“Nunca, nunca, nunca negocies quién sos ni quién querés ser por una situación externa a vos.”
– Pablo Pérez

Imaginá que cada vez que alguien no está de acuerdo con algo de vos, decidís ignorar cómo te sentís para adaptarte y hacer que los demás se sientan cómodos. Si lo hacés, terminarías atrapado en una lista interminable de cambios y adaptaciones, perdiéndote en el proceso. Ahora, pongamos el caso contrario: si alguien te trata mal y respondés con la misma moneda, ojo por ojo, como dice la famosa frase, “y el mundo quedó ciego”.

Soy un fundamentalista de la responsabilidad personal. Creo firmemente que podés estar en control todo el tiempo. Por eso me desagrada pensar que debería cambiar mis acciones según cómo el mundo reacciona a la persona que yo elijo ser.

Podemos moldear nuestro ser, fijar un norte y decidir qué tipo de hombre o mujer queremos ser. Esa responsabilidad nos pertenece. Andar por la vida justificando comportamientos diciendo cosas como “soy celoso porque en el pasado me engañaron” es permitir que una situación defina tu personalidad para siempre.

Tomemos el ejemplo de los celos: ¿a quién podría gustarle vivir con ese sentimiento constante de preocupación? Imaginar que tu pareja podría estar con alguien más cada vez que no está con vos, o sospechar que tiene intenciones ocultas cuando sonríe a alguien, es vivir en un infierno. Y para mí, la mejor definición de infierno es un lugar malo que se pone cada vez peor.

Por eso no puedo concebir que alguien se resigne a vivir así, determinado por heridas del pasado o por el comportamiento de otro adulto. La manera en que alguien más elige ser no tiene por qué influir en tus decisiones. Vos tenés el control total de quién querés ser.

¿Significa esto que podés hacer todo lo que quieras? Sí, como poder, podés, pero siempre sujeto a las consecuencias de tus acciones.

Este mensaje es para invitarte a reflexionar activamente sobre qué tipo de persona querés ser. ¿Querés ser alguien resentido, que ve el mal en todas partes, buscando venganza y haciendo sufrir a quienes le hicieron daño? Si esa es tu elección, tomá tu veneno.

Yo prefiero algo distinto: vivir sin tomarme las cosas de manera personal. Ser amable, directo, decir lo que pienso sin intención de dañar a nadie. Quiero darlo todo en cada momento, sin limitar mi potencial por la actitud de otros.

Escuchame bien: vos tenés el control. No te resignes a creer que la vida es como es y que no podés elegir cómo sentirte. Si sentís que la vida te mantiene tan ocupado que ni siquiera podés pensar en estas cosas, preguntate: ¿es esta la vida que quiero? ¿Por dónde puedo empezar a cambiarla?

Gracias por acompañarme en esta lectura, espero te halla servido, no olvides contactarme en mis redes sociales si tenes algo para comentarme, te mando un abrazo.

Si has disfrutado de mi contenido y te gustaría apoyarme para seguir creciendo y mejorando, considera donarme un “cafecito”. ¿Qué es un “cafecito”? Es un aporte económico de $1000 que puedes hacer de manera directa desde tu cuenta de mercado pago siguiendo el botón que está aquí abajo.

Invitame un café en cafecito.app

Cada pequeña contribución me ayuda a mantener el sitio en funcionamiento y a continuar brindándote contenido de calidad que espero que te inspire y motive en tu jornada.

¡Tu apoyo significa mucho para mí y me impulsa a seguir adelante! ¡Gracias por ser parte de mi comunidad y por ayudarme a hacer del mundo un lugar mejor!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu generosidad!

Recibí una reflexión cada semana.

No es invasivo, ni spam, solo recibiras un articulo por semana.

Recibí una reflexión cada semana.

No es invasivo, ni spam, solo recibiras un articulo por semana.

Recommended Posts