguntas se encuentra en una serie de poderosas interrogantes: ¿Por qué?

¿Por Qué Ir Tan Lejos?

¿Por qué ir tan lejos cuando podrías quedarte en tu zona de confort? La respuesta radica en el crecimiento. Al igual que una planta que extiende sus raíces en busca de agua y nutrientes, tú también necesitas explorar más allá de lo conocido para crecer. Hace unos años, quizás decidiste mudarte a una ciudad diferente para perseguir una oportunidad laboral. Fue un cambio desafiante, pero te permitió descubrir nuevas habilidades y fortalezas que nunca habrías conocido si te hubieras quedado en tu zona de confort.

¿Por Qué Pagar el Precio?

Todo éxito conlleva un costo. Al preguntarte “¿Por qué pagar el precio?”, puedes entender el valor del sacrificio. Tal vez recuerdes cuando decidiste invertir en un curso. Fue una inversión significativa de tiempo y dinero, pero los conocimientos adquiridos te han permitido mejorar tu oficio y alcanzar metas que antes parecían inalcanzables. Pagar el precio es reconocer que el esfuerzo y el sacrificio de hoy son las semillas del éxito de mañana.

¿Por Qué Trabajar Tan Duro?

El trabajo arduo es la piedra angular del éxito. Al reflexionar sobre “¿Por qué trabajar tan duro?”, encuentras la motivación para perseverar incluso en los momentos más difíciles. Hace unos meses, quizás te propusiste escribir un libro. Los días fueron largos y las noches cortas, pero cada página escrita te acercaba más a tu objetivo. Trabajar duro no solo te lleva a alcanzar tus metas, sino que también fortalece tu carácter y te prepara para cualquier desafío que la vida te presente.

¿Por Qué Debería Aprender Tanto?

El aprendizaje continuo es esencial para el crecimiento personal y profesional. Preguntarte “¿Por qué debería aprender tanto?” te recuerda que el conocimiento es poder. Cada nueva habilidad y cada nueva pieza de información te hacen más competente y capaz de enfrentar los desafíos de manera efectiva. El aprendizaje constante te mantiene relevante y competitivo en un mundo en constante cambio.

¿Por Qué Desarrollarte a Mí Mismo al Máximo?

Desarrollarte al máximo es una de las mejores inversiones que puedes hacer. Al considerar “¿Por qué desarrollarte al máximo?”, puedes identificar las áreas en las que deseas crecer y mejorar. Este desarrollo personal te permite aprovechar al máximo tus talentos y habilidades, llevándote a una vida más rica y satisfactoria.

¿Por Qué Intentar Convertirme en Todo lo Que Puedes Llegar a Ser?

La autorrealización es el objetivo final del crecimiento personal. Preguntarte “¿Por qué intentar convertirte en todo lo que puedes llegar a ser?” te desafía a explorar tu máximo potencial. Este esfuerzo constante por mejorarte no solo te lleva a logros personales, sino que también te permite contribuir de manera más significativa a tu comunidad y al mundo.

Estas preguntas “¿Por qué?” son herramientas poderosas para descubrir las motivaciones y el propósito detrás de tus acciones. Al entender y clarificar tus “por qué”, puedes encontrar un sentido más profundo y duradero en todo lo que haces, establecer metas significativas y mantener la motivación incluso en los momentos más difíciles. Además, al vivir alineado con tu propósito, puedes inspirar y motivar a otros a hacer lo mismo. Así que, ¿por qué no empezar hoy mismo a explorar tus “por qué”?

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

Lo que no te contaron sobre el éxito.

Jack Conte es un músico y compositor con muchísimo talento

Como muchos, estaba atravesando una situación: quería vivir de su pasión, pero no de la manera “tradicional” en la que otros músicos lo hacen. Jack no quería ser parte de una banda, no quería ser músico de estudio, ni componer canciones para otros artistas. Esta situación le causó una enorme frustración.

Antes de contarte su historia, ¿vos qué hubieras hecho si fueras Jack? Pensalo.

Desafiando la normalidad

Jack no se quedó con su frustración. Tomó cartas en el asunto y, junto a Sam Yam, creó Patreon, una plataforma de financiamiento colectivo (crowdfunding) que permite a los creadores recibir pagos regulares y sostenibles de sus seguidores o “patrones”. La idea era que los fans pudieran apoyar económicamente a los artistas, permitiéndoles continuar creando contenido de alta calidad. Hoy, Patreon está valuado en aproximadamente 4.000 millones de dólares, con cerca de 7 millones de personas contribuyendo para que artistas como Jack puedan vivir de su pasión.

Me encanta esta historia porque Jack no se limitó a los caminos ya existentes. Lo común hubiera sido escoger uno de esos caminos, pero él decidió fundar uno nuevo. La parte más hermosa de esta historia es que miles de personas se han beneficiado de ello.

¿Podríamos decir que Jack está viviendo su sueño de manera exitosa, verdad?

Pero, ¿te imaginas lo que su entorno le diría al comenzar? Probablemente alguien le dijo: “Si se pudiera hacer, alguien ya lo habría hecho” o “¿Por qué no formas tu propia banda y te dedicas a eso?” o “Si te gusta tanto la música, tal vez podrías dar clases”.

Podemos suponer que nadie tenía malas intenciones, pero ninguna de esas opciones encajaba con el sueño de Jack.

¿Por qué te cuento esto?

Porque tal vez te haya pasado lo mismo. La gran cantidad de opiniones puede ser abrumadora, y cada vez que das un paso hacia tu sueño, si no obtienes los resultados esperados, puede que empieces a cuestionarte si estás en lo correcto o si deberías dedicarte a otra cosa. Es el típico dilema de película donde el chico quiere ser guitarrista y su papá quiere que sea cirujano.

¿Y entonces qué hago?

Estoy convencido de que si amas algo, harás que funcione. Así como el creador de Patreon logró vivir de hacer música de una manera no convencional, tú también podrás hacerlo. Pero no nos quedemos ahí, vamos al “cómo”.

Hay un libro del autor John C. Maxwell que se llama “3 decisiones que toman las personas exitosas”. Esas 3 decisiones son:

  1. Descubrir tu propósito.
  2. Explotar al máximo tu potencial.
  3. Plantar semillas que beneficien a otros.

Y a esto le puedo sumar una frase del astrofísico y escritor Neil deGrasse Tyson que dice: “Busca algo que harías sin que te paguen y haz de eso tu carrera”.

No tiene que ser ya

Aquí es donde la ansiedad hace su trabajo y desmoraliza a muchos soñadores. Combinado con el sentimiento de estar perdiendo el tiempo, puede ser fatal para tu sueño. Pero déjame dejar algo claro: el tiempo no te va a esperar, pasará igual, estés trabajando por tu sueño o no. Esto significa que donde estarás en 5, 10 o 15 años depende de ti. Lo que es seguro es que ese tiempo va a transcurrir de una u otra manera. Y aunque a priori parezca trágico, es un alivio a tu ansiedad. ¿Por qué preocuparte por lo que sucederá en el futuro si depende de tus acciones hoy? No se trata de salir corriendo, sino de empezar hoy. Dedica 5 minutos al día, 10 minutos al día.

Cuando comencé a escribir, me tomaba unos 20 minutos por semana, lo que significaba que no compartía mucho de lo que escribía porque generalmente no tenía nada listo. Hoy, estoy en un promedio de 40 minutos diarios, lo cual me ayuda a publicar semanalmente y recibir un promedio de 400 visitas mensuales. Esto no sería posible si no hubiera empezado por esos 20 minutos.

Concluyendo, te dejo dos consejos importantes que resumen todo lo que hemos escrito hoy:

  1. Si te importa y lo amas, encontrarás la manera de que funcione: escucha más a tu corazón que a la opinión de los demás. Usa la historia de Jack como inspiración y encuentra maneras creativas y únicas de vivir tu sueño.
  2. No te desesperes, no tienes que hacerlo ya: no pierdas mucho tiempo en inseguridades o temores, pero tampoco sueltes toda tu vida para desesperarte pensando “se me pasan los años, no lo voy a lograr”. Da pequeños pasos, invierte pequeñas cantidades de tiempo, pero de manera consistente. Todos los días un poquito, y eventualmente tendrás habilidades, confianza y habrás conocido personas que te ayudarán a concretar ese sueño y esa visión.

Bonus track: No te olvides del impacto que tiene tu vida sobre la vida de otras personas. Ningún sueño realmente grande es egoísta. Como dijo el autor y psicólogo Jordan B. Peterson: “Si puedes llevar adelante tu visión tú solo, significa que es completamente minúscula y mediocre”. Suena fuerte, lo sé, pero es un recordatorio de que no estás solo y no necesitas estar solo. Lo harás con la gente que encuentres en el camino. Abre tu corazón, pero no te desmotives por la falta de visión de los demás. Aprovecha a las personas que sí tienen visión.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

La comparación es el ladrón de la felicidad.

¿Has visto como es la forma de un copo de nieve? Se ve más o menos así. 

La realidad es que cada copo de nieve en el mundo es una formación única, no existen dos copos de nieve iguales, ¿no es eso sorprendente? Sabiendo esto, ¿podrías elegir solo uno? Y decir “este es el más hermoso de todos los copos de nieve” Lo dudo. No de tu criterio, sino que elegir solo uno sería prácticamente imposible. 

Seguro te preguntas por qué estamos hablando de nieve, es que vos tenés algo en común con los copos de nieve, no existe nadie como vos.

Te estás comparando mal.

Si vez la vida de otra persona y decís cosas como “Él la tiene más fácil”, “A tal persona no le pasan tantas cosas como a mí”, “quisiera la vida de fulano”. Te estás equivocando, pero a lo grande, no es para que te juzgues, pero si te lo digo para sacudirte un poco.

Piénsalo así, estás comparando lo mejor de alguien, con lo peor de vos, ¿cómo no vas a pensar que es más fácil para el otro? A veces creemos que queremos la vida de alguien más, pero en realidad queremos sus resultados sin ninguna de las dificultades que vivió o vive. 

No te dejes engañar por el deseo de ser alguien más y tené mucho cuidado si estás celoso de la vida que otro tiene, por qué realmente ¿de qué podrías estar celoso? Ese indicador es extremadamente vago, en realidad no conoces nada sobre el sacrificio de la otra persona, como lidio con sus emociones, ni como hizo realmente para soportar llegar hasta donde hoy está. 

Pasar tus días pensando en que maravillosa sería tu vida, si fuera como la de otra persona, es una enorme perdida de tiempo, siempre, en cada caso, sin excepciones. No es fácil ser nadie más y lo podés comprobar con tu vida, no importa el nivel socioeconómico, no importa donde naciste, todos y cada uno enfrentan dificultades y desafíos por igual, y tal vez puedas decirme que para vos sería más fácil enfrentar los desafíos de tu vida si tu cuenta del banco estaría llena. Frena justo ahí, ¿ya empezás de nuevo? No te transformes en víctima, no busques consuelo en que hoy no estás disfrutando tu vida porque te falta algo que otro sí tiene. 

Tal vez envidias la disciplina de ese hombre que ves todos los días corriendo cuando salís de tu casa, pero seguro no querés el infarto que tuvo, que lo llevo a ser consciente de que si no cuida él su vida nadie más lo va a hacer.

Tus decisiones son tuyas, deja de creer que es por la situación que vivís hoy. 

Perdón si sentís que te estoy hablando muy duro, pero de verdad necesitamos todos y me incluyo, abandonar esa mentira de que viviríamos mejor si fuese alguien más.

La única comparación que sí vale.

Con el único que te podés comparar, es con vos mismo, ayer, pero no “hace 10 años yo era más delgado y atlético…” no, no, ayer de verdad, las últimas 24 hs, que tu desafío personal sea mejorarte a vos mismo. 

Y tal vez pienses que hoy no podés comenzar, pero te digo que si crees eso es porque no te estás enfocando lo suficiente, la vida está compuesta en su mayoría por lo que llamamos “pequeñas cosas” y son esas cositas que ignoras todos los días que marcan la diferencia, tal vez sientas que no tenés tiempo para hacer ejercicio media hora todos los días, pero consulta en tu teléfono cuanto tiempo pasas en redes sociales seguro que ahí tenés más que la media hora que necesitas para comenzar, esto lo dije en otro artículo del blog, pero quiero repetirlo acá, Leer una página de un libro siempre será mejor que no leer nada, caminar 100 mts siempre será mejor que no caminar, escribir un párrafo al día siempre será mejor que no escribir nada. Y esta vez cambia tu cabeza, saca ese pensamiento de “1 página al día no es nada” si no es nada, ¿por qué no lo haces? Lee una página al día y en un año leíste un libro, suma otra página, 2 al día y en un año leíste 2 libros, suma una más… 3 páginas, 3 libros al año, traslada eso a cualquier área de tu vida, empezar siempre será absolutamente necesario, no lo vas a poder evitar y empezar siempre va a depender de vos.

Sos completamente único, no trates de vivir la vida de otro, vos tenés todo lo que necesitas.

Gracias por quedarte hasta el final y acompañarme en un nuevo artículo de mi blog, seguí conectado y pendiente que pronto habrá novedades. 

Invitame un café en cafecito.app

Tendria que mirar mas el cielo.

“El cielo es ese hermoso viejo lienzo sobre el cual la naturaleza sigue pintando”. – Claude Monet

Recientemente, adquirí una nueva costumbre, por la mañana, cuando me levanto, saco mi cabeza por la ventana y contemplo el amanecer por unos minutos, en el momento que escribo esto estamos en otoño en Argentina, y cuando me levanto aún está de noche, pero en el transcurso de mi mañana el sol comienza a salir.

Es un ejercicio simple, pero poderoso, es el inicio de un nuevo día lleno de oportunidades, el cielo es tan hermoso y tan variado, me parece precioso tanto cuando está despejado y completamente azul, o cuando el día se ve gris por esas nubes cargadas de lluvias. Realmente creo que todos deberíamos apreciar más el cielo. 

No solo hablo de apreciarlo de manera literal, sino como una metáfora de que a veces estamos demasiado ocupados, o preocupados, como para prestar atención a las cosas hermosas que nos rodean. 

Nuestra vida está llena de cosas hermosas. 

En toda la naturaleza que nos rodea abunda la belleza, pero a veces estamos tan preocupados por como nos vemos, como nos sentimos, andamos por la calle mirando el móvil o metidos en nuestra mente que olvidamos que un mundo hermoso nos rodea, la naturaleza tiene mucho que enseñarnos.

Hace unos meses una racha de tormentas muy grandes golpeo la ciudad donde vivo, causo muchos daños, arrancó árboles, techos, fue muy fuerte. Una víctima de esta tormenta fue un árbol que siempre veía de camino a mi trabajo, era un árbol bastante particular, porque se ve que en el pasado ha sufrido algún tipo de evento similar, lo que genero que en el centro tenga un enorme hueco; sin embargo, el árbol creció al rededor de ese daño y se hizo un árbol hermoso, verde de hojas pequeñas, siempre lo apreciaba porque decía “que ganas de vivir tiene este árbol a pesar de ese tremendo agujero” días después de la tormenta yendo a mi trabajo veo que el árbol estaba partido al medio, quedando solamente su base, perdió por completo la copa, realmente lo sentí mucho, tenía cariño ya por ese árbol, luego de lo sucedido simplemente deje de prestarle atención.

Pero un día volvía caminando de mi trabajo y pase exactamente por al lado y quede completamente sorprendido…

Del centro del agujero y al rededor de su tronco quebrado, había como si fuera un pequeño arbusto, el árbol estaba desde ese caos creando una nueva copa, verde, fuerte, frondosa, y me emociono verlo.

Una visión clara y un propósito establecido.

Podríamos decir “y sí, la única función de ese árbol es crecer” pero ¿no te sorprende ni un poco? El árbol no tiene maestros, no tiene amigos, mentores, no lee ni compra cursos, simplemente está convencido de que es lo que tiene que hacer, no tranquilo, no me volví un loco que habla con los árboles, pero abraza esta metáfora.

Cuantas personas tenemos dudas de que hacer con nuestra vida y ahí andamos, a las vueltas, mientras que el arbolito sigue firme, nada personal, pero creo que nos debe pasar a todos, a donde quiero llegar con esto. 

No te enamores de tus problemas, recuerda que tenés que seguir creciendo.

No te quedes enganchado con lo que te paso o como te sentís, interprétalo de esta manera, aún te falta crecer, tal vez todavía no tenías las herramientas ni la fortaleza para soportar ese dolor, tal vez esa situación te quiebre, pero no termina ahí, aún tenés que crecer, y seguro que vendrán aún más tormentas, pero tu vida es maravillosa y llena de propósitos hermosos.

Aprecia más lo que si tienes.

El enfoque de estos párrafos, es que puedas tomar tiempo para apreciar, esa flor en tu vereda, ese cielo azul por las mañanas, la risa de tus seres queridos, la vida es maravillosa en muchos sentidos, es un enorme milagro bien planificado, pensá en tu existencia, pensá en como un enorme árbol alguna vez fue semilla, o una preciosa ave alguna vez fue un pichón todo desplumado. 

No es que a tu vida le faltan cosas lindas, sino que estás ignorando las que ya te rodean, podre no conocer tu vida, pero si miramos para arriba, todos vemos el mismo cielo. 

No subestimes el poder de tomar 10 minutos al día para ser agradecido por las cosas maravillosas que existen en tu vida, una ducha caliente es un privilegio, el abrazo de alguien que te ama, las palabras honestas de un amigo, eso es el cielo. 

 

Invitame un café en cafecito.app