De la Ansiedad a la Acción: Pasos para Recuperar el Control de tu Vida

 

“Hoy todo es ansiedad. Lo mío no es ansiedad, yo solo quiero que las decisiones que estoy tomando me den resultados, pero hoy.”
Fragmento de una charla anónima.

En nuestra sociedad actual, palabras como ansiedad, frustración e incertidumbre se han vuelto moneda corriente. Parecen describir perfectamente el estado emocional de millones de personas enfrentadas a un ritmo de vida cada vez más acelerado. ¿Quién no ha sentido esa necesidad de resultados inmediatos? De tomar una decisión y ver, casi al instante, que fue la correcta.

Sin embargo, detrás de esa urgencia subyace una lucha constante con la realidad: los grandes cambios, los logros significativos e incluso las soluciones más simples rara vez son inmediatos. Entonces, ¿qué podemos hacer frente a este panorama? ¿Cómo evitar que la ansiedad nos domine y transformar la frustración en acción efectiva?

Pensar en el largo plazo

Tal vez te has preguntado si las decisiones que estás tomando son las correctas. Si es así, quiero invitarte a mirar más allá del resultado inmediato. Imagina el caso de las inversiones a largo plazo: ahorrar una pequeña cantidad de dinero hoy no te traerá beneficios inmediatos; incluso podrías sentir que estás perdiendo algo. Pero si mantienes ese hábito constante y reinviertes los intereses generados, con el tiempo habrás construido una base sólida. Esa base podría ser la clave para iniciar un negocio o aprovechar una gran oportunidad que, de otro modo, no habría sido posible.

Superar la ansiedad es similar. Aunque no estés seguro de algunas decisiones, seguramente hay otras que sabes que son las correctas. Por ejemplo, ser un buen empleado no garantiza que algún día seas un emprendedor exitoso, pero cumplir con tus horarios, tratar bien a tus colegas y construir relaciones de confianza te ayudará a crear un entorno propicio para alcanzar tus metas en el futuro. ¿Ves mi punto? Combatir la ansiedad, la frustración y la incertidumbre se trata de salir del futuro y enfocarte en lo mejor que puedes hacer HOY.

Sigue haciendo lo que sabes que tienes que hacer

Quiero que recuerdes esto: “Sigue haciendo lo que sabes que tienes que hacer, mientras necesites hacerlo.” No te desvíes. Si sabes que lo que estás haciendo hoy es lo correcto, no lo cambies solo porque los resultados no son inmediatos. Persevera.

Puede que creas que la falta de resultados es una señal para desistir, pero no abandones tus convicciones. Solo cambia tu camino si has aprendido algo que te hace ver las cosas de manera diferente. ¿Parece confuso? Permíteme darte un ejemplo más personal.

Te cuento una experiencia personal

Recientemente comencé a crear contenido para mis redes sociales en forma de videos cortos. Aunque tengo algunos conocimientos sobre el tema y amigos que son expertos, además de una infinidad de consejos disponibles en internet, decidí no seguir todas las “reglas” que recomiendan. No fue por orgullo ni porque no creyera que eran útiles, sino porque para mí, crear contenido es algo personal. Es un deseo propio. Quiero respetar mi ritmo, mi estilo y mi forma de experimentar.

Claro, podría preocuparme pensando que, si no sigo esos consejos, nadie verá mis videos o no llegaré al público adecuado. Pero prefiero mantener mi tranquilidad y seguir haciendo lo que creo correcto, hasta que descubra algo nuevo que me haga cambiar de opinión.

¿Te parece complicado? Yo creo que no.

Vas a sentirte ansioso, estoy seguro. De la frustración no te vas a escapar. Pero te garantizo que puedes salir de ese estado con la decisión consciente de respetar tu ritmo, de no buscar resultados inmediatos.

Tengo muchísimo para charlar de esto contigo, pero no quiero hacerte larga la lectura. Un consejito más antes de despedirme: busca momentos para estar en blanco. Respira profundo, come algo rico, enciende una velita aromática, mira a los ojos a tu pareja, o simplemente observa el cielo y escucha los sonidos que te rodean. Bajar al tiempo presente es fundamental.

Gracias por acompañarme en esta reflexión. Nos vemos en otro post. Te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Cansado de vivir cansado.

¿Quién no dijo alguna vez “Estoy cansado” después de un día largo? A veces lo decimos por costumbre, pero hay quienes ya arrancan el lunes por la mañana diciendo “Estoy muy cansado”. Si empezamos así, ¿qué nos espera el resto del día?  

Te confieso que yo lo decía todo el tiempo. Y sí, de verdad me sentía cansado, pero decirlo en voz alta no ayudaba en nada.  

Un poco de historia sobre el “cansancio”

La palabra “cansancio” tiene un origen muy particular. Viene del latín, pasó por el griego y llegó al castellano combinando dos ideas. Su significado original era “desviarse del camino”. ¿Curioso, no? Los navegantes usaban esta palabra para describir sus paradas para descansar en algún puerto antes de seguir su viaje.  

Te cuento esto porque quiero que reflexionemos juntos sobre esa idea de “desviarse del camino”. ¿Realmente estás descansando o solo vives cansado?  

¿De verdad descansamos?

Pensemos en un domingo. ¿No te pasó que, al llegar la noche, te sentías más cansado que en un día normal?  

La verdad es que todos necesitamos un propósito. No vivimos solo para sobrevivir, sino para alcanzar algo. Nuestro instinto está orientado al éxito. Por eso, cuando hacemos cosas sin sentido, sentimos ese peso.  

El cansancio como excusa

Quiero compartirte una historia. En 2005, Jon Blais, un triatleta reconocido, fue diagnosticado con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Tres meses después, completó el triatlón “Iron Man Hawái”: nadó 3,9 km, pedaleó 180 km y corrió 42 km, sumando 226 km en total. Lo terminó en 16 horas y 26 minutos, convirtiéndose en la primera persona con ELA en lograrlo.  

Jon tenía un objetivo claro y no dejó que el cansancio o sus excusas lo detuvieran.  

Vivir sin un propósito agota

Si solo vives para cumplir con lo que “tienes que hacer”, vas a sentirte agotado. Es lógico: vivir requiere esfuerzo, y nadie está dispuesto a esforzarse si no sabe para qué.  

Muchos caemos en un ciclo automático: levantarnos, trabajar, volver a casa, mirar televisión y repetir. Es ahí donde aparece el verdadero cansancio: el de no tener metas, el de sentir que el día no tuvo sentido.  

Un esfuerzo con propósito cambia todo

El cansancio no tiene por qué ser un límite cuando entiendes para qué haces las cosas. En el gimnasio, en el trabajo o cuando estás estudiando para un examen, la clave está en encontrar el propósito detrás del esfuerzo.  

Por eso, aunque estés cansado, no dejes que eso sea tu límite. Reflexiona: ¿Por qué estás cansado? ¿Es la rutina o la falta de un propósito lo que te pesa?  

Pasos prácticos para empezar

Quiero dejarte algunos consejos que me sirvieron:  

  1. No hables de lo cansado que estás: Aunque lo sientas, evita decirlo. En lugar de eso, intenta decirte algo positivo al despertar. Tu cerebro se lo creerá poco a poco.  
  2. No te canses por adelantado: No pienses en lo difícil o agotador que será algo antes de empezar. Esa actitud baja tu rendimiento y te hará sentir más agotado.  
  3. Agradece tu realidad: Tal vez no estés donde quieres, pero quejarte solo te frenará. Sé agradecido, incluso si tu trabajo no te gusta. Esa mentalidad puede abrirte puertas.  

Vive, no sobrevivas.

Si hoy sientes que tu vida no tiene rumbo, es momento de dar un paso. Comienza con algo pequeño: lee una página, dedica cinco minutos a algo que te apasione o haz algo que siempre quisiste intentar. Al principio será motivación, luego disciplina, y finalmente verás los frutos.  

Recuerda: la vida es para vivirla, no para pasar los días. Brilla, aporta lo que solo tú puedes dar, y despierta. Te necesitamos.

 

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Es un día hermoso, pero yo no puedo verlo.

Había un hombre ciego sentado en un parque, con una lata frente a él y a su lado un cartel que decía: “Soy ciego, por favor ayúdeme”. Él podía sentir cómo la gente pasaba frente a él, pero nadie dejaba nada en su lata.

Luego de unas horas, una niña pasó frente a él, lo observó, tomó su cartel y un fibrón, y del otro lado escribió otras palabras.

El hombre, asustado, tocó sus pies y le dijo: “Por favor, no te lleves mi cartel, es lo único que tengo”.

“No te preocupes”, le respondió la niña. Cuando terminó de escribir, volvió a dejar el cartel en su lugar. El hombre se quedó muy preocupado, ya que no sabía qué clase de cosa había escrito en el cartel. Pensó que tal vez podría ser algo malo o alguna burla. Sin embargo, casi al instante, cada persona que él sentía pasar se agachaba a dejar dinero en su lata.

Con una mezcla de sorpresa y alegría, la tarde continuó hasta que él sintió nuevamente una presencia frente a él. Estiró sus manos y tocó sus pies: era la niña. Emocionado, le dio las gracias y le preguntó: “¿Qué fue lo que escribiste en ese cartel?”

A lo que la niña le respondió: “Lo mismo, pero con otras palabras”.

El cartel decía: “Es un día hermoso, pero yo no puedo verlo”.

Una hermosa historia, un mensaje poderoso.

El exceso de información que tenemos hoy día puede hacer que fácilmente nos olvidemos de las cosas maravillosas que hay en nuestro día a día. Nunca estuvimos tan metidos en los asuntos de los demás como hoy. La facilidad de acceder a la “vida” de otro por medio de una red social nos hace estar más pendientes de los demás que de nosotros mismos. Vemos cientos de personas tener la vida que “desearíamos tener” y nos lamentamos por no poder estar tirados en una lona en la playa o tomando un café en la punta de una montaña. ¿Qué si te mereces esas cosas? Eso está más que claro, pero quedarte sentado, deseándolo o envidiando a quienes lo están haciendo no es la manera de poder hacerlo.

¿De qué te estás quejando hoy?

Estudios han demostrado que quejarte tiene efectos negativos en tu vida. La queja está asociada a altos niveles de estrés y ansiedad, aumentando así las enfermedades mentales y también la depresión en las personas.

Quejarse también produce daño a tus relaciones interpersonales. Las personas que más se quejan están más asociadas a relaciones insatisfactorias, lo que lleva al aislamiento social y también a recibir menos apoyo de nuestro entorno. Pero hay otro punto que es del que quiero que hablemos hoy.

Quejarse disminuye tu productividad y tus chances de tener éxito en lo que deseas.

Supongamos que tenés un trabajo que no te gusta, y constantemente te quejás de él, independientemente de que tengas buenos motivos o no, podrías pensar: “Bueno, es hora de buscar otro trabajo”, pero… tu nivel de insatisfacción con tu trabajo actual te hace pensar “¿Y si la paso peor en mi otro trabajo? ¿Y si me va mal? Por lo menos acá ya sé lo que tengo que hacer.” Etc. Las personas que más se quejan son las que menos cambian, su perspectiva de cómo son las cosas se los impide. No les gusta su situación actual, pero cambiar es muy conflictivo, ya que podría ser peor.

Podríamos decir que la queja es un bucle, de hecho está comprobado que quejarnos afecta la neuroplasticidad de nuestro cerebro, que es la estructura de nuestra mente. Una persona que se queja siempre, se quejará más y le será cada vez más fácil.

¿Conoces a alguien así? ¿No serás vos, no?

Sabes, este tema me importa, porque quiero que vos seas pleno y tengas éxito, que disfrutes de quien sos y de las cosas que podés lograr. Por eso quiero que elimines la queja de tu vida. Tu situación no es el final del túnel, se puede arreglar, pero el primer paso es dejando de quejarte. Es el primer estadio de la solución.

¿Cómo dejo de quejarme?

  1. Practica la Gratitud Diariamente: Cada día, escribe tres cosas por las que estás agradecido. Esto puede ayudarte a mantener una perspectiva positiva y reducir la tendencia a quejarte.
  2. Reenfoca de Forma Positiva: Cuando sientas la necesidad de quejarte, detente y trata de encontrar algo positivo en la situación. Por ejemplo, si estás atrapado en el tráfico, piensa en cómo puedes usar ese tiempo para escuchar un audiolibro interesante.
  3. Reformula tu Lenguaje: En lugar de decir “No soporto este trabajo”, intenta decir “Este trabajo es un reto, pero me está enseñando habilidades importantes”. Cambiar tu lenguaje puede cambiar tu perspectiva.

Sé que parece demasiado sencillo para ser real, pero son los pequeños cambios los que de verdad transforman.

Desafíate a vos mismo a intentarlo. Luego podemos profundizar en otras prácticas, pero arranca con esto. No te vas a arrepentir.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

El destructor del autoestima

“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.” – Marco Aurelio

La autoestima, como su nombre indica, es qué tanto te estimas a ti mismo. Es la autovaloración y percepción que tienes sobre ti, basada en tus experiencias pasadas o en cómo crees que los demás te ven.

Tener una autoestima saludable es clave para crear y desarrollar relaciones personales, de amistad, laborales y románticas. Seguro que te has encontrado con personas con autoestima alta y personas con autoestima baja. ¿Qué tan cómodo te sientes con ellas?

Antes de responder esa pregunta, veamos algunos conceptos.

Una persona con baja autoestima no es necesariamente una persona que está triste y deprimida. Conozco personas con auto-percepciones bastante flojas, que parecen muy felices, amables y genuinas. De la misma manera, una persona con alta autoestima no es necesariamente una persona positiva y alegre. Hago esta diferencia porque la autoestima, aunque tiene un impacto directo sobre nuestro ánimo, no es quien la define.

Autoestima alta vs autoestima baja

Para que la explicación sea más gráfica, aquí hay un cuadro:

Alta Autoestima Baja Autoestima
Confianza en sí misma Inseguridad
Aceptación personal Autocrítica
Resiliencia Dependencia emocional
Relaciones saludables Dificultad para aceptar halagos
Optimismo Evita desafíos
Autocuidado Problemas de relación
Independencia Pesimismo
Asertividad Falta de autocuidado
Baja resiliencia

 

Ahora que conoces un poco más de cada “bando,” ¿qué crees que es mejor, tener alta autoestima o baja?

La realidad es que todos fluctuamos entre la alta y baja autoestima dependiendo del contexto. Por ejemplo, yo podría pararme frente a muchas personas y hablar de manera confiada, pero claro que no podría cantar frente a todas esas personas, porque no sé cantar. Además, pobres personas (Aquí vemos un pequeño ejemplo natural sobre autoestima; ese “pobres personas” me salió de manera inconsciente mientras escribía esto).

Pero la autoestima no es un factor externo. No está determinada por cuántas veces tuve éxito en una situación ni por cuántas veces pasé vergüenza, sino por cuán honesto fui conmigo a la hora de encarar un desafío.

El destructor de la autoestima

El destructor de la autoestima no es cómo los demás te hacen sentir, sino prometerte algo y no cumplirlo.

Imagina que te propusiste levantarte a las 6:30 am para desayunar y tener tiempo suficiente de darte una ducha antes de ir al trabajo. Sin embargo, te levantas tarde. Te haces la misma promesa y vuelves a fallar, y así sistemáticamente te ocurre una y otra vez en diferentes cosas. Te propones hacer las compras y no vas, dijiste que tenías que sacar la basura y no lo hiciste. Te prometiste a ti mismo tantas cosas que no cumpliste ninguna. Eso no es gratis; tiene un costo, y el costo es personal porque es posible que se lo perdones fácilmente a otra persona, pero no a ti mismo. Tu inconsciente no lo olvida, entonces, si te sigues fallando a ti mismo, es cada vez más difícil que realmente puedas cumplir lo que te propusiste.

Ejemplo personal

Te puedo compartir un ejemplo personal: yo me propuse publicar cada lunes un nuevo artículo en mi sitio web. Hasta la fecha no lo he logrado de manera efectiva. Venía muy bien, hubo una racha de meses en que sistemáticamente lo hacía, hasta que un lunes fue feriado, no me levanté temprano y no lo hice. Desbarranqué, literal, porque pasé semanas sin publicar nada y sentía un peso de decepción personal. Tenía que hacer algo al respecto, no podía esperar hasta otro lunes. Empecé a planificar de manera más estricta mi contenido y a poner tiempos en la semana para avanzar en mis artículos.

¿Cómo mejorar mi autoestima?

La única manera de salir de un espiral descendente de baja autoestima es con pequeños logros diarios sistemáticos. Es decir, todos los días avanzar un poquito. Cumplir con las pequeñas cosas que te propones refuerza positivamente tu percepción de ti mismo, ya que puedes ver que eres plenamente capaz de lograr cosas.

Comenzar con poco puede parecer absurdo, pero si no tienes la determinación o la energía para leer 20 minutos al día, ¿por qué torturarte? Empieza con una página al día. Si el libro tiene 300 páginas, en un año lo habrás terminado, y eso es mucho mejor que llegar al final del año y decirte a ti mismo, “nunca pude leer ese libro que quería.”

Estrategias para Empezar a Cumplir con las Promesas que Uno se Hace

Establecer Metas Realistas:

    • Define objetivos alcanzables y específicos. Evita metas demasiado ambiciosas que puedan ser difíciles de cumplir.

Crear un Plan de Acción:

    • Desglosa tus metas en pasos pequeños y manejables. Establece un cronograma y sigue un plan estructurado.

Priorizar y Enfocar:

    • Identifica las promesas más importantes y concéntrate en ellas. No te sobrecargues con demasiadas metas a la vez.

Mantenerse Organizado:

    • Usa herramientas como listas de tareas, calendarios y aplicaciones de seguimiento para mantenerte organizado y enfocado.

Recordatorios y Motivación:

    • Utiliza recordatorios visuales y afirmaciones positivas para mantener la motivación. Coloca notas en lugares visibles para recordar tus objetivos.

Rendir Cuentas:

    • Comparte tus metas con amigos o familiares que puedan apoyarte y mantenerte responsable. Considera buscar un compañero de responsabilidad.

Evaluar y Ajustar:

    • Revisa regularmente tu progreso y ajusta tus estrategias según sea necesario. Aprende de tus experiencias y haz cambios para mejorar.

Celebrar Pequeños Logros:

    • Reconoce y celebra cada pequeño avance. Esto refuerza la motivación y el compromiso con tus promesas.

Cómo Reconstruir la Confianza en Ti Mismo Después de Haber Fallado Repetidamente

Auto-compasión:

    • Practica la auto-compasión y evita ser demasiado duro contigo mismo. Reconoce que el fracaso es una parte natural del proceso de aprendizaje.

Reflexionar y Aprender:

    • Reflexiona sobre las razones por las que no cumpliste tus promesas. Identifica patrones y busca entender qué obstáculos te impidieron tener éxito.

Pequeños Pasos:

    • Comienza con pequeñas promesas y compromisos fáciles de cumplir. Esto ayuda a construir confianza gradualmente.

Desarrollar Nuevos Hábitos:

    • Implementa nuevos hábitos y rutinas que apoyen tus metas. La consistencia en los hábitos puede llevar a mayores logros a largo plazo.

Buscar Apoyo:

    • No dudes en buscar el apoyo de amigos, familiares o un terapeuta. Hablar sobre tus luchas puede ayudarte a obtener nuevas perspectivas y estrategias.

Visualizar el Éxito:

    • Practica la visualización positiva. Imagina cómo se sentirá cumplir tus promesas y alcanzar tus metas.

Perdonarte:

    • Acepta tus errores y perdónate a ti mismo. El perdón es esencial para liberar la carga emocional del fracaso y avanzar.

Establecer Nuevas Promesas:

    • Haz nuevas promesas que estén alineadas con tus valores y aspiraciones actuales. Asegúrate de que sean realistas y alcanzables.

Persistencia:

    • Mantén la persistencia y la determinación. Recuerda que reconstruir la confianza lleva tiempo y esfuerzo continuos.

Tener un mal plan es mejor que no tener ningún plan

No esperes el momento perfecto, no esperes sentirte “listo”. Arranca hoy. Tu autoestima la vas a construir tú, no te la va a edificar nadie. No vas a tener más autoestima cuando tengas un título, o cuando tus amigos te apoyen. Puedes empezar hoy ahí donde estás. No va a ser perfecto, pero eso no es lo que importa. Lo verdaderamente importante es que no detengas tu caminar por lo que los demás opinen. Tu valor fue determinado mucho antes de que alguien pudiese opinar de ti.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Encontrando Belleza en la Adversidad

La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos. – Séneca.

Cuenta la historia que en el año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que tenía mucho aprecio. En un intento por recuperarla, la envió a China, con los artesanos que habían creado la taza. Para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo. La taza quedó estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grapas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra, tampoco servía como taza de té.

El gobernante no se rindió ante la situación; él quería recuperar su taza. Entonces, le pidió a unos artesanos japoneses que la repararan de manera que pudiera volverse a utilizar. La tarea no fue sencilla, pero lo lograron. Esta es la historia de cómo nace la técnica “Kintsugi” (金継ぎ), que significa “fijación con oro”. La técnica consiste en unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino. La técnica no solo deja los objetos utilizables, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo. Cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve, lo descarto.

Te preguntarás por qué te cuento esto. Bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos; quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable. Es muy común que hoy nos hartemos de todo. La instantaneidad y la gran cantidad de opciones han permitido que prolifere la falta de apego hacia prácticamente todo, transformando a cada objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburren, vamos por otra y listo. Sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y, a veces, las personas.

El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso, y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada. Adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series a x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2). He visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo. Es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo en una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte). No me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas; es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco. Hay una belleza oculta en cada cosa que, por la velocidad de nuestro día a día, no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

Cuando algo se rompe, a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo. Disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas que nos rodean, y eso no es poca cosa. Detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como era originalmente. No estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela; hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.

Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó. Cuando las cosas se complican, soltamos todo. En mi vida cotidiana, veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco difícil. Lamento decirte que no importa cuánto busques o cuántas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más. Es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado. Un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Cómo reaccionar ante un desafío.

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal. Tienes que hacerte estas preguntas:

  • ¿Hacia dónde voy?
  • ¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
  • ¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?

Supongamos que los artesanos que repararon la taza del shogun hubieran hecho estas preguntas. Imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:

  • ¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento.”
  • ¿Si resolvemos este desafío, estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, especialmente si logramos hacerlo de una manera que nadie más pudo.”
  • ¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza.”

Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida. Si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

Evitar tener situaciones que resolver o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada. Con el tiempo, nos volvemos más inestables, nos aislamos y desconfiamos más de las intenciones de las personas. Vivimos alerta. La verdad, eso no es vida. La mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llegó la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente: tu manera de pensar te trajo hasta donde estás. Llegó la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llegó la hora de aprender. Es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto. Sabrías perfectamente qué hacer, como con otras cosas que ya has pasado en tu vida. Si estás en pareja, tal vez te haya pasado que cuando lo/la conociste te costaba hablar de ciertas cosas o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar. Y hoy eso ya no te sucede, no porque perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.

Resumiendo ese párrafo en un consejo: cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llegó la hora de Kintsugi.

Quiero aclararte algo: vos no estás roto o defectuoso. Puede que te sientas así, pero es causa de cómo percibís las cosas, no de la verdad. Dicho esto, te preguntarás, ¿entonces qué es lo que tengo que reparar? Más que reparar, es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.

Cuando terminé la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería. Por dos años consecutivos, iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien. Desaprobaba los parciales, no entendía mis clases. Me esforcé bastante, pero no había caso; no me gustaba la carrera. Así que, sin mucha culpa y con la frente alta, me presenté ante mis padres y les dije que no quería estudiar más. Y fue ahí cuando pasó… no pasó nada. Lo tomaron muy bien. Al día siguiente me levanté como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.

Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continúa. Es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida. Luego estudié otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría, al día de hoy, lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así. No perdí nada; gané experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso. Embellécete. Pensá que cada decisión que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.

Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente poder disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

 

Talento sin pasión = depresión.

“La disciplina y la constancia te llevarán a lugares donde el talento nunca podrá llevarte.”

Cuando naces, nace contigo un enorme potencial, una gran capacidad de resolver las cosas que aún no han sido resueltas, de hacer las cosas como nadie más las ha hecho, pero a medida que creces, ese potencial va quedando latente en tu interior.

La manera en la que eres educado, tu entorno, las condiciones socioeconómicas, van formando tu visión del mundo, y esa visión condiciona la manera en la que te ves a ti mismo, es ahí cuando tu potencial se “diluye” a medida que tu vida avanza, las preocupaciones cotidianas y la necesidad de resolver ciertas cuestiones te llevan a no ejercer tu potencial, por lo tanto, estás viviendo por debajo de tus capacidades.

Puede que tú creas que no eres lo suficientemente talentoso para ser un gran artista, por ejemplo, y no sos al único al que le pasa, diferentes estudios concluyen que el 61% de las personas creen que el talento es clave para el éxito, sin embargo, el mismo estudio indica que el 86% de los atletas olímpicos aseguran que el trabajo duro es la razón de su éxito.

Muchas personas pierden mucho tiempo evitando hacer cosas por no ser lo suficientemente talentosos, pero ¿qué es ser talentoso realmente? 

Por definición, ser talentoso significa: Poseer una habilidad o aptitud natural destacada en un área específica.

Qué lindo ¿no? ¿Quién no quisiera ser un talentoso?, no tengo dudas de que vos lo sos, pero reflexiona conmigo, ¿cómo utilizas tu talento?

 

Que algo te salga de manera natural no significa que te interese.

 

Soy una persona de múltiples intereses, seguramente igual que vos, soy dedicado y atento, y eso se refleja en los resultados, a lo largo de mi vida me han dicho de todo, debería ser chef, porque me encanta cocinar y lo hago muy bien, tendría que ser maestro porque soy paciente y me gusta enseñar, debería ser técnico reparador porque siempre encuentro la solución a una computadora rota, hace años uno de mis hermanos cuando aún vivíamos juntos siempre le hacía masajes en la espalda, y me quería convencer a toda costa que sea masajista, te adelanto que no me dedico a nada de eso, ni es hacia donde mi visión me lleva, no soy necesariamente talentoso en esas disciplinas, pero si eligiera cualquiera de esas y me involucrará seguro que me podría ir bien, acá viene el gran pero. No me interesan. No despierta en mí Nada de pasión.

 

Talento sin pasión = depresión.

 

En nuestra sociedad, valoramos enormemente el talento. Sin embargo, poseer una habilidad extraordinaria en un campo específico no siempre garantiza la felicidad. De hecho, cuando el talento no se combina con la pasión, el resultado puede ser una profunda insatisfacción, frustración e incluso una sensación de vacío.

Es importante aclarar que el término “depresión” en el título se utiliza para destacar el impacto emocional negativo que puede surgir de esta desconexión. No se trata de una condición clínica de depresión en todos los casos, sino de una metáfora para ilustrar el grado de descontento y falta de realización que una persona puede experimentar.

Muchas personas talentosas logran grandes éxitos en sus respectivos campos, pero si no sienten una verdadera pasión por lo que hacen, es probable que se sientan atrapadas en una rutina vacía, sin encontrar un propósito real en sus logros. La pasión es el motor que impulsa la satisfacción personal y la realización, y sin ella, incluso los mayores talentos pueden sentirse vacíos.

Es vital recordar que el talento puede llevar a oportunidades, pero la pasión es lo que da sentido y alegría al viaje. Encontrar y desarrollar esa pasión es clave para una vida plena y satisfactoria.

 

¿Cómo cultivo mi pasión?

 

Nunca podrás ser un apasionado, si no te disciplinas, ser apasionado no es un momento de inspiración, no es un día si, un día no, tu pasión se va a mantener viva por tu decisión activa, de cada día agregar algo de leña al fuego.

El secreto para mantenerte apasionado se encuentra en que cada día puedas trabajar, en “eso“, es por eso que la disciplina vence al talento cuando el talento no se está esforzando, el motor de una pasión no son emociones positivas ni buenas intenciones, son acciones concretas, enfocadas en acercarte a un objetivo claro y especifico, no trazar un mapa de hacia donde querés llegar con tu pasión, es un camino a la frustración garantizado.

Es fundamental reconocer que todos poseemos un potencial inmenso que puede permanecer oculto a menos que lo cultivemos con disciplina y constancia. El talento innato es un regalo maravilloso, pero sin la dedicación y el esfuerzo continuo, ese talento puede quedarse sin desarrollar, llevándonos a una vida de insatisfacción y arrepentimiento. La pasión, alimentada por la disciplina, nos permite superar los límites que la mera habilidad no puede alcanzar. En este sentido, no se trata solo de tener talento, sino de cómo trabajamos día a día para convertir esa chispa en un fuego que ilumine nuestro camino y nos lleve a cumplir nuestros sueños. En última instancia, es la combinación de pasión y perseverancia la que nos lleva a lugares donde el talento por sí solo nunca podría llevarnos.

¡Gracias por acompañarme en este viaje de reflexión y crecimiento personal!, me esfuerzo por ofrecerte contenido valioso y motivador para inspirarte en tu camino hacia una vida más plena y satisfactoria.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Invitame un café en cafecito.app

 

¿Hasta donde vas a llegar?

En la agricultura y jardinería, existe algo conocido como la ley del mínimo. Esta ley sugiere que una planta solo podrá crecer hasta aprovechar al máximo el nutriente que menos tiene. En otras palabras, una planta solo se puede desarrollar hasta el nivel de su nutriente más escaso.

Parece algo obvio, pero me sorprendió la profundidad de esta idea. Es fascinante cómo incluso las plantas necesitan vivir en congruencia con su entorno. Y es precisamente sobre la congruencia que hoy vamos a charlar.

La congruencia implica que nuestras acciones, palabras, valores y deseos estén alineados. A primera vista parece sencillo y lógico, pero déjame compartir un ejemplo personal.

Siempre he afirmado que amo escribir y que quiero dedicarme a ello, vivir de los ingresos que pueda generar escribiendo y enseñando. Sin embargo, hasta hace unos meses, apenas dedicaba tiempo al desarrollo de este proyecto. Carecía de planificación y una dirección clara, solo tenía un deseo sin acción. Este es un claro ejemplo de incongruencia.

¿Por qué estamos hablando de congruencia cuando empezamos hablando de plantas?

Porque la congruencia es la ley del mínimo en las personas.

¿Alguna vez has sentido que no avanzas en tus proyectos? Esto está relacionado con la congruencia. Tu vida es un compuesto integral y requiere que, a medida que crezca una habilidad o talento, también crezcas en otras áreas. Permíteme volver a utilizar mi ejemplo.

Para escribir mejor, necesito escribir más, lo que requiere más tiempo. Para tener más tiempo, debo levantarme temprano, lo que a su vez requiere acostarme temprano, y así sucesivamente.

Recuerdo el caso de un amigo que atravesaba un momento muy difícil en su vida personal. Un día, me dio la oportunidad de darle un consejo y le dije: “Para empezar a sentirte mejor, necesitas barrer tu casa”. Se molestó conmigo, pensando que estaba bromeando: “¡Con los problemas que tengo! ¡Te crees que barriendo mi casa lo voy a poder arreglar!”, me respondió. Con el tiempo, mi amigo comenzó a ir a terapia con un psicólogo. Después de algunas sesiones, le pregunté cómo le estaba yendo y me respondió riéndose: “Me mandó a ordenar mi casa”.

Cuando siento que no puedo controlar lo que me pasa, un paso práctico y rápido es empezar por arreglar las cosas obvias que están bajo mi control. Hay un libro muy famoso de un ex militar llamado William H. McRaven titulado “Tiende tu cama”, donde él cuenta que comenzar tu día tendiendo tu cama significa que ya tu día tiene una victoria personal.

Las victorias personales son muy importantes para la autoestima, pero también para mantener la congruencia. Si no somos capaces de “triunfar” en las cosas cotidianas sobre las que tenemos control y vivimos día a día, es muy probable que cualquier otro proyecto nunca deje de ser un sueño.

Toma unos minutos para visualizar la vida que quieres tener. ¿Cómo viviría esa versión de ti que deseas alcanzar? Ahora, ¿esa versión tendría tus hábitos? ¿Dejaría la taza sucia en la bacha? ¿Se relacionaría con las mismas personas? ¿Pasaría la misma cantidad de horas viendo Netflix? La lista sigue, pero creo que ya entendiste el punto.

Claro que todas estas son cosas que puedes hacer y no tienen nada de malo. El asunto está en hacer una evaluación sobre tu vida y descubrir si te sientes bien con ella.

Esta sensación generalmente ocurre cuando elijo hacer algo que me da placer en el momento, pero que después requiere un esfuerzo. Volviendo al ejemplo de la taza, en el momento es un alivio porque tomé mi café sin la consecuencia de limpiar mi taza, pero el problema es que luego tendré que lavar la taza y no disfrutaré de ningún café.

Asume un compromiso personal y comienza a arreglar las cosas en tu vida poco a poco. No dejes cosas tiradas en tu casa, ordena tu escritorio en tu trabajo, trata amablemente a las personas sin importar quiénes sean… Establece valores en tu corazón y no los cambies según la situación.

En resumen, la congruencia es la clave para cultivar una vida plena y satisfactoria. Al igual que las plantas necesitan adaptarse a su entorno para crecer saludablemente, nosotros también debemos alinear nuestras acciones con nuestros deseos y valores para alcanzar nuestro máximo potencial. Al hacerlo, no solo nos acercamos a nuestros objetivos, sino que también cultivamos una sensación de integridad y bienestar en cada faceta de nuestras vidas. Recordemos que, al trabajar en armonía con nosotros mismos, podemos florecer de manera auténtica y completa.

¡Gracias por acompañarme en este viaje de reflexión y crecimiento personal!, me esfuerzo por ofrecerte contenido valioso y motivador para inspirarte en tu camino hacia una vida más plena y satisfactoria.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Invitame un café en cafecito.app

Cansado de vivir cansado.

Quien no dijo en algún momento “Estoy cansado” por qué su día fue muy largo, por costumbre, pero muchas personas ya arrancan su día llegando al trabajo el lunes por la mañana y dicen “Estoy muy cansado” ¿Qué nos espera el resto del día entonces?

Tengo que confesar que yo lo hice mucho tiempo, y puedo asegurar que de verdad me sentía cansado, pero definitivamente decirlo en voz alta no contribuía para sentirme mejor.

La palabra cansancio tiene un origen muy particular, proviene de una palabra en latín que los griegos tomaron prestada y cuando llego al castellano se utilizaron dos palabras para poder formarla, su origen significa “Desviarse del camino” qué loco ¿no? Significa esto porque era la palabra que usaban los navegantes para hacer paradas en su viaje a descansar, entonces ellos necesitaban desviarse para poder llegar a un puerto y recuperarse.

Te cuento su origen porque te quiero llevar por el mismo camino que recorrí yo sobre la reflexión que hice acerca de vivir la vida cansado, recordá esta frase “Desviarse del camino”

¿Eres de las personas que descansa en sus días libres? Por ejemplo: El domingo, ¿Nunca te paso que al llegar la noche, estás más cansado que en un día normal?

Nacidos para el éxito.

Todo ser humano tiene un instinto de éxito, nuestra prioridad no es sobrevivir, sino lograr cosas, no quiero entrar en detalles, pero hay muchos ejemplos de personas que terminan actuando de manera irracional, poniendo en riesgo su propia integridad física e incluso la de los demás con tal de alcanzar o lograr algo, por ejemplo los deportistas extremos que saltan en una motocicleta por encima de camiones encendidos fuego, es un claro ejemplo que nuestra prioridad es satisfacer nuestra necesidad de lograr cosas por encima de sobrevivir.

No, tranquilo, no me desvié del tema, el cansancio es fisiológico, claro nuestro cuerpo tiene un límite, si yo no lo cuido, con buena alimentación, buenos pensamientos, ejercicio y dormir apropiadamente, voy a vivir cansado claramente, pero te quiero llevar más allá.

Alguna vez escucharon hablar del triatlón “Iron Man” es una carrera de tres disciplinas donde los participantes comienzan nadando 3,9 Km, salen de ahí, se suben a una bicicleta y pedalean 180,2 Km y luego comienza la carrera a pie con una distancia de 42,2 Km, un total de 226,2 Km. No debe existir persona en este mundo capaz de lograr este triatlón y no terminar agotado.

En el año 2005 Jon Blais, un reconocido triatleta, fue diagnosticado con ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) imaginen el golpe para un atleta de elite ser diagnosticado con una enfermedad degenerativa. Tres meses después de su diagnóstico, Jon participo de “Iron Man Hawái” completando el triatlón en 16h26′, siendo la primera persona en la historia en completar la competencia teniendo ELA. Para Jon, esto era mucho más importante que sus excusas, el tenía un objetivo claro, y estaba dispuesto a lograrlo.

¿Por qué te cuento esta historia?

Quiero hablarte de como tu vida puede pasar frente a tus ojos sin llegar a ningún lado mientras estás cansado.

Cansado de administrar una vida que no lleva a ningún lado.

La verdad es que si vivís tu vida día a día, sin una visión de tu futuro, sin metas, sin objetivos, vas a vivir cansado, por una simple y lógica razón, vivir requiere esfuerzo y nadie está dispuesto a esforzarse si no sabe por qué.

Te levantas por la mañana y vas al trabajo, tal vez tu trabajo no te agrade, volvés a tu casa luego de una larga jornada y no tenés nada que hacer, te haces unos mates, prendes la televisión y simplemente dejas que llegue otro día, luego de una ducha y dormir, reiniciamos el ciclo.

Hoy les contaba más arriba que nuestro instinto es el éxito, no la supervivencia, por eso dejar que la vida pase nos hace tan mal, nos hace creer que todo sería igual sin nosotros. ¿Te encontraste alguna vez pensando así? Bueno, te comunico que eso no es cierto, tenés habilidades, talentos, mucho para aportar a tu mundo y la sociedad que te rodea, vivir cansado no es la consecuencia de hacer muchas actividades, el cansancio es vivir con el peso de actividades que no tienen ningún tipo de propósito, o en palabras más sencillas, el resultado de vivir una vida en modo automático.

Hace muy poco comencé a salir a correr, ya corría en el pasado, pero hacía mucho que estaba inactivo, lo típico, al segundo día de correr me dolía todo mi cuerpo, pero era un dolor diferente, un dolor soportable y de alguna manera satisfactorio ¿Cómo es eso posible? Entendía la razón y propósito del dolor que yo sentía, por lo tanto, era completamente soportable.

Tal vez puedas estar cansado en ocasiones, pero jamás va a ser un límite si entendés por qué lo haces, te puede pasar en el gimnasio, en tu trabajo, cuando estás estudiando y tenés un examen pronto, la realidad es que el cansancio en muchas ocasiones es una alerta, y está bien, uno debe saber interpretar cuando ya es suficiente, debemos cuidar nuestro cuerpo, alimentación, ciclo del sueño, la propia presión que ejercemos sobre nosotros, pero que tu cansancio no sea una excusa para no destacarte, “Mira a las personas que admiras, y pregúntate que hacen… Cuando vos estás durmiendo ellos ya llevan dos horas de preparación” escuché una vez y cambió mi manera de pensar sobre dormir hasta tarde por estar “muy cansado” entre 7 hs y 8 hs de sueño son suficientes, dormí más de eso y vas a ver qué vas a estar aún más cansado.

Lejos de querer criticar los hábitos de cada persona, quiero ayudarte a que reflexiones y despiertes, si hoy estás demasiado cansado ¿Por qué es?

¿Vivís la monotonía de solo trabajar para sobrevivir? ¿Solo haces lo que tenés que hacer para cumplir?

Es importante entender que en nuestra vida nos tenemos que esforzar, ya que tengo que invertir tiempo, dinero, vida, no te limites a simplemente sobrevivir, desafíate, establece metas y objetivos más allá del razonamiento natural, eso te va a ayudar a que aunque estés cansado salgas de tu cama para estudiar, para hacer ejercicio, porque vas a usar tu vida para disfrutar y no, para solo existir.

Te va a sonar como un cliché, pero la vida es para vivirla, no la malgastes, alcanza metas, ayuda a los demás, ¡despertá! No le quites a tu entorno la posibilidad de verte brillar, tu aporte es único, te necesitamos.

¿Por dónde empiezo?

También soy realista, sé que en muchos casos la situación es difícil, y sé que tal vez no veas una salida… Esto es personal, pero para mí no existe dolor más grande que ver a una persona desperdiciar todo su talento, es por eso que escribo estas líneas, probablemente hoy estés obligado a hacer muchas cosas por responsabilidad, por tu familia, pero no te conformes, correr 10 minutos siempre va a ser mejor que no correr, leer una página será mejor que no leer ninguna, lo importante es que des el paso, que puedas aliviar tu tensión diaria dedicando al menos 5 minutos a algo que te apasiona realmente, toma mi consejo no tenés mucho para perder si se trata de hacer algo que te apasiona, al principio será motivación más tarde disciplina y pronto verás los frutos de tu inversión.

Antes de despedirme, te dejo algunos pasos prácticos que en lo personal a mí me funcionaron muy bien:

    • No comiences tu día hablando de lo cansado que estás, aunque estés muy cansado, tu cerebro no distingue la realidad de lo que vos pensás, entonces si te levantas y dices “Que bien me siento” tu cerebro poco a poco empujara ese cansancio matutino y crearas el hábito de levantarte con otro pensamiento (Inténtalo, no tenés nada que perder).
    • No te canses por adelantado, no pienses lo cansado que vas a estar antes de salir a caminar, o de ir a trabajar, una mala disposición a la actividad próxima baja enormemente tu rendimiento, lo que implica que tenés que utilizar más recursos físicos para equilibrarlo, lo que si va a finalizar en estar realmente muy cansado, incluso antes de haber comenzado.
    • Se agradecido con tu realidad, tal vez hoy no vivas lo que querés, o estás lejos de alcanzar eso que deseas, pero la realidad es que quejarte no te va a ayudar, simplemente te va a alentar a que no quieras hacer nada, ya que si tu trabajo no te gusta y te quejas de él, por razones lógicas no vas a querer invertir para ser mejor, el agradecimiento es el mejor agente de cambio.

Gracias por quedarte hasta el final, realmente deseo que este tiempo que invertiste en lectura traiga frutos a tu vida, si puedes aplicar algo de todo lo que leíste hoy te aseguro que invertiste bien tu tiempo.

Muerto de miedo

Sabemos que el miedo es un instinto básico de supervivencia, es un sentido que nos ayuda a prevenir situaciones y nos pone en un estado de emergencia. Hasta ahí todo bien, pero hay mucho más detrás de nuestros miedos.

Por ejemplo, muchas personas tienen miedo de hablar en público; hay personas con miedo a las arañas o a los sapos. Y no es que esto sea un defecto, sino que sirve para entender que es más complejo que un instinto de supervivencia.

El miedo, en ocasiones, nos paraliza, nos limita o nos frena de tomar decisiones. Puedo dar algunos ejemplos.

No todos los que tienen la oportunidad de elegir qué hacer cuando terminan la escuela secundaria saben qué quieren hacer con su vida. Llega la hora de decidir de manera casi inminente si van a aprender un oficio, postularse para un trabajo o continuar una carrera, entre otras opciones. Este tipo de decisiones generan ansiedad y estrés por temor al futuro, por miedo a cometer un error y luego no disfrutar del futuro profesional, o tener dificultades económicas y financieras.

Antes de continuar, me gustaría dar una definición, digamos personal, de lo que es el miedo.

Miedo según Pablo Pérez: Creer que el resultado de una situación no será favorable para mí o mis seres queridos.

No, tranquilo, no voy a comenzar a inventar definiciones locas ni a dejar de respetar las definiciones actuales. Quiero compartir contigo cómo vivo el miedo y así aprender juntos.

Controlando el autocontrol

Si no tenemos el control, es probable que tengamos miedo. No saber qué va a suceder nos genera ansiedad, una respuesta física normal. El problema es cuando esa ansiedad es parte de nuestra vida cotidiana. Está comprobado que el estrés hace que nuestro cuerpo libere una hormona llamada cortisol. Esta hormona nos mantiene en estado de alerta para poder responder ante cualquier amenaza. El asunto aquí es que nuestro cerebro no diferencia una situación real de una que nosotros estamos imaginando. Esto es un gran problema, ¿no? El miedo me lleva a pensar en situaciones que aún no han pasado, lo cual genera estrés, y el estrés me hace pensar en todos los posibles desenlaces. Y al no tener certeza, eso nos da miedo.

Es por eso que sobrepensar por las noches nos mantiene despiertos, o estar preocupado por alguna situación limita nuestra creatividad y atención a lo que estamos haciendo en este momento.

Te propongo algo: si te está pasando esto, enfócate en el ahora, en este momento. Es lo que puedes controlar. No te preocupes tanto por el resultado final; si haces bien tu hoy, el mañana siempre tendrá mejores resultados. Y siendo honestos, solo puedes vivir tu día. No es posible volver al pasado ni viajar al futuro para arreglar nada. El miedo hace que nos olvidemos de eso, que ignoremos lo que pasa ahora para enfocarnos en lo que va a pasar.

Titule esta entrada del blog “Muerto de miedo”, pero no por la típica expresión “Casi me muero del susto” sino porque creo que podemos vivir una vida “muertos” de miedo. ¿Qué significa eso? Tal vez estés vivo, pero podrías estar matando todas las oportunidades de alcanzar, vivir y disfrutar cosas maravillosas por causa del miedo.

Líneas atrás daba el ejemplo de hablar en público. Muchas personas tienen miedo de expresar lo que sienten, de compartir su pensamiento o de reflexionar en voz alta con otras personas porque temen quedar en ridículo por equivocarse o no poder expresarse como otro lo haría. Según la definición que les di hoy, tenemos miedo de que la situación no nos favorezca. Pero la realidad es que no solamente estás privando a los demás del oro que hay en ti, sino que también te estás robando la oportunidad de aprender, ya sea de tu error o del éxito que puedas tener.

Prefiero intentarlo a evitarlo

Cuando hice mi carrera profesional, tenía algunos compañeros que preferían no presentarse a rendir una instancia de examen si no estaban completamente seguros de obtener una buena nota. Y eso yo no lo podía entender. Mi manera de pensar frente a eso era que si tenía los conocimientos necesarios, iba a tener un buen resultado; y si no, iba a tener la oportunidad de saber qué conocimientos tenía que reforzar.

¿Por qué personas en el mismo contexto podían pensar tan diferente? La diferencia estaba en el miedo. Yo no tenía miedo de desaprobar; para mí, no significaba nada más que tener que repetir el examen, mientras que otras personas han confesado que “no querían pasar vergüenza”.

Esto es un simple ejemplo, pero imagina trasladarlo a otros momentos de tu vida.

¿Nunca evitaste una conversación por temor? Tal vez perdiste la oportunidad de restaurar una amistad.

Tal vez pensaste: “Ya estoy grande para arrancar una carrera, tendría que haber estudiado antes”. Nada ganas con lamentarte.

Estas situaciones tienen en común la creencia de que tu situación actual puede empeorar. Entonces, así caminas por la vida evitando cosas por miedo.

¿Qué vale más?

¿Sabes cuál es mi objetivo hoy con este artículo? Que puedas identificar miedos en tu vida y que te hagas esta pregunta: ¿Es más lo que puedo perder que lo que puedo ganar?

Siempre que pienso en miedo, pienso en los deportistas de disciplinas extremas, como el wingsuit, que suben a una montaña y con nada más que un traje con alas se lanzan hacia el vacío, alcanzando velocidades de hasta 400 km/h.

¿No tienen miedo? Tal vez sí, pero eso no les impide hacer aquello que les apasiona.

La realidad es que siempre nos van a sobrar las buenas razones para tener miedo, pero te pregunto: ¿Hasta cuándo te vas a permitir no disfrutar de todo lo que puedes hacer solo por miedo?

Siempre vamos a tener algo de miedo. La clave no está en esperar no tener más miedo, sino en que, aunque tengas miedo, tomes las riendas y puedas actuar fuera de tu zona de confort.

Necesito decirte que estás para más, tu pasión vale más y es más grande que tu miedo. Lo que tú puedes transmitir por medio de tus palabras, tu afecto, tu talento, es mucho más grande que todo el miedo del mundo junto.

Y déjame agregar algo: mientras más confíes en ti, en tu talento, en tu potencial, el miedo va a dejar de ser una razón válida para evitar que vivas tu vida a pleno.

No busques vivir sin miedo; mejor busca cómo explotar tu talento y habilidades. En ti están las herramientas y capacidades para encontrar seguridad aunque tengas miedo.

¿Entonces qué hago?

El miedo va a ser prácticamente inevitable, pero eso no significa que sea nuestro límite. Te comparto algunos consejos que a mí me han funcionado a la hora de lidiar con mis miedos:

  1. Pregúntate, ¿Cuánto puedo ganar?
    Todas las decisiones que tomemos conllevan riesgos. Generalmente, mientras más alto el riesgo, no solo más podemos perder, sino también más podemos ganar. Sucede con las inversiones de “alto riesgo”; si bien pueden ser potencialmente peligrosas, también son potencialmente las que más dinero pueden generar. Llevándolo a lo cotidiano, generalmente creemos que tenemos más para perder que para ganar, pero el mundo está lleno de bellas oportunidades y posibilidades. Evita quedarte en el mismo lugar por miedo a perder; hay mucho por ganar.
  2. Evalúa datos
    Puede parecer rudimentario, pero esto me facilitó muchísimo ciertos aspectos de mi vida. Si bien tomar decisiones basadas en datos es tomar decisiones evaluando el pasado (otro día hablaremos sobre no aferrarnos a experiencias del pasado), podemos pensar en todas las veces que atravesamos un momento de miedo y aún hoy permanecemos vivos. ¿Por qué te digo esto? Porque mientras tengas aire en tus pulmones, tendrás la oportunidad de enfrentar cualquier situación. Entonces, literalmente, lo que no te mata te fortalece.
  3. No lo pienses tanto
    No me refiero a que te comportes de manera impulsiva, pero a veces nos complicamos mucho. Te invitan unos amigos a compartir unos mates o un café. Evita pensamientos de autosabotaje como: “¿Y de qué voy a hablar?” o “¿Y si piensan que soy aburrido?”. Tranquilo, relájate, no lo pienses tanto. Conecta con quien eres y deja fluir tu gracia.

No quiero cerrar este post solamente con decisiones profesionales o financieras. Tampoco tengas miedo de perdonar, miedo de amar, miedo de expresarte, de escuchar y ser escuchado. Eres altamente valioso para este mundo y la sociedad en la que estás. Tal vez no lo veas hoy, pero si lentamente quitas el freno de mano del miedo y empiezas a ejecutar tu potencial, verás cómo todo tu entorno brota y florece. Porque cuando das de lo que tienes, todo en tu vida es más hermoso.

Gracias nuevamente por acompañarme en un nuevo artículo. Gracias por ayudarme a descubrir mi camino, por ayudarme a morir al miedo y no morir de miedo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

“La adversidad es como un fuerte viento. Si es en nuestra contra, nos hace más fuertes. Si es a favor, nos lleva más lejos.”
Seneca.

Cuenta la historia que en año 1400, un gobernante de Japón tuvo el infortunio de romper una taza a la que el tenía mucho aprecio, en un intento por recuperarla la envió a china, con los artesanos que habían creado la taza, para su decepción, los artesanos no hicieron un gran trabajo, la taza quedo estéticamente muy fea, ya que habían utilizado grampas de acero para unir las piezas, y al no sellar una pieza con otra tampoco servía como taza de té.
El gobernante no se rindió ante la situación, él quería recuperar su taza, entonces le pidió a unos artesanos japoneses que la reparen de manera que pueda volverse a utilizar, la tarea no fue sencilla pero lo lograron.
Esta es la historia de como nace la técnica “Kintsugi” (金 継 ぎ) que significa “Fijación con oro” la técnica consta de unir las piezas con una resina pegajosa y cubrirla con un metal precioso, en su mayoría con oro, pero también se realiza con plata o platino.
La técnica no solo deja utilizables a los objetos, sino que hace énfasis en no ocultar el daño, sino más bien resaltarlo, cada objeto tiene su propia historia y es técnicamente imposible que un objeto se rompa de la misma manera que otro, dando lugar a la creación de obras únicas.

Si no me sirve lo descarto.

 

Te preguntarás por qué te cuento esto, bueno, no me interesa mucho hablar sobre técnicas milenarias o antiguos pensamientos, quiero que hablemos del mundo moderno, la era donde todo es descartable.
Es muy común que hoy nos hartemos de todo, la instantaneidad y la gran cantidad de opciones ha permitido que prolifere la falta de apego hacía prácticamente todo, transformando a todo objeto que nos rodea en algo descartable y reemplazable. Queremos las cosas ya, y cuando nos aburre vamos por otra y listo, sucede con la decoración del hogar, la ropa, el entretenimiento, los celulares y a veces, las personas.
El ritmo al que la vida cambia es muy vertiginoso y nos hemos acostumbrado a esa vida desenfrenada, adictos a la productividad, a ver la mayor cantidad de series en el menor tiempo posible (es por eso que Netflix permite ver las series en x1,5 de velocidad, o podemos poner los audios de WhatsApp a x2), he visto gente que propone poner caminadoras en la oficina para poder trabajar y caminar al mismo tiempo para ahorrar tiempo, es como si todo el tiempo todo se tratara de querer ganarle al tiempo una lucha que ya está perdida. (Otro día hablaremos de la muerte), no me malentiendas, me encanta la productividad, alcanzar metas y lograr grandes cosas, es prácticamente el motivo principal por el cual escribo, pero realmente creo que necesitamos desacelerar un poco, hay una belleza oculta en cada cosa que por la velocidad de nuestro día a día no podemos ver.

Cuida lo que tienes.

 

Cuando algo se rompe a mí me gusta arreglarlo, o por lo menos intentarlo, disfruto mucho los procesos manuales y creo que podemos alargar la vida de muchas cosas de las que nos rodean y eso no es poca cosa, detrás de reparar algo existe un concepto muy interesante, por eso les conté la historia de la técnica “kintsugi”. Es vital que todos podamos aprender que las cosas se pueden reparar y que de algo reparado podemos hacer algo mucho más hermoso que como lo era originalmente, no estoy hablando solo de pegar un zapato si se despega la suela, hablo de enfrentar las dificultades de la vida de frente.
Es muy común hoy ver los desafíos y dificultades como una señal de que se acabó, donde las cosas se complican, soltamos todo, en mi vida cotidiana veo muchas personas decir “esto no es para mí” solo porque la cosa se puso un poco dificil, lamento decirte que no importa cuanto busques o cuantas vueltas le des al asunto, siempre vas a encontrar desafíos.

Un desafío es la oportunidad que estabas esperando.

 

De igual manera que para los artesanos japoneses, reparar la taza fue un gran desafío, se presentó la gran oportunidad de poner a prueba su talento y crear una nueva técnica que hoy, 600 años más tarde, no solo que se sigue utilizando, sino que es recordada como metáfora sobre la resiliencia y la importancia de crear oportunidades donde los demás ven algo roto. Tu desafío es tu oportunidad de sacar lo mejor de vos, de demostrarte a vos mismo que sos capaz de mucho más, es la oportunidad que necesitabas para estudiar más, trabajar más duro o ser más disciplinado, un desafío es una oportunidad de ser mejor.

Como reaccionar ante un desafío.

 

A la hora de encontrarte con un desafío, tu primer paso es hacer una evaluación personal, tienes que hacerte estas preguntas
¿Hacia dónde voy?
¿Si resuelvo este desafío, estaré más cerca de alcanzar mi objetivo?
¿Puedo beneficiarme yo, o beneficiar a otros con esto?
Supongamos que los artesanos que repararon la tasa del shogun hubieran hecho estas preguntas, imagina conmigo, las respuestas pudieron ser algo así:
¿Hacia dónde vamos? “-Camino al éxito profesional, dando lo mejor en nuestra área de conocimiento”
¿Si resolvemos este desafío estaremos más cerca de eso? “-Resolver un encargo para el gobernante de Japón nos va a posicionar entre los mejores de nuestro campo, en especial si logramos hacerlo de una manera que nadie mas pudo”
¿Podemos beneficiarnos o beneficiar a alguien? “-Claro, a nosotros como expertos artesanos, y al shogun devolviéndole su tan preciada taza”.
Esto se sale del relato y es un invento mío, pero llévalo a tu vida, si podés responder de esta manera, ya no es un desafío, es una gran oportunidad.

No evites el conflicto, sé su aliado.

 

Evitar tener situaciones que resolver, o escapar cuando la cosa se pone difícil no solo lleva una gran cantidad de energía, sino que nos degrada, con el tiempo nos volvemos más inestables, nos aislamos, y desconfiamos más de las intenciones de las personas, vivimos alerta, la verdad eso no es vida, la mayoría de las personas usan el alerta de conflicto como si fuese a caer una bomba, pero con práctica podemos transformar eso en la alarma de que algo ya se cocinó y llego la hora de comer. Te lo explico, recordá lo siguiente, tu manera de pensar te trajo hasta donde estás, llego la hora de renovar tu entendimiento, conocimiento y pensamientos si quieres salir de ahí. Cuando suena la alarma de los desafíos, llego la hora de aprender, es el momento idóneo, ¿sabes por qué? Porque de otra manera no sería un conflicto, sabrías perfectamente qué hacer como con otras cosas que ya has pasado en tu vida, si estás en pareja tal vez te haya pasado, que cuando la o lo conociste te costaba hablar ciertas cosas, o esperabas con nervios ese momento en el que se iban a encontrar, y hoy eso ya no te sucede, no por qué perdiste las sensaciones, sino porque ya tienes las herramientas para no sentirte intimidado por el desafío.
Resumiendo ese párrafo en un consejo, cuando el desafío se presenta, es el momento de dar lo mejor, porque vas a poder explotar todo lo que sabes y también es la oportunidad perfecta para aprender nuevas habilidades.

Llego la hora de Kintsugi.

 

Quiero aclararte algo, vos no estás roto o defectuoso, puede que te sientas así, pero es causa de como percibís las cosas, no de la verdad, dicho esto te preguntaras, ¿entonces que es lo que tengo que reparar? Más que reparar es el momento de embellecer, de abrazar esos errores y reconocer que son parte de un crecimiento.
Cuando termine la escuela secundaria, comencé a estudiar ingeniería, por dos años consecutivos iba día a día a mis clases, estudiaba por la tarde e invertía mucho tiempo en la universidad, pero no me iba bien, desaprobaba los parciales, no entendía mis clases, me esforcé bastante, pero no había caso, no me gustaba la carrera. Así que sin mucha culpa y con la frente alta, me presente ante mis padres y les dije que no quería estudiar más y fue ahí cuando paso… no paso nada, lo tomaron muy bien, al día siguiente me levante como cualquier día y mi vida seguía su rumbo.
Te cuento esto porque a veces sentimos que situaciones como estas son un abismo, es el final de todo, pero en realidad la vida continua, es por eso que hoy es solo una anécdota en mi vida, luego estudie otra carrera y hoy trabajo de otra cosa. Podría al día de hoy lamentarme y decir, “perdí dos años de mi vida, si hubiera terminado la carrera mi situación sería diferente”, pero yo no lo vivo así, no perdí nada, gane experiencia universitaria y descubrí más sobre mí mismo y mis intereses. Si vos considerás que tus decisiones fueron errores, no cargues ese peso, embellécete, pensá que cada que has tomado es una nueva línea de oro en tu corazón que demuestra no solo que sanaste, sino que te hiciste aún más fuerte.
Tomar tiempo para unir todo en nuestro corazón y disfrutar de las cosas que hemos vivido, sean buenas o no, nos ayuda a desacelerar, a tomar perspectiva y a realmente podés disfrutar cada pequeña cosa que nos rodea.
Espero hallas disfrutado esta lectura, quiero darte las gracias por compartir este tiempo juntos y anhelo que esto haya sido de utilidad para tu vida.
Nos vemos en otro artículo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, podes donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $500 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!